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Restaurantes

Sartoria

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Tipo de cocina: Italiana, Mediterránea, Mexicana contemporánea

Chef: Marco Carboni

Foto: Chef Marco Carboni

Sartoria es la propuesta gastronómica del Chef Marco Carboni (ex Osteria Francescana de Massimo Bottura) que busca expresar la filosofía de cocina de sus raíces, basada en la materia prima, la temporada de los alimentos y el “hecho a mano”.

Experiencia

El menú consiste en productos de temporada producidos en manera sustentable por pequeños productores. En Sartoria la pasta se produce de manera artesanal todos los días, respetando la tradición italiana y abrazando el producto mexicano.

El ambiente cálido de una trattoria italiana tradicional se une a nuestra visión de una osteria contemporánea, dinámica y elegante. Sartoria es pet-friendly en el area exterior. Favor de comunicar sus alergias y/o intolerancias en su reservación.

Galería de fotos:

Ubicación:

Calle Orizaba 42, Col. Roma Norte CDMX

Horarios:

Lunes: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Martes: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Miércoles: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Jueves: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Viernes: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Sábado: 13:00 p.m. – 12:00 a.m.
Domingo: 13:00 p.m. – 11:00 p.m.

Precios:

Más de $500 pesos MX

Contacto:

Página web: sartoria.mx/

Redes sociales:
FaceBook: Sartoria
Instagram: sartoriamx

Teléfono whatsAPP: 52 5548393961

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Alimentos

¿Cómo La Once Mil conquistó la estrella Michelin?

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en

La revolución del taco fino

La edición 2026 de la Guía Michelin México confirmó un cambio simbólico en el mapa culinario del país: mientras El Califa de León perdió la histórica estrella que había convertido a una taquería tradicional en fenómeno mundial, una nueva generación de tacos tomó el relevo con la llegada de La Once Mil al firmamento Michelin.

El taco a una experiencia de alta cocina

Detrás del proyecto está el chef y empresario César de la Parra, quien apostó por una idea que durante años parecía contradictoria: llevar el taco a una experiencia de alta cocina sin perder su esencia callejera. Su lema —“tacos en serio, no en serie”— resume una filosofía basada en ingredientes premium, tortillas nixtamalizadas hechas a mano y técnicas de parrilla de precisión.

Foto: César de la Parra, chef y fundador / Instagram @cesardelaparraco

Lejos del modelo clásico de taquería popular, La Once Mil construyó una identidad sofisticada: interiores sobrios, barra abierta, iluminación cálida y un menú donde conviven tacos de rib eye, pork belly confitado y wagyu japonés A5. Algunos tacos alcanzan precios de hasta 335 pesos, lo que generó debate en redes y entre críticos gastronómicos sobre qué significa realmente “democratizar” el taco.

Un taco perfecto

Sin embargo, Michelin pareció valorar algo más que el lujo. La guía destacó la calidad de las carnes, las salsas y la consistencia técnica de cada preparación. Según reportes posteriores a la ceremonia, inspectores y comensales coinciden en que el reconocimiento no responde únicamente al ingrediente caro, sino a la ejecución precisa de algo aparentemente simple: un taco perfecto.

El ascenso de La Once Mil también refleja un momento de transformación para la cocina mexicana contemporánea. Michelin amplió este año su cobertura a estados como Jalisco, Puebla y Yucatán, otorgando nuevas estrellas a proyectos regionales que reinterpretan ingredientes tradicionales desde perspectivas modernas.

Entre la calle y el lujo

La conversación pública, sin embargo, está lejos de cerrarse. Para algunos críticos y usuarios en Reddit, el cambio entre El Califa de León y La Once Mil representa una transición del taco “popular” al taco “aspiracional”, donde Michelin privilegia experiencias más cercanas al fine dining. Otros consideran que el reconocimiento demuestra que la cocina mexicana puede moverse entre la calle y el lujo sin perder legitimidad.

Mientras tanto, el fenómeno ya cruzó fronteras. La Once Mil prepara una apertura en Madrid en colaboración con el restaurante Los 33, llevando su concepto de taco premium al mercado europeo.

Lo cierto es que, con estrella o sin ella, el taco sigue ocupando el centro de la conversación gastronómica mundial. Y ahora, más que nunca, México parece decidido a demostrar que una tortilla puede compartir mesa con cualquier menú de alta cocina.

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Restauración

¿Por qué un restaurante pierde su estrella Michelin?

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Foto: Cocinero /IA Gastromakers

Te contamos algunas de las posibles razones

Para algunos chefs y restaurantes, las estrellas Michelin pueden parecer algo secundario. Y es válido. No todos cocinan para competir ni todos miden el éxito de la misma manera.

Pero también es cierto que, para muchos otros, una estrella Michelin representa años de disciplina, sacrificio, creatividad, constancia y excelencia. Por eso, perder una estrella no es un simple detalle: es un golpe duro a nivel profesional y emocional. Aunque también puede convertirse en un impulso para reinventarse, evolucionar y regresar más fuertes.

Recibir una estrella Michelin representa uno de los mayores reconocimientos en la gastronomía mundial. Sin embargo, conservarla puede ser aún más difícil. Cada año, restaurantes de todo el mundo pierden estrellas por distintas razones que van desde cambios en la cocina hasta problemas financieros o inconsistencias en la experiencia del cliente.

La exigencia constante de la Guía Michelin

La Guía Michelin evalúa restaurantes mediante inspectores anónimos que visitan los establecimientos varias veces. Aunque muchos creen que el lujo o la decoración son decisivos, Michelin afirma que sus criterios principales son:

  • Calidad de los ingredientes.
  • Dominio de las técnicas culinarias.
  • Armonía de sabores.
  • Personalidad del chef reflejada en el plato.
  • Consistencia a lo largo del tiempo.

Esto significa que un restaurante no gana una estrella para siempre; debe demostrar excelencia de manera continua.

Razones más comunes para perder una estrella

1. Falta de consistencia

La consistencia es probablemente el factor más importante. Un restaurante puede ofrecer una experiencia extraordinaria una noche y mediocre la siguiente. Si los inspectores detectan variaciones frecuentes en la calidad de los platos, el servicio o la ejecución, Michelin puede retirar la distinción.

En alta cocina, incluso pequeños detalles —temperatura incorrecta, cocción desigual o presentaciones descuidadas— pueden influir en la evaluación.

2. Cambio de chef o de concepto

Muchos restaurantes dependen enormemente de la visión creativa de un chef reconocido. Cuando el chef principal abandona el proyecto, el restaurante puede perder identidad culinaria.

Casos famosos han mostrado cómo establecimientos galardonados perdieron estrellas poco después de cambios internos importantes, especialmente cuando el nuevo equipo no mantiene el mismo nivel técnico o creativo.

3. Reducción de calidad por problemas financieros

Mantener una cocina Michelin es costoso. Ingredientes premium, personal especializado y altos estándares operativos generan enormes gastos. Algunos restaurantes reducen costos utilizando productos más económicos o simplificando procesos, lo que eventualmente impacta la experiencia gastronómica.

Paradójicamente, tener una estrella no siempre garantiza rentabilidad.

4. Exceso de expansión

Algunos chefs convierten su éxito en cadenas, colaboraciones o proyectos internacionales. Cuando la atención se divide entre demasiados negocios, el restaurante original puede resentirse.

Michelin valora la dedicación absoluta al detalle; una operación sobreextendida suele afectar la ejecución diaria.

5. Cambios en las tendencias gastronómicas

La gastronomía evoluciona constantemente. Técnicas y estilos que fueron revolucionarios hace diez años pueden parecer hoy anticuados. Michelin también premia innovación y relevancia culinaria.

Un restaurante que deja de evolucionar puede perder competitividad frente a nuevas propuestas más frescas y creativas.

El impacto emocional y económico

Perder una estrella puede tener consecuencias profundas. Algunos chefs describen la presión Michelin como psicológicamente devastadora. El caso más conocido es el del chef francés Bernard Loiseau, cuya historia abrió un debate internacional sobre la presión extrema en la alta cocina.

Económicamente, la pérdida puede reducir reservas, prestigio mediático y turismo gastronómico. Sin embargo, algunos chefs también sienten alivio tras dejar atrás la presión constante de mantener la perfección.

El Califa de León de CDMX perdió su estrella Michelin

Esta taquería, que fue pionera en recibir esta distinción para un lugar de tacos, ahora enfrenta críticas y dudas. Por eso, es importante analizar con calma por qué El Califa de León perdió su estrella Michelin y qué factores influyeron en esta decisión (según lo que se sabe hasta el momento).

Si bien es cierto que la Guía Michelin no ha dado una explicación oficial sobre la pérdida de la estrella, varios antecedentes apuntan a razones internas y externas que afectaron la calidad del lugar:

  • La renuncia del parrillero histórico: Arturo Rivera, quien trabajó más de 20 años en El Califa, fue una pieza bastante fundamental para obtener la estrella. Entonces, su salida pudo impactar la consistencia en la preparación.
  • Menor calidad de ingredientes: usuarios en redes sociales reportaron en diferentes comentarios que los tacos ya no tenían la misma frescura ni sabor que antes.
  • Alta demanda y largas filas para poder ingresar: el éxito masivo generó un servicio más lento y una experiencia menos personalizada, lo cual afectó la percepción general.
  • Cambios en la experiencia del cliente: la combinación de los puntos anteriores provocó que la experiencia ya no fuera la misma que en años anteriores.

Estos elementos, en conjunto, parecen haber influido en la decisión de la Guía Michelin para 2026, aunque El Califa sigue siendo un sitio recomendado.

¿Puede recuperarse una estrella?

Sí. Michelin reevalúa restaurantes cada año, y algunos logran recuperar estrellas después de reinventarse, cambiar equipos o mejorar su propuesta culinaria. La guía considera que la excelencia gastronómica es dinámica, no permanente.

¿Es relevante para los cocineros?

Este tema forma parte de la historia y trayectoria gastronómica de un restaurante. Hablar de reconocimientos, cambios, logros o pérdidas no es “idolatrar premios”, sino entender cómo funciona una industria donde la exigencia y la evaluación son constantes.

Que a algunos no les importe Michelin, perfecto. Pero minimizar su relevancia para quienes sí han dedicado su vida a conseguir ese reconocimiento, sería ignorar el esfuerzo detrás de cada cocina.

Al final, se puede disfrutar un gran restaurante con o sin estrellas. Pero negar el impacto que tienen dentro del mundo gastronómico, sería simplemente desinformar.

Más allá de las estrellas

Aunque las estrellas Michelin siguen siendo el símbolo máximo de prestigio culinario, muchos críticos y chefs cuestionan hoy si representan la única medida válida del éxito gastronómico. La experiencia humana, la sostenibilidad, el ambiente y la accesibilidad también han ganado importancia en la conversación contemporánea sobre la comida.

En última instancia, perder una estrella Michelin no siempre significa que un restaurante sea malo; muchas veces refleja simplemente el enorme nivel de exigencia de una de las evaluaciones más estrictas del mundo gastronómico.

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Restauración

¿Turnos dobles en restaurantes, sí o no?

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Foto: Cocineros en cocina profesional

¿Una solución práctica o un problema estructural?

En el mundo de la gastronomía, los turnos dobles —trabajar tanto en el turno de comida como en el de cena— son una práctica común. Para algunos representan una oportunidad de ganar más dinero; para otros, una señal de una industria que todavía normaliza jornadas laborales excesivas. La pregunta es inevitable: ¿los turnos dobles son una solución práctica o un problema estructural?

Ayuda para el negocio

Desde la perspectiva del negocio, los turnos dobles pueden parecer una estrategia eficiente. Los restaurantes suelen operar con márgenes de ganancia ajustados y una alta rotación de personal. Tener empleados que cubran dos turnos en el mismo día reduce costos de contratación, facilita la organización del equipo y asegura que haya personal experimentado durante los momentos de mayor demanda. Además, muchos trabajadores del sector aceptan o incluso buscan los turnos dobles porque les permiten concentrar más horas de trabajo en menos días.

Un desgaste insostenible

Foto: Mesera restaurante

Sin embargo, la otra cara de la moneda es difícil de ignorar. Trabajar diez, doce o incluso más horas seguidas en un ambiente físicamente exigente —de pie, bajo presión y con ritmos acelerados— puede provocar agotamiento, estrés y una disminución en la calidad del servicio. La fatiga no solo afecta al trabajador, sino también al cliente y al propio negocio: errores en comandas, menor atención al detalle y un ambiente laboral más tenso son consecuencias comunes.

¿Resistencia y sacrificio?

También existe un debate sobre la normalización de estas jornadas en la cultura de los restaurantes. Durante años, el sector ha construido una narrativa de “resistencia” y “sacrificio”, donde trabajar hasta el límite se interpreta como compromiso profesional. Sin embargo, en un contexto en el que cada vez se habla más de salud mental, equilibrio entre vida y trabajo y condiciones laborales dignas, muchos se preguntan si esta lógica sigue siendo sostenible.

No puede ser una necesidad económica para sobrevivir

La respuesta probablemente no sea un simple “sí” o “no”. Los turnos dobles pueden funcionar cuando son voluntarios, bien remunerados y no se convierten en la única forma de alcanzar un salario digno. Pero cuando se vuelven una expectativa permanente o una necesidad económica para sobrevivir, dejan de ser una oportunidad y pasan a ser un problema.

Buscar el equilibrio

En última instancia, el reto para la industria restaurantera es encontrar un equilibrio: mantener la viabilidad económica del negocio sin depender de jornadas que agoten a quienes hacen posible la experiencia gastronómica. Porque un buen restaurante no solo se mide por la calidad de sus platillos, sino también por la calidad de las condiciones en las que trabaja su equipo.

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