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Cultura gastronómica

Libro: La cultura del antojito mexicano

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Foto: Conaculta

Por el historiador y gastrónomo José N. Iturriaga 

En su libro La cultura del antojito. De tacos, tamales y tortas… José N. Iturriaga invita a conocer de forma divertida y didáctica la historia del maíz, la tortilla, el chile y la cocina mexicana, y realiza un recorrido gastronómico para conocer comida sorprendente como: Tacos de mariposa monarca o abeja, tamales de ceniza con frijoles, típicos de Colima, o las tortas de cocoles con tamal características de Hidalgo.

“Dime lo que comes y te diré quién eres y a qué tierra perteneces”, dice Fernando Benítez en el prólogo de este libro divido en siete capítulos: Maíz/nixtamal/masa/tortillas; Los tacos; Los tamales y los atoles; Las tortas; El chile, alma de los antojitos; Los paladares extranjeros frente a los antojitos mexicanos y La cocina mexicana –y los antojitos como fenómeno cultural.

Foto: Archivo

Objetivo de escribir este libro

Con esto busco otorgar el nivel que se merecen nuestros antojitos ya que son el principal exponente de la cocina tradicional mexicana, y no obstante la importancia, no reconocemos su categoría”, destacó José N. Iturriaga, en entrevista para Conaculta. 

En La cultura del antojito. De tacos, tamales y tortas… el lector conocerá la evolución de las tortillerías, las características de las tortillas y cómo el maíz es el principal cultivo agrícola de México, partiendo de un dato revelador: los mexicanos consumen 23 veces más este producto que el arroz, nueve veces más que el frijol y el triple que el trigo. 

“Con el libro busco provocar antojería, y mostrar una investigación muy seria, histórica, geográfica y culinaria mezclada con aspectos antropológicos de un tema muy divertido y jocoso: la cocina mexicana, que no sé si me despierta más apetito u orgullo por su historia cultural milenaria”, refirió el autor. 
El texto expone la raíz del taco y su definición, la cual según José N. Iturriaga proviene de España y del siglo XVIII cuando se utilizó por primera vez para designar al bocado o comida muy ligera que solía tomarse fuera de las horas de comer.

Muestra un recorrido por todos los tipos de tacos existentes: de carnitas y chicharrón de puerco, de cabeza de res, de barbacoa, fritangas, de canasta o “sudados”, de guisados, al pastor, al carbón o a la parrilla, yucatecos, de zoología fantástica, es decir, de charales, gusanos de maguey y de nopal, escamoles, chapulines, hormigas, de mariposa monarca y de abeja de panal blanco, entre otros. 
Se trata –añadió el historiador- de hablar de los tacos que recomiendo consumir para conocer la verdadera cocina mexicana. Mis favoritos son los de carnitas, de nana, de hígado con cuerito, pero cuerito gordo que se equilibra con el hígado divinamente. También los tacos de cabeza de res al vapor que mucha gente ni conoce y que son los más sanos del mundo.

“Invito al lector a probar los tacos de ojos que son de un cartílago suave y delicado de textura y sabor; los de canasta, que las personas de las clases más acomodadas no suelen comer, y que sin embargo son bárbaros, sobre todo los de mole verde, adobo, papa y chicharrón guisado”. 

¿Qué se puede espera de este libro?

Los interesados en atoles y tamales conocerán la historia, que se remite a unos 500 años cuando los indígenas los elaboraban a base de caracol pintado, maíz y frijoles. Descubrirán curiosos consejos populares de cocina, por ejemplo, que a los tamales les gusta la música y que salen tiernos y sabrosos si la tamalera al hacerlos chifla, tararea o canta. 

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Además, un catálogo de tamales permitirá conocer cómo se consumen, con sus peculiaridades en cada estado, como los de atún, elaborados en Baja California; en Colima, los de ceniza con frijoles o huevo; Chihuahua, los de cabeza de puerco con orégano y chile colorado o de espinacas; Jalisco son de gallina con masa revuelta de maíz y arroz; en Quintana Roo, de elote con chile habanero y tocino; Sinaloa, de mariscos o en Zacatecas, de arroz. 

Foto: Antonio Campos

Sin embargo para mí destacan los tamales que son los más grandes del planeta: los zacahuiles huastecos que alcanzan para alimentar a 80 o 100 personas y que generalmente se cocinan para una boda, ya que son tan grandes y pesados que se cargan en carretilla”, refirió el autor. 

La justificación

José N. Iturriaga destaca el origen prehispánico del atole como elemento esencial para acompañar el tamal, que va desde la sencilla bebida de masa y agua con piloncillo y canela, hasta los complejos champurrados hechos con cáscara de naranja, pasando por los de sabores de frutas y de semillas como alegría, maíz o chiles secos.

Con estos temas –añadió el especialista muestro por qué la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la más alta autoridad del planeta en materia cultural, reconoce a la cocina tradicional mexicana la de nuestra mamás, abuelas como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En el libro se descubrirán los ingredientes para elaborar una torta: A una telera se le untan crema, frijoles refritos, chinitos de manteca, quizá mostaza, se agrega cebolla cruda, rebanadas de jitomate y aguacate, rajas de chiles y jamón, queso blanco, mortadela, queso amarillo o cualquier otro ingrediente como huevo, lomo, pierna de cerdo o milanesa, pollo, carnitas, chorizo o salchicha. 

Expone algunas de variantes regionales, destacando la de tamal en el Distrito Federal; las bañadas de abundante caldillo de salsa de chile de árbol en Guadalajara; de lechón al horno con un pedazo de cuerito dorado en Mérida; de carnitas de puerco en Guanajuato o los pambazos rellenos de una enchilada en Puebla. 

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Otro tema de La cultura del antojito. De tacos, tamales y tortas… es la historia de los chiles que de acuerdo con el autor son “el alma de los antojitos”.
Aquí se descubrirán algunas de las variedades de chiles que hoy se consumen –que son más de 200 y que van desde los más picantes, hasta los pimientos dulces así como los tipos de salsa que se pueden elaborar con ellos.

José N. Iturriaga analiza cómo los extranjeros ven a los antojitos mexicanos, un fenómeno cultural reconocido en todo el mundo. 
“
La idea del texto es mostrar que no existe un libro sobre antojitos como el mío, que lo que existe son recetarios, pero ninguno que profundice en los orígenes, componentes e incluso en algunos aspectos antropológicos de la cocina mexicana.

Se trata de un libro que hace una investigación profunda, histórica, geográfica y culinaria de nuestros antojitos, realizada en banquetas, mercados y zaguanes. El lector encontrará información sobre lo que a diario come”.    

La cultura del antojito. De tacos, tamales y tortas… es editado por la Dirección General de Publicaciones del Conaculta en la Colección Culturas Populares de México y está disponible en las librerías de la Red Educal.

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Cultura gastronómica

Pozole, tradición y sabor en las Fiestas Patrias

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Foto: Plato de Pozole mexicano

La receta del pozole en México proviene de épocas prehispánicas

En épocas precolombinas se realizaba a base de la carne de un animal que criaban como fuente de carne los indígenas. Erróneamente se piensa que este animal es un perro de nombre xoloitzcuintle. Estos perros típicos de la cocina Mexica se denominaban itzcuintlis y, dado el parecido con la palabra xoloitzcuintli, se cree que se consumían estos últimos. Sin embargo, lo que en realidad se consumía era tepezcuintle o pacas comunes ( Es una especie de roedor) También se descubrió que del maíz se podía hacer una nueva salsa llamada sulitl.

El mito de la carne humana

En la investigación se han recabado recetas de cocina de carne humana que recogieron los frailes españoles durante su labor evangelizadora tras la conquista, que señalan que nunca se tomaba asada y que era habitual añadirla al pozole.

“Fray Bernardino de Sahagún consigna la práctica antropofágica en su Historia general de las cosas de la Nueva España, aunque refiere un significado acorde con su visión y percepción, modelada por los usos y costumbres de su tiempo y de su tierra. El horror que seguramente le produjo y sus propias concepciones religiosas atribuyeron al hecho un significado salvaje y anticristiano”, explica el doctor Alfonso de Jesús Jiménez Martínez en su texto.

Tras la Conquista, los españoles sustituyeron la carne humana del pozole por carne de cerdo, “que aparentemente tiene un sabor similar”, narra el académico de la Universidad del Caribe.

El pozole más popular

Hay al menos 20 variantes de pozole, el más conocido es el pozole blanco que es el más consumido en la zona centro de México; se prepara con carne de cerdo (principalmente con cabeza) y caldo de maíz cacahuazintle. Se acompaña con lechuga, rábanos y/o cebolla picados, orégano, chile piquín molido y unas gotas de limón.

En la actualidad y dependiendo del gusto o salud de los comenzales existen variantes con pollo, e incluso veganas pero el original y clásico debe llevar carne de cerdo.

Otro de los pozoles más famosos es el estilo Jalisco, también consumido en el Bajío y Aguscalientes, el cual es rojo. Se prepara con chiles secos molidos (en Aguascalientes usan el chile mirasol y en Sinaloa hay una variante de este platillo que se prepara con chile guajillo).

Otro de los pozoles más conocidos es el estilo Guerrero. En esta entidad las noches de pozole son las de los jueves. Sean blancos o verdes de pipián-, a estos pozoles se les adiciona al momento de comerlos, al igual que a los más usuales del centro del país, cebolla picada, chile piquín molido, orégano (moliéndolo entre las palmas de las manos) y unas gotas de limón. A diferencia de los pozoles del Altiplano, no se les pone rábano ni lechuga. En cambio y ahí está la gran diferencia- se aderezan además con un huevo crudo (que se pone en primer lugar, en el pozole hirviendo recién servido en el plato hondo, para que se cueza), chicharrón de puerco en trozos, aguacate y sardinas de lata, en aceite. Al igual que la mayoría de los pozoles, se acompaña de tostadas.

Otras variantes de pozole en MéxIco

  • También de Guerrero es otro pozole con elote, frijol negro y epazote.
  • En Aguascalientes hay un pozole de elote (fresco, antes de que sea maíz) y tienen el pozolín, con elote y chile poblano.
  • En la zona norte de México se prepara un platillo tipo pozole con panza de res y granos de maíz cacahuazintle; lo acostumbran, cuando menos, en Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Nuevo León, aunque en esta última entidad le agregan, además de la panza de res y el maíz, también carne de puerco y arroz.
  • Al sur de Puebla hay un plato conocido como elopozole, y le ponen a la vez puerco y pollo, además de calabacitas y epazote; es rojo porque le muelen chile guajillo. En Guerrero también se prepara un elopozole aunque con menos ingredientes.
  • En Sinaloa hay otra variante con elote a la que llaman pozolillo y lleva chile ancho. 
  • En Colima existe un pozole seco idéntico al blanco, pero sin caldillo. 
  • En La Laguna hacen una enchilada de pozole, que es una especie de pastel de maíz cacahuazintle sin moler, al horno, con salsa de chiles secos. 
  • Nayarit se prepara el pozole de camarón.
  • Chihuahua se cocina un pozole de maíz con cueritos de cerdo y cilantro. 
  • Baja California Sur tienen un pozole de espinazo de puerco con chile pasilla.
  • En Sonora cocinan un pozole de hueso de venado, otro de trigo y otro más de trigo y frijol.
  • Otra modalidad muy local son los pozoles verdes. En la ciudad de México se hacía uno con chile poblano y tomates y en Michoacán otro que además llevaba epazote. En Guanajuato se le adiciona cilantro molido.
  • En Morelos también hacen un pozole de garbanzo, con camarón seco.

El pozole es un platillo de identidad nacional de México, un platillo que debe ser probado por lo menos una ves en la vida.

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Alimentos

El Chile en Nogada llega a su semana grande y encuentra en las cadenas de restaurantes un aliado para mantener viva la tradición

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Foto: Chile en nogada VIPS

Del 11 al 16 de septiembre, Vips ofrecerá su Chile en Nogada al 2×1 en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional.

Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.— En México, hay platillos que no solo se comen: también anuncian que una temporada ha comenzado. El Chile en Nogada es quizá uno de los ejemplos más claros. Cada septiembre, sus colores, ingredientes y sabores llegan a las mesas para acompañar las fiestas patrias y recordar que la cocina también es una forma de contar nuestra historia.

Menús con tradición

Pero para que una tradición permanezca vigente, también necesita seguir presente en la vida cotidiana. En ese sentido, las cadenas de restaurantes tienen un papel cada vez más relevante: acercan platillos tradicionales a millones de personas, los incorporan a sus menús y ayudan a que nuevas generaciones los conozcan, los prueben y los hagan parte de sus propias celebraciones.

El Chile en Nogada es un buen ejemplo de ello. Con más de dos siglos de historia y una fuerte asociación con la temporada patria, el platillo ha trascendido las cocinas familiares para convertirse en uno de los protagonistas del menú de septiembre en restaurantes de todo el país.

Para Vips, esta tradición se ha convertido también en una oportunidad para celebrar los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de México. Este año, la marca espera servir 365 mil Chiles en Nogada en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional, superando la cifra alcanzada en 2025.

Y durante los días centrales de las celebraciones patrias, la tradición se podrá compartir: del 11 al 16 de septiembre, el Chile en Nogada de Vips estará disponible al 2×1 en todos sus restaurantes a nivel nacional.

Los invitados podrán elegirlo capeado o sin capear, con el tradicional relleno de carne con frutas y cubierto con salsa de nogada, en una propuesta que busca acercar uno de los platillos más representativos de esta temporada a distintos públicos y momentos de consumo.

De la cocina tradicional a la mesa de todos los días

El valor de una tradición gastronómica no está únicamente en conservar una receta, sino en conseguir que siga formando parte de la vida de las personas. Cuando un platillo llega a restaurantes con presencia nacional, se amplía también la posibilidad de que personas de distintas ciudades, edades y contextos tengan contacto con esos sabores.

Así, los restaurantes se convierten en espacios de encuentro alrededor de la cocina mexicana: lugares donde una familia puede celebrar las fiestas patrias, donde alguien puede probar por primera vez un platillo tradicional o donde una receta asociada a una determinada temporada puede mantenerse vigente año tras año.

Bajo esta idea, Vips ha integrado a su campaña “Orgullosamente Mexicanos” otros clásicos de la gastronomía nacional, como el Huarache, el Molcajete y el Pastel de Elote con rompope, que estarán disponibles hasta el 4 de octubre.

Más allá de una temporada en el calendario, septiembre representa para la marca una oportunidad para celebrar la diversidad de sabores que forman parte de México y contribuir, desde la mesa de sus restaurantes, a que estas tradiciones continúen compartiéndose.

Porque mantener viva la cocina mexicana también significa seguir poniéndola al alcance de todos.

Porque somos Orgullosamente de todos los mexicanos.

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Alimentos

¿A qué sabe la patria?Orgullosamente frijoleros

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Foto: Cartel promocional ¿A qué sabe la patria? “Orgullosamente frijoleros”

Un concurso para valorar el Alimento la identidad y la soberanía

Bajo el lema “Orgullosamente frijoleros”, la presente emisión de este concurso gastronómico promueve la revaloración del frijol como una semilla fundamental para la soberanía alimentaria de México, reconoce que, en su siembra y cosecha, existen prácticas que forman parte de las culturas vivas, y distingue a las mujeres como las principales transmisoras de las culturas alimentarias, del patrimonio cultural inmaterial y de las lenguas indígenas asociadas al sistema milpa-frijol.

¿Cómo participar?

Pueden participar grupos de tres a siete personas con una sola propuesta que tenga como base primordial el frijol, así como otros productos e ingredientes locales asociados con las culturas agroalimentarias de la región a la que pertenecen.

La receta se envía por escrito, acompañada por un video en formato horizontal (con duración máxima de 10 minutos) en el cual se muestre el proceso de preparación y se explique la importancia social y cultural del platillo con base de frijol. En el caso de las comunidades indígenas, tanto la receta como el video podrán presentarse en alguna de las 68 lenguas reconocidas dentro del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, con su respectiva traducción al español.

Se deben registrar las propuestas en el formulario disponible en bit.ly/Aquesabelapatria y enviar la documentación requerida al correo culturaalimentaria@cultura.gob.mx. La fecha límite de recepción es el domingo 11 de octubre de 2026 a las 23:59 horas (tiempo del Centro del país).

Las recetas seleccionadas

El comité dictaminador (integrado por especialistas, así como por cocineras y cocineros tradicionales) seleccionará siete recetas finalistas: mismas que se darán a conocer el viernes 30 de octubre de 2026 en las redes sociales de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y de la UCUVI.

Las recetas elegidas serán recreadas en la Ciudad de México del miércoles 2 al viernes 4 de diciembre de 2026 en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, sitio donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas.

Premiación

Las recetas elegidas serán recreadas en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas. Se contemplan premios para los cuatro primeros lugares, que van de los 50 mil a los 125 mil pesos, además de la entrega de tres reconocimientos de 15 mil pesos.

Origenes de este consurso

Desde su creación (en 2021), la convocatoria “¿A qué sabe la patria?” reconoce y visibiliza la riqueza de las cocinas tradicionales y del patrimonio biocultural de México. En cinco ediciones previas, reunió más de mil recetas provenientes de comunidades de todo el país.

Con la convocatoria “¿A qué sabe la patria?”, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México reconoce la diversidad de saberes, ingredientes y tradiciones culinarias que fortalecen la identidad alimentaria del país.

Las bases para participar se pueden consultar en convocatorias.cultura.gob.mx.

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