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Flores gastronómicas

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Flores comestibles para crear platillos diferentes

Debemos saber bien qué estamos recolectando antes de comer nada. Si quieres estar seguro, es recomendable que compres semilla de flor comestible en tu vivero más cercano, la cultives y la pruebes. Y decimos esto porque las flores comestibles pueden ser muchas, pero de ahí a que sepan bien…Es distinto.

A continuación una lista de las flores comestibles que agregan sabor a nuestros platos:

1.- Violetas, las flores comestibles más conocidas

Las ponemos las primeras porque a parte de la belleza visual y el contraste que suponen con sus colores tienen un sabor agradable, suave y se pueden hacer de mil formas. Frescas, secas, cristalizadas e incluso confitadas.

Este tipo de flor fue de las primeras en consumir y aporta un gran grupo de antioxidantes y vitaminas. En la foto vemos una ensalada que combina partes verdes (pepino y distintos tipos de lechuga), frutas como la fresa y los pétalos o flores completas de violeta.

Su cultivo en el jardín, si te has decidido a aprovechar todo su potencial, es muy sencillo. Se puede cultivar incluso en macetas y tenerlas en casa (incluso en el balcón) para ir utilizando sus pétalos poco a poco según van saliendo en los meses de floración.

Su multiplicación es muy sencilla y se hace a través de semillas o estolones.

2.- Capuchinas, perfectas para ensaladas

Las flores de capuchina se utilizado ampliamente en los últimos años para decorar ensaladas y, por supuesto, son totalmente comestibles. De la capuchina podemos utilizar también sus hojas, que tienen un sabor fuerte, parecido al del berro.

Sin embargo, la parte más utilizada son las flores, ya que por los colores rojizos y anaranjados que tienen, son perfectas para adornar ensaladas donde predomina el verde (exentas de tomate, por ejemplo).

Os ponemos algunos ejemplos de ensaladas y recetas para que tengáis inspiración y podáis preparar vuestros propios platos con flores comestibles de capuchina.

Podéis cultivar la capuchina en vuestro jardín o huerto sin mayores problemas. Además, incluso también por medios ecológicos, ya que con el simple aporte de materia orgánica en base de compost se pueden conseguir plantas sanas y fuertes.

A la hora de recolectar, en el caso de las flores, deben ser cuando se encuentren en su mayor esplendor y máxima apertura. Tienen la ventaja de que el periodo de floración es muy extenso y tenemos todo una primavera y verano para disfrutar de ellas.

Cuidado con las semillas, porque dependiendo de su estado de formación pueden llegar a ser tóxicas. En el caso de las flores, hay que consumir una grandísima cantidad de ellas para tener algún efecto negativo en nuestro cuerpo.

Eso es debido a que contiene una pequeña cantidad en su composición de glucosinolatos (que le da el característico sabor picante a la flor) y trierucina, un compuesto tóxico que sólo se encuentra en las semillas.

Lo dicho, hay que consumir muchísima cantidad de flores para ser susceptibles a tener irritaciones o alergias. Hasta el agua, en grandes cantidades, puede ser tóxica.

3.- Caléndula, otra flor comestible ideal para aportar color a platos vegetales

La caléndula puede ser una gran novedad para las tristes ensaladas que sólo tienen verde (lechugas, espinacas, pepino, berros, canónigos, etc.) Aportan un colorido anaranjado que contrasta muy bien y sirve de precedente por su originalidad.

La caléndula es una planta muy agradecida para el huerto, convirtiéndose en la favorita de muchas familias. Aparte de por sus flores comestibles, proporciona una gran espectacularidad al jardín con su majestuosa floración.

En cuanto a sus cuidados, se adapta muy bien a todo tipo de suelos (desde arcillosos a arenosos) mientras tengan un buen drenaje. Su siembra se puede hacer mediante semilla directa al suelo o bien por trasplante (que puedes adquirir en gran cantidad de viveros por ser muy conocida).

En los platos, aporta un gran aroma (no todo va a ser el color) y se considera un «sustituto mucho más económico del azafrán» Al menos, con un sabor parecido. Puede ser aportada en fresco o bien cambiando el sabor y la textura se puede rebozar en harina, como también se hace con las flores de calabacín, un manjar que no os podéis perder.

Además, con la caléndula se puede hacer pomadas con fines medicinales. Es decir, prácticamente el aprovechamiento de esta planta es total. Flores comestibles de caléndula y reservar las menos apropiadas visualmente para hacer este tipo de remedios de uso tópico.

4.- Botón de Sechuan o flor eléctrica

Las flores comestibles de Sechuan son muy curiosas y no tan conocidas como el resto de plantas utilizadas en la cocina. Si se come en fresco tiene un efecto explosivo en el paladar combinado luego con una ligera sensación de anestesia.

De hecho, tiene propiedades medicinales con efectos analgésicos y es utilizado en la medicina tradicional como calmante de dolencias bucales y dentales.

Sin embargo, el botón de Sechuan también se puede utilizar una vez está seca, cambiando completamente la textura una vez se muerde, y perdiendo todas sus propiedades anestésicas, lo cual es positivo para mucha gente que no le gusta la desagradable sensación de hormigueo al comerlas si no tiene ninguna dolencia.

Su procedencia es de las zonas selváticas de Sudamérica pero toma su nombre por el parecido sabor de a la pimienta de Sichuan originaria de China.

Como curiosidad decir que sus flores nos recuerdan a las de la planta de manzanilla, y es que pertenece al a familia de Asteraceae de la cual también hace partícipe a manzanilla, margaritas y girasoles.

5.- Flor de cebollino, perfecta para aportar sabores fuertes

La flor comestible de cebollino es de color violáceo, parecido al de la lavanda. Se suele utilizar como flor comestible debido a u sabor, ya que es parecido al de la cebolla pero mucho más suave y sutil.

Es un tipo de flor comestible idónea para añadir a una ensalada, aparte de adornar platos de carnes y pescados.

Este sabor parecido al de la cebolla, pero con menos intensidad, es perfectamente compatible en numerosos platos, y puede ser utilizada como flor comestible en ensaladas, acompañamiento de carnes y pescados, pastas, etc.

Muchos de los grandes chef de la actualidad la están utilizando de forma masiva. Aparte de por su espectacular color azulado y violáceo, el sabor es inconfundible y atractivo. Sus flores se recolectan a partir de primavera, produciendo varias durante semanas.

Las que dejemos sin recolectar producirán las futuras semillas, que podrán ser utilizadas para garantizar la plantación de la siguiente temporada.

Como curiosidad decir que esta flor comestible también se utiliza para crear aceites especiados. Un aceite con un ligero sabor a cebolla o componentes parecidos es perfecto para ensaladas o aderezo de pizzas. También hay restaurantes y empresas que hacen lo mismo pero con el vinagre.

6.- Flor de calabacín, un sabor muy fino y dulce

Ahora que estamos empezando a ver los primeros calabacines por algunas zonas, decir que la flor del calabacín aquí en España es menos conocida pero en Italia por ejemplo, la utilizan muchísimo. La llaman zuccini y tiene un sabor muy fino y algo dulce.

Ahora que también conoces que puedes aprovechar las flores comestibles de calabacín, tenlo en cuenta cuando plantas calabacín en el huerto. No tires las flores. Puedes buscar en internet una gran cantidad de recetas donde se incluyen las flores de calabacín, incluso como plato único sin añadir nada más.

Muchos restaurantes que hoy en día cuentan con estrellas Michelin cuentan en sus platos con este tipo de flor. Fritas son increíblemente sabrosas (aunque menos saludables), e incluso ya no sólo se utilizan como acompañamiento si no que las flores comestibles son el plato.

7.- Disfruta de las flores comestibles de begonias

Tenemos muchas variedades de múltiples colores (blanco, rosa, rojo, etc.). En general tienen un sabor ácido y un poquito dulzón aunque casi imperceptible. En variados de frutases una muy buena opción por ejemplo, aunque también puede servir para carnes y ensaladas o incluso helados.

El bulli, uno de los restaurantes más famosos de España y el mundo, de Ferrán Adriá, tiene un plato donde las flores comestibles de begonias son las protagonistas.

Se conoce como papel de flores, donde se seleccionan distintas variedades de esta planta, aportando flores de distintos colores y mejorando el plato.

En este caso, selecciona 10 flores de begonias rojas, 10 flores blancas y 10 flores rosas.

8.- Flores de clavel de los poetas

Existen variedades de clavel como el clavel de los poetas que aportan mucho más que la belleza visual del jardín. Tienen un sabor algo dulce que encaja muy bien en muchos postres, ensaladas, frutas y lo que se le ocurra a uno.

Además, aunque sólo tenga en común el nombre, el clavel tradicional también está incluido dentro de la lista de flores comestibles y que puedes utilizar. Según dicen, tiene un ligero sabor a pimienta.

9.- Flor de azahar, un olor embriagador

Una flor que ya enamora por su aroma en el árbol. Igualmente embriagador resulta su uso en cocina. Con toques azucarados es muy utilizada par postres pero puede ser utilizada en carnes y platos salados como contraste.

La flor de azahar está ampliamente utilizada en perfumes y fragancias, y si sabemos aprovecharlo, podemos darle una segunda vida a nuestros platos.

Utilizando las flores comestibles del azahar, presente en los cítricos, podemos hacer unos fantásticos helados, dándole el toque olfativo que se merece.

Por ejemplo, una receta conocida es el helado de cereza o fresa con toques de azahar, el flan de naranja con flor de azahar, refrescos de almendras, etc.

Hemos mirado una lista de recetas que incorporan las flores comestibles de azahar y nos han salido 553 resultados. No hay que echarle mucha imaginación para incorporar esta deliciosa flor.

10.- Flor de jazmín para aditivo de infusiones y postres

Los orientales la utilizan con una maestría sin igual y resulta ser un aroma que a la carne le viene increíblemente bien. El té de jazmín es un referente del uso de esta flor. La cocina árabe la utiliza en sus postres también.

En general, esta flor comestible tiene un excelente aporte aromático a los platos.

Es común ver esta flor de jazmín introducida en recetas dulces, por el sabor que aporta.

Por supuesto que hay muchas más y queremos que nos cuentes cuál es tu preferida. ¿Tú le pones flores a tus platos?

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Alimentos

Dulce terror si te atreves

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Foto: Guacamole terrorífico en calabaza /Cortesía / Fundación Herdez

 Elige tu receta favorita y que empiece el susto.

Si bien en nuestro país celebramos el Día de Muertos, hemos incorporado también la fiesta de Halloween, el 31 de octubre. Esta festividad de origen celta es la contracción en inglés de All Hallows’ Eve (Víspera de Todos los Santos) y que actualmente se asocia a la cultura popular con disfraces, calabazas talladas y las visitas de casa en casa pidiendo dulces. 

Y para esas reuniones que se realizan en esta época, Fundación Herdez te comparte en su sitio web nueve espeluznantes recetas. En estas encontrarás desde la bebida hasta el postre, para asustar y consentir a tus invitados.  Aquí te dejamos una probada: 

Cantarito Sangría “Pura tentación” 

Foto: Cortesía / Fundación Herdez
  • Dificultad: Fácil
  • Porciones: 1 vaso (350 ml) 
  • Tiempo de preparación: 50 min 

Ingredientes

Escarchado

  • Chamoy de tamarindo 
  • Chamoy en polvo Chilim Balam 

Jarabe concentrado de tés

  • ¼ de tza. de agua
  • ¼ de tza. de azúcar orgánica Aires de Camp 
  • 1 sobre de té de canela 
  • 1 sobre de té de limón 
  • 1 sobre de té de jengibre 

Base de la sangría

  • ½ oz de tequila 1800 Cristalino 
  • 1 oz de jarabe de infusión de tés 
  • 50 ml de jugo fresco de mandarina 
  • 50 ml de jugo fresco de toronja 
  • Vino rosado al gusto 
  • Hielo al gusto 

Elementos de decoración 

  • ½ rodaja de toronja 
  • 1 rodaja de mandarina cortada en 4 partes 
  • 1 fresa cortada en cubitos finos 
  • 1 fresa dividida longitudinalmente a la mitad 

Preparación

Jarabe de infusión 

  1. Hervir el agua con los sobres de té McCormick e infusionar 10 minutos.
  2. Añadir azúcar y cocinar a fuego medio hasta disolver y espesar ligeramente.
  3. Retirar del fuego y enfriar a temperatura ambiente.

Montaje y presentación 

  1. Escarchar el borde exterior de la copa pasándolo primero por el chamoy de tamarindo y después por el chamoy en polvo.
  2. Agregar hielo al gusto dentro de la copa.
  3. Incorporar el tequila, los jugos de mandarina y toronja, y el jarabe de infusión ya preparado.
  4. Incorporar de forma gradual el vino rosado, integrando suavemente con la cuchara de bar con movimientos envolventes.
  5. Añadir al interior de la copa la media rodaja de toronja, los trozos de mandarina y los cubos de fresa.
  6. Como detalle temático, hacer un pequeño corte en la base ancha de cada mitad de fresa y fijarlas en el borde del vaso con las puntas hacia arriba para formar los cuernos.

Guacamole terrorífico en calabaza 

Foto: Cortesía / Fundación Herdez
  • Dificultad: Fácil
  • Porciones: 1 kg
  • Tiempo de preparación: 30 min 

Ingredientes

  • 1 calabaza de castilla pequeña
  • 4 aguacates maduros
  • ½ cebolla morada picada finamente
  • 2 jitomates en cubos pequeños y despepitados
  • ¼ tza. de cilantro fresco picado
  • El jugo de 2 limones
  • 1 lata de granos de elote Herdez®
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto

Preparación 

Para la calabaza

  1. Retirar la parte superior de la calabaza para extraer la tapa y retirar con cuidado todas las semillas y fibras del interior.
  2. Utilizando un cuchillo afilado, dibujar los ojos y la boca.

Para el guacamole 

  1. Colocar la pulpa de los aguacates en un tazón y triturar con ayuda de un tenedor hasta obtener la textura deseada.
  2. Agregar el jitomate, la cebolla, el cilantro y el jugo de limón; sazonar al gusto con sal y pimienta mezclando de manera envolvente.

Montaje y presentación 

  1. Colocar la calabaza ya tallada en el centro de un plato o charola.
  2. Esparcir los granos de elote sobre la base del plato para formar una capa.
  3. Servir el guacamole directamente desde la apertura de la boca para simular que brota de la calabaza.

*Todas las recetas fueron desarrolladas por el chef Leonardo Vargas y las practicantes Ximena Rejón y Ximena García. 

Cortesía de Fundación Herdez

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Alimentos

La gastrificación taquera

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Foto: Taquería tradicional mexicana

¿Las grandes cadenas están desplazando a las taquerías tradicionales de México?

Durante décadas, las taquerías de barrio han sido mucho más que establecimientos para comer. Son puntos de encuentro, referentes de identidad local y espacios donde cada colonia reconoce sus propios sabores. Sin embargo, ante la expansión de las grandes cadenas de tacos y la estandarización de la oferta gastronómica, surge una hipótesis que merece atención: ¿estamos presenciando una especie de gentrificación gastronómica protagonizada por las taquerías?

Podríamos llamarla gentrificación, o mejor dicho; gastrificación taquera: un fenómeno en el que la proliferación de establecimientos con modelos comerciales estandarizados amenaza con restar espacio, visibilidad y oportunidades a las taquerías tradicionales, aquellas que durante años construyeron su reputación taco a taco.

La taquería de la esquina: un patrimonio cotidiano

Foto: Puestos / Locales rústicos de alimentos tradicionales de México

Quienes han crecido en las colonias de México probablemente recuerdan una taquería en particular. Tal vez era el puesto de la esquina, el pequeño local que abría hasta la madrugada o el negocio familiar donde el dueño conocía a sus clientes por su nombre.

En esos lugares, los tacos tenían una personalidad propia. El sabor dependía de la marinada, la preparación de la carne, el punto de cocción, las tortillas, las salsas y hasta de los secretos culinarios que pasaban de una generación a otra.

No necesariamente eran establecimientos elegantes ni tenían grandes campañas publicitarias. Su principal carta de presentación era la recomendación de boca en boca y una relación construida con los vecinos.

Además, solían ofrecer algo fundamental para la economía cotidiana: comida accesible, preparada al momento y adaptada a los gustos de su comunidad.

La taquería tradicional no vendía únicamente tacos; también ofrecía identidad, memoria y pertenencia.

Pero ¿qué sucede cuando ese negocio comienza a competir con establecimientos respaldados por grandes inversiones, campañas publicitarias, aplicaciones de entrega y modelos de expansión que les permiten abrir sucursales en distintos puntos de una ciudad?

¿Qué es la gastrificación taquera?

Foto: Taquería de Cadena

La expresión gastrificación taquera puede plantearse como una hipótesis de análisis cultural y económico. No es un concepto académico consolidado ni un fenómeno cuya existencia generalizada esté demostrada, pero permite explorar una transformación posible dentro del paisaje gastronómico mexicano.

La idea parte de una comparación con la gentrificación urbana. Este último término suele utilizarse para describir procesos de transformación de barrios en los que la llegada de nuevas inversiones, negocios y consumidores con mayor poder adquisitivo puede contribuir al encarecimiento de la zona y al desplazamiento de sus habitantes o comercios originales.

En el ámbito de las taquerías, la hipótesis propone una dinámica semejante, aunque no idéntica: la expansión de modelos comerciales de tacos que, por su capacidad de inversión, promoción y reproducción operativa, pueden ganar terreno frente a negocios tradicionales con menos recursos para competir.

El problema no sería simplemente que existan muchas taquerías, ni que una marca abra nuevas sucursales. La cuestión sería determinar si el crecimiento de ciertas cadenas reduce la diversidad de opciones, desplaza a los pequeños comerciantes o transforma la relación de una comunidad con su comida cotidiana.

En otras palabras, no se trata de afirmar que toda cadena perjudica a la gastronomía mexicana, sino de preguntarnos qué ocurre cuando la capacidad de vender a gran escala comienza a pesar más que la singularidad culinaria de cada establecimiento.

Cuando el modelo de negocio pesa más que el sabor

Las grandes cadenas suelen trabajar con procesos definidos para garantizar que un producto conserve características similares en todas sus sucursales. Sus recetas, porciones, tiempos de preparación, proveedores y procedimientos operativos buscan ofrecer una experiencia reconocible para el consumidor.

Este modelo tiene ventajas: facilita la expansión, permite mantener controles de calidad y puede ofrecer precios competitivos. También responde a las expectativas de clientes que buscan rapidez, comodidad y una experiencia predecible.

Sin embargo, desde una perspectiva gastronómica, surge una pregunta: ¿qué sucede con los sabores que dependen precisamente de las particularidades de cada cocinero y de cada establecimiento?

En una taquería independiente, la receta puede responder a años de experimentación, a una tradición familiar o a ingredientes de proveedores locales. La salsa puede cambiar según la temporada; la carne puede prepararse con una mezcla particular de especias, y las tortillas pueden tener características que distinguen al negocio de cualquier otro.

Cuando la lógica de la estandarización se convierte en el principal criterio de expansión, existe el riesgo de que la oferta termine pareciéndose demasiado entre sí.

No significa que la producción a gran escala produzca necesariamente tacos de menor calidad. Una cadena también puede ofrecer excelentes productos y respetar las tradiciones culinarias. La preocupación aparece cuando la uniformidad comercial desplaza la diversidad de recetas, técnicas e identidades locales.

El riesgo no es que todos los tacos sean iguales, sino que cada vez tengamos menos oportunidades de encontrar tacos diferentes.

¿Desaparecen las taquerías tradicionales?

Foto: Taquero de tacos de pastor tradicional en México

La desaparición de una taquería tradicional no suele obedecer a una sola causa. El aumento de las rentas (Gentrificación), el costo de los insumos, los permisos, la competencia, los cambios en los hábitos de consumo y la falta de relevo generacional pueden poner en dificultades a los pequeños negocios.

A estos factores se suma la capacidad de las cadenas para invertir en publicidad, posicionar su marca y operar en múltiples ubicaciones. Una empresa con recursos puede financiar promociones, negociar compras de grandes volúmenes y aprovechar sistemas de reparto y plataformas digitales.

Un negocio familiar, en cambio, puede depender de sus ventas diarias para cubrir la renta, pagar a sus trabajadores y comprar los ingredientes del siguiente día.

Si una cadena consigue atraer una parte importante de la clientela de una zona, la taquería de barrio podría enfrentar mayores dificultades. Si además desaparecen otros pequeños establecimientos, la colonia corre el riesgo de perder parte de su diversidad culinaria.

No obstante, es importante distinguir entre una hipótesis y una conclusión comprobada: para afirmar que las cadenas están desplazando sistemáticamente a las taquerías tradicionales en México, sería necesario estudiar la evolución de los establecimientos, sus cierres, las condiciones de renta, las ventas y la competencia en distintas colonias. La preocupación es válida, pero demostrar su alcance requiere datos.

De la comida popular a la marca comercial

La expansión de las cadenas también plantea una reflexión sobre la manera en que se presenta la gastronomía mexicana al público.

El taco es una preparación con una enorme diversidad regional. Cambia según el territorio, los ingredientes disponibles, las costumbres y las técnicas de cada comunidad. No existe una única manera de prepararlo ni una receta universal que represente toda su riqueza.

Sin embargo, cuando un producto se convierte en una marca diseñada para replicarse en numerosos establecimientos, la comunicación comercial puede terminar privilegiando una versión particular del taco: aquella que resulta más fácil de estandarizar, promocionar y comercializar.

El consumidor puede comenzar a identificar la categoría a través de las marcas con mayor presencia publicitaria, mientras que los negocios pequeños permanecen fuera de los reflectores, aunque tengan propuestas culinarias valiosas.

Esto abre una cuestión importante: ¿quién termina definiendo qué tacos representan a México? ¿Las comunidades que conservan sus tradiciones y desarrollan sus propias recetas o las empresas que tienen mayor capacidad para posicionar sus productos?

La respuesta no tiene por qué ser excluyente. Las cadenas forman parte de la evolución del mercado y también pueden contribuir a difundir la cultura taquera. El desafío consiste en evitar que su visibilidad comercial sea confundida con la totalidad de una tradición gastronómica mucho más amplia.

¿Estamos perdiendo sabor o solamente cambiando de hábitos?

La preferencia por las cadenas no necesariamente significa que los consumidores hayan dejado de valorar la autenticidad. En ocasiones, la elección responde a cuestiones prácticas: cercanía, horarios, rapidez, promociones, higiene percibida, comodidad o facilidad para pedir a domicilio.

También hay consumidores que disfrutan tanto de las cadenas como de los puestos tradicionales, sin considerar que una opción deba excluir a la otra.

Por eso, la hipótesis de la gastrificación taquera no debería convertirse en una condena generalizada a los negocios de franquicia. Su propósito es abrir una discusión sobre el equilibrio entre crecimiento comercial, diversidad culinaria y supervivencia económica de los pequeños establecimientos.

La pregunta central es si el mercado está ampliando las opciones disponibles o si, en determinadas zonas, está favoreciendo una oferta cada vez más uniforme mientras desaparecen alternativas que no pueden competir en las mismas condiciones.

Si el resultado es una ciudad con muchas sucursales, pero con menos recetas locales, menos negocios familiares y menos diferencias entre una colonia y otra, entonces el crecimiento de la oferta no necesariamente se traducirá en una mayor riqueza gastronómica.

¿Cómo evitar que la taquería de barrio se convierta en un recuerdo?

Foto: Taquería de barrio mexicano

La preservación de las taquerías tradicionales no depende únicamente de la nostalgia. También requiere reconocerlas como pequeños negocios que generan empleo, mantienen conocimientos culinarios y forman parte de la vida cotidiana de sus comunidades.

Algunas acciones pueden contribuir a su permanencia:

  • Consumir de manera consciente. Alternar las opciones comerciales con las taquerías independientes de la colonia y conocer sus propuestas.
  • Visibilizar los negocios locales. Compartir recomendaciones, fotografías e historias que permitan descubrir establecimientos fuera de los circuitos de publicidad masiva.
  • Valorar el trabajo culinario. Reconocer las técnicas, recetas propias, ingredientes y conocimientos que distinguen a cada taquería.
  • Facilitar la competencia. Promover condiciones que permitan a los pequeños negocios acceder a herramientas digitales, capacitación y canales de venta sin perder su identidad.
  • Documentar la memoria gastronómica. Registrar las historias de los taqueros, sus recetas y la evolución de los establecimientos que han marcado a sus comunidades.

La responsabilidad no debe recaer exclusivamente en el consumidor. Las condiciones económicas, las políticas locales y el acceso a recursos también influyen en la supervivencia de estos negocios.

Una reflexión para la gastronomía mexicana

La gastronomía mexicana no se construyó a partir de una sola receta, una sola marca ni un único modelo de negocio. Su riqueza proviene de la diversidad de ingredientes, técnicas, territorios y personas que han contribuido a transformarla a lo largo del tiempo.

Las grandes cadenas de tacos pueden formar parte de esa evolución. El problema surgiría si su expansión terminara reduciendo las oportunidades para que los pequeños establecimientos sigan existiendo y aportando sus propias interpretaciones de la cocina mexicana.

La taquería de la esquina representa mucho más que una opción económica para comer. Es un negocio que, en ocasiones, ha acompañado a una colonia durante décadas, ha creado empleos y ha conservado sabores que difícilmente pueden reproducirse exactamente en otro lugar.

Quizá dentro de algunos años sigamos encontrando tacos en prácticamente todas las calles, pero eso no garantizará que conservemos la misma diversidad de sabores y tradiciones.

Porque una ciudad puede tener cada vez más lugares donde comprar tacos y, al mismo tiempo, perder parte de su identidad taquera.

La pregunta no es si México necesita menos taquerías, sino si estamos construyendo un mercado donde puedan convivir las grandes cadenas y los pequeños negocios sin que la expansión de unos signifique la desaparición de otros.

Si la gastronomía es también memoria, cultura e identidad, proteger la diversidad de nuestras taquerías significa reconocer que el valor de un taco no siempre está en cuántas sucursales lo venden, sino en la historia, el conocimiento y la comunidad que hay detrás de él.

Artículo por: Tlacualchichihua

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Alimentos

Esto puedes cocinar con la Flor de Cempasúchil comestible

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Foto: Crema de Cempasúchil

Del altar a la mesa, una tradición que también se saborea

Cada otoño, el intenso color naranja de la flor de cempasúchil anuncia la llegada del Día de Muertos en México. Sus pétalos iluminan las ofrendas, adornan las calles y forman caminos simbólicos para recibir a quienes ya no están. Sin embargo, esta flor emblemática de la cultura mexicana tiene otra faceta que merece descubrirse: también puede convertirse en un ingrediente para preparar platillos, bebidas y postres.

Su presencia en la cocina conecta la riqueza de la biodiversidad mexicana con la creatividad gastronómica contemporánea. Desde una crema caliente hasta una infusión aromática, el cempasúchil ofrece posibilidades culinarias que permiten llevar un símbolo de nuestras tradiciones directamente al plato.

Una flor con historia y sabor

Foto: Flor de Cempasúchil

El cempasúchil, cuyo nombre proviene del náhuatl cempōhualxōchitl QUE SIGNIFICA “veinte flores” o “varias flores”, se asocia tradicionalmente con el Día de Muertos y forma parte del patrimonio cultural y botánico de México. Además de su valor ornamental y ceremonial, algunas variedades de esta flor se utilizan como ingrediente culinario.

Sus pétalos pueden aportar matices herbales, ligeramente amargos y florales, por lo que conviene utilizarlos con moderación y combinarlos con ingredientes que equilibren su sabor. En la cocina, su color intenso también permite crear presentaciones atractivas, especialmente en preparaciones de temporada.

Eso sí, no todas las flores de cempasúchil que se venden para adornar altares son aptas para el consumo. Para cocinar, es indispensable utilizar flores identificadas como comestibles, cultivadas sin pesticidas ni otros productos químicos no autorizados para alimentos, y lavarlas cuidadosamente antes de usarlas.

¿Qué se puede preparar con la flor de cempasúchil?

Crema de cempasúchil

Foto: Crema de Cempasúchil

Una alternativa para comenzar una comida de temporada. Los pétalos se licúan con ajo, cebolla y caldo; después se incorporan leche evaporada, granos de elote y calabacitas. Se puede terminar con cubitos de queso panela y pétalos frescos comestibles.

Calabacitas a la mexicana con flor de cempasúchil

Foto: Guiso de calabacitas con flor de cempasúchil

El cempasúchil puede integrarse a un guiso de calabacitas, jitomate, cebolla, ajo y elote. Un poco de epazote ayuda a complementar los sabores y aporta un carácter muy mexicano al platillo.

Tacos, quesadillas y rellenos

Foto: Tacos y quesadillas con flor de Cempasúchil

Los pétalos pueden incorporarse a guisos de hongos, flor de calabaza, queso o verduras para preparar tacos y quesadillas. La clave está en emplearlos en cantidades moderadas para que su sabor floral no domine el resto de los ingredientes.

Atole de cempasúchil

Foto: Atole de Cempasúchil

Una bebida caliente ideal para los días frescos de octubre y noviembre. Se prepara una infusión con los pétalos, se cuela y se incorpora a una base de masa de maíz disuelta en agua. Puede endulzarse al gusto y aromatizarse con canela.

Infusión de cempasúchil

Foto: Infusión de cempasúchil

Una opción sencilla para explorar su aroma. Se hierven los pétalos comestibles en agua durante unos minutos, se cuela la preparación y se puede complementar con hierbabuena, unas gotas de limón y miel. No debe asumirse que esta bebida trata enfermedades por ser una preparación tradicional.

Helados y nieves artesanales

Foto: Nieve de Cempasúchil

Su color y aroma permiten experimentar con nieves de agua, helados cremosos y sorbetes. Puede elaborarse una infusión, colarla e incorporarla a la base elegida, cuidando que el sabor sea equilibrado.

Mermeladas y preparaciones dulces

Foto: Mermelada de Cempasúchil

Los pétalos también pueden utilizarse para experimentar con mermeladas, jarabes y salsas dulces. Combinados con frutas de sabor suave o cítricos, pueden aportar un perfil floral interesante para acompañar pan artesanal, yogur o postres.

Panadería y repostería

Foto: Pan con Flor de Cempasúchil

Una aplicación más experimental consiste en deshidratar los pétalos aptos para consumo, molerlos e incorporar pequeñas cantidades a masas de galletas, panes o bizcochos. También pueden utilizarse para decorar pasteles y otros productos de temporada.

Pulque Curado de Cempasúchil

El pulque de cempasúchil ya es una bebida de temporada vinculada con las celebraciones del Día de Muertos en México. Se conoce también como curado de cempasúchil y combina el pulque natural con los pétalos de esta flor.

Se licúan los pétalos con una pequeña cantidad de pulque y los ingredientes elegidos; después se cuela la mezcla y se integra con el resto del pulque. Es importante utilizar flores cultivadas para consumo alimentario, no las destinadas exclusivamente a decoración.

El potencial de la gastronomía mexicana

La utilización del cempasúchil en la cocina demuestra que las tradiciones mexicanas pueden conservar su significado y, al mismo tiempo, encontrar nuevas formas de expresión. Para restaurantes, panaderías, cafeterías y proyectos gastronómicos, esta flor representa una oportunidad de crear menús de temporada que conecten con la identidad cultural del país.

Foto: Detalles de emplatado comestibles de Flor de Cempasúchil

Su aprovechamiento también puede despertar el interés por los productores agrícolas y por ingredientes locales que, en ocasiones, se conocen principalmente por su función ornamental.

No se trata de sustituir el lugar que ocupa en las ofrendas, sino de reconocer que una misma flor puede tener distintas expresiones culturales: decorar un altar, inspirar una creación culinaria y recordarnos la relación que existe entre la tierra, la memoria y los alimentos.

En México, el cempasúchil no solo pinta de naranja el camino de los difuntos; también puede llenar de color y creatividad nuestra gastronomía.

Recomendaciones antes de cocinar con cempasúchil

  • Utiliza únicamente flores identificadas como comestibles y cultivadas para consumo alimentario.
  • Evita las flores ornamentales de procedencia desconocida, especialmente las vendidas para altares, ya que pueden contener residuos de pesticidas.
  • Emplea preferentemente los pétalos y retira la base blanca, que puede aportar amargor.
  • Lava y desinfecta la flor con un producto apto para alimentos, siguiendo las indicaciones de uso.
  • Comienza con pequeñas cantidades para evaluar su sabor y aroma.

Fuente de consulta recomendada: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Puedes consultar su recetario de cempasúchil, elaborado en colaboración con productores y la Universidad Autónoma Chapingo.

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