¿Crees que es necesario el uso de guantes para manipular alimentos?
Tanto en la cocina como en la industria alimentaria, el hecho de llevar guantes podría ser sinónimo de mayor higiene y limpieza, pero tal ves no sea tan cierto. Los guantes dan una falsa sensación de seguridad y hay que limitar su uso. Veamos el por qué.
En muchas empresas es habitual el “uso obligatorio” de guantes en la manipulación de alimentos para dar la imagen de higiene y profesionalidad, pero desafortunadamente los guantes se ponen…y se olvidan. Tampoco se cambian o se lavan frecuentemente. Efectivamente, con los guantes daremos la sensación de limpieza, pero a nivel higiénico lo estamos haciendo muy mal si no prestamos la mínima de atención.
Este uso inadecuado -y a veces exagerado- viene en la mayoría de casos por el desconocimiento por parte de los responsables de las empresas (de cocinas, de venta directa de comida preparada, industria, etc) y de los propios clientes sobre los riesgos alimentarios y los métodos para prevenirlos y minimizarlos. ¿Qué resulta más sencillo? Nos ponemos los guantes pa’ tó y quedamos tan requetebien. Error.
Está más que comprobado que se produce una falsa sensación de seguridad por llevar guantes, ya que los trabajadores los pueden contaminar manipulando otros productos o utensilios, descuidan el lavado de manos y no los cambian con frecuencia.
Por tanto, el -mal- uso de guantes puede traer peores resultados, por lo que unas manos bien lavadas y limpias serán mucho más seguras en la mayoría de los casos.
¿Con esto quiero decir que no se usen guantes? Por supuesto que NO.
¿Cuándo se deben usar los guantes para manipular alimentos?
En teoría, los guantes constituyen una barrera física para proteger la piel del manipulador y evitar que las manos de una persona contaminen los alimentos. En este sentido, si tenemos cualquier corte o herida, está más que justificado su uso.
Según nuestra normativa no existe la obligación de usar guantes para la manipulación de alimentos, si bien se recomiendan en guías de prácticas correctas en actividades alimentarias de línea fría (montaje de platos de consumo en frío). De cualquier modo, la conveniencia de usarlos o no debería quedar a criterio de los responsables de seguridad alimentaria de cada actividad.
– Si se ensucian o se rompen: se ensucian fácilmente tocando otros utensilios, dinero, alimentos crudos, etc.
– Si cambiamos de tarea: si estoy partiendo pollo crudo, luego no me pongo a preparar la ensalada con los mismos guantes (parece una obviedad, pero te aseguro que pasa).
– Si abandonamos/regresamos al puesto de trabajo: otra obviedad, pero se olvida que hemos estado tocando otras cosas.
Insisto, solo hay que usar los guantes en casos muy determinados. Lo mejor: lavarse las manos -correctamente- tantas veces como sea necesario. Recomendaciones para limitar el uso de guantes
Algunas recomendaciones para evitar o minimizar situaciones de riesgo con el uso de guantes:
1. Solo usar los guantes cuando las características del trabajo o del trabajador así lo requieran. Lo ideal es lavarse las manos tantas veces como sea necesario evitando el uso de guantes. 2. En caso de usarlos, los guantes deben tener colores que no puedan confundirse con ningún alimento, para que así se pueda distinguir cualquier tipo de fragmento durante su manipulación. 3. Lavarse y secarse correctamente las manos antes de ponerse los guantes. También, retirar anillos, relojes, etc. 4. Cambiarse de guantes con frecuencia. 5. Si se usan guantes no desechables, limpiarlos por las dos caras y dejarlos secar al revés.
Una vez que has llegado hasta aquí, vuelvo a lanzarte la misma pregunta del principio… ¿crees que es necesario el uso de guantes para manipular alimentos? Sinceramente, me pongo negro cada vez que veo ciertas prácticas usando los guantes, sobre todo en la cocina, donde se “toquetea” todo.
¿Y tú qué opinas, sueles usar guantes en la cocina?
El sabor intenso que conquista la gastronomía tradicional mexicana
En el vasto universo de los chiles mexicanos, existe un ingrediente que destaca por su aroma profundo, su color oscuro y su extraordinaria capacidad para transformar cualquier platillo: el chile negro ahumado. Más que un simple condimento, este producto representa una tradición culinaria transmitida de generación en generación, donde el fuego, el humo y el tiempo convierten un chile fresco en un ingrediente de gran personalidad.
Hoy, chefs, cocineras tradicionales y amantes de la gastronomía reconocen al chile negro ahumado como uno de los grandes tesoros de la cocina mexicana.
Una tradición nacida del humo
El chile negro ahumado se obtiene mediante un proceso artesanal en el que diversas variedades de chile son secadas lentamente con humo de leña. Dependiendo de la región del país, pueden emplearse chiles como el jalapeño, serrano o incluso variedades locales que adquieren características únicas durante el ahumado.
Foto: Diversas variedades de chile
El proceso puede durar varios días, durante los cuales el chile pierde humedad mientras absorbe los aromas de maderas como encino, mezquite o roble. El resultado es un fruto de color negro o café muy oscuro, con una piel arrugada y un aroma inconfundible que combina notas dulces, terrosas y ligeramente amaderadas.
Cada productor imprime su propio sello al proceso, por lo que no existen dos chiles negros ahumados exactamente iguales.
Un ingrediente con identidad mexicana
Aunque el chile chipotle es probablemente el chile ahumado más conocido del país, diversas regiones de México elaboran sus propias versiones de chile negro mediante técnicas tradicionales.
Estados como Oaxaca, Veracruz, Puebla, Hidalgo, Chiapas y algunas zonas del norte del país conservan métodos ancestrales de secado y ahumado que forman parte de su patrimonio gastronómico.
En muchas comunidades rurales, el ahumado continúa realizándose en hornos de adobe o pequeñas construcciones de madera donde el control del fuego depende completamente de la experiencia del productor.
El secreto detrás de su sabor
El chile negro ahumado ofrece un perfil sensorial complejo que difícilmente puede ser sustituido.
Entre sus principales características destacan:
Aroma intenso con notas de leña.
Picor moderado en la mayoría de las variedades.
Ligero dulzor natural desarrollado durante el secado.
Toques terrosos y especiados.
Gran persistencia en boca.
Gracias a estas cualidades, basta una pequeña cantidad para aportar profundidad y carácter a una preparación.
Presencia en la cocina mexicana
Foto: Chile negro ahumado en polvo
El chile negro ahumado es un ingrediente muy versátil que puede utilizarse entero, hidratado, molido o en pasta.
Es frecuente encontrarlo en:
Moles tradicionales.
Adobos.
Salsas tatemadas.
Marinados para carnes.
Barbacoa.
Mixiotes.
Caldos regionales.
Frijoles de olla.
Tamales.
Guisos con cerdo o res.
También ha encontrado un lugar importante en la cocina contemporánea, donde chefs mexicanos lo incorporan en mantequillas compuestas, aceites infusionados, mayonesas, vinagretas, chocolates, panes artesanales e incluso coctelería de autor.
Un aliado para la cocina de autor
La alta gastronomía ha redescubierto el valor del chile negro ahumado gracias a su capacidad para aportar complejidad sin ocultar los sabores principales del platillo.
Su intensidad aromática combina especialmente bien con ingredientes como:
Cacao.
Café.
Hongos.
Maíz criollo.
Quesos maduros.
Cordero.
Pato.
Atún.
Pulpo.
Verduras rostizadas.
Esta versatilidad ha convertido al chile negro en un ingrediente apreciado tanto por cocineros tradicionales como por chefs de cocina de vanguardia.
Patrimonio gastronómico que merece preservarse
El chile negro ahumado es mucho más que un producto alimenticio. Representa conocimientos agrícolas, técnicas ancestrales y una relación íntima entre el productor y el territorio.
Su elaboración requiere paciencia, experiencia y respeto por los tiempos naturales, elementos que hoy cobran especial relevancia frente a los procesos industriales.
Promover su consumo significa también apoyar a pequeños productores, preservar variedades locales de chile y mantener viva una tradición que forma parte de la riqueza culinaria de México.
Un sabor que cuenta historias
Cada chile negro ahumado guarda el aroma de la leña, el trabajo de las comunidades y siglos de historia gastronómica. Su presencia en una receta no solo aporta intensidad y profundidad al sabor, sino que conecta cada platillo con las raíces culinarias del país. En una época en la que la cocina mexicana sigue conquistando al mundo, este ingrediente artesanal demuestra que los sabores más memorables nacen de la tradición, la paciencia y el conocimiento heredado de generación en generación.
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Dentro de la gran variedad de diseños y usos que existen en los cuchillos japoneses. Aunque existen tipos de cuchillos japoneses específicos para cortar un tipo de pescado en concreto e incluso dependiendo de la región cambian su diseño, los cuchillos más usuales que han llegado a occidente se podrían dividir en dos grandes grupos:
1.- Cuchillos tipo occidental:
Santoku, Gyuto (cuchillo chef o también conocido como cuchillo cebollero), Petty, Sujihiki, Nakiri. Este tipo de cuchillo japonés dispone de doble bisel, lo que viene a ser corte en ambos lados de la hoja ( tipo V ) y que es lo sería el corte conocido en occidente.
2.- Cuchillos diseño japonés:
Yanagiba (Sashimi), Deba y Usuba. En la mayoría de los casos se trata de cuchillos de 1 bisel. Esto hay que cogerlo como principio general, debido a que la adaptación de muchos fabricantes a occidente, ha motivado que se encuentren cuchillos Deba con doble bisel (corte a ambos lados de la hoja).
A qcontinuación indicamos para que se utiliza cada uno de estos tipos de cuchillo.
1.- Cuchillos japoneses tipo occidental – doble corte (hoja tipo V).
Cuchillo Santoku
Foto: Cuchillo Tamahagane Tsubame – Santoku 175 mm
El cuchillo Santoku es originario de Japón y es un cuchillo muy práctico en la cocina gracias a sus virtudes y posibilidades. La palabra Santoku significa ” las tres virtudes ” que se le da gracias a que sirve para carne, pescado y vegetales o también ” los tres usos ” ya que despeña correctamente las tres funciones más importantes de un cuchillo; rebanar, cortar y picar.
Es la versión japonesa del cuchillo chef o cebollero, aunque su hoja es más delgada tal y como sucede con la mayoría de cuchillos japoneses. Cuchillo versátil para cortar en rodajas, filetear y para la preparación de pescado y carne. Hoja delgada para trabajos delicados.
Es un fileteador muy parecido al cuchillo Yanagiba, la hoja suele ser un poco más ancha y con una inclinación distinta. Al ser una adaptación a occidente el cuchillo cuenta con bisel a ambos lados.
Cuchillo Petty
Foto: Cuchillo Misono UX10 – petty 150 mm
Pequeño cuchillo ideal para pelado y tallado de verduras, frutas, vegetales y otros trabajos delicados. Es un buen complemento al cuchillo Gyuto o Santoku cuando se necesita un cuchillo más pequeño. También se le llama cuchillo utilitario.
Cuchillo pelador o puntilla
Foto: Cuchillo Tamahagane Tsubame – pelador 90 mm
Tal y como indica su nombre es un cuchillo de pequeño formato que se utilizaq para pelar frutas o verduras, también es conocido como puntilla. Es muy utilizado en la cocina por su fácil manejo y por ser un complemento excelente a otros cuchillos.
Cuchillo Nakiri
Foto: Cuchillo Tamahagane Tsubame – Nakiri 180 mm
Es una adaptación del cuchillo Usuba, su utilización y forma son las mismas, pero cuenta con doble bisel.
2.- Cuchillos japoneses tradicionales
Cuchillo Yanagiba (cuchillo Sashimi)
Cuchillo para cortar al tamaño deseado y filetear pescado o carne en el movimiento de vuelta. Hoja delgada en forma de sauce o Katana. Es el cuchillo que se utiliza tal y como su nombre indica para cortar sashimi y también para sushi. El Yanagiba cuenta con 1 bisel (1 corte). En comparación al Yanagiba el cuchillo Sashimi cuenta con doble bisel (corte a ambos lados de la hoja). Por el corte podría estar clasificado también en los cuchillos japoneses tipo occidental.
Cuchillo Deba
Cuchillo para despiezar normalmente pescado, aunque también sirve para aves y carne. El grosor de la hoja en la parte posterior permite también cortar huesos delgados sin perder el filo.
Cuchillo Usuba
Cuchillo para verduras con hoja de corte recto para una correcta separación en la tabla de corte. Rodajas finas no son ningún problema para este tipo de cuchillo. Hoja ancha para un buen guiado.
Cuchillo Kamagata-Usuba
Es más propio de la zona de Kansai y sirve también para cortar verduras. Su terminación en punta le permite realizar tareas delicadas.
Para la elección correcta del cuchillo primero debemos pensar que trabajo queremos realizar.
Es en este apartado donde debemos tener en cuenta el tipo de cuchillo que vamos a necesitar (estilo japonés clásico o estilo occidental) y los materiales de fabricación, ya que estos determinaran el mantenimiento y los cuidados necesarios. ¿Necesitamos un cuchillo perfecto para realizar cortes precisos y auténticas filigranas con los ingredientes? ¿Un cuchillo robusto para cortes no tan delicados o un cuchillo especial para pescado? Es importante prestar atención a este punto
Y tú ¿cuáles otros conoces?
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Paula Gertel y Cameron Fraser iniciaron su proceso de investigación colaborativa en el campo de la cerámica utilitaria en el 2014. El talento creativo de Cameron, y la calidez de la obra de Paula dan como resultado un producto único, delicado y una potente amalgama de estilos propios con técnicas artesanales, tanto tradicionales como contemporáneas. Esto le da a cada pieza una personalidad propia que realza y redondea la exquisita gastronomía que en ellas se presenta.
Origen y filosofía
Foto: Paula Gertel y Cameron Fraser
Fundadores: Paula Gertel (ceramista y cocinera originaria de Córdoba, Argentina) y Cameron Fraser (artista grabador, oriundo de Australia), fusionaron sus disciplinas en el año 2018 cuando compartían taller en el Edifici Freixas de L’Hospitalet.
Ubicación: Su taller, Gertel & Fraser Vajillas Vivas, está ubicado en el vibrante barrio de Poblenou, en Barcelona.
Proceso artesanal: Crean pieza a pieza combinando torno y trabajo manual. Su barro, formulado por ellos mismos, se somete a doble cocción de 24 h a altas temperaturas, esmaltado, e impermeabilización con cuarzo líquido. El proceso completo puede tomar casi dos semanas.
Estética: Su estilo se describe como “rusticidad elegante”: se percibe la impronta artesanal, con acabados delicados y tacto arenoso, robustos y aptos para uso cotidiano (incluso lavavajillas).
Reconocimiento internacional y clientes emblemáticos
Sus creaciones están presentes en centenares de restaurantes de élite en todo el mundo: Tokio, Dubái, París, Nueva York, Los Ángeles, Lima, entre otros.
En España figuran en algunos de los mejores restaurantes del mundo, según la lista The World’s 50 Best Restaurants: Disfrutar (Barcelona), Etxebarri (Bizkaia) y DiverXo (Madrid)
Otros clientes destacados incluyen: Ritz (Nueva York y Los Ángeles), El Celler de Can Roca, Can Jubany, Els Tinars, Smaak (Japón), el restaurante Hincha de Leo Messi (Andorra), y Nerua en el Museo Guggenheim Bilbao.
Innovación y creatividad en cada pieza
Foto: Vajillas Gertel & Fraser
Cameron ha adaptado objetos cotidianos —como una máquina de hacer chorizos— para moldear piezas distintivas como el famoso Galet, diseñado para sopas y salsas, y otros accesorios como posacubiertos.
Trabajan con dos líneas principales: una clásica y otra más artesanal. También desarrollan colaboraciones creativas personalizadas con chefs o equipos creativos, como una vajilla especial para el restaurante Sol Post en Formentera.
Venta directa y accesible
Además de proveer restaurantes de lujo, venden directamente al público. Sus piezas tienen un precio promedio alrededor de 35 €, resistentes y aptas para uso diario.
Su taller está abierto al público. Ofrecen clases, tienen un outlet disponible en diciembre y reciben visitas mediante contacto directo, ya sea vía Instagram o presentándose en persona.
Variedad y surtidos disponibles
Foto: Vajillas Gertel & Fraser
En su web gertel-fraser.com se pueden encontrar diferentes sets y piezas sueltas, como — todos hechos en gres, aptos para microondas y lavavajillas:
Sets de 6 Platos Pampa, Platos Postre, Bowls, combinaciones mixtas, Marisma del Delta, entre otros, con precios entre 122 € y 517 € aprox
Ejemplo: el popular Bowl del Pescador, de 23 cm de diámetro, cuesta 36 €
Gastronomía y diseño funcional
Gertel & Fraser es un taller artesanal de Barcelona que ha llevado la cerámica a un nuevo nivel: piezas moldeadas y esmaltadas pensando en la experiencia gastronómica completa. Su singular estilo, la calidad artesanal y el reconocimiento internacional los distinguen, mientras que también ofrecen acceso directo al público en general. Desde el garbo rústico de sus vajillas hasta colaboraciones únicas para chefs de renombre, representan la unión perfecta entre arte, gastronomía y diseño funcional.
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