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Los 50 mejores restaurantes de América Latina

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Foto: Finedininglovers.com

El restaurante Central de Lima Perú es el restaurante de la década

Fue una noche para celebrar la cocina latinoamericana en toda su diversidad y riqueza, honrando su pasado y mirando hacia su futuro después de un año y medio de tantas dificultades e incertidumbres. La lista de los 50 Premios a los Mejores Restaurantes de América Latina 2021 presentada el 22 de noviembre fue una recopilación de las ediciones anteriores del ranking, desde su creación en 2013.

Por primera vez, los 100 mejores restaurantes de América Latina fueron elegidos en base a la agregación de los datos completos de votación a lo largo de ocho ediciones de los premios, entre 2013 y 2020, año en el que se canceló la ceremonia debido a la pandemia.

Los mejores de la última década fueron elegidos según una década de votaciones de un jurado compuesto por profesionales de toda la región. Lima’s  Central , de los chefs Virgilio Martínez y Pía León , fue reconocida como la mejor de la década en América Latina, seguida de Maido (también en Perú), DOM (Brasil), Astrid y Gastón (Perú) y Pujol (México), entre los cinco primeros.

Entre los 100 restaurantes anunciados para la noche, muchos eran recién llegados a la lista, lo que demuestra un esfuerzo por reconocer los restaurantes que ayudaron a dar forma a la escena gastronómica de la región.

Todos los restaurantes enumerados están abiertos o tienen la intención de reabrir. Los que cerraron fueron reconocidos como parte del programa, pero sin formar parte del ranking. “Creemos en la importancia de reconocer a los restaurantes cerrados por su rol a lo largo de los años, haciendo un gran aporte a la cocina latinoamericana”, dijo Laura Price , una de las presentadoras del evento, que se transmitió en línea.

Premios especiales

Además de la lista principal, el evento también premió a los restaurantes y profesionales que se destacaron en estos meses por su excepcional labor durante la pandemia. Para reconocerlos, se crearon algunos premios excepcionales, como el Rising Star Female Chef Award , que fue para la chef Marsia Taha ( Gustu , Bolivia), y el Icon Award , entregado a Rodrigo Oliveira y Adriana Salay ( Mocotó , Brasil), ambos de los cuales ya habían sido anunciados. 

Sin embargo, también fue una celebración de premios nuevos y sin precedentes. El restaurante Anafe , en Buenos Aires, Argentina, fue reconocido con el premio One to Watch . Celele , un restaurante de cocina caribeña en Cartagena, Colombia, recibió el Art of Hospitality Award 2021.

Para la categoría Restaurante Sostenible se eligió el restaurante Corrutela , que acaba de anunciar su reapertura en São Paulo, Brasil. Finalmente, el chef Eduardo García , del reconocido Máximo Bistrot en la Ciudad de México, México, recibió el premio Chef’s Choice Award-Mejor Reinvención por su trabajo durante la pandemia.

Vea a continuación la lista de los 100 mejores restaurantes de la década según Latin America’s 50 Best 2021 – Pasado y Futuro .

Los 50 mejores restaurantes de América Latina 2013-2021 Pasado y Futuro: La lista

1.   Lima central , Perú

2.  Maido  Lima, Perú

3.  DOM  São Paulo, Brasil

4.  Astrid y Gastón  Lima, Perú

5.  Pujol  Ciudad de México, México

6.  Boragó  Santiago, Chile

7.  Maní  São Paulo, Brasil

8.  Quintonil  Ciudad de México, México

9.  Tegui  Buenos Aires, Argentina

10.  Don Julio  Buenos Aires, Argentina

11.  A Casa do Porco  Sao Paulo, Brasil
12.  Sud 777  Ciudad de México, México
13.  La Mar  Lima, Perú
14.  Leo  Bogotá, Colombia
15.  Pangea  Monterrey, México
16.  Parador  La Huella  José Ignacio, Uruguay
17.  Osso  Lima, Perú
18.  Harry Sasson  Bogotá, Colombia
19.  Chila  Buenos Aires, Argentina
20.  Rafael  Lima, Perú
21.  El Baqueano  Buenos Aires, Argentina
22.  Lasai  Río de Janeiro, Brasil
23.  Mocotó  São Paulo, Brasil
24.  Isolina  Lima, Perú
25.  El Chato  Bogotá, Colombia
26.  Ambrosía  Santiago, Chile
27.  Roseta  Ciudad de México, México
28.  Aramburu  Buenos Aires, Argentina
29.  Mishiguene  Buenos Aires, Argentina
30.  Maito  Ciudad de Panamá, Panamá
31.  99  Santiago, Chile
32.  Alcalde  Guadalajara, México
33.  Máximo Bistrot  Ciudad de México
34.  Elena  Buenos Aires, Argentina
35.  Nicos  Ciudad de México, México
36.  Gustu  La Paz, Bolivia
37.  La Cabrera  Buenos Aires, Argentina
38.  Le Chique  Cancún, México
39.  Fiesta  Lima, Perú
40.  Corazón de Tierra  Guadalupe, México
41.  Oteque  Río de Janeiro , Brasil
42.  Criterión  Bogotá, Colombia
43.  Alto  Caracas, Venezuela
44.  Amaranta  Toluca, México
45.  1884 Restaurante  Mendoza, Argentina 
46.  La Picantería  Lima, Perú
47.  Restaurante 040  Santiago, Chile
48.  Gran Dabbang  Buenos Aires, Argentina
49.  Manu  Curitiba, Brasil
50.  Oviedo  Buenos Aires, Argentina
51.  Oro  Río de Janeiro, Brasil
52.  Kjolle  Lima, Perú
53.  La Bourgogne  Punta del este, Uruguay
54.  Tuju  São Paulo, Brasil
55.  Andrés Carne de Res  Chía, Colombia
56.  Mayta  Lima, Perú
57.  La Docena  Guadalajara, México 
58.  De Patio  Santiago, Chile
59.  Crizia  Buenos Aires, Argentina
60.  Narda Comedor  Buenos Aires, Argentina
61.  Mil  Moray, Perú
62.  Manzanilla  Ensenada, México
63.  Casa Oaxaca  Oaxaca, México
64.  Tomo 1  Buenos Aires, Argentina
65.  Evvai  São Paulo, Brasil
66 .  Fasano  São Paulo, Brasil
67.  Sucre  Buenos Aires, Argentina
68.  Glouton  Belo Horizonte, Brasil
69.  Cosme  Lima, Perú
70.  Tierra Colorada Gastro  Asunción, Paraguay
71.  El Mercado  Lima, Perú
72.  Merotoro  Ciudad de México, México
73.  Restaurante Grazón  Garzón, 
74.  El Cielo  Bogotá, Colombia
75.  Tordesilhas  São Paulo, Brasil
76.  Carmen  Medellín, Colombia
77.  Soeta  Vitória, Brasil
78.  Mérito  Lima, Perú
79.  Laja  Ensenada, México
80.  Osaka  Buenos Aires, Argentina
81.  Café Misterio  Montevideo, Uruguay
82.  Restó  Buenos Aires, Argentina
83. La Brigada  Buenos Aires, Argentina
84.  Salvo Patria  Bogotá, Colombia
85.  Dulce Patria  Ciudad de México, México
86.  Arturito  São Paulo, Brasil
87.  La Mar  Buenos Aires, Argentina
88.  Komah  São Paulo, Brasil
89.  Lo De Tere  Punta del Este, Uruguay
90.  Corrutela  São Paulo, Brasil
91.  Celele  Cartagena, Colombia
92.  Pakuri  Asunción, Paraguay
93.  Nuema  Quito, Ecuador
94.  Ali Pacha  La Paz, Bolivia
95.  Pitiona  Oaxaca, México
96.  Costanera 700  Lima, Perú
97.  Alo’s  Buenos Aires, Argentina
98.  Deckman El Mogor  Valle de Guadalupe, México
99.  Mesa Franca  Bogotá, Colombia
100.  Cuatros Mares  Punta del Este, Uruguay 

Un gran evento donde México obtiene 19 lugares en esta prestigiosa lista y Latinoamérica en general continua destacando en el mundo por su calidad de restauración.

Auspiciada por: Finedininglovers

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Chefs y cocineros

Feliz día del chef

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El Día del Chef (International Chef Day) se celebra todos los años el 20 de Octubre.

Hoy celebramos a quienes hacen del arte culinario una experiencia inolvidable. Gracias por tu pasión, creatividad y dedicación, por transformar ingredientes en emociones y cada plato en una obra de arte.

Tu talento no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma de quienes tienen la fortuna de disfrutar tus creaciones. ¡Sigue cocinando sueños y dejando tu sazón en cada historia!

Esta conmemoración tiene por objeto desear un feliz a día a todos los chefs y cocineros del mundo. Durante esta jornada se realizan concursos culinarios, eventos benéficos y exhibiciones.

En esta fecha más de 10 millones de chefs celebran su profesión, compartiendo sus conocimientos y pasión por la cocina con los demás. Los cocineros unas personas dotadas de una notable sensibilidad para estimular la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Son unas sensaciones que se transmiten a través de los sentidos y permanecen con nosotros en el recuerdo.

Origen: El Día Internacional del Chef se viene celebrando desde el año 2004. La fecha elegida del “20 de Octubre” fue propuesta por la Asociación Mundial Culinaria (WACS) con el objetivo de crear conciencia de esta profesión en la sociedad.

🍽️👨‍🍳👩‍🍳¡Feliz Día del Chef! 🎉

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Alimentos

Día Mundial de la Alimentación

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Un llamado a la acción para un futuro sostenible

Cada 16 de octubre, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de la Alimentación, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 1979. Este día busca concienciar sobre la importancia de garantizar la seguridad alimentaria y promover el acceso a alimentos nutritivos para todas las personas, en especial en un momento en que el hambre sigue siendo un desafío global.

Contexto global del hambre y la inseguridad alimentaria

A pesar de los avances tecnológicos y económicos en muchas partes del mundo, el hambre sigue siendo una realidad para más de 820 millones de personas, según datos recientes de la FAO. Las causas de este problema son complejas y variadas: conflictos, crisis económicas, cambios climáticos extremos, pérdida de biodiversidad y sistemas alimentarios insostenibles. La pandemia de COVID-19 también exacerbó esta situación, haciendo aún más evidente la fragilidad de los sistemas de producción y distribución de alimentos.

En contraste, el desperdicio de alimentos es un problema igualmente alarmante. Se estima que cada año, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia. Esto no solo tiene un impacto económico, sino también ambiental, ya que el desperdicio de alimentos contribuye significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero.

El papel de los sistemas alimentarios sostenibles

El tema del Día Mundial de la Alimentación 2024 es “No dejar a nadie atrás: Sistemas alimentarios sostenibles para el bienestar de todos”, destacando la importancia de transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos. Los sistemas alimentarios actuales, en muchos casos, no son sostenibles. La agricultura intensiva, el uso indiscriminado de recursos naturales y las prácticas agrícolas ineficientes están degradando el medio ambiente y poniendo en riesgo la capacidad futura de alimentar a la población mundial.

La FAO, junto con otras organizaciones internacionales, aboga por un enfoque más sostenible que incluya:

  1. Prácticas agrícolas sostenibles: Promover la agroecología, la agricultura regenerativa y otras prácticas que protejan la biodiversidad, mejoren la salud del suelo y reduzcan el uso de pesticidas y fertilizantes químicos.
  2. Reducción del desperdicio de alimentos: Implementar mejores estrategias de almacenamiento, distribución y consumo de alimentos para evitar que grandes cantidades se pierdan antes de llegar al consumidor.
  3. Inversión en tecnología agrícola: Fomentar la innovación y la investigación en tecnologías que mejoren la eficiencia de los sistemas alimentarios, desde la producción hasta el procesamiento y la distribución.
  4. Acceso equitativo a alimentos nutritivos: Garantizar que todas las personas, independientemente de su ubicación geográfica o situación económica, tengan acceso a alimentos nutritivos y asequibles.

El cambio climático y la alimentación

El cambio climático es un factor que agrava la inseguridad alimentaria. Las sequías, las inundaciones, el aumento de las temperaturas y la desertificación están afectando gravemente la capacidad de los agricultores para producir alimentos. A su vez, la agricultura industrial es responsable de una porción significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por tanto, la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles es crucial no solo para reducir el hambre, sino también para mitigar los efectos del cambio climático.

¿Qué podemos hacer como individuos?

El Día Mundial de la Alimentación no solo es un momento para reflexionar, sino también para actuar. Aquí algunas formas en las que cada persona puede contribuir a un sistema alimentario más sostenible:

  • Reducir el desperdicio de alimentos: Comprar solo lo necesario, planificar las comidas y aprovechar los restos son algunas formas de reducir la cantidad de alimentos que se desperdician.
  • Elegir productos locales y de temporada: Consumir alimentos que se produzcan localmente reduce la huella de carbono asociada con el transporte y apoya a los agricultores locales.
  • Optar por una dieta más equilibrada y basada en plantas: Reducir el consumo de carne y productos lácteos puede tener un impacto positivo en el medio ambiente, ya que la producción ganadera es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Promover la educación alimentaria: La concienciación y la educación sobre la importancia de una alimentación equilibrada y sostenible es fundamental para transformar los hábitos de consumo a largo plazo.

Un derecho fundamental

El Día Mundial de la Alimentación nos recuerda que el acceso a alimentos nutritivos es un derecho fundamental. Para lograr un mundo sin hambre, necesitamos un esfuerzo colectivo que incluya la participación de gobiernos, empresas, agricultores y ciudadanos. La transformación hacia sistemas alimentarios sostenibles es esencial no solo para garantizar la seguridad alimentaria de las generaciones actuales, sino también para proteger los recursos naturales y el bienestar de las futuras. Este 16 de octubre, todos estamos llamados a ser parte de la solución.

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Alimentos

El misterio detrás de las frutas sin semilla

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Foto: Sandia sin semilla / iStockPhoto

¿Comodidad para el consumidor o el inicio de una dependencia alimentaria?

Las uvas sin semillas, las sandías que prescinden de ellas y otras frutas desarrolladas para facilitar su consumo despiertan una pregunta que va más allá de la comodidad en la mesa: ¿qué ocurre cuando los alimentos que comemos dejan de ofrecer semillas capaces de reproducirlos por los métodos tradicionales?

En redes sociales y espacios de discusión sobre alimentación circula una teoría conspirativa que advierte sobre un posible futuro en el que unas cuantas empresas multinacionales podrían controlar las semillas necesarias para producir frutas, obligando a los agricultores a comprarlas una y otra vez. La hipótesis plantea un escenario inquietante: que la producción de alimentos quede cada vez más concentrada en manos de quienes poseen la tecnología, las variedades comerciales y los derechos de propiedad intelectual.

Aunque no existen pruebas suficientes para afirmar que la comercialización de frutas sin semillas forme parte de un plan coordinado para controlar la alimentación mundial, la preocupación conduce a un debate real y relevante: ¿quién controla las semillas y qué tan independientes son los productores de los alimentos que cultivamos y consumimos?

¿Por qué cada vez encontramos más frutas sin semillas?

La presencia de frutas sin semillas en los supermercados no es una novedad reciente ni responde necesariamente a una estrategia de control alimentario. Su desarrollo está relacionado principalmente con la investigación agrícola, la selección genética y la demanda de productos más cómodos para consumir.

Las uvas sin semillas, por ejemplo, se han popularizado porque facilitan su consumo como refrigerio. En el caso de las sandías sin semillas, se utilizan técnicas de mejoramiento que producen frutos con semillas sin desarrollar, pequeñas y blandas, en lugar de las semillas duras habituales. Su producción requiere semillas especiales y un manejo agrícola específico.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre producir una fruta sin semillas viables y controlar la capacidad de reproducir una variedad vegetal. Son cuestiones relacionadas, pero no equivalentes.

Foto: Uva sin semilla

Muchas frutas comerciales sin semillas no pueden reproducirse mediante la siembra de sus propias semillas porque estas no existen, no son viables o no conservan las características de la variedad original. Para mantener esas variedades, los productores recurren a técnicas como el injerto, los esquejes u otros métodos de propagación vegetativa.

Por ello, una fruta sin semillas no significa automáticamente que una empresa sea propietaria de su reproducción. Lo que sí puede ocurrir es que el agricultor dependa de proveedores especializados para adquirir plantas, material de propagación o semillas destinadas a producir ese tipo de fruta.

El verdadero debate: ¿quién controla las semillas?

La teoría conspirativa plantea que, si los consumidores se acostumbran a comprar frutas sin semillas, las siguientes generaciones perderán la posibilidad de reproducirlas por cuenta propia. En ese escenario hipotético, las empresas que controlen las variedades comerciales podrían obtener beneficios recurrentes mediante la venta de semillas, plantas o licencias.

No hay evidencia suficiente para afirmar que la expansión de las frutas sin semillas tenga ese propósito deliberado. No obstante, la concentración empresarial en el mercado de semillas y la protección de determinadas variedades vegetales sí son fenómenos documentados.

Un análisis publicado en Annual Review of Resource Economics en 2020 examinó la concentración de los mercados de semillas y biotecnología agrícola, así como las consecuencias de las fusiones y adquisiciones de grandes compañías. El estudio advierte que la concentración varía según el cultivo y el país, y que es particularmente elevada en determinados mercados de características biotecnológicas.

Este escenario plantea interrogantes importantes para la agricultura: ¿qué sucede cuando los pequeños productores tienen menos opciones para conseguir semillas?, ¿qué ocurre si una variedad tradicional deja de cultivarse porque el mercado privilegia productos comerciales específicos?, ¿cuánto poder de negociación conserva un agricultor cuando depende de pocos proveedores?

Estas preguntas no requieren recurrir a una conspiración para ser relevantes. Se relacionan directamente con la competencia económica, la biodiversidad agrícola y la soberanía alimentaria.

Semillas patentadas y variedades protegidas: ¿cuál es la diferencia?

Es importante distinguir entre una semilla que no puede germinar, una variedad híbrida, una variedad protegida por derechos de obtentor y una semilla genéticamente modificada. No son conceptos equivalentes.

  • Frutas sin semillas viables: no permiten obtener una nueva planta mediante la siembra de semillas funcionales del fruto.
  • Semillas híbridas: pueden producir cultivos con características específicas, pero la descendencia obtenida al guardar y volver a sembrar sus semillas puede ser menos uniforme y no conservar las mismas cualidades.
  • Variedades protegidas: pueden estar sujetas a derechos legales que regulan determinadas formas de reproducción, producción o comercialización.
  • Semillas de variedades tradicionales: pueden conservarse e intercambiarse en determinados contextos, contribuyendo a mantener la diversidad agrícola, de acuerdo con las características de cada cultivo y la legislación aplicable.

El Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas de México explica que el derecho de obtentor puede conceder derechos exclusivos temporales sobre la explotación de determinadas variedades vegetales. También reconoce excepciones y contempla el llamado privilegio del agricultor en ciertos supuestos.

Foto: Milpa de México

Por tanto, no todas las semillas están bajo el control exclusivo de grandes empresas, ni todas las frutas que se venden en el mercado responden al mismo modelo productivo.

El riesgo que merece atención es la pérdida de alternativas: que los agricultores dispongan de menos variedades, que disminuyan las redes locales de intercambio o que el acceso a determinados materiales de cultivo dependa cada vez más de un número reducido de proveedores.

México y la importancia de conservar las semillas tradicionales

En México, hablar de semillas significa hablar de cultura, historia y gastronomía. Las variedades nativas de maíz, frijol, chile, calabaza y otros cultivos forman parte de sistemas agrícolas que han sido conservados y adaptados durante generaciones.

La diversidad de estos cultivos contribuye a la riqueza de las cocinas regionales y permite mantener ingredientes con características particulares de sabor, textura, color y comportamiento culinario.

Cuando una comunidad conserva semillas, no solo resguarda material para futuras siembras: también mantiene conocimientos sobre los ciclos agrícolas, las condiciones del suelo, las lluvias y las formas de aprovechar los alimentos.

Foto: Agricultores mexicanos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce la importancia de fortalecer los sistemas comunitarios de semillas y las capacidades de los agricultores para multiplicarlas y conservarlas.

La desaparición de una variedad local puede tener consecuencias que van más allá del campo. Si se pierde un ingrediente tradicional, también puede modificarse la disponibilidad de ciertos productos en mercados, cocinas familiares y restaurantes que mantienen recetas regionales.

Por eso, conservar la diversidad agrícola es también una manera de proteger el patrimonio gastronómico.

¿Debemos pedir frutas con semillas?

Foto: Frutos con semilla

La recomendación de preferir frutas con semillas tiene sentido como una forma de visibilizar la diversidad de los alimentos y recordar que la reproducción vegetal es un tema importante para la soberanía alimentaria. Sin embargo, conviene evitar la idea de que comprar cualquier fruta con semillas garantiza que podremos producir nuevos árboles.

En especies como el manzano, el aguacate y los cítricos, una planta obtenida de semilla puede tardar años en producir y no necesariamente ofrecer frutos iguales a los de la planta original. En la producción comercial, los injertos y otros métodos de propagación permiten conservar características deseables.

Por ello, si el objetivo es contribuir a la conservación de variedades y a la autonomía agrícola, hay medidas más efectivas que limitarse a elegir frutas con semillas:

  1. Comprar frutas de temporada y variedades locales. Cuando sea posible, preguntar por su origen y por las variedades tradicionales disponibles.
  2. Apoyar a productores locales. Los mercados de productores y las iniciativas agroecológicas pueden ayudar a mantener cultivos diversos.
  3. Buscar semillas viables de variedades tradicionales. Si se desea cultivar alimentos, conviene adquirir semillas identificadas y adecuadas para la reproducción, en lugar de asumir que todas las semillas de una fruta comercial servirán.
  4. Conservar e intercambiar semillas de manera responsable. Las redes comunitarias y los bancos de semillas pueden contribuir a preservar variedades adaptadas a las condiciones locales.
  5. Informarse sobre el origen de los alimentos. Conocer las prácticas agrícolas, los proveedores y los sistemas de producción ayuda a tomar decisiones de consumo más conscientes.

La elección de frutas con semillas no debe convertirse en una regla absoluta ni en motivo de alarma. Las frutas sin semillas también pueden formar parte de una alimentación saludable y su comercialización no demuestra, por sí misma, una intención de controlar la producción mundial de alimentos.

La cuestión central es mantener la diversidad y garantizar que los productores tengan acceso a distintas opciones para cultivar.

La soberanía alimentaria comienza mucho antes de llegar a la mesa

El debate sobre las frutas sin semillas nos recuerda que los alimentos no son únicamente productos que compramos en un supermercado. Detrás de cada pieza de fruta existe una cadena que involucra a agricultores, investigadores, proveedores de semillas, distribuidores y empresas comercializadoras.

La comodidad del consumidor puede impulsar innovaciones útiles, pero también es necesario preguntarse qué consecuencias tienen las decisiones de producción sobre la biodiversidad, los pequeños agricultores y la capacidad de las comunidades para cultivar sus propios alimentos.

No hay pruebas de que las frutas sin semillas formen parte de un plan secreto para monopolizar la alimentación mundial. Sin embargo, la concentración del mercado de semillas y la dependencia de determinados proveedores son asuntos reales que merecen vigilancia, investigación y discusión pública.

La verdadera defensa de la soberanía alimentaria no consiste en rechazar todas las frutas sin semillas, sino en evitar que la diversidad de nuestros alimentos y la capacidad de producirlos queden reducidas a unas cuantas opciones comerciales.

En un país con la riqueza agrícola y gastronómica de México, apoyar a los productores, preservar las variedades nativas y promover el conocimiento sobre las semillas es una forma concreta de proteger el futuro de nuestra alimentación.

Porque una fruta puede disfrutarse en unos cuantos bocados, pero la historia de su semilla puede determinar lo que cultivaremos y comeremos durante generaciones.

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