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Bebidas

El origen del brindis

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Foto: iStockPhoto

Casi siempre que compartimos una copa de vino recurrimos al acto de brindar.

Lo hacemos, de forma más o menos espontánea, para celebrar un momento especial. En según qué situaciones, a veces acompañamos el brindis con una frase o alguna reflexión, pero el significado del gesto suele ser generalmente el mismo: expresar nuestros buenos deseos hacia alguien o hacia algún hecho, celebrar o festejar algo. El brindis es un acto que venimos practicando desde siempre y lo tenemos tan interiorizado que es posible que no sepamos ni de dónde viene. De hecho, se trata de una costumbre antiquísima cuyos orígenes parecen bastante difusos.

Por eso, hoy intentaremos arrojar algo de luz sobre los orígenes del acto de brindar, sobre la palabra brindis y sobre su significado.

¿De dónde viene el acto de brindar?

El origen del acto de brindar es tan antiguo que es complicado encontrar pruebas documentales que nos remitan a su origen de manera rigurosa. En este sentido, la mitología de la Antigua Grecia es una fuerte inagotable de creatividad a la hora de explicar de la forma más variopinta cualquier situación de la vida cotidiana. Según esta, Dioniso, dios griego de la vendimia y del vino, invitó en cierta ocasión a los dioses del Olimpo y a los sentidos (gusto, olfato, vista, tacto y oído) a un banquete. En este banquete se sirvió un vino que hizo las delicias de los asistentes, en particular de los sentidos del gusto, el olfato, la vista y el tacto, que enseguida se sintieron seducidos por los placeres del vino. Sin embargo, el sentido del oído parecía sentirse un tanto mohíno ante la imposibilidad de disfrutar al igual que el resto de los sentidos. Para remediarlo, Dioniso propuso instaurar la costumbre de brindar cada vez que se bebiese vino, para que el sentido del oído pudiese disfrutar del sonido producido por el choque de las copas.

El brindis en la Antigua Grecia y en la Antigua Roma

Más allá de la mitología, sí que es cierto que algunos historiadores han ubicado el origen del acto de brindar en las antiguas civilizaciones griega y romana. Según la Enciclopedia Británica, tanto griegos como romanos acostumbraban a practicar libaciones durante sus comidas. Estas libaciones consistían en rituales en los que los asistentes derramaban algún líquido sagrado como ofrenda  a los dioses y a los muertos. Lo hacían tanto para mostrar agradecimiento, como para pedir su intercesión en ciertas cuestiones de su interés. Al parecer, de este origen sacrificial de brindar por dioses y muertos, pasó también a emplearse el brindis para pedir por la salud de los vivos, una de las peticiones más comunes que se hacían a los dioses. Y de ahí, la acción del brindis iría perdiendo esa carga religiosa hasta derivar en el brindis actual, acompañado del habitual “¡Salud!”

Existe también otra teoría que sitúa el origen del brindis en las culturas de la Antigua Grecia y la Antigua Roma, en torno al siglo IV a.C. Pero en este caso el brindis no consistiría en un rito religioso, sino en una cuestión mucho más práctica: la de evitar ser envenenado. Es históricamente conocida la predilección de griegos y romanos por quitarse enemigos de en medio a través del envenenamiento. ¿Por qué mancharse las manos de sangre cuando puede uno eliminar cómodamente sus molestias durante la celebración de una alegre bacanal? Un poquito de cicuta en el vino y a otra cosa. Según esta teoría, el acto de brindar aparecería como prueba de confianza entre los invitados a un banquete y su anfitrión, ante la alarmante proliferación de envenenamientos que se daban en aquella época. De esta manera, mediante el choque de copas, los participantes mezclaban parcialmente el contenido de las mismas. Si alguien no brindaba, mejor no dar el trago.

El origen de la palabra “brindis”

El origen del término brindis, por el contrario, parece ser mucho más reciente. Aunque tampoco es un hecho contrastable al cien por cien, parece ser que esta palabra comenzó a emplearse en el siglo XVI. En 1527 las tropas del emperador Carlos I de España y del V del Sacro Imperio Romano Germánico toman Roma provocando la huida del Papa Clemente VII, tras lo cual inician el saqueo de la ciudad. Al ver la escabechina causada entre las fuerzas enemigas, los militares del imperio justificaron la matanza como una ofrenda a Dios, alzando sus copas de vino y pronunciando las palabras “bring dir’s”, que significarían “te lo ofrezco”, celebrando la victoria. Con el paso de los años, la expresión se castellanizaría hasta el actual “brindis”.

¿Qué decir mientras se brinda?

Sea cual sea el origen del brindis, el caso es que hoy en día nos sigue gustando brindar para celebrar, festejar y expresar nuestros buenos deseos. Para ello, no es necesario decir nada, basta con alzar la copa. Ojo, según los entendidos, no hay que chocar las copas cuando brindamos con vino. Pero si queremos decir algo, siempre podemos recurrir al universal “¡Salud!”. Si buscamos algo más elaborado, podemos probar con alguna de estas fórmulas:

  • El coreografiado y siempre socorrido: 

“Arriba, abajo, al centro y adentro”.

  • Su versión marinera: 

A babor, a estribor, a proa, a popa y a bodega”.

  • Un brindis para los creyentes:

“El que bebe se emborracha,

el que se emborracha duerme,

el que duerme no peca,

el que no peca va al Cielo.

Y puesto que al Cielo vamos:

¡Bebamos!”

  • O para los más hedonistas: 

“Bebamos, comamos y engordemos,

y si nos llaman gordos

hagámonos los sordos.”

O simplemente podemos brindar por los presentes, que nunca está demás. Sea cual sea la opción elegida, lo importante es celebrar la vida en compañía. Y si es con una copa de vino, mejor.

Agradecemos tu interés en leer este post!

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Bares

El Mixólogo de los Elixires Imposibles

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Foto: Socrates El Mixólogo de los Elixires Imposibles

Los ingredientes que hacen soñar

Cada noche, cuando la ciudad apagaba sus prisas y las sombras se adueñaban de las calles, una pequeña barra de madera cobraba vida detrás de una puerta sin letrero. Solo quienes realmente necesitaban olvidar, recordar o encontrar algo perdido lograban descubrirla.

Detrás de aquella barra trabajaba Sócrates, un mixólogo de pocas palabras y mirada profunda. Nadie conocía su historia. Algunos aseguraban que había aprendido el oficio de antiguos alquimistas; otros juraban que había heredado un viejo recetario escrito con tinta de luna.

Sus bebidas no llevaban nombres comunes.

Estaban el Néctar del Primer Amor, que hacía revivir la emoción del primer beso; el Suspiro del Tiempo, capaz de regalar unos minutos junto a un ser querido que ya no estaba; el Eclipse de Cristal, que permitía contemplar el futuro durante el tiempo que tardaba en derretirse un cubo de hielo; y la más codiciada de todas: La Estrella Líquida, una mezcla que prometía mostrar el mayor deseo oculto en el corazón de quien la bebía.

Cada cóctel era preparado con ingredientes imposibles: pétalos de flores que solo abrían durante los eclipses, sal recogida de lágrimas sinceras, miel de abejas que jamás habían conocido el invierno y un destilado transparente elaborado con el rocío de los amaneceres.

Los clientes levantaban sus copas con curiosidad.

Bastaba un sorbo.

Entonces ocurría el milagro.

Algunos reían con una felicidad tan intensa que olvidaban sus penas durante horas. Otros lloraban sin tristeza, como si por fin hubieran soltado un peso que llevaban cargando toda la vida. Había quienes bailaban sin escuchar música y quienes aseguraban haber conversado con las estrellas.

Nadie salía igual de aquella barra.

Y todos regresaban.

Con el tiempo, la fama del misterioso mixólogo se extendió más allá de la ciudad. Llegaron artistas en busca de inspiración, gobernantes deseosos de claridad, enamorados que querían recuperar lo perdido y viajeros que cruzaban continentes solo para probar una de aquellas bebidas legendarias.

Pero había una regla.

Sócrates jamás probaba sus propios elixires.

—El creador nunca debe beber de su magia —respondía siempre con una sonrisa.

Una madrugada, cuando el último cliente abandonó el lugar, Sócrates permaneció solo frente a la barra. Miró durante largo rato una pequeña botella de cristal azul que nunca había abierto.

La etiqueta decía únicamente:

“Para quien ha servido sueños a los demás.”

Sus manos temblaron.

Por primera vez en muchos años decidió romper su propia regla.

Preparó una copa impecable. Añadió unas gotas del misterioso líquido, una esfera de hielo transparente y una cáscara de limón que desprendía destellos dorados.

Levantó la copa.

Respiró profundamente.

Y bebió.

En cuanto el elixir tocó sus labios, el bar desapareció.

Las paredes se disolvieron.

Las botellas se convirtieron en constelaciones.

La barra comenzó a flotar entre nubes de colores y cientos de personas brindaban con copas hechas de luz mientras pronunciaban su nombre.

Sócrates sonreía maravillado.

Por fin comprendía el verdadero poder de sus bebidas.

Entonces escuchó una voz.

—Sócrates… despierta. Vas a llegar tarde al trabajo.

Abrió lentamente los ojos.

Estaba acostado en la vieja cama de su pequeño departamento. Sobre la mesa descansaban un manual de coctelería, una libreta llena de recetas incompletas y una solicitud de empleo para trabajar como bartender en un restaurante que abriría esa misma semana.

Durante unos segundos permaneció inmóvil.

Podía sentir todavía el aroma de las frutas imposibles y el brillo de las copas mágicas.

Sonrió para sí mismo.

Tomó la libreta, escribió en la primera página “El Mixólogo de los Elixires Imposibles” y debajo comenzó a anotar, una por una, todas las bebidas que había preparado en su sueño.

Mientras salía de casa rumbo a su entrevista, pensó que quizá la magia no existía dentro de las botellas. Quizá siempre había vivido en la imaginación de quien se atrevía a crear algo capaz de hacer soñar a los demás.

Historias de cocina por: Tlacualchichihua

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Bebidas

Se aprueba la ley de establecimientos mercantiles para las pulquerias en CDMX

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Foto: Eventos culturales desde las pulquerías

Conoce los detalles principales y nuevas reglas de esta normativa incluyen

El Congreso de la Ciudad de México aprobó reformar la Ley de Establecimientos Mercantiles para reconocer a las pulquerías tradicionales como negocios de impacto vecinal, evitando así que sean clasificadas como cantinas.

  • Protección del giro: Solo aplica para locales que vendan exclusivamente pulque y curados.
  • Actividades permitidas: Se reconoce oficialmente que pueden ofrecer actividades culturales, artísticas y académicas (música en vivo, exposiciones, talleres) como parte de su naturaleza.
  • Consumo responsable: La venta de pulque está permitida para consumo dentro del local o para llevar, pero queda estrictamente prohibida la modalidad de “barra libre” o promociones similares.
  • Protección patrimonial: Se busca protegerlas de suspensiones y darles un marco legal claro que distinga su valor cultural de los bares o centros nocturnos.

Cuáles son los requisitos específicos

Foto: Pulquería La Canica CDMX

Para operar bajo la nueva categoría de Pulquería Tradicional dentro de los giros de impacto vecinal en la Ciudad de México, el Congreso de la CDMX estableció reglas operativas específicas.

Requisitos Esenciales de Giro y Operación

  • Exclusividad de bebida: El establecimiento debe vender únicamente pulque y curados. Queda prohibida la venta de destilados, vinos u otros licores comerciales.
  • Prohibición de barras libres: No se permite implementar modalidades de consumo ilimitado (“barra libre”) ni promociones de alcohol que incentiven el consumo desmedido.
  • Venta complementaria: Se autoriza la venta de alimentos (botanas tradicionales) y la realización de actividades culturales, artísticas o académicas sin costo adicional.

Trámites y Licencias Obligatorias

  • Sustitución simplificada de licencia: Los locales antiguos con licencias de restaurante, bar o fonda pueden tramitar el cambio a “Pulquería Tradicional” ante su alcaldía. Es un trámite simplificado y sin costo, presentando una manifestación bajo protesta de decir verdad.
  • Certificado de Uso de Suelo: El inmueble debe contar con la zonificación permitida para el comercio de impacto vecinal.
  • Registro en el SIAPEM: Inscripción y obtención del aviso o permiso correspondiente en el Sistema de Información de Establecimientos Mercantiles.
  • Documentación fiscal y legal: Identificación oficial del titular, acreditación de la propiedad o contrato de arrendamiento, RFC del negocio y constancias de no adeudo de agua y predial.

Seguridad y Sanidad

  • Protección Civil: Presentación del programa interno o dictamen de protección civil según el aforo del lugar.
  • Seguro de responsabilidad civil: Contar con una póliza de seguro vigente para cubrir eventualidades con los asistentes.
  • Aviso Sanitario: Cumplir con las normas de higiene en el manejo de alimentos y bebidas exigidas por las autoridades de salud.
Foto: Documento que avala esta ley

Más allá de su importancia normativa, este avance reconoce el valor cultural, social e histórico del pulque, una bebida ancestral que honra las tradiciones, saberes y legados de los pueblos originarios de México. Con este paso se fortalece la preservación de una de las expresiones más auténticas de nuestra identidad, garantizando mejores condiciones para que las pulquerías continúen siendo espacios de encuentro, memoria y cultura para las generaciones presentes y futuras.

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Bebidas

Entrevista Chef Alfredo Vega

De las cocinas más exigentes a construir una trayectoria con identidad propia.

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Vídeo: Libro Bebidas de Oaxaca de Shava Cuevas

De las cocinas más exigentes a construir una trayectoria con identidad propia. 👨🏻‍🍳🇲🇽 Hoy platicamos con el chef mexicano Alfredo Vega que, ha dejado huella en proyectos importantes dentro de la gastronomía mexicana. Una conversación sobre disciplina, pasión y el camino real detrás de una carrera en la cocina profesional. 🔥🍽️ #ChefMexicano #Gastronomía #Entrevista #CocinaMexicana #FoodTok

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