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Alimentos

El negocio detrás del Foodporn

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Foto: Getty Images

La pornografía de los alimentos es un negocio en expectativa

Que la comida entra por los ojos no es un concepto nuevo, pero sí lo es que lo haga a través del celular de forma virtual. Y como las fotos no permiten ni oler el aroma ni saborear los platos, hay que confiar en la fuerza de la imagen para despertar el deseo de comer aquello que se ve.

El concepto del foodporn no acaba de nacer. De hecho, surgió en los años 50 en los inicios de la fotografía gastronómica. Y se denominó así porque, como la pornografía sexual, “ofrece fantasía a quienes no pueden permitirse cocinar, o pagar, esos platos”, según definición del teórico de la literatura y escritor Roland Barthes.

Foto: Platillo foodporn / Getty Images

Lo distinto ahora es que no se trata de crear imágenes profesionales para promover una cadena de comida rápida o platos con estrella en las revistas de diseño. La moda de fotografiar lo que se va a comer, lo haya cocinado uno o se lo hayan servido en el bar de la esquina, es una tendencia que está empezando a incidir en el negocio de la restauración a través de las redes sociales.

En países como Inglaterra, ya se empieza a vislumbrar que aparecer en determinadas redes sociales puede repercutir en beneficios económicos. Lo tiene claro la londinense Georgia Green (Georgia’s Cakes), diseñadora de pasteles, que pasó de cien a 6.000 seguidores en un solo día. ¿Cuál fue el milagro? Pues que la top model Cara Delevigne le encargó un pastel cuya foto colgó en sus cuentas en las redes sociales.

“En ese momento, ella tenía unos cinco millones de seguidores en Instagram y yo apenas cien”, explica Georgia Green a la BBC, quien reconoce que ese éxito repentino le ha llevado a modificar algunas de sus ideas. “Ahora soy más consciente de cómo conseguir un mayor número de seguidores y me siento más presionada a hacer determinadas elaboraciones porque sé qué gusta a los instagramers”. Aunque, asegura, “no hago nada que no me represente como persona y como marca”.

No todo el mundo piensa así y hay quien reconoce que adapta sus propuestas a los nuevos gustos estéticos porque les consta que muchos de sus clientes lo son después de haber visto sus platos en Instagram. Directamente piden aquello cuya foto les ha llamado la atención sin ni echar un vistazo a la carta.

Foto: Comida, foodporn / Getty Images

De ahí que los restaurantes se planteen hacer menús en los que la imagen no defraude. Para ello hay que primar la disposición de los alimentos en el plato, la combinación de colores, la vajilla, la mantelería y hasta la decoración e iluminación del local para facilitar el trabajo a los influencers.

El peligro está en restar importancia al sabor o a los valores nutritivos. Lograr el equilibrio entre ambas cosas no es fácil, aunque hay quien lo resuelve con imaginación. En el restaurante Polpo de Londres no renuncian a su propuesta, que consideran muy nutritiva y sabrosa, pero no tan estética como exige Instagram, y por eso han optado por acompañar los menús con cócteles, “que añaden un toque de color a las fotos”.

Los restaurantes ahora se plantean hacer menús fotografiables

Otros llegan al extremo de cambiar la decoración del local para hacerlo visualmente más atractivo o variar el tipo de iluminación para que las fotos no queden oscuras y con grano.

Conscientes de ello en el local del Soho londinense de la cadena de restaurantes Dirty Bones tienen un pequeño equipo a disposición de los instagramers que incluye un mini foco, cargador de baterías, un objetivo gran angular adaptable al móvil y un palo selfie. Llegados a este punto habría que diferenciar entre los aficionados que no hacen más que seguir una tendencia y los que han convertido su hobby en una profesión.

Estos saben, por ejemplo, que utilizar el zoom es imprescindible, porque a la gente le gustan los planos cortos en los que la comida ocupe toda la pantalla. Otra cosa que tiene mucho éxito son las elaboraciones con muchas capas, como las hamburguesas o los bocadillos de tipo americano. Y los pasteles, que permiten dar rienda suelta a la imaginación e incluir mucho colorido y texturas.

Invertir en instagrammers para atraer clientes

A nivel internacional son muchos los restaurantes que están adaptando sus elaboraciones, o incluso la decoración de sus locales, a las necesidades de los instagramers, pero no son muchos los profesionales de la restauración dispuestos a “invertir” en instagrammers, convencidos de que les vayan a llenar el local de un día para otro.

El problema es que muchos de los supuestos influencers no hacen más que seguir una moda, no tienen gran experiencia como gourmets y ni siquiera cocinan. Y a menudo quienes lo ven como una salida profesional lo que hacen es comprar seguidores y “likes” para hacerse un hueco en el mercado.

El secreto está en el perfil

Para que la relación entre los “me gusta” y el beneficio económico funcione es necesario, ante todo, asegurarse de que el instagramer al que vas a pagar tenga un perfil de seguidores adecuado al nivel gastronómico y económico del restaurante que trata de promocionar. De lo contrario es un gasto inútil.

La línea es muy delgada entre lo profesional y un fraude ya que han proliferado supuestos influencers denunciados por gente del sector restaurantero por haber sido presionados para que les inviten a comer a ellos y a sus amigos a cambio de publicar las fotos de sus menús. Para los restauradores el reto es lograr el equilibrio entre sacar partido de esa tendencia y mantener intacta la esencia del establecimiento.

La ciencia toma la palabra

Foto: Bruschetta de tomates secos por Mercado Flotante

También los científicos tienen algo que decir al respecto de la comida y la imagen que la representa. Para ello volvamos al principio, a lo de que la comida entra por los ojos. Y que no es tan trivial como parece. Para el psicólogo experimental Charles Spence de la Universidad de Oxford, “la forma en que los alimentos están dispuestos en el plato tiene un gran impacto, porque crea expectativas. Nuestro cerebro imagina el sabor que tiene lo que ve y desea degustarlo”.

En uno de sus experimentos, se da a un grupo de comensales la misma comida, pero a la mitad se la ponen en el plato de cualquier manera y a los demás se la disponen de manera estética. Estos últimos dan una nota mucho más alta al sabor que los otros y se muestran dispuestos a pagar más por lo que han comido.

La comida presenta de forma estética es mucho más valorada

Algo parecido se concluye en un estudio publicado en el diario Physiology and Behavior (fisiología y comportamiento). Desvela que los mínimos detalles sobre la apariencia de un plato, como el brillo, la homogeneidad y la forma pueden alterar la percepción de los comensales sobre el gusto y el aroma de lo que van a comer.

Parece comprobado que el food porn dispara algo en nuestro cerebro y algunos científicos creen que las imágenes de comida despiertan el deseo de la comida real.

Foto: Cacahuetes Getty Image

Es una cuestión fisiológica que tiene que ver con la grelina, conocida como la hormona del hambre, cuya producción se dispara cuando se ven imágenes de comida apetecibles. Otra investigación mostraba que cuando se trata de apetito, el food porn puede ser un sustituto de la propia comida. Es decir, que las representaciones de comida pueden provocar que se desprecie la comida auténtica.

Comprobaron que cuando mostraban a los voluntarios imágenes de cosas saladas para probar se sentían algo decepcionados por el sabor de cacahuetes salados que les daban de comer. En cambio, quienes previamente habían comido dulces los encontraban más buenos. Parece que los estudiosos del tema no acaban de ponerse de acuerdo sobre cómo funciona el cerebro en relación con las imágenes de comida que tanto éxito están teniendo en Instagram.

La comida, real o virtual, no es sólo una forma de alimentarnos

En lo que sí parece coincidir todo el mundo es en que la comida, real o virtual, no es sólo una forma de alimentarnos, sino que es una fuente de belleza que tiene incidencia en la psicología de las personas. Y al final puede que el éxito del food porn se deba, simplemente, a que satisface algo tan inmediato y visceral como la necesidad primordial de alimentarse.

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Alimentos

Esto puedes cocinar con la Flor de Cempasúchil comestible

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Foto: Crema de Cempasúchil

Del altar a la mesa, una tradición que también se saborea

Cada otoño, el intenso color naranja de la flor de cempasúchil anuncia la llegada del Día de Muertos en México. Sus pétalos iluminan las ofrendas, adornan las calles y forman caminos simbólicos para recibir a quienes ya no están. Sin embargo, esta flor emblemática de la cultura mexicana tiene otra faceta que merece descubrirse: también puede convertirse en un ingrediente para preparar platillos, bebidas y postres.

Su presencia en la cocina conecta la riqueza de la biodiversidad mexicana con la creatividad gastronómica contemporánea. Desde una crema caliente hasta una infusión aromática, el cempasúchil ofrece posibilidades culinarias que permiten llevar un símbolo de nuestras tradiciones directamente al plato.

Una flor con historia y sabor

Foto: Flor de Cempasúchil

El cempasúchil, cuyo nombre proviene del náhuatl cempōhualxōchitl QUE SIGNIFICA “veinte flores” o “varias flores”, se asocia tradicionalmente con el Día de Muertos y forma parte del patrimonio cultural y botánico de México. Además de su valor ornamental y ceremonial, algunas variedades de esta flor se utilizan como ingrediente culinario.

Sus pétalos pueden aportar matices herbales, ligeramente amargos y florales, por lo que conviene utilizarlos con moderación y combinarlos con ingredientes que equilibren su sabor. En la cocina, su color intenso también permite crear presentaciones atractivas, especialmente en preparaciones de temporada.

Eso sí, no todas las flores de cempasúchil que se venden para adornar altares son aptas para el consumo. Para cocinar, es indispensable utilizar flores identificadas como comestibles, cultivadas sin pesticidas ni otros productos químicos no autorizados para alimentos, y lavarlas cuidadosamente antes de usarlas.

¿Qué se puede preparar con la flor de cempasúchil?

Crema de cempasúchil

Foto: Crema de Cempasúchil

Una alternativa para comenzar una comida de temporada. Los pétalos se licúan con ajo, cebolla y caldo; después se incorporan leche evaporada, granos de elote y calabacitas. Se puede terminar con cubitos de queso panela y pétalos frescos comestibles.

Calabacitas a la mexicana con flor de cempasúchil

Foto: Guiso de calabacitas con flor de cempasúchil

El cempasúchil puede integrarse a un guiso de calabacitas, jitomate, cebolla, ajo y elote. Un poco de epazote ayuda a complementar los sabores y aporta un carácter muy mexicano al platillo.

Tacos, quesadillas y rellenos

Foto: Tacos y quesadillas con flor de Cempasúchil

Los pétalos pueden incorporarse a guisos de hongos, flor de calabaza, queso o verduras para preparar tacos y quesadillas. La clave está en emplearlos en cantidades moderadas para que su sabor floral no domine el resto de los ingredientes.

Atole de cempasúchil

Foto: Atole de Cempasúchil

Una bebida caliente ideal para los días frescos de octubre y noviembre. Se prepara una infusión con los pétalos, se cuela y se incorpora a una base de masa de maíz disuelta en agua. Puede endulzarse al gusto y aromatizarse con canela.

Infusión de cempasúchil

Foto: Infusión de cempasúchil

Una opción sencilla para explorar su aroma. Se hierven los pétalos comestibles en agua durante unos minutos, se cuela la preparación y se puede complementar con hierbabuena, unas gotas de limón y miel. No debe asumirse que esta bebida trata enfermedades por ser una preparación tradicional.

Helados y nieves artesanales

Foto: Nieve de Cempasúchil

Su color y aroma permiten experimentar con nieves de agua, helados cremosos y sorbetes. Puede elaborarse una infusión, colarla e incorporarla a la base elegida, cuidando que el sabor sea equilibrado.

Mermeladas y preparaciones dulces

Foto: Mermelada de Cempasúchil

Los pétalos también pueden utilizarse para experimentar con mermeladas, jarabes y salsas dulces. Combinados con frutas de sabor suave o cítricos, pueden aportar un perfil floral interesante para acompañar pan artesanal, yogur o postres.

Panadería y repostería

Foto: Pan con Flor de Cempasúchil

Una aplicación más experimental consiste en deshidratar los pétalos aptos para consumo, molerlos e incorporar pequeñas cantidades a masas de galletas, panes o bizcochos. También pueden utilizarse para decorar pasteles y otros productos de temporada.

Pulque Curado de Cempasúchil

El pulque de cempasúchil ya es una bebida de temporada vinculada con las celebraciones del Día de Muertos en México. Se conoce también como curado de cempasúchil y combina el pulque natural con los pétalos de esta flor.

Se licúan los pétalos con una pequeña cantidad de pulque y los ingredientes elegidos; después se cuela la mezcla y se integra con el resto del pulque. Es importante utilizar flores cultivadas para consumo alimentario, no las destinadas exclusivamente a decoración.

El potencial de la gastronomía mexicana

La utilización del cempasúchil en la cocina demuestra que las tradiciones mexicanas pueden conservar su significado y, al mismo tiempo, encontrar nuevas formas de expresión. Para restaurantes, panaderías, cafeterías y proyectos gastronómicos, esta flor representa una oportunidad de crear menús de temporada que conecten con la identidad cultural del país.

Foto: Detalles de emplatado comestibles de Flor de Cempasúchil

Su aprovechamiento también puede despertar el interés por los productores agrícolas y por ingredientes locales que, en ocasiones, se conocen principalmente por su función ornamental.

No se trata de sustituir el lugar que ocupa en las ofrendas, sino de reconocer que una misma flor puede tener distintas expresiones culturales: decorar un altar, inspirar una creación culinaria y recordarnos la relación que existe entre la tierra, la memoria y los alimentos.

En México, el cempasúchil no solo pinta de naranja el camino de los difuntos; también puede llenar de color y creatividad nuestra gastronomía.

Recomendaciones antes de cocinar con cempasúchil

  • Utiliza únicamente flores identificadas como comestibles y cultivadas para consumo alimentario.
  • Evita las flores ornamentales de procedencia desconocida, especialmente las vendidas para altares, ya que pueden contener residuos de pesticidas.
  • Emplea preferentemente los pétalos y retira la base blanca, que puede aportar amargor.
  • Lava y desinfecta la flor con un producto apto para alimentos, siguiendo las indicaciones de uso.
  • Comienza con pequeñas cantidades para evaluar su sabor y aroma.

Fuente de consulta recomendada: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Puedes consultar su recetario de cempasúchil, elaborado en colaboración con productores y la Universidad Autónoma Chapingo.

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Alimentos

Quetzalcóatl y el regalo de los dioses

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Foto: Quetzalcóatl tomó el cacao de la tierra de los dioses | Familia Nestlé

La leyenda prehispánica del cacao

Hace mucho tiempo, cuando los dioses caminaban entre los hombres y la tierra todavía guardaba secretos que solo la naturaleza conocía, existía un pueblo que soñaba con alcanzar la sabiduría de los cielos. Sus habitantes cultivaban el maíz, cosechaban frutos y aprendían los misterios de la tierra, pero había un tesoro reservado únicamente para los dioses: el cacao.

Cuenta una antigua leyenda que fue Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, quien decidió entregar este regalo divino a los seres humanos, convencido de que podían construir un mundo más próspero si recibían algo más que alimento: un símbolo de conocimiento, abundancia y unión.

El secreto que guardaban los dioses

En el reino celestial, los dioses disfrutaban de los frutos de un árbol extraordinario. Sus semillas, pequeñas y de apariencia sencilla, escondían un poder especial. Al molerlas y mezclarlas con agua, daban origen a una bebida de sabor intenso, amargo y profundo, capaz de reconfortar el espíritu y acompañar los momentos más importantes de la vida divina.

Quetzalcóatl observaba desde lo alto cómo los seres humanos trabajaban bajo el sol. Los veía sembrar la tierra, levantar sus hogares y compartir los frutos de sus cosechas. Sin embargo, también veía su sufrimiento cuando la escasez llegaba y sus fuerzas comenzaban a agotarse.

—¿Por qué hemos de guardar para nosotros toda esta riqueza? —preguntó el dios a sus compañeros celestiales—. Los hombres también merecen conocer los secretos que hacen florecer la vida.

Los demás dioses se opusieron. El cacao era demasiado valioso para entregarlo a los mortales. Su cultivo y preparación debían permanecer como un privilegio divino.

Pero Quetzalcóatl pensaba de otra manera.

El árbol que descendió del cielo

Foto: inklingo

Decidido a compartir aquel tesoro, Quetzalcóatl descendió a la tierra y buscó un lugar donde los seres humanos pudieran aprender a cultivarlo.

Según la versión de la leyenda que ha llegado hasta nuestros días, el dios tomó una planta del jardín celestial y la llevó al mundo de los hombres. La sembró en una tierra fértil, donde las lluvias alimentaban las raíces y el sol acariciaba sus hojas.

Después reunió a los habitantes del lugar y les enseñó a cuidar el árbol, reconocer sus frutos y extraer las semillas que guardaban en su interior.

Los hombres contemplaron maravillados aquellas mazorcas de colores intensos que crecían directamente del tronco y de las ramas más gruesas. Nunca habían visto algo semejante.

—Este árbol les dará mucho más que alimento —les dijo Quetzalcóatl—. Sus frutos les recordarán que la verdadera riqueza no consiste en guardar los regalos de la tierra, sino en aprender a compartirlos.

Con paciencia, los seres humanos descubrieron que las semillas debían fermentarse, secarse y tostarse antes de molerse. Aprendieron a mezclarlas con agua y a batir la preparación hasta obtener una bebida espumosa, cuyo aroma pronto llenó sus hogares y ceremonias.

El cacao había dejado de ser un secreto de los dioses.

La bebida de los hombres y los dioses

Con el paso del tiempo, el cacao ocupó un lugar especial en la vida de los pueblos mesoamericanos. Su bebida acompañaba ceremonias, reuniones importantes y rituales sagrados. En distintas sociedades, las semillas también adquirieron valor económico y llegaron a utilizarse como medio de intercambio.

Para quienes aprendieron a cultivarlo y prepararlo, el cacao representaba una relación profunda entre la naturaleza, la comunidad y lo sagrado.

No era simplemente un fruto. Era una semilla que exigía paciencia, conocimiento y trabajo colectivo. Desde el cuidado del árbol hasta la preparación de la bebida, cada etapa requería la participación de manos expertas que transmitían sus saberes de una generación a otra.

Quetzalcóatl, según la leyenda, había entregado algo más que un ingrediente: había compartido una enseñanza sobre el conocimiento y la generosidad.

Pero aquel regalo no estaría libre de consecuencias.

El precio de compartir un regalo divino

Foto: eprateekdaily

Al enterarse de que los seres humanos disfrutaban del cacao, algunos dioses montaron en cólera. Quetzalcóatl había desafiado sus órdenes y compartido un tesoro que debía permanecer en el cielo.

La leyenda cuenta distintas versiones sobre el castigo que recibió el dios y sobre su posterior partida. En algunas narraciones, su historia se entrelaza con engaños, promesas rotas y el dolor de abandonar a los pueblos a los que había enseñado.

Sin embargo, ni la ausencia de Quetzalcóatl ni el paso de los siglos pudieron borrar su regalo.

Los árboles de cacao continuaron creciendo en las tierras cálidas de Mesoamérica. Las comunidades conservaron sus conocimientos y perfeccionaron las técnicas para transformar sus semillas en bebidas y preparaciones de profundo significado cultural.

Mucho después, con la llegada de los europeos a América, el cacao cruzaría el océano y comenzaría una nueva historia. Su preparación cambiaría con la incorporación de otros ingredientes, como el azúcar, y con el desarrollo de nuevas técnicas culinarias. De esa transformación surgirían otras formas de consumirlo, hasta convertirse en el chocolate que hoy conquista paladares en todo el mundo.

Aun así, en cada semilla permanece el recuerdo de una historia mucho más antigua.

Un legado que todavía podemos saborear

Hoy, cuando rompemos una barra de chocolate, bebemos una taza de cacao o disfrutamos de una preparación tradicional mexicana, pocas veces pensamos en el largo camino que recorrió este fruto.

Detrás de su sabor existe una historia de pueblos originarios que domesticaron plantas, desarrollaron técnicas de cultivo y construyeron una cultura alrededor de sus productos. La leyenda de Quetzalcóatl nos invita a mirar ese legado con admiración, aunque la historia real del cacao sea mucho más antigua y compleja que cualquier relato mitológico.

Porque las leyendas no siempre buscan explicar los hechos tal como sucedieron. A veces, su propósito es conservar una enseñanza y recordarnos aquello que una comunidad considera sagrado.

Y quizá esa sea la mayor lección del regalo de Quetzalcóatl: la grandeza de un alimento no reside únicamente en su sabor, sino también en la historia, los conocimientos y la identidad que viajan con él.

Así, cada semilla de cacao guarda dos riquezas: la que podemos degustar y la que solo podemos descubrir cuando conocemos su origen.

Y mientras el chocolate siga presente en nuestras mesas, la antigua leyenda de la Serpiente Emplumada continuará viva, recordándonos que algunos de los regalos más extraordinarios de la humanidad nacen de la tierra y se vuelven eternos gracias a las manos que los cultivan y los comparten.

Nota cultural: Esta narración es una recreación literaria inspirada en la tradición mesoamericana que vincula a Quetzalcóatl con el cacao. Existen distintas versiones de la leyenda, y no debe interpretarse como un relato histórico único ni como una creencia idéntica entre todos los pueblos prehispánicos.

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Alimentos

Día Mundial de la Alimentación

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Un llamado a la acción para un futuro sostenible

Cada 16 de octubre, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de la Alimentación, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 1979. Este día busca concienciar sobre la importancia de garantizar la seguridad alimentaria y promover el acceso a alimentos nutritivos para todas las personas, en especial en un momento en que el hambre sigue siendo un desafío global.

Contexto global del hambre y la inseguridad alimentaria

A pesar de los avances tecnológicos y económicos en muchas partes del mundo, el hambre sigue siendo una realidad para más de 820 millones de personas, según datos recientes de la FAO. Las causas de este problema son complejas y variadas: conflictos, crisis económicas, cambios climáticos extremos, pérdida de biodiversidad y sistemas alimentarios insostenibles. La pandemia de COVID-19 también exacerbó esta situación, haciendo aún más evidente la fragilidad de los sistemas de producción y distribución de alimentos.

En contraste, el desperdicio de alimentos es un problema igualmente alarmante. Se estima que cada año, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia. Esto no solo tiene un impacto económico, sino también ambiental, ya que el desperdicio de alimentos contribuye significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero.

El papel de los sistemas alimentarios sostenibles

El tema del Día Mundial de la Alimentación 2024 es “No dejar a nadie atrás: Sistemas alimentarios sostenibles para el bienestar de todos”, destacando la importancia de transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos. Los sistemas alimentarios actuales, en muchos casos, no son sostenibles. La agricultura intensiva, el uso indiscriminado de recursos naturales y las prácticas agrícolas ineficientes están degradando el medio ambiente y poniendo en riesgo la capacidad futura de alimentar a la población mundial.

La FAO, junto con otras organizaciones internacionales, aboga por un enfoque más sostenible que incluya:

  1. Prácticas agrícolas sostenibles: Promover la agroecología, la agricultura regenerativa y otras prácticas que protejan la biodiversidad, mejoren la salud del suelo y reduzcan el uso de pesticidas y fertilizantes químicos.
  2. Reducción del desperdicio de alimentos: Implementar mejores estrategias de almacenamiento, distribución y consumo de alimentos para evitar que grandes cantidades se pierdan antes de llegar al consumidor.
  3. Inversión en tecnología agrícola: Fomentar la innovación y la investigación en tecnologías que mejoren la eficiencia de los sistemas alimentarios, desde la producción hasta el procesamiento y la distribución.
  4. Acceso equitativo a alimentos nutritivos: Garantizar que todas las personas, independientemente de su ubicación geográfica o situación económica, tengan acceso a alimentos nutritivos y asequibles.

El cambio climático y la alimentación

El cambio climático es un factor que agrava la inseguridad alimentaria. Las sequías, las inundaciones, el aumento de las temperaturas y la desertificación están afectando gravemente la capacidad de los agricultores para producir alimentos. A su vez, la agricultura industrial es responsable de una porción significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por tanto, la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles es crucial no solo para reducir el hambre, sino también para mitigar los efectos del cambio climático.

¿Qué podemos hacer como individuos?

El Día Mundial de la Alimentación no solo es un momento para reflexionar, sino también para actuar. Aquí algunas formas en las que cada persona puede contribuir a un sistema alimentario más sostenible:

  • Reducir el desperdicio de alimentos: Comprar solo lo necesario, planificar las comidas y aprovechar los restos son algunas formas de reducir la cantidad de alimentos que se desperdician.
  • Elegir productos locales y de temporada: Consumir alimentos que se produzcan localmente reduce la huella de carbono asociada con el transporte y apoya a los agricultores locales.
  • Optar por una dieta más equilibrada y basada en plantas: Reducir el consumo de carne y productos lácteos puede tener un impacto positivo en el medio ambiente, ya que la producción ganadera es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Promover la educación alimentaria: La concienciación y la educación sobre la importancia de una alimentación equilibrada y sostenible es fundamental para transformar los hábitos de consumo a largo plazo.

Un derecho fundamental

El Día Mundial de la Alimentación nos recuerda que el acceso a alimentos nutritivos es un derecho fundamental. Para lograr un mundo sin hambre, necesitamos un esfuerzo colectivo que incluya la participación de gobiernos, empresas, agricultores y ciudadanos. La transformación hacia sistemas alimentarios sostenibles es esencial no solo para garantizar la seguridad alimentaria de las generaciones actuales, sino también para proteger los recursos naturales y el bienestar de las futuras. Este 16 de octubre, todos estamos llamados a ser parte de la solución.

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