El 20 de octubre celebramos en México a esta emblemática bebida
¿Sabías que desde 2017 se instauró el 20 de octubre como el Día Nacional del Mezcal? Y es que, celebrar y reconocer esta emblemática bebida es importante por varias razones: es una expresión viva de la cultura mexicana con raíces ancestrales que se remontan a la época prehispánica; homenajear el arte de los maestros mezcaleros y agaveros; es una fuente vital de ingresos para muchas comunidades rurales en las regiones con Denominación de Origen; contribuye a impulsar la comercialización del mezcal tanto a nivel nacional como internacional, y fomenta la conciencia sobre la necesidad de adoptar prácticas de producción sostenible, así como la conservación de las diversas especies de agave (maguey) que tardan años en madurar.
En este sentido, hoy queremos abordar un tema de suma relevancia para la preservación de la planta que da origen a esta bebida: el Sistema Milpa y el Maguey (Sistema MIM), que refiere a la combinación del cultivo del maguey con el sistema milpa en hileras y que se conoce como metepantle. Te invitamos a leer el siguiente texto.
Sistema MIM: Manejo del territorio y la alimentación a partir del maguey y el maíz.
El sistema milpa y el maguey han sido los cultivos más importantes en el desarrollo de las culturas que habitaron lo que hoy conocemos como América, la domesticación del maíz parece ser muy cercana a la domesticación del agave en el territorio que hoy ocupa México.
La importancia de estas plantas para la sobrevivencia de estas culturas inicialmente nómadas radica en el descubrimiento de la agricultura que las llevó a convertirse en sedentarias.
Las silvestres y las domesticadas.
En el caso del maíz, fue completamente domesticado, mientras que, en el caso del maguey, ocurrió algo interesante. Su diversificación no sólo es resultado de la polinización cruzada en la que los murciélagos tienen un papel clave, suponemos que en gran medida la intervención humana fue un factor que sumó a la selección de especies por sabor y rendimiento, lo anterior permitió generar dos grupos de estas plantas: las silvestres y las domesticadas.
La existencia de especies en estado silvestre ha permitido a lo largo de varios siglos continuará evolucionando y con ello, siguieran surgiendo nuevas especies. Por otro lado, las que fueron domesticadas, al igual que el maíz, fueron “mejoradas” a través de la selección que los campesinos hicieron de la planta, ya fuera para la producción de pulque o la producción de destilados.
El maguey, usado como alimento, vestido, materiales de construcción, elemento ritual u ornamental ha sido una planta altamente valorada siglos atrás, aunque en los últimos 2 siglos, su uso se ha reducido a la obtención de fibras y de bebidas.
Metepantle
El sistema Maguey Intercalado con Milpa (MIM) también conocido con metepantle, tuvo su origen en la agricultura precolombina y es resultado del manejo que los campesinos hicieron de las terrazas, donde, para poder aprovechar las laderas y sus pendientes, construyeron bordos de tierra o piedra para retener el suelo.
El metepantle representa una de las primeras formas de cultivar y aprovechar los terrenos con pendientes, que en nuestro país suelen ser muy comunes por la gran cantidad de montañas. Por otra parte, este tipo de terrenos de menor calidad, solían ser aquellos a los que, en la época colonial tenían acceso, sobre todo, porque los terrenos planos y de mejor calidad estaban en manos de hacendados.
Foto: Cortesía / Agaves
El ingenio aunado a la necesidad de aprovechar los recursos al máximo, dieron como resultado un sistema de siembra que sobrevive hasta nuestros días, aunque, cada vez en menos medida, pues desde finales del siglo pasado se estableció una nueva forma de cultivo del agave: el monocultivo.
El monocultivo, en un principio reservado a terrenos planos y altamente productivos, se ha ido desplazando para cubrir cerros y laderas. Desafortunadamente, junto a éste se implementó el uso de “paquetes tecnológicos” para su cultivo basado preponderantemente por el uso de pesticidas, herbicidas y abonos sintéticos.
Siendo las comunidades rurales el reservorio de maíces criollos y de la mayor parte de la biodiversidad que habita en nuestro territorio, es urgente volver la mirada a las prácticas tradicionales de cultivo.
El sistema MIM se plantea como un sistema noble, donde el objetivo es producir alimento a partir del cultivo de la milpa, mientras que el agave es un subproducto que puede aprovecharse de manera paralela.
Así mismo, el sistema MIM, sigue cumpliendo su doble función: retener suelos y producir alimentos y maguey para la elaboración de bebidas fermentadas (pulque) o destiladas.
Foto: Cortesía / Bebida destilada: Mezcal
Pensar el mundo desde la perspectiva de la agricultura regenerativa, es una posibilidad para mantener los cultivos tradicionales, así como maíces, calabazas y frijoles criollos y un sistema productivo basado no en el rendimiento sino en la diversidad, ya sea de aromas y sabores o simplemente de agaves.
El aprovechamiento integral del agave y la milpa, pueden representar una estrategia ante los efectos del cambio climático, pues son plantas que han pasado por procesos de adaptación, pero, sobre todo, por vivir en condiciones extremas ante lo cual también se han diversificado.
Desde las montañas de Chihuahua en el norte, hasta las del sur en Oaxaca, México se caracteriza por la gran diversidad de especies de agaves que podemos encontrar, los diversos usos que las comunidades han dado a la planta, y que hoy día es necesario retomar y recuperar.
Foto: Cortesía / Agaves
El uso de las fibras muy probablemente sea el primer regreso de la planta a nuestra cotidianidad, aunque también su uso como alimento sigue siendo vigente, es cada vez menos común; sin embargo, es importante rescatar el uso del agave en la cocina como alimento, así como como ingrediente para la elaboración de platillos.
El manejo del territorio se basa en el aprovechamiento racional de las plantas y animales que lo habitan. El uso planificado según las necesidades de los que habitan el lugar, pero igualmente importante resulta saber esperar a que la planta alcance su madurez para poder ser aprovechada.
En resumen, el agave es una planta que da identidad a nuestro país, forma parte de su historia, del paisaje y su imagen está en el imaginario de todo mexicano. Aunque hoy día, esta riqueza biológica puede estar en peligro, no sólo por el aumento del monocultivo, el cambio en los métodos de propagación, pero, sobre todo, por la selección de únicamente dos especies de alto rendimiento, poniendo en situación crítica la sobrevivencia de aquellas que no logren ser competitivas en rendimiento o de periodo corto de madurez.
Junto con la pérdida de la diversidad de agaves, también perderemos la memoria, parte de nuestra identidad, y el legado que la naturaleza dejó a nuestro cargo. Por ello, es importante replantearnos el mundo desde otra lógica distinta a la productividad.
Finalmente, la responsabilidad debe ser compartida, no sólo recae en el campesino, también en el consumidor, el ciudadano, el Estado y todos quienes habitamos el territorio, este que es nuestro hogar y donde hemos evolucionado.
Texto por: La maestra Graciela Concepción Ángeles Carreño
*Graciela Concepción Ángeles Carreño Maestra en Sociología con Atención al Desarrollo Regional (IISUABJO), Doctora en Desarrollo Rural (UAM-X) y Gerente General de Mezcal de los Ángeles S.C de R.L.
Libros de referencia
Por ello, en este 20 de octubre, Día Nacional del Mezcal, desde Fundación Herdez – Casa Doña María Pons te invitamos a conocer más sobre la planta que le da origen, su riqueza cultural, su diversidad y el arte que encierra su producción. En nuestras bibliotecas encontrarás materiales que profundizan en este tema, como el libro Mexcalli, de Graciela Ángeles Carreño, una de las voces más importantes y expertas en el universo del mezcal, así como otros títulos dedicados a la cultura de los destilados de agave y a las tradiciones que los rodean.
Visita la Biblioteca de la Gastronomía Mexicana en nuestra sede de Ciudad de México (Seminario 18, Centro Histórico) o la Biblioteca Casa Doña María Pons en San Luis Potosí y descubre más sobre este y otros temas que celebran la diversidad cultural de nuestro país.
El destilado ancestral que guarda el sabor del estado de Morelos México
En las montañas de Morelos, dentro del municipio de Miacatlán y muy cerca de los límites con el Estado de México, se encuentra Palpan de Baranda, una comunidad que ha convertido al agave en parte de su identidad. Entre sus campos y alambiques sobrevive una tradición que durante generaciones ha pasado de padres a hijos: la elaboración del mezcal de Palpan, también conocido como mezcal palpeño.
Más que una bebida, este destilado representa una forma de entender el territorio, aprovechar sus recursos y preservar un conocimiento que durante décadas permaneció principalmente en el ámbito familiar y comunitario.
Una tradición que llegó con el pueblo
La historia del mezcal en Palpan está estrechamente ligada a la propia historia de la comunidad. Investigaciones realizadas sobre el maguey y la producción mezcalera en Morelos recogen testimonios locales que señalan que la elaboración del destilado habría llegado a Palpan junto con los primeros pobladores, hace alrededor de dos siglos.
Durante buena parte del siglo XX, la producción se mantuvo como una actividad de carácter local. Incluso hubo periodos en los que los productores tuvieron que elaborar el mezcal en las barrancas cercanas al poblado debido a las restricciones y condiciones de inseguridad que prevalecieron durante distintas épocas.
Con el paso del tiempo, las familias mezcaleras conservaron conocimientos sobre el cultivo del maguey, su maduración, la cocción y la destilación. Esa transmisión de saberes es precisamente uno de los elementos que convierten al mezcal palpeño en una expresión del patrimonio gastronómico de Morelos.
El agave como parte del paisaje
Quien llega a Palpan puede encontrar en el paisaje una de las claves para comprender la importancia del mezcal. El cultivo del maguey forma parte de la identidad productiva de la comunidad y constituye el punto de partida de una cadena que involucra a agricultores, productores y maestros mezcaleros.
La elaboración tradicional requiere esperar varios años para que la planta alcance la madurez adecuada. Después llega el momento de la cosecha y comienza un proceso en el que el conocimiento del productor resulta fundamental.
En Palpan, además, existe una característica especialmente interesante: históricamente se ha trabajado con magueyes criollos o agaves de la región, destinados en buena medida al consumo local y a las celebraciones de la comunidad.
Del campo al alambique
El carácter artesanal del mezcal de Palpan se encuentra en cada etapa de su elaboración.
El agave es cosechado y preparado para posteriormente someterse a procesos tradicionales de cocción, molienda, fermentación y destilación. Los documentos oficiales del estado describen al mezcal de Palpan como un producto elaborado en alambiques artesanales y con maguey cultivado en la propia localidad, lo que permite que buena parte de los insumos y del trabajo permanezcan dentro de la comunidad.
Aquí no se trata solamente de producir una bebida alcohólica. Cada lote refleja decisiones y conocimientos que el maestro mezcalero ha aprendido con los años: cuándo cortar el agave, cómo conducir la fermentación y cómo realizar la destilación para obtener un mezcal equilibrado.
Un mezcal con identidad propia
El mezcal palpeño posee además una particularidad cultural. Una investigación sobre la tradición mezcalera de Palpan señala que los productores locales han privilegiado históricamente el mezcal blanco, sin recurrir a algunas de las variantes saborizadas o preparaciones especiales que existen en otras regiones productoras.
Esta preferencia habla de una filosofía sencilla: dejar que el agave, el proceso artesanal y el territorio sean protagonistas.
Por ello, acercarse al mezcal de Palpan también significa descubrir una expresión distinta dentro del amplio universo de los mezcales mexicanos.
De bebida local a patrimonio reconocido
Durante muchos años, el mezcal de Palpan fue conocido principalmente en la región. Sin embargo, su historia comenzó a adquirir una nueva dimensión con el reconocimiento oficial de la producción mezcalera de Morelos.
El 18 de julio de 2025, en Palpan de Baranda, se presentó el Plan Estatal Mezcal Morelos y se hizo oficial la ampliación de la Denominación de Origen Mezcal, incorporando a 23 municipios de Morelos. El acontecimiento fue especialmente simbólico porque tuvo como escenario precisamente una de las comunidades con mayor tradición mezcalera del estado.
Foto: Instagram / @mezcaldepalpan
La incorporación a la Denominación de Origen representa una oportunidad para que los productores morelenses puedan fortalecer sus procesos, acceder a certificaciones y llevar sus productos a mercados nacionales e internacionales.
De hecho, en 2025 se entregaron las primeras certificaciones de uso de la Denominación de Origen Mezcal de Morelos, entre ellas la correspondiente a Xonesco, productor de Palpan, Miacatlán.
Una bebida que también genera comunidad
Hablar del mezcal de Palpan es hablar también de economía local.
La producción involucra distintas etapas y oficios: desde quienes cultivan el agave hasta quienes participan en su transformación y comercialización. Por ello, el crecimiento de esta actividad puede representar una alternativa para fortalecer el ingreso de las familias y mantener viva una actividad que forma parte de la historia de la comunidad.
El propio Gobierno de Morelos ha identificado a Palpan como una de las localidades con mayor actividad en la elaboración de esta bebida y ha planteado mejorar la conectividad carretera de la región como parte de una estrategia para impulsar el sector mezcalero.
Más que un mezcal, una historia que se bebe
El valor del mezcal de Palpan no está únicamente en lo que contiene una botella. Está en el tiempo que necesita un agave para crecer, en las manos que lo cosechan, en los conocimientos que se transmiten dentro de una familia y en el alambique donde una materia prima agrícola se transforma lentamente en un destilado.
Es también la historia de una comunidad que durante generaciones produjo para sus propias familias, sus fiestas y su entorno, y que hoy tiene la posibilidad de llevar ese conocimiento mucho más lejos.
En un país donde el mezcal ha adquirido reconocimiento internacional, historias como la de Palpan recuerdan que detrás de cada destilado existen territorios, personas y tradiciones que merecen ser conocidas.
El mezcal de Palpan es, en esencia, una expresión líquida de Morelos: agave, territorio, oficio y memoria reunidos en una copa.
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Una guía para disfrutarlo y pedirlo como un experto
Para millones de personas, el café es el primer ritual del día. Sin embargo, detrás de una taza hay una historia que comienza en el cultivo del grano, pasa por el tostado, la molienda y el método de extracción, hasta llegar a tus manos. Aprender a disfrutar un buen café no significa convertirse en barista, sino desarrollar el gusto por la calidad y saber reconocer una bebida bien preparada.
Hoy en día, las cafeterías ofrecen una gran variedad de opciones que pueden resultar abrumadoras para quien solo busca “un café”. La buena noticia es que conocer algunos conceptos básicos hará que cada visita sea una mejor experiencia.
¿Qué distingue a un buen café?
La calidad de un café no depende de que sea más fuerte o más amargo. De hecho, un café de especialidad suele destacar por su equilibrio entre dulzor, acidez, cuerpo y aroma.
Una buena taza presenta características como:
Aroma intenso y agradable.
Dulzor natural.
Acidez brillante y equilibrada.
Amargor moderado.
Persistencia de sabor después de cada sorbo.
Si al probarlo percibes notas que recuerdan al chocolate, frutos secos, caramelo, frutas o flores, es una señal de que el café conserva buena parte de sus cualidades naturales.
El secreto está en el grano
No todos los granos son iguales. El origen, la altitud donde se cultivó, la variedad y el proceso de beneficio influyen directamente en el sabor final.
Además, el tostado juega un papel fundamental. Un tostado demasiado oscuro puede ocultar las características propias del café, mientras que un tostado medio permite apreciar mejor sus aromas y matices.
Por eso, muchas cafeterías de especialidad indican el origen del café y las notas de sabor en su menú.
Aprende a probar el café
Uno de los mejores consejos para desarrollar el paladar es probar el café sin azúcar durante los primeros sorbos.
Aunque después decidas endulzarlo o agregar leche, primero vale la pena descubrir cómo sabe realmente.
Con el tiempo comenzarás a identificar diferencias entre un café con notas cítricas y otro con sabores achocolatados o caramelizados.
Como sucede con el vino, el chocolate o el té, el gusto se educa con la práctica.
Conoce los principales métodos de preparación
Cada método extrae diferentes características del café.
Espresso
Es la preparación más concentrada. Se obtiene al hacer pasar agua a alta presión por café finamente molido. Tiene cuerpo, intensidad y una crema característica.
Americano
Consiste en un espresso al que se añade agua caliente. Es más ligero, pero mantiene el carácter del café.
Cappuccino
Combina espresso, leche vaporizada y espuma. Su equilibrio entre café y leche lo convierte en uno de los favoritos del mundo.
Latte
Contiene mayor cantidad de leche que un cappuccino, ofreciendo una bebida más cremosa y suave.
Métodos filtrados
Preparaciones como V60, Chemex, prensa francesa o AeroPress resaltan los aromas y sabores naturales del grano. Son ideales para quienes desean explorar el café con mayor profundidad.
Cómo pedir un café sin complicarte
No necesitas memorizar términos técnicos para disfrutar una buena experiencia.
Basta con hacer algunas preguntas sencillas:
¿Qué origen tiene este café?
¿Qué método de preparación recomienda?
¿Cuáles son sus notas de sabor?
¿Qué nivel de tostado tiene?
También puedes describir lo que buscas:
Si prefieres sabores intensos, pide un espresso.
Si buscas algo más suave y aromático, prueba un café filtrado.
Si disfrutas bebidas con leche, un cappuccino o un flat white son excelentes alternativas.
Los baristas suelen agradecer el interés de los clientes y estarán encantados de orientarte.
Errores que todos hemos cometido
Muchas personas agregan azúcar antes de probar el café. Otras creen que mientras más amargo sea, mejor calidad tiene. También es común pensar que un café muy oscuro siempre será superior.
En realidad, un buen café debe ser equilibrado y expresar las características propias del grano.
Otro error frecuente es beberlo demasiado caliente. Esperar un minuto antes del primer sorbo permite percibir mejor los aromas y sabores.
Convierte cada taza en una experiencia
Tomar café puede convertirse en un pequeño momento de pausa dentro del día.
Observa el aroma antes de beberlo, prueba diferentes orígenes, cambia de método de preparación y atrévete a salir de tu bebida habitual. Descubrirás que cada taza tiene una personalidad distinta.
No existe una única forma correcta de disfrutar el café. Lo importante es conocer las opciones para elegir la que mejor se adapta a tu gusto.
El café se disfruta mejor cuando se entiende
La próxima vez que entres a una cafetería, deja a un lado la rutina y explora nuevas posibilidades. Pregunta por el origen del grano, el método de extracción o las notas de sabor. Es probable que descubras un café completamente diferente al que has tomado durante años.
Porque un buen café no solo despierta el cuerpo; también despierta los sentidos y convierte un momento cotidiano en una experiencia que vale la pena saborear.
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Foto: Socrates El Mixólogo de los Elixires Imposibles
Los ingredientes que hacen soñar
Cada noche, cuando la ciudad apagaba sus prisas y las sombras se adueñaban de las calles, una pequeña barra de madera cobraba vida detrás de una puerta sin letrero. Solo quienes realmente necesitaban olvidar, recordar o encontrar algo perdido lograban descubrirla.
Detrás de aquella barra trabajaba Sócrates, un mixólogo de pocas palabras y mirada profunda. Nadie conocía su historia. Algunos aseguraban que había aprendido el oficio de antiguos alquimistas; otros juraban que había heredado un viejo recetario escrito con tinta de luna.
Sus bebidas no llevaban nombres comunes.
Estaban el Néctar del Primer Amor, que hacía revivir la emoción del primer beso; el Suspiro del Tiempo, capaz de regalar unos minutos junto a un ser querido que ya no estaba; el Eclipse de Cristal, que permitía contemplar el futuro durante el tiempo que tardaba en derretirse un cubo de hielo; y la más codiciada de todas: La Estrella Líquida, una mezcla que prometía mostrar el mayor deseo oculto en el corazón de quien la bebía.
Cada cóctel era preparado con ingredientes imposibles: pétalos de flores que solo abrían durante los eclipses, sal recogida de lágrimas sinceras, miel de abejas que jamás habían conocido el invierno y un destilado transparente elaborado con el rocío de los amaneceres.
Los clientes levantaban sus copas con curiosidad.
Bastaba un sorbo.
Entonces ocurría el milagro.
Algunos reían con una felicidad tan intensa que olvidaban sus penas durante horas. Otros lloraban sin tristeza, como si por fin hubieran soltado un peso que llevaban cargando toda la vida. Había quienes bailaban sin escuchar música y quienes aseguraban haber conversado con las estrellas.
Nadie salía igual de aquella barra.
Y todos regresaban.
Con el tiempo, la fama del misterioso mixólogo se extendió más allá de la ciudad. Llegaron artistas en busca de inspiración, gobernantes deseosos de claridad, enamorados que querían recuperar lo perdido y viajeros que cruzaban continentes solo para probar una de aquellas bebidas legendarias.
Pero había una regla.
Sócrates jamás probaba sus propios elixires.
—El creador nunca debe beber de su magia —respondía siempre con una sonrisa.
Una madrugada, cuando el último cliente abandonó el lugar, Sócrates permaneció solo frente a la barra. Miró durante largo rato una pequeña botella de cristal azul que nunca había abierto.
La etiqueta decía únicamente:
“Para quien ha servido sueños a los demás.”
Sus manos temblaron.
Por primera vez en muchos años decidió romper su propia regla.
Preparó una copa impecable. Añadió unas gotas del misterioso líquido, una esfera de hielo transparente y una cáscara de limón que desprendía destellos dorados.
Levantó la copa.
Respiró profundamente.
Y bebió.
En cuanto el elixir tocó sus labios, el bar desapareció.
Las paredes se disolvieron.
Las botellas se convirtieron en constelaciones.
La barra comenzó a flotar entre nubes de colores y cientos de personas brindaban con copas hechas de luz mientras pronunciaban su nombre.
Sócrates sonreía maravillado.
Por fin comprendía el verdadero poder de sus bebidas.
Entonces escuchó una voz.
—Sócrates… despierta. Vas a llegar tarde al trabajo.
Abrió lentamente los ojos.
Estaba acostado en la vieja cama de su pequeño departamento. Sobre la mesa descansaban un manual de coctelería, una libreta llena de recetas incompletas y una solicitud de empleo para trabajar como bartender en un restaurante que abriría esa misma semana.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
Podía sentir todavía el aroma de las frutas imposibles y el brillo de las copas mágicas.
Sonrió para sí mismo.
Tomó la libreta, escribió en la primera página “El Mixólogo de los Elixires Imposibles” y debajo comenzó a anotar, una por una, todas las bebidas que había preparado en su sueño.
Mientras salía de casa rumbo a su entrevista, pensó que quizá la magia no existía dentro de las botellas. Quizá siempre había vivido en la imaginación de quien se atrevía a crear algo capaz de hacer soñar a los demás.
Historias de cocina por: Tlacualchichihua
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