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Alimentación macrobiótica

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No es una dieta, es una forma de entender cómo nos relacionamos con nuestro entorno

La Macrobiótica se expresa desde sus inicios como una forma de vida, con una serie de principios y prácticas que buscan la armonía en beneficio del cuerpo, la mente y el planeta. Es una guía que sirve de ayuda para elegir la forma de nutrirse y el estilo de vida que nos puede beneficiar.

¿De dónde viene la macrobiótica?

La macrobiótica proviene de las antiguas tradiciones medicinales orientales, concretamente de Japón, con más de 5000 años de antigüedad. Estas tradiciones, combinadas con las tradiciones occidentales del siglo xx en adelante, han ido evolucionando de una forma muy restrictiva hacia un enfoque más abierto y adaptado al momento actual.

Foto: George Oshawa

Fue George Oshawa, nacido en una familia de samuráis, quien de modo revolucionario dió forma a la macrobiótica y la trajo a occidente. Hizo más de 200 libros y escritos y formó a discípulos como Michio y Aveline Kushi, Herman y Cornelia Aihara o Lima Oshawa, que posteriormente han difundido su filosofía alrededor del mundo. Oshawa, tratando de curarse de una tuberculosis, encontró las enseñanzas del Dr Sagen Ishizuka que influenciaron todo su trabajo. El Dr Sagen fue un médico que fundó un movimiento llamado «Shokuyō» (食 養 «Alimentos para la salud»), donde estableció una teoría de la nutrición, basada en la dieta oriental tradicional a base de cereales integrales y vegetales y las ciencias médicas occidentales. Oshawa, que era un gran visionario, dedicó su vida a difundir la macrobiótica, recuperando y disponiendo para todos este gran saber.

Conceptos clave sobre la macrobiótica

  • La filosofía macrobiótica parte de que estamos continuamente influenciados por lo que comemos  y por el entorno (ubicación, clima, la estación, la calidad del agua y del aire) y nos enseña a:
    • Saber seleccionar los alimentos más naturales, íntegros, orgánicos y frescos.
    • Proporcionar bien el plato.
    • Preparar los alimentos y cocinarlos adecuadamente siguiendo los principios del yin y el yang, con métodos de cocción diversos y tradicionales.
    • Adquirir hábitos de orden e higiene en la cocina, de comer con moderación, de masticar bien.
  • Enfatiza en la importancia de llevar una alimentación y unos hábitos de vida apropiados a nuestra condición (nuestras características propias).
  • Considera la enfermedad como un intento de nuestro cuerpo de retornar a un estado más armónico con el entorno natural.
  • Promueve una alimentación basada en alimentos vegetales y desaconseja la carne, los productos lácteos y los alimentos procesados.

¿Qué nos puede aportar la macrobiótica?

La macrobiótica, tanto si solo somos unos iniciados como si nos adentramos en profundidad, nos puede ayudar desde un buen principio a aprender a utilizar los efectos curativos de cada alimento. Por otro lado, nos enseña a cocinarlos según el efecto deseado y a saber combinarlos entre sí de forma coherente a nuestro estilo y etapa vital.

Foto: iStockPhoto

La macrobiótica no es una dieta, es una forma de entender cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Basada en la observación de miles de años de cómo la naturaleza se transforma y cómo nosotros nos movemos con ella, no se trata de un sistema dogmático cerrado. Todo depende de cómo la interpretemos y utilicemos. Si la comprendemos sin rigidez, puede convertirse en una herramienta muy beneficiosa para relacionarnos de otra manera con los alimentos. 

Primeros pasos en la macrobiótica

La macrobiótica, en esencia, explica la vida en base a la observación del orden natural. Se basa en la comprensión del ying y el yang y de los ciclos de las trasformaciones o movimientos que se producen en la naturaleza y en nuestra vida. Podemos trasladar esta comprensión a nuestro día a día, para aplicar ese natural orden a nuestro plato y forma de alimentarnos.

Para comenzar a entenderla y aplicarla, podemos comenzar por leer libros, practicar recetas, estilos de cocción y aprender a elaborar platos equilibrados. Asímismo, podemos acudir a una consulta personalizada  para que un profesional nos recomiende los alimentos más adecuados a nuestra condición y constitución. Si queremos  profundizar más, es necesario comprender las bases de la teoría de la medicina oriental.

Foto: iStockPhoto

El yin y el yang en la alimentación

El yin y el yang establece una forma de explicar la dualidad constante que se da en la naturaleza. Todo lo que forma parte de la vida se expresa en forma de cualidades contrarias, así como la noche y el día, el frío y el calor, la luz y la oscuridad, lo masculino y lo femenino y la vida y la muerte.

Utilizando este principio dual y aprendiendo a aplicarlo a los alimentos y a nosotros mismos, podemos determinar qué alimentos nos convienen según cómo nos sentimos, qué alimentos nos enfrían o nos calientan, cuáles nos activan o nos relajan, cuáles nos centran o nos dispersan. Este sistema conlleva a una alimentación equilibradora.

Por ejemplo, se enfatiza el consumo de alimentos moderados o más neutros como  los cereales y los vegetales, que tienen cualidades que producen efectos menos extremos que  la carne, los embutidos, el café, el acohol y los helados.

Las cinco transformaciones en nuestra vida

El ciclo de las cinco transformaciones es una forma de entender el movimiento constante en el cual se manifiesta la vida. La vida que se manifiesta a través de un flujo de energías contrarias y contínuas, yin y yang. Y a su vez, se expresa a través de cinco movimientos principales que se relacionan entre sí, todos ellos  reflejados en todos los estados de la naturaleza.

A cada una de estas transformaciones se asocia todo lo que existe en el universo, comenzando por los elementos de la naturaleza como el agua, el fuego, la tierra, el metal o la madera, siguiendo por las estaciones, los órganos, los colores, los alimentos, las horas del día, nuestras emociones y así sucesivamente.

La comprensión de las cinco transformaciones puede ayudarnos a comprender lo que necesitamos en cada estación, etapa de la vida, momento del día o estado de salud. Asímismo, constituye una herramienta que nos puede ayudar a componer un plato muy «equilibrado»: se trata del plato que contiene los cinco movimientos de la naturaleza expresados como agua, madera, fuego, tierra y metal. Un plato balanceado en nutrientes y energía elaborado para nosotros, en consonancia con la estación y con nuestra condición, que nos hará sentir  satisfechos y completos.

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Alimentos

Frijoles y arroz es una combinación sencilla, con un gran poder nutricional

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Foto: Frijoles con arroz / iStockPhoto

Hay comidas que parecen demasiado humildes para recibir el calificativo de “poderosas”.

Los frijoles con arroz son una de ellas. Durante generaciones, esta combinación ha aparecido en las mesas de América Latina, el Caribe, África y otras regiones del mundo, no por casualidad: reúne energía, proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales en un plato económico, versátil y muy saciante. Harvard incluso menciona el arroz con frijoles como una preparación tradicional de México dentro de su revisión sobre el arroz.

Pero hay algo todavía más interesante: frijoles y arroz se complementan nutricionalmente, especialmente en lo que respecta a sus proteínas.

El secreto está en la combinación

Las proteínas están formadas por aminoácidos. Nuestro organismo necesita nueve aminoácidos esenciales que debe obtener a través de los alimentos. Los alimentos vegetales no siempre proporcionan estos aminoácidos en las mismas proporciones.

Los frijoles son especialmente valiosos porque aportan proteína, fibra, folato, hierro, fósforo y otros nutrientes. El arroz, por su parte, proporciona principalmente carbohidratos y, especialmente cuando se consume integral, aporta fibra, tiamina, vitamina B6 y magnesio.

Aquí aparece la magia nutricional: las legumbres y los cereales tienen perfiles de aminoácidos que pueden complementarse. Históricamente se ha señalado que los frijoles son relativamente ricos en lisina pero más limitados en aminoácidos azufrados, mientras que los cereales pueden aportar esos aminoácidos en mejores proporciones.

Por eso, el matrimonio culinario de arroz + frijoles tiene también una lógica nutricional.

¿Hay que comerlos exactamente en la misma comida?

Aquí conviene desmontar un mito.

Durante mucho tiempo se popularizó la idea de que había que combinar arroz y frijoles en el mismo plato y exactamente al mismo tiempo para conseguir una “proteína completa”. La evidencia moderna ofrece una visión más matizada.

Harvard señala que no es necesario obsesionarse con combinar proteínas vegetales específicas en cada comida. Lo importante es consumir una variedad de alimentos vegetales a lo largo del día, porque esa variedad puede proporcionar el conjunto de aminoácidos esenciales que necesitamos.

Así que los frijoles con arroz son una combinación excelente, pero no porque el organismo tenga un cronómetro que exija comerlos juntos. Su fortaleza está en que forman una comida nutricionalmente complementaria y equilibrada.

Una alianza entre proteína, carbohidratos y fibra

Otro de los grandes atractivos de esta combinación es que no depende exclusivamente de la proteína. Los frijoles aportan fibra y proteína, mientras que el arroz aporta carbohidratos que sirven como fuente de energía. Las legumbres también contienen fibra soluble e insoluble, folato, hierro y otros minerales.

Esto puede convertir un plato de arroz y frijoles en una comida especialmente saciante.

Además, elegir arroz integral en lugar de arroz blanco aumenta el aporte de fibra y hace que el plato encaje mejor con las recomendaciones de priorizar cereales integrales. El Plato para Comer Saludable de Harvard recomienda que aproximadamente un cuarto del plato esté compuesto por cereales integrales y otro cuarto por fuentes saludables de proteína, entre ellas las legumbres.

Mucho más que proteína

Reducir el valor de los frijoles y el arroz a “una forma barata de conseguir proteína” sería quedarse corto.

Los frijoles aportan:

  • Proteína vegetal
  • Fibra soluble e insoluble
  • Folato
  • Hierro
  • Fósforo
  • Diversos compuestos vegetales bioactivos.

El arroz aporta:

  • Carbohidratos para obtener energía
  • En sus versiones integrales, fibra
  • Tiamina (vitamina B1)
  • Vitamina B6
  • Magnesio

Y juntos proporcionan algo que resulta particularmente interesante: una base vegetal sencilla sobre la cual construir una comida completa.

Una comida económica también puede ser nutricionalmente inteligente

Hay otra dimensión que suele pasar desapercibida: el precio.

Los frijoles son una fuente relativamente económica de proteína, fibra, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, mientras que el arroz es un alimento básico de bajo costo utilizado en numerosas culturas.

Esto explica en parte por qué la combinación ha sobrevivido durante siglos en diferentes lugares del mundo.

No hace falta que una alimentación saludable esté construida alrededor de ingredientes exóticos o productos costosos. Un plato de frijoles, arroz y verduras puede ser una excelente base nutricional.

¿Y qué pasa con los músculos?

También existe una idea interesante para quienes hacen ejercicio.

Un ensayo publicado en 2026 estudió específicamente una combinación de frijoles negros y arroz después del ejercicio de resistencia. En un grupo pequeño de adultos físicamente activos, una comida que proporcionaba 20 gramos de proteína a partir de frijoles y arroz produjo un aumento de la síntesis de proteína muscular después del ejercicio, aunque no fue superior al control nutricional utilizado en el estudio.

Eso no significa que arroz y frijoles sean un suplemento deportivo milagroso. Sí demuestra que la combinación puede formar parte de una alimentación capaz de aportar proteína útil para la recuperación muscular.

Para una persona que entrena, lo importante sigue siendo la cantidad total de proteína y energía consumida durante el día, además de la calidad y variedad de la dieta.

El plato se vuelve todavía mejor con algunos acompañantes

Arroz y frijoles constituyen una excelente base, pero no necesariamente deberían ocupar todo el plato.

Una forma sencilla de mejorarlo es añadir:

Verduras: tomate, pimientos, cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli o verduras de hoja verde.
Una grasa saludable: aguacate, aceite de oliva, semillas o frutos secos.
Hierbas y especias: cilantro, ajo, comino, chile, orégano o pimienta.
Fruta: como acompañamiento o postre.

La recomendación general de Harvard es que aproximadamente la mitad del plato esté compuesta por verduras y frutas, con cereales integrales y una fuente saludable de proteína completando el resto.

Así, los tradicionales frijoles con arroz pueden transformarse en algo todavía más interesante: frijoles + arroz integral + abundantes verduras + aguacate, por ejemplo.

¿Y el arroz blanco?

No hay que convertirlo en el villano de la historia.

El arroz blanco sigue siendo una fuente de carbohidratos y puede formar parte de una alimentación saludable. Sin embargo, el arroz integral conserva más componentes del grano y aporta más fibra; Harvard señala que los cereales integrales tienen un efecto más moderado sobre la glucosa y la insulina que sus equivalentes refinados.

Por tanto, si te gusta el arroz blanco, no tienes que eliminarlo. Una opción razonable es alternarlo con arroz integral u otros cereales integrales y prestar atención al conjunto de la comida.

La verdadera fuerza está en la sencillez

Quizá lo más fascinante de los frijoles con arroz es que su poder no proviene de un ingrediente extraordinario. Proviene de la sinergia.

El arroz aporta energía y complementa el perfil de aminoácidos de las legumbres. Los frijoles añaden proteína, fibra, folato, hierro y otros nutrientes. Las verduras pueden aportar vitaminas, minerales y compuestos vegetales adicionales. Una pequeña cantidad de grasa saludable mejora el perfil general de la comida.

Y todo puede prepararse con ingredientes sencillos.

La ciencia moderna tampoco sostiene que tengamos que considerar las proteínas vegetales como nutricionalmente inferiores por definición. Harvard destaca que una alimentación variada basada en diferentes fuentes vegetales puede proporcionar el conjunto de aminoácidos que necesitamos.

Conclusión: Un clásico que merece más respeto

Frijoles y arroz no son simplemente una comida humilde: son un ejemplo de cómo la sabiduría culinaria tradicional puede coincidir con principios modernos de nutrición.

La combinación ofrece proteína vegetal, carbohidratos, fibra y numerosos micronutrientes; es económica, adaptable y culturalmente universal. Y aunque ya no necesitamos creer que debemos combinar las proteínas vegetales con precisión matemática en cada comida, arroz y frijoles siguen siendo una magnífica pareja nutricional.

La próxima vez que tengas delante un plato de frijoles con arroz, quizá valga la pena verlo de otra manera: no como “comida sencilla”, sino como una de las grandes combinaciones de la alimentación tradicional.

Y si además le agregas verduras, aguacate y un poco de arroz integral, puedes convertir ese humilde clásico en un plato extraordinariamente completo.

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Alimentos

¿Sabías que las legumbres tienen su propio día mundial?

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Foto: Cortesía

Cada 10 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Legumbres y lo celebramos con una rica receta

Esta conmemoración busca reconocer la importancia de alimentos como frijoles, lentejas, garbanzos, chícharos y habas, fundamentales por su valor nutricional, su accesibilidad y su papel en la seguridad alimentaria a nivel global.

La relevancia de las legumbres en México

Las legumbres han sido, históricamente, un pilar de la alimentación en México. Su presencia en la cocina tradicional responde tanto a su versatilidad, como también a su capacidad para aportar nutrientes esenciales y adaptarse a distintos contextos sociales y económicos. En un escenario donde la seguridad alimentaria sigue siendo un reto, estos alimentos cobran especial relevancia por su potencial para fortalecer dietas equilibradas y sostenibles.

El impacto de las legumbres

Desde el trabajo que impulsa Saber Nutrir, se ha identificado que el impacto de las legumbres no se limita a su consumo, sino que está estrechamente ligado a su aprovechamiento y conservación. Contar con alimentos nutritivos disponibles durante más tiempo permite a las familias planear mejor su alimentación, reducir pérdidas y fortalecer su autosuficiencia alimentaria.

La utilidad de los silos

En comunidades rurales, una parte clave de este proceso es el almacenamiento adecuado de granos y legumbres. A través de herramientas como los silos, es posible proteger estos alimentos de la humedad, las plagas y la contaminación, alargando su vida útil y asegurando su disponibilidad a lo largo del año. En este sentido, Saber Nutrir ha entregado, en total, 127 silos en comunidades de Yucatán y el Estado de México, contribuyendo a una mejor conservación de alimentos básicos y al aprovechamiento de los recursos locales.

Valor nutrimental de las legumbres

Desde el punto de vista nutricional, las legumbres son una fuente importante de proteína vegetal, además de aportar fibra, minerales como hierro, calcio y magnesio, y vitaminas del complejo B. La fibra favorece la digestión y ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en sangre, mientras que su contenido de micronutrientes las convierte en aliadas de una alimentación equilibrada.

Las proteínas que aportan las legumbres están formadas por aminoácidos, pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento del organismo. De los 20 aminoácidos que el cuerpo necesita, 9 son esenciales, ya que no los produce por sí mismo y deben obtenerse a través de la alimentación. Aunque las legumbres carecen de alguno de estos aminoácidos, al combinarse con cereales como maíz, arroz, trigo o avena, se obtiene una proteína vegetal de alto valor biológico, una práctica común en la cocina tradicional mexicana.

Salud alimentaria

Conmemorar el Día Mundial de las Legumbres es una oportunidad para reconocer que una buena nutrición no sólo depende de lo que se produce, sino también de cómo se conserva, se combina y se aprovecha. Decisiones cotidianas, tanto en el hogar como en las comunidades, pueden contribuir a sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

Te invitamos a celebrar este día con una receta simple y práctica: 

Ensalada tibia de lentejas con verduras y limón

Ingredientes (4 porciones):

  • 1 taza de lentejas cocidas
  • ½ taza de jitomate picado
  • ½ taza de pepino en cubos
  • ¼ de cebolla morada finamente picada
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Jugo de 1 limón
  • Sal y pimienta al gusto
  • Opcional: perejil o cilantro fresco

Preparación: 

Mezcla las lentejas cocidas con el jitomate, pepino y cebolla. Agrega el aceite de oliva, el jugo de limón, sal y pimienta. Integra bien y termina con hierbas frescas al gusto. Puede consumirse sola o acompañarse con arroz o tortillas de maíz para lograr una combinación de proteína vegetal de alto valor biológico.

Marcas con responsabilidad social

Saber Nutrir es el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, que contribuye a mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas que se encuentran en vulnerabilidad alimentaria, con el objetivo de apoyar el desarrollo y bienestar de los niños que viven en estas comunidades.

Foto: Productos Herdez

El programa forma parte de la estrategia de sostenibilidad de Grupo Herdez, en el pilar de compromiso con la comunidad y se alinea a tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (ONU): ODS 2 Hambre Cero; ODS 6 Agua Limpia y Saneamiento y el ODS 8, Trabajo Decente y Crecimiento Económico.

Saber Nutrir ha otorgado proyectos que, de manera integral, mejoran la calidad de vida de las familias beneficiadas, tales como banco de semillas, cocinas comunitarias, silos para almacenamiento de granos y estufas ecológicas.

Actualmente tiene presencia en el Estado de México y Yucatán. Las marcas que participan en este programa son: Doña María, Herdez, Yemina, McCormick y Del Fuerte. 

Para más información visite: www.sabernutrir.com.mx
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salud

¿Es saludable comer queso?

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Foto: Mujer come queso / Pixabay

Beneficios, riesgos y tipos recomendados

El queso es un alimento tradicional en muchas culturas y una fuente importante de nutrientes. Sin embargo, su consumo genera debate debido a su contenido en grasas saturadas, sodio y calorías. Analizar si comer queso es beneficioso o perjudicial depende de la cantidad, la frecuencia y el tipo de queso que se consuma.

Beneficios de comer queso

  • Fuente de proteínas de alta calidad
    El queso aporta proteínas completas, necesarias para la reparación muscular, el sistema inmunológico y la producción de enzimas y hormonas.
  • Rico en calcio y fósforo
    Estos minerales son esenciales para la salud ósea y dental, especialmente en etapas de crecimiento y en adultos mayores.
  • Vitaminas importantes
    Contiene vitaminas A, B12, D y K2 (especialmente en quesos fermentados), relacionadas con la salud ósea, neurológica y cardiovascular.
  • Grasas que aportan saciedad
    Aunque tiene grasas saturadas, estas ayudan a prolongar la sensación de saciedad y pueden evitar picos de hambre cuando se consume con moderación.
  • Probióticos en quesos fermentados
    Algunos quesos favorecen la salud intestinal al aportar bacterias beneficiosas.

Posibles daños o riesgos del consumo de queso

  • Alto contenido de grasas saturadas
    Un consumo excesivo puede contribuir al aumento del colesterol LDL y al riesgo cardiovascular en personas sensibles.
  • Exceso de sodio
    Muchos quesos curados contienen grandes cantidades de sal, lo que puede afectar la presión arterial.
  • Alta densidad calórica
    Comer queso en grandes porciones puede favorecer el aumento de peso.
  • Intolerancia a la lactosa
    Aunque los quesos curados tienen menos lactosa, algunos pueden causar molestias digestivas.
  • Quesos ultraprocesados
    Los quesos industriales suelen contener aditivos, grasas de baja calidad y poco valor nutricional.

Tipos de queso más saludables

Estos quesos suelen tener menos grasa, menos sodio y más beneficios nutricionales:

  • Queso fresco (panela, cottage, ricotta): bajo en grasa y sodio.
  • Mozzarella natural: menos calorías que otros quesos.
  • Queso de cabra: más fácil de digerir y con menor lactosa.
  • Feta (en moderación): buena fuente de calcio, aunque algo salado.
  • Quesos fermentados artesanales: como gouda, emmental o parmesano en pequeñas cantidades, por su contenido de vitamina K2.

Quesos menos saludables o de consumo ocasional

Estos quesos deben limitarse debido a su perfil nutricional:

  • Queso ultraprocesado (tipo americano, en lonchas, para nachos).
  • Quesos muy curados (roquefort, cheddar curado, manchego muy añejo): altos en grasa y sodio.
  • Untables industriales: suelen tener grasas añadidas y conservantes.

La moderación

El queso no es intrínsecamente dañino, pero su impacto en la salud depende de la calidad y la cantidad consumida. Elegir quesos naturales, frescos o fermentados, controlar las porciones y evitar versiones ultraprocesadas permite disfrutar de sus beneficios sin afectar negativamente la salud. Como en muchos aspectos de la alimentación, la moderación y la variedad son la clave.

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