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Chefs y cocineros

¿De verdad quieres ser cocinero?

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Para llegar a ser un gran cocinero o chef se requiere de mucho trabajo y verdadero sufrimiento.

A continuación una lista de cosas que tendrás que soportar:

  1. Casi siempre tendrás heridas abiertas y cortes en manos y brazos.
  2. Nunca conocerás gente nueva porque tu vida social se deteriorará hasta la casi no-existencia.
  3. Encontrarás difícil iniciar una relación porque tu tiempo “a solas” se convertirá en algo preciado.
  4. Perderás tus habilidades sociales.
  5.  Tu sentido del humor se decantará hacia lo políticamente incorrecto y lo socialmente no aceptado.
  6. Empezarás poco a poco a insultar como un marinero y no te darás cuenta de ello.
  7. Te obsesionarás y siempre cambiarás el rumbo de una conversación hacia la comida
  8.  Ahorrarás una miseria durante años y décadas
  9.  Ganarás o perderás una gran cantidad de peso.
  10. Nunca jamás volverás a lucir un cuerpo bronceado.
  11.  No te harás famoso.
  12.  Desarrollarás una o varias adicciones, tanto como si es el café, el tabaco, el alcohol, las apuestas, el cannabis, la cocaína o incluso las bebidas tipo Red Bull.
  13.  Tus pies se destrozarán.
  14.  Tu espalda se destrozará.
  15. Tus manos se destrozarán.
  16.  Vivirás en un estado de privación del sueño, indefinida.
  17.  Tendrás que preguntar a tus amigos para que hagan planes a partir de tu horario, que será siempre en contra de su disponibilidad, porque nunca sabrás tus días libres con antelación y probablemente no podrás cambiarlos.
  18.  Te convertirás en alguien de naturaleza muy nerviosa.
  19.  Te convertirás en alguien propenso a saltar con mal temperamento.
  20.  Tu conocimiento sobre la falta de eficiencia y sentido común de otras personas aumentará y tu tolerancia descenderá.
  21.  Pasarás gran parte de tu vida encerrado en una pequeña, y sin decorar, sala con poca ventilación, altas temperaturas, un montón de ruido, humedad, sin luz natural ni ventanas y un grupo de gente que se convertirán en tus únicas “interacciones” sociales.
  22.  Trabajarás más horas de lo que jamás habrías imaginado o creído legalmente.
  23.  Pasarás tus horas del día de pie, sin la posibilidad de sentarte ni siquiera 5 minutos.
  24.  Tu jornada más corta será más larga que muchas de las jornadas intensivas de otras personas. Y tus jornadas intensivas, que serán la mitad de tu semana, serán más largas que la media de horas que está despierta una persona a diario.
  25.  No cocinarás nada gourmet en casa. Estarás demasiado cansado, mental y fisícamente de cocinar.
  26.  Probablemente empezarás a comer frecuentemente fast food y noodles instantáneos.
  27.  Serás sujeto de abuso, físico o emocional. Oficialmente, será una prueba de tu carácter. En realidad, será como entretenimiento.
  28.  Pasarás tanto tiempo en el trabajo que tus compañeros te conocerán mucho mejor que tu pareja/familia o amigos.
  29.  Conocerás y formarás lazos fuertes de amistad con ese tipo de personas que jamás habrías pensado que compartirías una conversación.
  30.  Vivirás en una situación permanente de estrés.
  31.  Nunca serás irremplazable y siempre se esperará que des un 110% de ti mismo.
  32.  Siempre estarás cansado.
  33.  No se te permitirá llamar “enfermo” por tener resaca.
  34.  Se esperará que pongas en primer lugar tu trabajo, antes que cualquier otra parte de tu vida, en tu lista de prioridades.
  35.  Nunca se te felicitará en tu trabajo.
  36. Se espera que trates a tus superiores como auténticos maestros y nunca contestes mal, busques excusas, empieces una conversación o muestres cualquier otro tipo de insubordinación, incluso si crees que no tienen la razón o creas que su comportamiento contigo es inaceptable.
  37.  Será muy difícil ver a tus amigos cocinar.
  38.  Tu madre dejará de cocinar para ti porque se sentirá avergonzada.
  39.  Se espera que cocines para las celebraciones familiares como Navidad TODOS LOS AÑOS. Afortunadamente, al menos uno de cada dos años estarás trabajando en Navidad.
  40.  Al menos una vez cada dos años, o quizás todos los años, trabajarás en Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Pascua, San Valentín, Día de la Madre, Día del Padre, demás festivos, Halloween, el día de tu cumpleaños, y seguramente cualquier otra celebración del calendario.
  41.  Tendrás que trabajar muchos años, en insignificantes puestos antes de tomar un mínimo nivel de autoridad en tu trabajo.
  42.  A mejor restaurante es, mayor es el número de horas que harás, más presión tendrás encima, llevarás un estilo de vida menos saludable, más rápido desarrollarás una adicción, más competitiva se convertirá la gente que te rodea, dormirás menos horas, comerás menos, etc.
  43.  Constantemente cometerás errores, y cada vez que cometas uno, alguien se dará cuenta y te hará entender que debes de ser infrahumano, porque sólo los infrahumanos cometen esa clase de errores.
  44.  Si eres mujer, constantemente serás sujeto de comentarios misóginos y bromas machistas, acoso sexual, menosprecio y comentarios sobre tu ciclo menstrual.
  45.  Ninguno de tus amigos o familiares entenderán que le ves a tu trabajo y tu no serás capaz de hacerles entender.
  46.  Gastarás un montón de dinero en equipamiento y menaje, libros, comer en buenos restaurantes, etc; que no te dejará mucho dinero para el resto de cosas.
  47.  Desarrollarás una escalofriante obsesión por los cuchillos.
  48.  Si eres pastelero, desarrollarás una escalofriante obsesión por las cucharas.
  49. Tendrás sarpullidos en partes del cuerpo debidos a la mezcla de calor, sudor y fricción que no curarán bien y algunas veces se infectarán y casi siempre serán babosas y picarán la mayor parte del tiempo.
  50. Si eres esta clase de persona, agradecerás a tu estrella de la suerte todos y cada uno de los días de tu vida por hacerte tomar la mejor decisión que nunca has tomado y tomar el camino de un  Chef. Te enamorarás de trabajo y nunca mirarás atrás.

¿Con cuantos puntos te sientes identificado? 

GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

Chefs y cocineros

El secreto que esconde un Chile en Nogada

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Foto: Chile en Nogada / Platillo de México

“Hay recetas que no se heredan. Se recuerdan.”

En un rincón de México donde las tardes olían a tierra mojada, canela y fruta madura, vivía una joven llamada Mariana.

Su abuela decía que había comidas que alimentaban el cuerpo y otras que alimentaban la memoria.

—El chile en nogada pertenece a las dos —le repetía mientras pelaba las nueces de Castilla—. Porque un platillo también puede guardar la historia de un país.

Cada año, cuando llegaba la temporada de granadas, la familia se reunía alrededor de la cocina. Había chiles poblanos asándose sobre el fuego, manzanas y peras esperando su turno, duraznos cortados en pequeños cubos y el aroma dulce de la canela flotando por toda la casa.

Mariana había crecido viendo a su abuela preparar aquel platillo, pero nunca había entendido por qué lo hacía con tanta ceremonia.

Hasta que una tarde encontró una vieja libreta escondida detrás de los frascos de especias.

En la primera página había una frase escrita a mano:

“Hay recetas que no se heredan. Se recuerdan.”

Mariana siguió leyendo.

La libreta hablaba de una familia que, muchos años atrás, había viajado por distintos lugares de México. En cada sitio habían aprendido un ingrediente, una forma de cocinar, una historia. Al regresar a casa, reunieron todo aquello en un solo platillo.

El chile era el campo.

La fruta era la abundancia.

La nogada era la tierra y la memoria.

La granada era la alegría.

Y el perejil, según la libreta, representaba la esperanza.

Mariana cerró el cuaderno.

—¿Todo esto es verdad? —preguntó a su abuela.

La mujer sonrió.

—No importa si ocurrió exactamente así. Las familias también construyen sus propias leyendas.

Aquella noche cocinaron juntas.

Asaron los chiles hasta que su piel quedó oscura y los dejaron reposar. Prepararon el relleno con carne, fruta, especias y frutos secos. Después llegó la parte que Mariana más disfrutaba: la nogada.

La abuela molió las nueces lentamente hasta convertirlas en una salsa blanca y cremosa.

Finalmente colocaron cada chile sobre un plato, lo bañaron con nogada y lo cubrieron con granada y perejil.

Los colores aparecieron como si alguien hubiera pintado México sobre la mesa.

Mariana entendió entonces que aquello no era solamente una receta.

Era una conversación entre generaciones.

Era la historia de quienes habían cocinado antes que ellas y de quienes algún día cocinarían después.

—¿Y cuál es el ingrediente más importante? —preguntó Mariana.

Su abuela levantó una ceja.

—Eso tendrás que descubrirlo tú.

Mariana probó el primer bocado.

Dulce, salado, cremoso, picante. Contrastes que, juntos, tenían sentido.

Entonces sonrió.

—Creo que ya sé.

—¿Cuál?

Mariana tomó otra semilla de granada y la dejó caer sobre el chile.

—La memoria.

La abuela no respondió.

Solo sonrió.

Y desde entonces, cada vez que en aquella casa se preparaban chiles en nogada, alguien abría la vieja libreta y añadía una nueva página.

Porque la receta nunca estaba terminada.

México seguía cocinándola.

Historias de cocina por: Tlacualchichihua

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Visita a Mexipan 2026 CDMX

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Foto: Mexipan 2026

Una jornada de innovación, tradición y el sabor de la gastronomía dulce

Entrar a Mexipan 2026 es sumergirse en un universo donde el aroma del pan recién horneado, el chocolate, la pastelería y la creatividad se convierten en los verdaderos protagonistas. Del 29 de julio al 1 de agosto, el Centro Banamex reúne a profesionales, estudiantes, empresarios y apasionados de la gastronomía en uno de los encuentros más importantes del sector en México.

Más allá de un negocio

Foto: Mexipan 2026

Durante nuestro recorrido fue evidente que la exposición va mucho más allá de ser un escaparate comercial. Cada pasillo ofrece una oportunidad para descubrir nuevas tendencias, ingredientes, maquinaria, utensilios y soluciones que buscan impulsar la evolución de la panadería, la pastelería, el chocolate y otros segmentos de la industria gastronómica.

Inspiración e innovación profesional

Uno de los grandes atractivos de la jornada fueron las conferencias y demostraciones culinarias. Reconocidos chefs y especialistas compartieron técnicas, conocimientos y experiencias que inspiraron tanto a quienes inician su camino en el oficio como a profesionales con amplia trayectoria. Cada presentación despertó el interés del público, que siguió con atención las explicaciones y degustó algunas de las creaciones elaboradas en vivo.

Foto: Mexipan 2026 / Chef Irvin Quiroz

La innovación estuvo presente en prácticamente todos los stands. Desde materias primas de alta calidad hasta equipos con tecnología de vanguardia, Mexipan confirmó por qué es un punto de encuentro estratégico para quienes buscan mantenerse al día en un mercado cada vez más competitivo. La creatividad y la búsqueda constante de nuevas propuestas quedaron reflejadas en productos que combinan tradición con tendencias contemporáneas.

Cocktail de celebración

Foto: Cocktail celebración 18 años Mexipan 2026

Como parte de la celebración por los 18 años de Mexipan, organizadores, expositores, representantes de la industria, medios de comunicación e invitados especiales se reunieron en un ameno cóctel conmemorativo. Durante el encuentro se dirigió un mensaje de agradecimiento por el camino recorrido por esta exposición, hoy consolidada como una de las plataformas más importantes para la panadería, la pastelería, la chocolatería y la gastronomía en México y Latinoamérica.

La velada fue conducida por el actor Omar Fierro como maestro de ceremonias, quien aportó calidez y cercanía a una celebración que estuvo acompañada de una destacada propuesta gastronómica, bebidas y la música de mariachi, en un ambiente de convivencia que puso el broche de oro a una jornada llena de innovación y sabor.

Mucho más que una exposición

Mexipan vuelve a demostrar que es mucho más que una exposición: es un lugar donde convergen el conocimiento, la innovación y la pasión por los oficios que endulzan y enriquecen la gastronomía. Para quienes forman parte de este sector o simplemente disfrutan descubrir nuevas propuestas culinarias, la visita representa una experiencia que vale la pena vivir.

Foto: Mexipan 2026

Las demostraciones de los chefs, la diversidad de productos, el ambiente de los pabellones y el cálido encuentro del incio de Mexipan con la prensa e invitados especiales, reflejaron la energía y el espíritu que distinguen a Mexipan durante ya 18 años.

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Alimentos

La conversación secreta de los panes de dulce

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Foto: Los panes cobran vida / GM-IA

En una panadería mexicana

Cuando las luces de la panadería se apagaban y el último cliente salía con una bolsa de pan bajo el brazo, ocurría algo que muy pocos imaginaban.

Los panes de dulce cobraban vida.

—¿Ya están listos para mañana? —preguntó el Concha, acomodando orgulloso su costra de vainilla.

—¡Siempre! —respondió el Cuerno, estirando sus puntas doradas—. No hay mejor misión que recibir a alguien con el aroma de la mantequilla recién horneada.

Desde una esquina, el Pan de Muerto, que solo aparecía en ciertas temporadas, sonrió con sabiduría.

—Nuestra tarea nunca ha sido solo alimentar. Somos recuerdos. Cada uno de nosotros lleva una historia.

La Oreja soltó una pequeña carcajada.

—Yo he visto a personas decir que solo comprarían una pieza… y terminan llevándose media charola.

Todos rieron.

El Bigote, recién salido del horno, habló con entusiasmo.

—Hoy vi entrar a una niña muy triste. Su mamá le compró una concha de chocolate. Al primer bocado, sonrió. ¿Se dieron cuenta? A veces un solo pan puede cambiar un día entero.

Hubo un momento de silencio.

El Garibaldi, cubierto de pequeñas grageas, tomó la palabra.

—Eso es exactamente lo que hacemos. No competimos entre nosotros. Cada cliente encuentra el pan que necesita.

—Hay quienes buscan un abrazo —dijo el Rol de Canela—. Para ellos estoy yo.

—Otros necesitan energía para empezar la mañana —comentó el Cuerno.

—Y algunos solo quieren recordar la cocina de su abuela —añadió la Concha con una sonrisa.

Desde el fondo del mostrador, el pequeño Polvorón levantó la voz.

—¿Y qué pasa si alguien no nos elige?

El Concha respondió con calma.

—No debemos preocuparnos por eso. Nuestro deber es estar aquí, recién horneados, con el mejor sabor y el mejor aroma. Cuando llegue la persona indicada, sabrá cuál de nosotros necesita.

Los demás asintieron.

Entonces el viejo horno, que había escuchado la conversación durante décadas, dejó escapar un suave crujido y dijo:

—Recuerden algo. La harina, el azúcar y la mantequilla hacen buenos panes. Pero lo que realmente enamora a la gente es el cariño con el que fueron preparados.

Los panes guardaron silencio.

Sabían que el horno tenía razón.

A la mañana siguiente, el panadero abrió la puerta y un cálido aroma invadió la calle.

Comenzaron a llegar los primeros clientes.

Un señor pidió dos conchas para acompañar el café.

Una estudiante eligió una oreja para el camino.

Una pareja compartió un garibaldi.

Un niño señaló emocionado un cuerno recién horneado.

Y mientras cada pieza encontraba su destino, los panes intercambiaban discretas miradas de satisfacción.

Porque habían comprendido que su verdadero deber no era simplemente venderse.

Su misión era regalar un instante de felicidad, despertar recuerdos, reunir familias alrededor de una mesa y demostrar, bocado a bocado, que el pan dulce mexicano siempre tiene la extraordinaria capacidad de convertir un día cualquiera en un momento inolvidable.

Esta historia es un humilde homenaje a la panadería y panaderos mexicanos

Historias de cocina por: Tlacualchichihua

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