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Eliminar la comida chatarra de tu alimentación

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El inconveniente de los alimentos ultra procesados

Alimentarse saludablemente no siempre es fácil. Las dietas que los expertos recomiendan suelen hacer hincapié en los alimentos frescos e integrales y en las comidas caseras, pero esto puede ser caro y llevar mucho tiempo. 

Ingredientes nocivos para la salud

Los alimentos altamente procesados suelen ser baratos y prácticos, pero también suelen tener una gran cantidad de calorías, azúcares añadidos, grasas saturadas, sal, y poca fibra.

Los científicos afirman que los alimentos altamente procesados tienen efectos en el cuerpo que pueden dificultar aún más el cumplimiento de los objetivos de una alimentación saludable. 

Comer demasiados alimentos altamente procesados puede provocar un aumento de peso e incrementar el riesgo de tener ciertas enfermedades, como el cáncer, la diabetes y la obesidad.

¿Qué son los alimentos ultra procesados?

Foto: viaorganica.org/

La mayoría de los alimentos que comemos están procesados en alguna medida, es decir, han sido modificados con respecto a su estado natural. Trocear, triturar, secar, cocinar y congelar son formas de procesar los alimentos.

Algunas formas de procesamiento son buenas para la salud. Por ejemplo, la cocción de la carne y la pasteurización de la leche pueden ayudar a prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos. Pero si los alimentos están demasiado procesados, pueden ser perjudiciales para la salud.

Los alimentos ultraprocesados son los que han sufrido el mayor nivel de procesamiento. Por regla general, los alimentos ultraprocesados son los que se han elaborado utilizando aditivos, ingredientes que probablemente no tendría en la cocina de su casa.

 Entre ellos se incluyen los aceites hidrogenados, las proteínas aisladas y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa. Los alimentos ultraprocesados suelen elaborarse mediante procesos industriales que no se pueden hacer fácilmente en casa.

“Si está en la tienda de alimentos, en uno de los pasillos centrales, y lo que tiene en la mano está en un envoltorio ruidoso, probablemente esté sosteniendo un alimento ultraprocesado”, indica la doctora Alexandra Di Feliceantonio, neurocientífica que estudia en la Universidad Virginia Tech los comportamientos saludables.

Los alimentos ultraprocesados están diseñados para tener un bajo costo y una larga vida útil. Son sabrosos, prácticos y están listos para comer. Algunos ejemplos son las gaseosas, las papas fritas, los nuggets de pollo y las salchichas. Un exceso de estos alimentos en la alimentación puede llevar a comer en exceso y ser perjudicial para la salud.

Cambiar al cerebro

Foto: Archivo

Una de las formas en que los alimentos ultraprocesados podrían llevar a comer en exceso es alterando al cerebro. El equipo de DiFeliceantonio está utilizando imágenes por resonancia magnética (IRM, o MRI por sus siglas en inglés) para ver cómo los alimentos ultraprocesados afectan al sistema de recompensa del cerebro. Se trata de las partes del cerebro que se activan con el placer y que nos impulsan a buscar esas cosas placenteras. DiFeliceantonio estudia si una alimentación rica en alimentos ultraprocesados afecta a este sistema, y si los cambios llevan a las personas a comer más cuando no tienen hambre.

Si el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesados puede hacer que uno quiera más, ¿eso significa que puede volverse adicto a ellos? Por el momento, no está claro si los alimentos ultraprocesados son adictivos, pero algunos estudios sugieren que podrían serlo.

“Estos alimentos ultraprocesados y altamente gratificantes tienen mucho más en común con un cigarrillo que con una manzana, con una naranja o con unos porotos negros”, afirma la doctora Ashley Gearhardt, psicóloga clínica que estudia en la Universidad de Míchigan las conductas de sobrealimentación. “Algunos de los circuitos cerebrales que se activan cuando tenemos antojos de consumir drogas son los mismos que se activan cuando tenemos antojos de comer estos alimentos ultraprocesados”.

Gearhardt indica que comer alimentos ultraprocesados puede generar un hábito compulsivo. Esto significa que usted tiene dificultades para reducir el consumo, incluso cuando quiere hacerlo. Esto es similar a lo que sucede con las sustancias adictivas.

Las sustancias adictivas también pueden provocar síntomas de abstinencia cuando se dejan de consumir. Los síntomas pueden incluir irritabilidad, nerviosismo, depresión y fuertes deseos de consumir la sustancia. Gearhardt y otros investigadores científicos están estudiando si reducir el consumo de alimentos ultraprocesados puede provocar síntomas similares de abstinencia. Este estudio puede ayudar a explicar por qué comer de forma más saludable puede ser más difícil para algunas personas.

“En este momento, le decimos a las personas que deberían sentirse mejor si están comiendo de forma más saludable”, dice Gearhardt. “Pero escuchamos a muchas personas decir: ‘Cuando empiezo a comer de forma más saludable, me siento muy irritable y nervioso’. Mis antojos son tan fuertes que no me siento mejor. Me siento peor”.

Si reconocemos que estos síntomas pueden producirse, podríamos darles a las personas estrategias para manejarlos, indica Gearhardt. Eso podría facilitar que las personas cambien sus hábitos alimentarios”.

Tips para comer de forma más saludable

  • Elija alimentos integrales siempre que sea posible. Entre ellos se encuentran las frutas y las verduras, la carne y los mariscos no procesados, los frutos secos y las legumbres.
  • Beba menos bebidas azucaradas, como las gaseosas y las bebidas deportivas.
  • Elija alimentos elaborados con cereales integrales en lugar de refinados. Por ejemplo, coma pan o pasta integrales y arroz integral en lugar de pan, pasta o arroz blancos.
  • Tenga a mano bocadillos saludables, como vegetales y humus, fruta, yogur bajo en grasa, frutos secos y semillas. Así le resultará más fácil elegir alimentos saludables cuando tenga hambre.
  • Lea las etiquetas nutricionales. Elija productos ricos en nutrientes con ingredientes simples. Limite los que tengan un alto contenido de azúcar y sal.
  • Busque apoyo. Pida ayuda a su familia y amigos. Considere la posibilidad de consultar a un nutricionista.

Recordar que en la vida se puede consumir cualquier tipo de alimento, pero como todo; en exceso, puede causar daños a la salud como se menciona en este artículo. Se corre le riesgo de caer en la adicción y causar daños terribles a nuestra salud.

Poniéndolo en términos coloquiales en México se dice: Una al año no hace daño. Podemos probar alimentos procesados, pero nunca ya de manera regular.

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Alimentos

¿Cuánta comida chatarra es válida para evitar daños a la salud?

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Foto: Exceso de comida chatarra daña la salud

La salud depende principalmente del patrón alimentario mantenido a lo largo del tiempo

La comida chatarra —como refrescos, papas fritas, dulces, galletas, comida rápida y otros productos con grandes cantidades de azúcares añadidos, grasas saturadas o sodio— no tiene por qué desaparecer por completo de la alimentación para llevar una vida saludable. La cuestión importante es con qué frecuencia se consume, en qué cantidad y qué lugar ocupa dentro de la alimentación habitual.

No existe una cantidad universal que sea “segura”

No hay una cifra exacta de comida chatarra que permita afirmar que, por debajo de ella, no existe ningún riesgo para la salud. El efecto depende del alimento, la cantidad, la frecuencia de consumo y del resto de la dieta, además de factores individuales.

Por eso, es más útil pensar en términos de frecuencia y proporción que en una cantidad rígida de gramos o comidas.

Una alimentación saludable puede incluir ocasionalmente alimentos con poco valor nutricional. Lo que resulta problemático es que estos alimentos se conviertan en una parte importante y habitual de la dieta y desplacen alimentos como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, proteínas de buena calidad y agua.

¿Qué pasa cuando se consume con frecuencia?

El consumo elevado de alimentos ultraprocesados y de productos ricos en azúcares añadidos, sodio y grasas poco saludables se ha relacionado con diversos problemas de salud, especialmente cuando forma parte de un patrón alimentario general de baja calidad.

Entre los posibles efectos asociados con un consumo excesivo y habitual se encuentran:

  • Mayor facilidad para consumir más calorías de las necesarias.
  • Aumento de peso y obesidad.
  • Mayor consumo de azúcar, sodio y grasas saturadas.
  • Mayor riesgo de hipertensión y alteraciones metabólicas.
  • Peor calidad general de la alimentación cuando estos productos sustituyen alimentos nutritivos.

Esto no significa que comer una hamburguesa, unas papas fritas o un postre ocasionalmente vaya a causar por sí mismo una enfermedad. La salud depende principalmente del patrón alimentario mantenido a lo largo del tiempo.

Una forma práctica de establecer límites

En lugar de preguntarse “¿cuántas veces puedo comer comida chatarra sin hacerme daño?”, puede ser más útil plantearse:

¿La mayor parte de mi alimentación está formada por alimentos nutritivos?

Si la respuesta es sí, un alimento menos saludable consumido ocasionalmente puede formar parte de una dieta equilibrada.

Foto: Alimentos Chatarra v/s Saludables

Una estrategia práctica es reservar estos alimentos para ocasiones puntuales o pequeñas porciones, en lugar de consumirlos automáticamente todos los días. Por ejemplo, si alguien disfruta de una pizza, un postre o una hamburguesa, puede incorporarlos ocasionalmente sin convertirlos en la base de sus comidas.

La porción también importa

No es lo mismo comer una pequeña porción de papas fritas que consumir una bolsa grande mientras se ve televisión. Tampoco es lo mismo beber ocasionalmente un vaso de refresco que consumir varias bebidas azucaradas diariamente.

Reducir la cantidad puede ser una estrategia sencilla cuando no se desea eliminar completamente un alimento.

Algunas alternativas prácticas son:

  • Comprar porciones individuales en lugar de presentaciones familiares.
  • Servir una cantidad determinada y guardar el resto.
  • Compartir un postre.
  • Elegir agua como bebida habitual y dejar las bebidas azucaradas para ocasiones concretas.
  • Acompañar una comida rápida con verduras o fruta en lugar de añadir más alimentos ultraprocesados.
  • Evitar que los productos muy calóricos estén disponibles permanentemente en casa.

¿Hay que prohibirse la comida chatarra?

Para la mayoría de las personas, una alimentación saludable no necesita basarse en prohibiciones absolutas. Una dieta demasiado restrictiva puede hacer que mantener los hábitos a largo plazo resulte más difícil.

El objetivo puede ser otro: hacer que los alimentos nutritivos sean la norma y que la comida chatarra sea la excepción.

Una hamburguesa ocasional dentro de una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y proteínas de buena calidad es muy diferente de consumir habitualmente comida rápida, refrescos, dulces y botanas y dejar poco espacio para alimentos nutritivos.

Entonces, ¿cuánta es “demasiada”?

No existe un número único aplicable a todo el mundo. Una señal de que el consumo puede ser excesivo es que estos productos aparezcan todos o casi todos los días, en grandes cantidades, o que estén sustituyendo regularmente comidas basadas en alimentos nutritivos.

También conviene prestar atención a las bebidas azucaradas, porque pueden aportar una cantidad considerable de azúcar y calorías sin producir la misma sensación de saciedad que los alimentos sólidos.

La regla más importante

Más que buscar una cantidad exacta de comida chatarra que garantice que no habrá daños, conviene pensar en el conjunto de la alimentación:

la mayoría de las comidas deberían aportar nutrientes y alimentos poco procesados; los alimentos con alto contenido de azúcar, sodio o grasas saturadas pueden reservarse para ocasiones menos frecuentes y porciones moderadas.

Comer saludable no significa comer perfectamente. Significa que, mirando el conjunto de semanas y meses, los alimentos nutritivos predominan claramente sobre los alimentos de consumo ocasional.

Podemos resumir que…

No existe una cantidad de comida chatarra que pueda garantizar que no habrá ningún efecto negativo sobre la salud. Sin embargo, tampoco es necesario asumir que cualquier consumo de estos alimentos es perjudicial.

La clave está en frecuencia, cantidad y contexto. Una alimentación predominantemente nutritiva puede incluir ocasionalmente alimentos menos saludables sin que eso convierta automáticamente la dieta en poco saludable.

Si existen enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o alteraciones del colesterol, las recomendaciones individuales pueden ser diferentes y conviene consultarlas con un profesional de la salud.

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Alimentos

Frijoles y arroz es una combinación sencilla, con un gran poder nutricional

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Foto: Frijoles con arroz / iStockPhoto

Hay comidas que parecen demasiado humildes para recibir el calificativo de “poderosas”.

Los frijoles con arroz son una de ellas. Durante generaciones, esta combinación ha aparecido en las mesas de América Latina, el Caribe, África y otras regiones del mundo, no por casualidad: reúne energía, proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales en un plato económico, versátil y muy saciante. Harvard incluso menciona el arroz con frijoles como una preparación tradicional de México dentro de su revisión sobre el arroz.

Pero hay algo todavía más interesante: frijoles y arroz se complementan nutricionalmente, especialmente en lo que respecta a sus proteínas.

El secreto está en la combinación

Las proteínas están formadas por aminoácidos. Nuestro organismo necesita nueve aminoácidos esenciales que debe obtener a través de los alimentos. Los alimentos vegetales no siempre proporcionan estos aminoácidos en las mismas proporciones.

Los frijoles son especialmente valiosos porque aportan proteína, fibra, folato, hierro, fósforo y otros nutrientes. El arroz, por su parte, proporciona principalmente carbohidratos y, especialmente cuando se consume integral, aporta fibra, tiamina, vitamina B6 y magnesio.

Aquí aparece la magia nutricional: las legumbres y los cereales tienen perfiles de aminoácidos que pueden complementarse. Históricamente se ha señalado que los frijoles son relativamente ricos en lisina pero más limitados en aminoácidos azufrados, mientras que los cereales pueden aportar esos aminoácidos en mejores proporciones.

Por eso, el matrimonio culinario de arroz + frijoles tiene también una lógica nutricional.

¿Hay que comerlos exactamente en la misma comida?

Aquí conviene desmontar un mito.

Durante mucho tiempo se popularizó la idea de que había que combinar arroz y frijoles en el mismo plato y exactamente al mismo tiempo para conseguir una “proteína completa”. La evidencia moderna ofrece una visión más matizada.

Harvard señala que no es necesario obsesionarse con combinar proteínas vegetales específicas en cada comida. Lo importante es consumir una variedad de alimentos vegetales a lo largo del día, porque esa variedad puede proporcionar el conjunto de aminoácidos esenciales que necesitamos.

Así que los frijoles con arroz son una combinación excelente, pero no porque el organismo tenga un cronómetro que exija comerlos juntos. Su fortaleza está en que forman una comida nutricionalmente complementaria y equilibrada.

Una alianza entre proteína, carbohidratos y fibra

Otro de los grandes atractivos de esta combinación es que no depende exclusivamente de la proteína. Los frijoles aportan fibra y proteína, mientras que el arroz aporta carbohidratos que sirven como fuente de energía. Las legumbres también contienen fibra soluble e insoluble, folato, hierro y otros minerales.

Esto puede convertir un plato de arroz y frijoles en una comida especialmente saciante.

Además, elegir arroz integral en lugar de arroz blanco aumenta el aporte de fibra y hace que el plato encaje mejor con las recomendaciones de priorizar cereales integrales. El Plato para Comer Saludable de Harvard recomienda que aproximadamente un cuarto del plato esté compuesto por cereales integrales y otro cuarto por fuentes saludables de proteína, entre ellas las legumbres.

Mucho más que proteína

Reducir el valor de los frijoles y el arroz a “una forma barata de conseguir proteína” sería quedarse corto.

Los frijoles aportan:

  • Proteína vegetal
  • Fibra soluble e insoluble
  • Folato
  • Hierro
  • Fósforo
  • Diversos compuestos vegetales bioactivos.

El arroz aporta:

  • Carbohidratos para obtener energía
  • En sus versiones integrales, fibra
  • Tiamina (vitamina B1)
  • Vitamina B6
  • Magnesio

Y juntos proporcionan algo que resulta particularmente interesante: una base vegetal sencilla sobre la cual construir una comida completa.

Una comida económica también puede ser nutricionalmente inteligente

Hay otra dimensión que suele pasar desapercibida: el precio.

Los frijoles son una fuente relativamente económica de proteína, fibra, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, mientras que el arroz es un alimento básico de bajo costo utilizado en numerosas culturas.

Esto explica en parte por qué la combinación ha sobrevivido durante siglos en diferentes lugares del mundo.

No hace falta que una alimentación saludable esté construida alrededor de ingredientes exóticos o productos costosos. Un plato de frijoles, arroz y verduras puede ser una excelente base nutricional.

¿Y qué pasa con los músculos?

También existe una idea interesante para quienes hacen ejercicio.

Un ensayo publicado en 2026 estudió específicamente una combinación de frijoles negros y arroz después del ejercicio de resistencia. En un grupo pequeño de adultos físicamente activos, una comida que proporcionaba 20 gramos de proteína a partir de frijoles y arroz produjo un aumento de la síntesis de proteína muscular después del ejercicio, aunque no fue superior al control nutricional utilizado en el estudio.

Eso no significa que arroz y frijoles sean un suplemento deportivo milagroso. Sí demuestra que la combinación puede formar parte de una alimentación capaz de aportar proteína útil para la recuperación muscular.

Para una persona que entrena, lo importante sigue siendo la cantidad total de proteína y energía consumida durante el día, además de la calidad y variedad de la dieta.

El plato se vuelve todavía mejor con algunos acompañantes

Arroz y frijoles constituyen una excelente base, pero no necesariamente deberían ocupar todo el plato.

Una forma sencilla de mejorarlo es añadir:

Verduras: tomate, pimientos, cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli o verduras de hoja verde.
Una grasa saludable: aguacate, aceite de oliva, semillas o frutos secos.
Hierbas y especias: cilantro, ajo, comino, chile, orégano o pimienta.
Fruta: como acompañamiento o postre.

La recomendación general de Harvard es que aproximadamente la mitad del plato esté compuesta por verduras y frutas, con cereales integrales y una fuente saludable de proteína completando el resto.

Así, los tradicionales frijoles con arroz pueden transformarse en algo todavía más interesante: frijoles + arroz integral + abundantes verduras + aguacate, por ejemplo.

¿Y el arroz blanco?

No hay que convertirlo en el villano de la historia.

El arroz blanco sigue siendo una fuente de carbohidratos y puede formar parte de una alimentación saludable. Sin embargo, el arroz integral conserva más componentes del grano y aporta más fibra; Harvard señala que los cereales integrales tienen un efecto más moderado sobre la glucosa y la insulina que sus equivalentes refinados.

Por tanto, si te gusta el arroz blanco, no tienes que eliminarlo. Una opción razonable es alternarlo con arroz integral u otros cereales integrales y prestar atención al conjunto de la comida.

La verdadera fuerza está en la sencillez

Quizá lo más fascinante de los frijoles con arroz es que su poder no proviene de un ingrediente extraordinario. Proviene de la sinergia.

El arroz aporta energía y complementa el perfil de aminoácidos de las legumbres. Los frijoles añaden proteína, fibra, folato, hierro y otros nutrientes. Las verduras pueden aportar vitaminas, minerales y compuestos vegetales adicionales. Una pequeña cantidad de grasa saludable mejora el perfil general de la comida.

Y todo puede prepararse con ingredientes sencillos.

La ciencia moderna tampoco sostiene que tengamos que considerar las proteínas vegetales como nutricionalmente inferiores por definición. Harvard destaca que una alimentación variada basada en diferentes fuentes vegetales puede proporcionar el conjunto de aminoácidos que necesitamos.

Conclusión: Un clásico que merece más respeto

Frijoles y arroz no son simplemente una comida humilde: son un ejemplo de cómo la sabiduría culinaria tradicional puede coincidir con principios modernos de nutrición.

La combinación ofrece proteína vegetal, carbohidratos, fibra y numerosos micronutrientes; es económica, adaptable y culturalmente universal. Y aunque ya no necesitamos creer que debemos combinar las proteínas vegetales con precisión matemática en cada comida, arroz y frijoles siguen siendo una magnífica pareja nutricional.

La próxima vez que tengas delante un plato de frijoles con arroz, quizá valga la pena verlo de otra manera: no como “comida sencilla”, sino como una de las grandes combinaciones de la alimentación tradicional.

Y si además le agregas verduras, aguacate y un poco de arroz integral, puedes convertir ese humilde clásico en un plato extraordinariamente completo.

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Alimentos

¿Sabías que las legumbres tienen su propio día mundial?

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Foto: Cortesía

Cada 10 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Legumbres y lo celebramos con una rica receta

Esta conmemoración busca reconocer la importancia de alimentos como frijoles, lentejas, garbanzos, chícharos y habas, fundamentales por su valor nutricional, su accesibilidad y su papel en la seguridad alimentaria a nivel global.

La relevancia de las legumbres en México

Las legumbres han sido, históricamente, un pilar de la alimentación en México. Su presencia en la cocina tradicional responde tanto a su versatilidad, como también a su capacidad para aportar nutrientes esenciales y adaptarse a distintos contextos sociales y económicos. En un escenario donde la seguridad alimentaria sigue siendo un reto, estos alimentos cobran especial relevancia por su potencial para fortalecer dietas equilibradas y sostenibles.

El impacto de las legumbres

Desde el trabajo que impulsa Saber Nutrir, se ha identificado que el impacto de las legumbres no se limita a su consumo, sino que está estrechamente ligado a su aprovechamiento y conservación. Contar con alimentos nutritivos disponibles durante más tiempo permite a las familias planear mejor su alimentación, reducir pérdidas y fortalecer su autosuficiencia alimentaria.

La utilidad de los silos

En comunidades rurales, una parte clave de este proceso es el almacenamiento adecuado de granos y legumbres. A través de herramientas como los silos, es posible proteger estos alimentos de la humedad, las plagas y la contaminación, alargando su vida útil y asegurando su disponibilidad a lo largo del año. En este sentido, Saber Nutrir ha entregado, en total, 127 silos en comunidades de Yucatán y el Estado de México, contribuyendo a una mejor conservación de alimentos básicos y al aprovechamiento de los recursos locales.

Valor nutrimental de las legumbres

Desde el punto de vista nutricional, las legumbres son una fuente importante de proteína vegetal, además de aportar fibra, minerales como hierro, calcio y magnesio, y vitaminas del complejo B. La fibra favorece la digestión y ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en sangre, mientras que su contenido de micronutrientes las convierte en aliadas de una alimentación equilibrada.

Las proteínas que aportan las legumbres están formadas por aminoácidos, pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento del organismo. De los 20 aminoácidos que el cuerpo necesita, 9 son esenciales, ya que no los produce por sí mismo y deben obtenerse a través de la alimentación. Aunque las legumbres carecen de alguno de estos aminoácidos, al combinarse con cereales como maíz, arroz, trigo o avena, se obtiene una proteína vegetal de alto valor biológico, una práctica común en la cocina tradicional mexicana.

Salud alimentaria

Conmemorar el Día Mundial de las Legumbres es una oportunidad para reconocer que una buena nutrición no sólo depende de lo que se produce, sino también de cómo se conserva, se combina y se aprovecha. Decisiones cotidianas, tanto en el hogar como en las comunidades, pueden contribuir a sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

Te invitamos a celebrar este día con una receta simple y práctica: 

Ensalada tibia de lentejas con verduras y limón

Ingredientes (4 porciones):

  • 1 taza de lentejas cocidas
  • ½ taza de jitomate picado
  • ½ taza de pepino en cubos
  • ¼ de cebolla morada finamente picada
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Jugo de 1 limón
  • Sal y pimienta al gusto
  • Opcional: perejil o cilantro fresco

Preparación: 

Mezcla las lentejas cocidas con el jitomate, pepino y cebolla. Agrega el aceite de oliva, el jugo de limón, sal y pimienta. Integra bien y termina con hierbas frescas al gusto. Puede consumirse sola o acompañarse con arroz o tortillas de maíz para lograr una combinación de proteína vegetal de alto valor biológico.

Marcas con responsabilidad social

Saber Nutrir es el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez, que contribuye a mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas que se encuentran en vulnerabilidad alimentaria, con el objetivo de apoyar el desarrollo y bienestar de los niños que viven en estas comunidades.

Foto: Productos Herdez

El programa forma parte de la estrategia de sostenibilidad de Grupo Herdez, en el pilar de compromiso con la comunidad y se alinea a tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (ONU): ODS 2 Hambre Cero; ODS 6 Agua Limpia y Saneamiento y el ODS 8, Trabajo Decente y Crecimiento Económico.

Saber Nutrir ha otorgado proyectos que, de manera integral, mejoran la calidad de vida de las familias beneficiadas, tales como banco de semillas, cocinas comunitarias, silos para almacenamiento de granos y estufas ecológicas.

Actualmente tiene presencia en el Estado de México y Yucatán. Las marcas que participan en este programa son: Doña María, Herdez, Yemina, McCormick y Del Fuerte. 

Para más información visite: www.sabernutrir.com.mx
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