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Restauración

Restaurante de alta cocina escondido detrás de una pintura en una galería de Nueva York

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Foto: Frevo / Mark Grgurich

Frevo es un restaurante escondido del ajetreo y el bullicio de la ciudad

La ciudad de Nueva York sabe cómo guardar un buen secreto. Desde bares de cócteles clandestinos y jardines escondidos hasta fiestas exclusivas y piezas ocultas de la historia, su lista de gemas clasificadas está reservada para aquellos que lo saben, y recibir una buena primicia puede ser completamente satisfactorio, un privilegio que lo coloca en un círculo selecto de neoyorquinos privados e informados.

Pero a veces, los mejores secretos son los que no guardas, los que compartes y disfrutas en compañía de otros. Ingrese: Frevo , un restaurante contemporáneo en el corazón de Greenwich Village.

Foto: Frevo / Mark Grgurich

Sin embargo, antes de comenzar a correr la voz, primero debe saber dónde encontrarlo. Y con esto comienza lo interesante, ya que el restaurante subrepticio de estilo clandestino está oculto. Al llegar a la dirección de West 8th Street, encontrará una pequeña galería de arte, no un restaurante. Puede sacar su teléfono para verificar si está en el lugar correcto, ya que lo único que puede apreciar son las interesantes obras de arte contemporáneo.

A partir de ahí, las sorpresas solo continúan: al abrir una de las pinturas se descubre una puerta secreta, que invita a los afortunados que hayan obtenido una reserva a pasar y pasar sigilosamente hasta uno de los 14 asientos del mostrador.

“Mi socio comercial, Bernardo Silva, y yo siempre soñamos con abrir un restaurante en Nueva York desde que éramos más jóvenes”, dice el chef Franco Sampogna, nacido en Brasil y enseñado en francés, el cerebro detrás de toda la operación. Silva, de Portugal, conoció a Sampogna mientras trabajaba en un restaurante en Francia. “Cuando encontramos este espacio, era más grande de lo planeado inicialmente … Fue entonces cuando a Bernardo se le ocurrió la idea de usar casi el 30% del espacio como una galería de arte en el frente, usando una de las obras de arte como puerta de entrada al restaurante. “

Franco Sampogna
Foto: Frevo / Mark Grgurich

Aunque la idea de atraer negocios a un restaurante disfrazado naturalmente atrajo a algunos escépticos, el concepto demostró ser exitoso. Solo créame: desaparecer detrás de la pintura con forma de portal y entrar en el restaurante apartado y con una cálida iluminación es pura magia, el tipo de emoción que a menudo se encuentra solo en las películas y novelas de fantasía. Pero prepárate para dejarte llevar por tus papilas gustativas, comenzando con la copa de champán de bienvenida que el sommelier sirve para acompañar a la perfección con un amuse-bouche que abre el paladar: para nosotros, una bola de arancini rellena de alcachofas besada con trufa y parmesano.

Al igual que la entrada casi teatral en sí, el menú de degustación, un sublime de seis platos combinado con excelentes vinos, ofrece un regalo inesperado tras otro: los espárragos asados ​​están ingeniosamente cubiertos con una crema de pistacho y espuma de coco; el ceviche de gambas se corona con huevas de salmón y una cucharada de helado de aguacate; La langosta de Maine se baña con cariño en un suculento curry bretón y se sirve con guisantes y algas; calamares a la parrilla se sientan contentos en una salsa de coliflor y mantequilla ahumada; y un bistec añejado en seco de 45 días viene con una pizca de ajo negro y una pizca de doenjang. Y aunque han pasado semanas desde nuestra visita, no he podido dejar de pensar en el postre: un brebaje refrescante de fresas silvestres, ruibarbo e hibisco.  

Foto: Frevo / Mark Grgurich

Aún mejor, el menú cambia con las estaciones: el chef Sampogna usa solo los ingredientes más frescos, provenientes de productores y agricultores locales cuando es posible, por lo que su visita puede ser completamente nueva cada vez.

“Cuanto más tiempo pasamos cocinando, más nos damos cuenta de que los productos correctos consumidos en su punto máximo marcan una gran diferencia”, dice Sampogna, quien también promociona el enfoque sostenible de Frevo. “Lo que a menudo se pasa por alto en un restaurante con menú de degustación es que es uno de los métodos más sostenibles del negocio. Solo pedimos la cantidad de comida que necesitamos preparar para un número preciso de invitados. No almacenamos excedentes ni ingredientes no usamos en el menú, por lo que reducimos el desperdicio al mínimo… COVID nos mostró que todo está conectado, y realmente necesitamos que el sistema alimentario funcione bien y, lo que es más importante, sea más sustentable “.

Foto: Frevo / Mark Grgurich

Si parece que Sampogna y Silva han pensado en todo, es porque lo han hecho, hasta los cubiertos y vasos hechos a medida y la lista de reproducción conmovedora. Con tanta precisión y perfección en toda la experiencia, puede esperar una sensación formal, pero la cocina abierta y el mostrador común fomentan la interacción informal y la camaradería entre los invitados y los chefs, camareros y cantineros, manteniendo el ambiente relajado pero elegante y íntimo. (También hay dos mesas separadas en la parte posterior para aquellos que desean privacidad).

¿En cuanto al nombre Frevo? Proviene de la palabra portuguesa “hervir”, un guiño no solo al idioma que comparten Sampogna y Silva, sino también al espíritu burbujeante y la energía de la ciudad . Y en un lugar como Nueva York, que lo tiene todo, Frevo encuentra la manera de destacar incluso cuando está fuera de la vista.

Ahora ya lo sabes, si por casualidad y estos tiempos lo permiten; cuando visites NewYork podrías visitar este lugar previamente reservando desde su sitio web:

https://frevonyc.com

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Noticias

Guadalajara se prepara para recibir a la élite gastronómica de América Latina

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Foto: Cartel Latin American 50 Best Restaurants

Latin America’s 50 Best Restaurants 2026, un encuentro que pondrá nuevamente los reflectores internacionales sobre la cocina mexicana

Guadalajara, Jalisco.— La mesa gastronómica de América Latina volverá a reunirse en México. Guadalajara será la ciudad anfitriona de la ceremonia de Latin America’s 50 Best Restaurants 2026, uno de los acontecimientos más esperados del calendario culinario regional y una vitrina para los chefs, restaurantes y proyectos que están redefiniendo la identidad gastronómica del continente.

La elección de Guadalajara llega en un momento especialmente significativo para la ciudad. Durante 2026, la capital jalisciense ha reforzado su presencia en el mapa internacional de la alta cocina con la llegada de la Guía Michelin, que por primera vez incluyó a Jalisco entre sus territorios de evaluación. En mayo, además, la ciudad fue sede de la ceremonia de la edición mexicana de la guía.

Ahora, el turno será para 50 Best, cuya lista latinoamericana se ha convertido en uno de los principales referentes para medir el pulso de la restauración en la región. La organización explica que su selección reúne las opiniones de 300 especialistas de la industria gastronómica latinoamericana y que el proceso de votación es supervisado por Deloitte.

La expectativa no es menor. En la edición 2025, celebrada en Antigua Guatemala, el listado volvió a mostrar el peso de las grandes capitales gastronómicas de la región, mientras que México mantuvo una presencia destacada. Para 2026, la atención estará particularmente puesta en los restaurantes mexicanos que aspiran a escalar posiciones y en aquellos proyectos que puedan irrumpir por primera vez entre los mejores de América Latina.

Guadalajara, de anfitriona a protagonista

Más allá de albergar una ceremonia internacional, Guadalajara llega a esta cita con argumentos propios. La ciudad ha construido en los últimos años una escena gastronómica que combina la cocina tradicional jalisciense con propuestas contemporáneas y de autor.

Restaurantes como Alcalde, de Francisco Ruano, ya forman parte del radar internacional. En la lista vigente de Latin America’s 50 Best, Alcalde aparece entre los establecimientos destacados de la región, mientras que en 2026 también obtuvo una estrella Michelin.

La presencia de la gala, por ello, representa algo más que una noche de premios. Para Guadalajara supone la oportunidad de mostrar ante chefs, críticos, periodistas y representantes de la industria internacional una ciudad cuya identidad culinaria no se limita al tequila, la birria o la torta ahogada, sino que se encuentra en plena transformación.

La ceremonia también podría convertirse en un escaparate para los productores, cocineros y restaurantes de Jalisco que buscan proyectarse más allá de las fronteras mexicanas. El interés internacional que generan las listas 50 Best suele traducirse en nuevos viajeros gastronómicos y en una mayor exposición para los destinos que las reciben.

Una noche para medir el pulso de la región

La edición 2026 llegará, además, después de un año de cambios importantes en el panorama gastronómico latinoamericano. La lista de 2025 fue encabezada por restaurantes de Bogotá, Lima y Buenos Aires, mientras que México colocó a Quintonil, de Ciudad de México, dentro de los primeros lugares y a varios establecimientos del país entre los 50 mejores.

En Guadalajara, la expectativa tendrá un ingrediente adicional: la ciudad no será solamente el escenario donde se anuncien los ganadores, sino uno de los protagonistas de una conversación mucho más amplia sobre el futuro de la gastronomía latinoamericana.

Por una noche, las cocinas de la región dejarán sus fogones para encontrarse en Jalisco. Y Guadalajara tendrá la oportunidad de demostrar que, en materia gastronómica, ya no quiere ser solamente una ciudad anfitriona: quiere sentarse a la mesa de los grandes.

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Alimentos

¿Cómo La Once Mil conquistó la estrella Michelin?

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La revolución del taco fino

La edición 2026 de la Guía Michelin México confirmó un cambio simbólico en el mapa culinario del país: mientras El Califa de León perdió la histórica estrella que había convertido a una taquería tradicional en fenómeno mundial, una nueva generación de tacos tomó el relevo con la llegada de La Once Mil al firmamento Michelin.

El taco a una experiencia de alta cocina

Detrás del proyecto está el chef y empresario César de la Parra, quien apostó por una idea que durante años parecía contradictoria: llevar el taco a una experiencia de alta cocina sin perder su esencia callejera. Su lema —“tacos en serio, no en serie”— resume una filosofía basada en ingredientes premium, tortillas nixtamalizadas hechas a mano y técnicas de parrilla de precisión.

Foto: César de la Parra, chef y fundador / Instagram @cesardelaparraco

Lejos del modelo clásico de taquería popular, La Once Mil construyó una identidad sofisticada: interiores sobrios, barra abierta, iluminación cálida y un menú donde conviven tacos de rib eye, pork belly confitado y wagyu japonés A5. Algunos tacos alcanzan precios de hasta 335 pesos, lo que generó debate en redes y entre críticos gastronómicos sobre qué significa realmente “democratizar” el taco.

Un taco perfecto

Sin embargo, Michelin pareció valorar algo más que el lujo. La guía destacó la calidad de las carnes, las salsas y la consistencia técnica de cada preparación. Según reportes posteriores a la ceremonia, inspectores y comensales coinciden en que el reconocimiento no responde únicamente al ingrediente caro, sino a la ejecución precisa de algo aparentemente simple: un taco perfecto.

El ascenso de La Once Mil también refleja un momento de transformación para la cocina mexicana contemporánea. Michelin amplió este año su cobertura a estados como Jalisco, Puebla y Yucatán, otorgando nuevas estrellas a proyectos regionales que reinterpretan ingredientes tradicionales desde perspectivas modernas.

Entre la calle y el lujo

La conversación pública, sin embargo, está lejos de cerrarse. Para algunos críticos y usuarios en Reddit, el cambio entre El Califa de León y La Once Mil representa una transición del taco “popular” al taco “aspiracional”, donde Michelin privilegia experiencias más cercanas al fine dining. Otros consideran que el reconocimiento demuestra que la cocina mexicana puede moverse entre la calle y el lujo sin perder legitimidad.

Mientras tanto, el fenómeno ya cruzó fronteras. La Once Mil prepara una apertura en Madrid en colaboración con el restaurante Los 33, llevando su concepto de taco premium al mercado europeo.

Lo cierto es que, con estrella o sin ella, el taco sigue ocupando el centro de la conversación gastronómica mundial. Y ahora, más que nunca, México parece decidido a demostrar que una tortilla puede compartir mesa con cualquier menú de alta cocina.

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Restauración

¿Por qué un restaurante pierde su estrella Michelin?

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Foto: Cocinero /IA Gastromakers

Te contamos algunas de las posibles razones

Para algunos chefs y restaurantes, las estrellas Michelin pueden parecer algo secundario. Y es válido. No todos cocinan para competir ni todos miden el éxito de la misma manera.

Pero también es cierto que, para muchos otros, una estrella Michelin representa años de disciplina, sacrificio, creatividad, constancia y excelencia. Por eso, perder una estrella no es un simple detalle: es un golpe duro a nivel profesional y emocional. Aunque también puede convertirse en un impulso para reinventarse, evolucionar y regresar más fuertes.

Recibir una estrella Michelin representa uno de los mayores reconocimientos en la gastronomía mundial. Sin embargo, conservarla puede ser aún más difícil. Cada año, restaurantes de todo el mundo pierden estrellas por distintas razones que van desde cambios en la cocina hasta problemas financieros o inconsistencias en la experiencia del cliente.

La exigencia constante de la Guía Michelin

La Guía Michelin evalúa restaurantes mediante inspectores anónimos que visitan los establecimientos varias veces. Aunque muchos creen que el lujo o la decoración son decisivos, Michelin afirma que sus criterios principales son:

  • Calidad de los ingredientes.
  • Dominio de las técnicas culinarias.
  • Armonía de sabores.
  • Personalidad del chef reflejada en el plato.
  • Consistencia a lo largo del tiempo.

Esto significa que un restaurante no gana una estrella para siempre; debe demostrar excelencia de manera continua.

Razones más comunes para perder una estrella

1. Falta de consistencia

La consistencia es probablemente el factor más importante. Un restaurante puede ofrecer una experiencia extraordinaria una noche y mediocre la siguiente. Si los inspectores detectan variaciones frecuentes en la calidad de los platos, el servicio o la ejecución, Michelin puede retirar la distinción.

En alta cocina, incluso pequeños detalles —temperatura incorrecta, cocción desigual o presentaciones descuidadas— pueden influir en la evaluación.

2. Cambio de chef o de concepto

Muchos restaurantes dependen enormemente de la visión creativa de un chef reconocido. Cuando el chef principal abandona el proyecto, el restaurante puede perder identidad culinaria.

Casos famosos han mostrado cómo establecimientos galardonados perdieron estrellas poco después de cambios internos importantes, especialmente cuando el nuevo equipo no mantiene el mismo nivel técnico o creativo.

3. Reducción de calidad por problemas financieros

Mantener una cocina Michelin es costoso. Ingredientes premium, personal especializado y altos estándares operativos generan enormes gastos. Algunos restaurantes reducen costos utilizando productos más económicos o simplificando procesos, lo que eventualmente impacta la experiencia gastronómica.

Paradójicamente, tener una estrella no siempre garantiza rentabilidad.

4. Exceso de expansión

Algunos chefs convierten su éxito en cadenas, colaboraciones o proyectos internacionales. Cuando la atención se divide entre demasiados negocios, el restaurante original puede resentirse.

Michelin valora la dedicación absoluta al detalle; una operación sobreextendida suele afectar la ejecución diaria.

5. Cambios en las tendencias gastronómicas

La gastronomía evoluciona constantemente. Técnicas y estilos que fueron revolucionarios hace diez años pueden parecer hoy anticuados. Michelin también premia innovación y relevancia culinaria.

Un restaurante que deja de evolucionar puede perder competitividad frente a nuevas propuestas más frescas y creativas.

El impacto emocional y económico

Perder una estrella puede tener consecuencias profundas. Algunos chefs describen la presión Michelin como psicológicamente devastadora. El caso más conocido es el del chef francés Bernard Loiseau, cuya historia abrió un debate internacional sobre la presión extrema en la alta cocina.

Económicamente, la pérdida puede reducir reservas, prestigio mediático y turismo gastronómico. Sin embargo, algunos chefs también sienten alivio tras dejar atrás la presión constante de mantener la perfección.

El Califa de León de CDMX perdió su estrella Michelin

Esta taquería, que fue pionera en recibir esta distinción para un lugar de tacos, ahora enfrenta críticas y dudas. Por eso, es importante analizar con calma por qué El Califa de León perdió su estrella Michelin y qué factores influyeron en esta decisión (según lo que se sabe hasta el momento).

Si bien es cierto que la Guía Michelin no ha dado una explicación oficial sobre la pérdida de la estrella, varios antecedentes apuntan a razones internas y externas que afectaron la calidad del lugar:

  • La renuncia del parrillero histórico: Arturo Rivera, quien trabajó más de 20 años en El Califa, fue una pieza bastante fundamental para obtener la estrella. Entonces, su salida pudo impactar la consistencia en la preparación.
  • Menor calidad de ingredientes: usuarios en redes sociales reportaron en diferentes comentarios que los tacos ya no tenían la misma frescura ni sabor que antes.
  • Alta demanda y largas filas para poder ingresar: el éxito masivo generó un servicio más lento y una experiencia menos personalizada, lo cual afectó la percepción general.
  • Cambios en la experiencia del cliente: la combinación de los puntos anteriores provocó que la experiencia ya no fuera la misma que en años anteriores.

Estos elementos, en conjunto, parecen haber influido en la decisión de la Guía Michelin para 2026, aunque El Califa sigue siendo un sitio recomendado.

¿Puede recuperarse una estrella?

Sí. Michelin reevalúa restaurantes cada año, y algunos logran recuperar estrellas después de reinventarse, cambiar equipos o mejorar su propuesta culinaria. La guía considera que la excelencia gastronómica es dinámica, no permanente.

¿Es relevante para los cocineros?

Este tema forma parte de la historia y trayectoria gastronómica de un restaurante. Hablar de reconocimientos, cambios, logros o pérdidas no es “idolatrar premios”, sino entender cómo funciona una industria donde la exigencia y la evaluación son constantes.

Que a algunos no les importe Michelin, perfecto. Pero minimizar su relevancia para quienes sí han dedicado su vida a conseguir ese reconocimiento, sería ignorar el esfuerzo detrás de cada cocina.

Al final, se puede disfrutar un gran restaurante con o sin estrellas. Pero negar el impacto que tienen dentro del mundo gastronómico, sería simplemente desinformar.

Más allá de las estrellas

Aunque las estrellas Michelin siguen siendo el símbolo máximo de prestigio culinario, muchos críticos y chefs cuestionan hoy si representan la única medida válida del éxito gastronómico. La experiencia humana, la sostenibilidad, el ambiente y la accesibilidad también han ganado importancia en la conversación contemporánea sobre la comida.

En última instancia, perder una estrella Michelin no siempre significa que un restaurante sea malo; muchas veces refleja simplemente el enorme nivel de exigencia de una de las evaluaciones más estrictas del mundo gastronómico.

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