Durante los Juegos Olímpicos se sirven principalmente los platos más comunes para los atletas de distintos países
Durante los Juegos Olímpicos de Beijing, miles de personas provenientes de más de 200 países hacen uso de los servicios de comida olímpica, por lo que cómo disponer los alimentos y cuál será el menú son cuestiones de suma importancia para el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Beijing (BOCOG, siglas en inglés).
¿Cuál es el menú olímpico?
Chen Zhiyu, director del Departamento de Servicios del BOCOG, preguntó a un campeón mundial de tenis de mesa cuál es su plato favorito para los Juegos y la respuesta fue el huevo frito. “Esto pone de manifiesto que los deportistas prefieren las comidas más conocidas y las más conocidas significan las más seguras”, afirmó Chen.
Por lo tanto, está previsto que durante los Juegos Olímpicos se sirvan principalmente los platos más comunes para los atletas de distintos países. Según Chen, estos platos deben cubrir las necesidades de los atletas en cuanto a nutrición y energía, teniendo en cuenta sus prácticas religiosas y sus gustos. En paralelo, deben valorizar la cultura alimentaria de China, para que los deportistas puedan gozar del arte culinario del país.
Las comidas olímpicas son variadas: musulmana, vegetariana, de bajo contenido de azúcar, india y judía, entre otras. Todos los platos serán etiquetados, indicando claramente las materias primas empleadas para su elaboración y la información alimentaria (nutrición, grasas y calorías). “Es necesario mostrar atención a todos los deportistas del mundo”, explicó Cai Tongyi, secretario general de la Sociedad de Alimentación de Beijing. Así pues, hay que tener en cuenta el hecho de que los europeos y los americanos no comen holoturia, o que los musulmanes no comen pescado sin escamas o aleta. Además, debe considerarse la seguridad alimentaria, para evitar que los controles antidopajes resulten positivos por causa de los alimentos.
El 27 de diciembre último, el COI declaró que los controles antidopajes sumarán 4.500 en Beijing, lo que representa un 25% más que en la edición de Atenas 2004, por lo que se decidió eliminar algunos platos tradicionales chinos macerados, ensaladas y asados, porque en el momento de su preparación se añaden sustancias medicinales, lo que podría influir en los resultados del examen de los deportistas.
Cai reveló que se tradujeron 1.000 platos chinos al inglés, cuyos nombres aparecerán acompañados de imágenes y son tan simples y fáciles que los extranjeros podrán entender a primera vista las materias primas utilizadas para su elaboración, el tipo de carne que contienen y los condimentos.
La comida occidental en la Olimpiada
Hasta ahora, la comida occidental se ha servido en todas las olimpiadas, por lo que es reconocida en todo el mundo. Con la aprobación del COI, la comida china será permitida por primera vez en la cita estival de Beijing y representará un 30% del total. Pero la occidental seguirá predominando y para que los deportistas puedan satisfacer su preferencia por ella, 400 cocineros chinos fueron enviados a Gran Bretaña, donde aprendieron a preparar numerosas recetas.
Según Xu Bin, secretario general de la Asociación de Comida Occidental de Beijing, este año se han formado más de 10.000 cocineros de elevado nivel en este ámbito y por el momento pueden elaborar platos de una veintena de países, entre ellos Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, República de Corea y Tailandia. Durante los Juegos Olímpicos, Beijing deberá acoger a 7 u 8 millones de turistas chinos y extranjeros. “Actualmente, la ciudad sólo cuenta con 3.000 restaurantes de comida occidental, pero el mercado va a crecer y el sector entrará en un período de desarrollo”, consideró Xu.
Comida segura en todas partes
Además de los sabores y gustos, la seguridad de la comida también es un problema que preocupa a la gente. Según las normas internacionales, en los platos preparados para las delegaciones es necesario indicar el lugar de producción, la calidad de los elementos nutritivos y la cantidad de proteínas, grasas y vitaminas que contienen. Los ingredientes y condimentos deben ser examinados y los lugares de producción deben ser investigados durante dos años seguidos, con el fin de asegurar la ausencia de sustancias tóxicas y nocivas, como insecticidas restantes en las materias primas o elementos excitantes.
Foto: Mirabai Chanu, junto con la entrenadora en la Villa Olímpica de Tokio (SAI)
El control para la seguridad alimentaria es riguroso. Todos los alimentos servidos durante los Juegos Olímpicos deben pasar por un control de 24 horas. Es obligatorio tomar regularmente muestras y conservarlas. Las materias primas de todos los platos servidos a los deportistas deben proceder de los comerciantes designados y pasar un examen, con el objetivo de determinar los insecticidas y bacterias presentes en cada caso antes de entrar en la cocina.
“En los Juegos Olímpicos, a través de la tarjeta del deportista, será posible conocer inmediatamente toda la información relacionada con su comida: nombre de los platos elegidos, materias primas utilizadas, centro de distribución, empresa de producción y hasta el origen (información de agricultores). Si existiese algún problema en cualquiera de estos eslabones, podrá ser controlado rápidamente”, aseguró Cai Tongyi.
Este sistema de control se puso en servicio en 5 empresas de suministro de alimentos olímpicos, 41 empresas de procesamiento y distribución, así como 10 supermercados. Beijing ha contado en 2008 con 280 centros de vigilancia, que examinan periódicamente los hoteles designados y los restaurantes de los sitios deportivos y lugares turísticos famosos, para garantizar la seguridad alimentaria durante la Olimpiada.
La receta del pozole en México proviene de épocas prehispánicas
En épocas precolombinas se realizaba a base de la carne de un animal que criaban como fuente de carne los indígenas. Erróneamente se piensa que este animal es un perro de nombre xoloitzcuintle. Estos perros típicos de la cocina Mexica se denominaban itzcuintlis y, dado el parecido con la palabra xoloitzcuintli, se cree que se consumían estos últimos. Sin embargo, lo que en realidad se consumía era tepezcuintle o pacas comunes ( Es una especie de roedor) También se descubrió que del maíz se podía hacer una nueva salsa llamada sulitl.
El mito de la carne humana
En la investigación se han recabado recetas de cocina de carne humana que recogieron los frailes españoles durante su labor evangelizadora tras la conquista, que señalan que nunca se tomaba asada y que era habitual añadirla al pozole.
“Fray Bernardino de Sahagún consigna la práctica antropofágica en su Historia general de las cosas de la Nueva España, aunque refiere un significado acorde con su visión y percepción, modelada por los usos y costumbres de su tiempo y de su tierra. El horror que seguramente le produjo y sus propias concepciones religiosas atribuyeron al hecho un significado salvaje y anticristiano”, explica el doctor Alfonso de Jesús Jiménez Martínez en su texto.
Tras la Conquista, los españoles sustituyeron la carne humana del pozole por carne de cerdo, “que aparentemente tiene un sabor similar”, narra el académico de la Universidad del Caribe.
El pozole más popular
Hay al menos 20 variantes de pozole, el más conocido es el pozole blanco que es el más consumido en la zona centro de México; se prepara con carne de cerdo (principalmente con cabeza) y caldo de maíz cacahuazintle. Se acompaña con lechuga, rábanos y/o cebolla picados, orégano, chile piquín molido y unas gotas de limón.
En la actualidad y dependiendo del gusto o salud de los comenzales existen variantes con pollo, e incluso veganas pero el original y clásico debe llevar carne de cerdo.
Otro de los pozoles más famosos es el estilo Jalisco, también consumido en el Bajío y Aguscalientes, el cual es rojo. Se prepara con chiles secos molidos (en Aguascalientes usan el chile mirasol y en Sinaloa hay una variante de este platillo que se prepara con chile guajillo).
Otro de los pozoles más conocidos es el estilo Guerrero. En esta entidad las noches de pozole son las de los jueves. Sean blancos o verdes de pipián-, a estos pozoles se les adiciona al momento de comerlos, al igual que a los más usuales del centro del país, cebolla picada, chile piquín molido, orégano (moliéndolo entre las palmas de las manos) y unas gotas de limón. A diferencia de los pozoles del Altiplano, no se les pone rábano ni lechuga. En cambio y ahí está la gran diferencia- se aderezan además con un huevo crudo (que se pone en primer lugar, en el pozole hirviendo recién servido en el plato hondo, para que se cueza), chicharrón de puerco en trozos, aguacate y sardinas de lata, en aceite. Al igual que la mayoría de los pozoles, se acompaña de tostadas.
Otras variantes de pozole en MéxIco
También de Guerrero es otro pozole con elote, frijol negro y epazote.
En Aguascalientes hay un pozole de elote (fresco, antes de que sea maíz) y tienen el pozolín, con elote y chile poblano.
En la zona norte de México se prepara un platillo tipo pozole con panza de res y granos de maíz cacahuazintle; lo acostumbran, cuando menos, en Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Nuevo León, aunque en esta última entidad le agregan, además de la panza de res y el maíz, también carne de puerco y arroz.
Al sur de Puebla hay un plato conocido como elopozole, y le ponen a la vez puerco y pollo, además de calabacitas y epazote; es rojo porque le muelen chile guajillo. En Guerrero también se prepara un elopozole aunque con menos ingredientes.
En Sinaloa hay otra variante con elote a la que llaman pozolillo y lleva chile ancho.
En Colima existe un pozole seco idéntico al blanco, pero sin caldillo.
En La Laguna hacen una enchilada de pozole, que es una especie de pastel de maíz cacahuazintle sin moler, al horno, con salsa de chiles secos.
Nayarit se prepara el pozole de camarón.
Chihuahua se cocina un pozole de maíz con cueritos de cerdo y cilantro.
Baja California Sur tienen un pozole de espinazo de puerco con chile pasilla.
En Sonora cocinan un pozole de hueso de venado, otro de trigo y otro más de trigo y frijol.
Otra modalidad muy local son los pozoles verdes. En la ciudad de México se hacía uno con chile poblano y tomates y en Michoacán otro que además llevaba epazote. En Guanajuato se le adiciona cilantro molido.
En Morelos también hacen un pozole de garbanzo, con camarón seco.
El pozole es un platillo de identidad nacional de México, un platillo que debe ser probado por lo menos una ves en la vida.
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Del 11 al 16 de septiembre, Vips ofrecerá su Chile en Nogada al 2×1 en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional.
Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.— En México, hay platillos que no solo se comen: también anuncian que una temporada ha comenzado. El Chile en Nogada es quizá uno de los ejemplos más claros. Cada septiembre, sus colores, ingredientes y sabores llegan a las mesas para acompañar las fiestas patrias y recordar que la cocina también es una forma de contar nuestra historia.
Menús con tradición
Pero para que una tradición permanezca vigente, también necesita seguir presente en la vida cotidiana. En ese sentido, las cadenas de restaurantes tienen un papel cada vez más relevante: acercan platillos tradicionales a millones de personas, los incorporan a sus menús y ayudan a que nuevas generaciones los conozcan, los prueben y los hagan parte de sus propias celebraciones.
El Chile en Nogada es un buen ejemplo de ello. Con más de dos siglos de historia y una fuerte asociación con la temporada patria, el platillo ha trascendido las cocinas familiares para convertirse en uno de los protagonistas del menú de septiembre en restaurantes de todo el país.
Para Vips, esta tradición se ha convertido también en una oportunidad para celebrar los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de México. Este año, la marca espera servir 365 mil Chiles en Nogada en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional, superando la cifra alcanzada en 2025.
Y durante los días centrales de las celebraciones patrias, la tradición se podrá compartir: del 11 al 16 de septiembre, el Chile en Nogada de Vips estará disponible al 2×1 en todos sus restaurantes a nivel nacional.
Los invitados podrán elegirlo capeado o sin capear, con el tradicional relleno de carne con frutas y cubierto con salsa de nogada, en una propuesta que busca acercar uno de los platillos más representativos de esta temporada a distintos públicos y momentos de consumo.
De la cocina tradicional a la mesa de todos los días
El valor de una tradición gastronómica no está únicamente en conservar una receta, sino en conseguir que siga formando parte de la vida de las personas. Cuando un platillo llega a restaurantes con presencia nacional, se amplía también la posibilidad de que personas de distintas ciudades, edades y contextos tengan contacto con esos sabores.
Así, los restaurantes se convierten en espacios de encuentro alrededor de la cocina mexicana: lugares donde una familia puede celebrar las fiestas patrias, donde alguien puede probar por primera vez un platillo tradicional o donde una receta asociada a una determinada temporada puede mantenerse vigente año tras año.
Bajo esta idea, Vips ha integrado a su campaña “Orgullosamente Mexicanos” otros clásicos de la gastronomía nacional, como el Huarache, el Molcajete y el Pastel de Elote con rompope, que estarán disponibles hasta el 4 de octubre.
Más allá de una temporada en el calendario, septiembre representa para la marca una oportunidad para celebrar la diversidad de sabores que forman parte de México y contribuir, desde la mesa de sus restaurantes, a que estas tradiciones continúen compartiéndose.
Porque mantener viva la cocina mexicana también significa seguir poniéndola al alcance de todos.
Porque somos Orgullosamente de todos los mexicanos.
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Foto: Cartel promocional ¿A qué sabe la patria? “Orgullosamente frijoleros”
Un concurso para valorar el Alimento la identidad y la soberanía
Bajo el lema “Orgullosamente frijoleros”, la presente emisión de este concurso gastronómico promueve la revaloración del frijol como una semilla fundamental para la soberanía alimentaria de México, reconoce que, en su siembra y cosecha, existen prácticas que forman parte de las culturas vivas, y distingue a las mujeres como las principales transmisoras de las culturas alimentarias, del patrimonio cultural inmaterial y de las lenguas indígenas asociadas al sistema milpa-frijol.
¿Cómo participar?
Pueden participar grupos de tres a siete personas con una sola propuesta que tenga como base primordial el frijol, así como otros productos e ingredientes locales asociados con las culturas agroalimentarias de la región a la que pertenecen.
La receta se envía por escrito, acompañada por un video en formato horizontal (con duración máxima de 10 minutos) en el cual se muestre el proceso de preparación y se explique la importancia social y cultural del platillo con base de frijol. En el caso de las comunidades indígenas, tanto la receta como el video podrán presentarse en alguna de las 68 lenguas reconocidas dentro del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, con su respectiva traducción al español.
Se deben registrar las propuestas en el formulario disponible en bit.ly/Aquesabelapatria y enviar la documentación requerida al correo culturaalimentaria@cultura.gob.mx. La fecha límite de recepción es el domingo 11 de octubre de 2026 a las 23:59 horas (tiempo del Centro del país).
Las recetas seleccionadas
El comité dictaminador (integrado por especialistas, así como por cocineras y cocineros tradicionales) seleccionará siete recetas finalistas: mismas que se darán a conocer el viernes 30 de octubre de 2026 en las redes sociales de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y de la UCUVI.
Las recetas elegidas serán recreadas en la Ciudad de México del miércoles 2 al viernes 4 de diciembre de 2026 en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, sitio donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas.
Premiación
Las recetas elegidas serán recreadas en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas. Se contemplan premios para los cuatro primeros lugares, que van de los 50 mil a los 125 mil pesos, además de la entrega de tres reconocimientos de 15 mil pesos.
Origenes de este consurso
Desde su creación (en 2021), la convocatoria “¿A qué sabe la patria?” reconoce y visibiliza la riqueza de las cocinas tradicionales y del patrimonio biocultural de México. En cinco ediciones previas, reunió más de mil recetas provenientes de comunidades de todo el país.
Con la convocatoria “¿A qué sabe la patria?”, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México reconoce la diversidad de saberes, ingredientes y tradiciones culinarias que fortalecen la identidad alimentaria del país.
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