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Alimentos

El grave desperdicio de alimentos y como podemos evitarlo

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Los alimentos que nunca se consumen representan un desperdicio de recursos

Una acción tan cotidiana como abrir el refrigerador y observar los alimentos disponibles pareciera ser algo intrascendente, así como desechar la comida. Pero… ¿has pensado en el impacto económico y ambiental al eliminar los alimentos que no alcanzas a consumir? 

Datos duros

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los alimentos que nunca se consumen representan un desperdicio de recursos, como tierra, agua, energía, suelo, semillas y otros insumos utilizados en su producción.

Y no lo es todo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calcula que entre el 8 % y el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero están asociadas a alimentos que nunca se consumieron.

Las causas

Las razones por las que se pierde o desperdicia un alimento son variadas: el mal tiempo, los problemas de procesamiento, la sobreproducción y los mercados inestables provocan la pérdida de alimentos mucho antes de que lleguen a las tiendas, mientras que la sobrecompra, la mala planificación y la confusión sobre las etiquetas contribuyen al desperdicio de alimentos en las tiendas y en los hogares.

En este artículo,  te hablaremos sobre el impacto global del desperdicio y/o descarte de alimentos, las cadenas de desperdicio antes de llegar a tu mesa y las acciones para evitarlo.

Hablemos de desperdicio 

La FAO estima un desperdicio global de entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos anualmente para consumo humano, esto presenta algo así como 1,300 millones de toneladas de alimentos, suficientes para alimentar a 2,000 millones de personas

En el caso de América Latina y el Caribe, se estima 6% de las pérdidas mundiales de alimentos y, cada año se pierde y desperdicia alrededor del 15% de sus alimentos disponibles, aun cuando 47 millones de sus habitantes todavía viven día a día con hambre.

Por su parte, en México de acuerdo con el Banco de Alimentos de México (BAMX), organización de la sociedad civil sin fines de lucro, un tercio del alimento producido se desperdicia, lo que equivale a 38 toneladas por minuto, que bien podrían alimentar a 25.5 millones de personas con carencia alimentaria.

En este sentido, es importante entender el desperdicio y sus etapas. De acuerdo con FoodPrint, empresa dedicada a la investigación y educación sobre prácticas de producción de alimentos, existen dos tipos de desaprovechamiento de alimentos:

  • La pérdida: Una disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas, proveedores de servicios de alimentos y consumidores, en las fases de producción, post-cosecha, almacenamiento y transporte.
  • El desperdicio La disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores, incluye la comida a medio comer que queda en el plato en un restaurante y los restos de la comida preparada en casa.

¿Dónde se da esa pérdida o desecho alimentos?


En todos los puntos de la cadena alimentaria: en las granjas, barcos de pesca, durante el procesamiento, la distribución, en las tiendas minoristas, en restaurantes y en los hogares.

Y son justo los hogares los responsables de la mayor parte del desperdicio de alimentos. Información del Índice de desperdicios de alimentos 2021, publicado por el PNUMA , en 2019 se estimó un desperdicio de alimentos de 931 millones de toneladas de los cuáles 61% provino de hogares, 26% del servicio de alimentos y 13% restante del comercio minorista, como supermercados o pequeños almacenes (Ver cuadro).

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En general, las causas que generan esta descomposición y desecho de alimentos en el hogar son variadas, te enlistamos algunas:

  • Deterioro de alimentos: El deterioro ocurre debido a un almacenamiento inadecuado, falta de visibilidad en los refrigeradores, ingredientes parcialmente utilizados y necesidades alimentarias mal calculadas.
  • Preparación excesiva: En ocasiones las personas cocinan o sirven demasiada comida y a menudo más de la que se pueden terminar los miembros del hogar. Además es común olvidarse de comer las sobras y se terminan tirando.
  • Confusión en la etiqueta de fecha: Algunas personas desechan alimentos prematuramente debido a la confusión sobre el significado de las leyendas en las etiquetas, específicamente “Fecha de caducidad” o “Consumir preferentemente antes de…”
  • Compra excesiva: Las ventas de productos inusuales y las promociones que fomentan las compras de alimentos por impulso y al por mayor en las tiendas minoristas a menudo llevan a los consumidores a comprar artículos que no se ajustan a sus plan de alimentación regular y, por lo tanto, se echan a perder antes de que puedan usarse.
  • Mala planificación: Sin un plan de comidas ni listas de compras, los consumidores a menudo hacen estimaciones inexactas de qué y cuántos ingredientes usarán durante la semana. Las comidas no planificadas en restaurantes o la entrega de alimentos también pueden hacer que la comida en el hogar se deteriore antes de que pueda usarse.

Bancos de alimentos, entre la abundancia y la carencia 

En muchos países, la donación de alimentos ha surgido como una solución para redirigir los excedentes de alimentos seguros a las manos de quienes más los necesitan.

La mayoría de las donaciones de alimentos se realizan a través de bancos de alimentos u otras organizaciones no gubernamentales de beneficencia que recuperan los excedentes de alimentos y redirigen a comedores de beneficencia, refugios y despensas comunitarias, etc. para alimentar a las personas de bajos ingresos que padecen inseguridad alimentaria.

En México, la Ley General de Salud (artículo 199 Bis) establece que las instituciones que tengan por objeto recibir la donación de alimentos y el suministro o distribución de los mismos con la finalidad de satisfacer las necesidades de nutrición y alimentación de los sectores más desprotegidos del país, estarán sujetas a control sanitario y, además de cumplir con lo establecido en la Ley y demás disposiciones aplicables, deberán:

  1. Tener establecimientos que reúnan las condiciones sanitarias adecuadas para el manejo de alimentos.
  2. Contar con personal capacitado y equipo para la conservación, análisis bacteriológico, manejo y transporte higiénico de alimentos;
  3. Realizar la distribución de los alimentos oportunamente, a fin de evitar su contaminación, alteración o descomposición,
  4. Adoptar las medidas de control sanitario, que en su caso, les señale la autoridad.

Los gobiernos estatales han promulgado leyes o planes de implementación específicos para la donación de alimentos.

En este sentido, y amanera de ejemplo, la Ley para la Donación Altruista de Alimentos de la Ciudad de México, establece la prohibición en la ciudad del desperdicio de alimentos aptos para el consumo humano cuando estos sean susceptibles de donación altruista y corresponde a la Secretaría de Desarrollo Social de la CDMX (Sedeso) diseñar y promover campañas permanentes de sensibilización sobre el aprovechamiento y donación altruista de alimentos.

La donación de alimentos se realiza a favor de instituciones que efectúen labores sociales comprobadas y con registro o certificación oficial. En teste sentido, la Sedeso en coordinación con las Alcaldías, entregará anualmente un reconocimiento público a los donantes y donatarios de alimentos que se hayan distinguido por sus contribuciones en favor de los ciudadanos menos favorecidos de la ciudad.

¿Cómo funcionan los bancos de alimentos?

El primer paso es recoger los alimentos de los donadores, que pueden ser hoteles, restaurantes, supermercados, productores, entre otros. Normalmente donan lo que les sobró con la única condición de que los alimentos deben seguir en buen estado.

Posteriormente se almacenan mientras se planean las rutas de entrega, esto se hace lo más rápido posible para conservar en buen estado cada producto. El siguiente paso es la clasificación, donde personas de los bancos o voluntarios eligen, al menos, alimentos 100% aprovechables para su consumo, alimentos para el consumo inmediato y/o alimentos no aptos para el consumo y, por último, los reparten.

En México, existen diferentes organismos de la sociedad civil o de asistencia privada sin fines de lucro dedicados al rescate de alimentos como los siguientes:

Algunos entregan diariamente canastas alimentarias con productos perecederos como: fruta, verduras, carnes, lácteos y pan, a las familias previamente registradas que acuden  a las instalaciones de los organismos y a los puntos de entrega, en ocasiones en comunidades lejanas.

¿Cómo evitar el desperdicio en casa?

Todos desempeñamos un papel importante en la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, no solo por la comida sino por los recursos que hacen falta para producirlos. Para evitar en la medida de lo posible su desperdicio en casa, te brindamos algunas sugerencias:

  • Revisa lo que tienes en la despensa y en el refrigerador, lleva un inventario y trata de almacenar tus alimentos con el método “Primero en entrar, primero en salir” de modo que nada se eche a perder ni se malgaste.
  • Toma en cuenta la duración de largo y corto plazo de los alimentos, te damos algunos ejemplos:
  • Los alimentos de largo plazo son los que tienen mucho tiempo de conservación y podrán sustentar tu alimentación en una emergencia, por ejemplo, pasta, arroz, harina, cereales (por ejemplo, avena sin azúcares añadidos), en sus versiones integrales; legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, etc.); frutos secos (sin azúcar, sin sal y sin ningún otro añadido); congelados (verduras, frutas, pescado, carne, marisco, etc.), conservas y platos preparados (legumbres, verduras, pescado, etc.), café, té, sal, vinagre, azúcar y pan tostado.
  • Los alimentos de corto plazo tienen la característica de que no duran tanto en el refrigerador o despensa por lo que su rotación es mayor: hortalizas y tubérculos (zanahorias, cebollas, ajos, papas, pimientos, calabazas, etc.); frutas (naranjas, manzanas, limones, peras, etc.); cereales en caja, leche, huevo, galletas, queso, etc.
  • Ten presente la fecha de caducidad o bien, pégala al frente de cada paquete. También puedes llevar una hoja de control y pegarla en un lugar visible. Así podrás comer lo que está a punto de caducar y abastecerte nuevamente. De este modo estarás constantemente rotando tu suministro y evitando el deterioro.
  • Entiende la diferencia en las fechas del etiquetado. La fecha de “consumo preferente” se refiere a la calidad del alimento; todavía puede ser seguro comerlo después de esta fecha, mientras que la “fecha de caducidad” indica cuándo ya no es seguro consumir ese alimento. Utiliza primero los alimentos cuya fecha de caducidad esté más próxima.
  • Planifica un menú, de preferencia quincenal. La idea es no comprar muchos productos, sobre todo perecederos para evitar que se echen a perder. Considera lo siguiente:
  • Al elaborar un menú para 15 días, distribuyes el gasto y disminuyes las visitas al supermercado o mercado público. Considera el número de personas y los gustos de la mayoría, prepara primero los platillos con productos perecederos y deja para después aquellos que puedas congelar o duren más, finalmente congela la comida sobrante para otra ocasión.
  • En reuniones, deja que tus invitados se sirvan solos. Aunque te resulte agradable servir, como anfitrión puedes no medir con precisión cuánto quiere comer una persona y generalmente servir de más.
  • Convierte la comida sobrante en el almuerzo o la cena del día siguiente. En internet encontrarás muchas recetas creativas.
  • Termina las sobras antes de cocinar algo nuevo: el impulso de preparar algo diferente para cada comida es bastante común.
  • Si ves alguna fruta o verdura un poco “fea” en su aspecto, no quiere decir que ya no sirva. No te dejes influir por las apariencias, sobre todo si cuentas con la garantía de que no está en mal estado.
  • Si te sobran alimentos y no los vas a consumir, considera la opción de donar a vecinos, conocidos, amigos o un banco de alimentos que por lo regular aceptan alimentos que puedan garantizar un consumo seguro, es decir, que por su naturaleza, procesado, temperatura de conservación y tipo de envasado se consideran más estables o inalterables.
  • Si el desecho es inminente, puedes realizar una composta. Consulta aquí para mayor información.

Con las sencillas acciones anteriormente descritas, se puede luchar contra el desperdicio de alimentos. Infórmate, ganas tú, quién lo necesita y el planeta.

Agradecemos tu interés en leer este post y te invitamos a dejar un comentario!

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Alimentos

El chile negro ahumado

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Foto: Chile negro ahumado en polvo

El sabor intenso que conquista la gastronomía tradicional mexicana

En el vasto universo de los chiles mexicanos, existe un ingrediente que destaca por su aroma profundo, su color oscuro y su extraordinaria capacidad para transformar cualquier platillo: el chile negro ahumado. Más que un simple condimento, este producto representa una tradición culinaria transmitida de generación en generación, donde el fuego, el humo y el tiempo convierten un chile fresco en un ingrediente de gran personalidad.

Hoy, chefs, cocineras tradicionales y amantes de la gastronomía reconocen al chile negro ahumado como uno de los grandes tesoros de la cocina mexicana.

Una tradición nacida del humo

El chile negro ahumado se obtiene mediante un proceso artesanal en el que diversas variedades de chile son secadas lentamente con humo de leña. Dependiendo de la región del país, pueden emplearse chiles como el jalapeño, serrano o incluso variedades locales que adquieren características únicas durante el ahumado.

Foto: Diversas variedades de chile

El proceso puede durar varios días, durante los cuales el chile pierde humedad mientras absorbe los aromas de maderas como encino, mezquite o roble. El resultado es un fruto de color negro o café muy oscuro, con una piel arrugada y un aroma inconfundible que combina notas dulces, terrosas y ligeramente amaderadas.

Cada productor imprime su propio sello al proceso, por lo que no existen dos chiles negros ahumados exactamente iguales.

Un ingrediente con identidad mexicana

Aunque el chile chipotle es probablemente el chile ahumado más conocido del país, diversas regiones de México elaboran sus propias versiones de chile negro mediante técnicas tradicionales.

Estados como Oaxaca, Veracruz, Puebla, Hidalgo, Chiapas y algunas zonas del norte del país conservan métodos ancestrales de secado y ahumado que forman parte de su patrimonio gastronómico.

En muchas comunidades rurales, el ahumado continúa realizándose en hornos de adobe o pequeñas construcciones de madera donde el control del fuego depende completamente de la experiencia del productor.

El secreto detrás de su sabor

El chile negro ahumado ofrece un perfil sensorial complejo que difícilmente puede ser sustituido.

Entre sus principales características destacan:

  • Aroma intenso con notas de leña.
  • Picor moderado en la mayoría de las variedades.
  • Ligero dulzor natural desarrollado durante el secado.
  • Toques terrosos y especiados.
  • Gran persistencia en boca.

Gracias a estas cualidades, basta una pequeña cantidad para aportar profundidad y carácter a una preparación.

Presencia en la cocina mexicana

Foto: Chile negro ahumado en polvo

El chile negro ahumado es un ingrediente muy versátil que puede utilizarse entero, hidratado, molido o en pasta.

Es frecuente encontrarlo en:

  • Moles tradicionales.
  • Adobos.
  • Salsas tatemadas.
  • Marinados para carnes.
  • Barbacoa.
  • Mixiotes.
  • Caldos regionales.
  • Frijoles de olla.
  • Tamales.
  • Guisos con cerdo o res.

También ha encontrado un lugar importante en la cocina contemporánea, donde chefs mexicanos lo incorporan en mantequillas compuestas, aceites infusionados, mayonesas, vinagretas, chocolates, panes artesanales e incluso coctelería de autor.

Un aliado para la cocina de autor

La alta gastronomía ha redescubierto el valor del chile negro ahumado gracias a su capacidad para aportar complejidad sin ocultar los sabores principales del platillo.

Su intensidad aromática combina especialmente bien con ingredientes como:

  • Cacao.
  • Café.
  • Hongos.
  • Maíz criollo.
  • Quesos maduros.
  • Cordero.
  • Pato.
  • Atún.
  • Pulpo.
  • Verduras rostizadas.

Esta versatilidad ha convertido al chile negro en un ingrediente apreciado tanto por cocineros tradicionales como por chefs de cocina de vanguardia.

Patrimonio gastronómico que merece preservarse

El chile negro ahumado es mucho más que un producto alimenticio. Representa conocimientos agrícolas, técnicas ancestrales y una relación íntima entre el productor y el territorio.

Su elaboración requiere paciencia, experiencia y respeto por los tiempos naturales, elementos que hoy cobran especial relevancia frente a los procesos industriales.

Promover su consumo significa también apoyar a pequeños productores, preservar variedades locales de chile y mantener viva una tradición que forma parte de la riqueza culinaria de México.

Un sabor que cuenta historias

Cada chile negro ahumado guarda el aroma de la leña, el trabajo de las comunidades y siglos de historia gastronómica. Su presencia en una receta no solo aporta intensidad y profundidad al sabor, sino que conecta cada platillo con las raíces culinarias del país. En una época en la que la cocina mexicana sigue conquistando al mundo, este ingrediente artesanal demuestra que los sabores más memorables nacen de la tradición, la paciencia y el conocimiento heredado de generación en generación.

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Alimentos

El PIXTLE

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Foto: Pixtle semilla del mamey

La semilla del mamey que perfuma la memoria de México

Hay ingredientes que pasan desapercibidos hasta que alguien les pone nombre. El pixtle es uno de ellos: la semilla del mamey, también llamada “hueso”, y una pequeña cápsula de memoria culinaria que conecta la cocina actual con saberes de origen náhuatl. Su nombre proviene de pixtli o pitztli, palabra que alude al hueso o la semilla, y su sabor recuerda a la almendra tostada con un dulzor suave, delicado y persistente.

Origenes prehispánicos

Aunque muchos lo conocen apenas como el centro duro del fruto, el pixtle ha tenido un lugar propio en la cocina tradicional desde tiempos prehispánicos. En distintas regiones de México se hierve, se ahúma, se seca o se ralla para incorporarlo a bebidas y preparaciones que llevan consigo una carga de identidad local.

El corazón oculto del mamey

Basta partir el mamey para encontrarlo: una semilla oscura, lisa y robusta, encerrada en la pulpa naranja rojiza del fruto. La mayoría se queda con la carne dulce del mamey, pero el pixtle conserva otra parte de la historia: una que se transforma con el fuego, el agua o el tiempo.

Foto: El Pixtle hueso de Mamey

En la sierra de Puebla, por ejemplo, se usa en pixtamales y en enchiladas; en Oaxaca, aporta aroma, textura y espuma a bebidas como el tejate o al chocolate; y en otras preparaciones se deja secar para rallarlo y convertirlo en agua de pixtle o en una base de sabor con notas suaves de nuez.

Un ingrediente con herencia

Hablar del pixtle es hablar de cocina, pero también de continuidad cultural. Su uso refleja una manera de entender los alimentos en la que nada se desperdicia y cada parte del fruto puede tener un destino distinto, útil y valioso.

“El pixtle no es solo la semilla del mamey: es una huella comestible de la memoria mexicana.”

Esa versatilidad explica por qué el pixtle sigue apareciendo en mesas, mercados y recetas regionales: no como una curiosidad, sino como un ingrediente vivo que resiste el olvido. En él, el mamey no termina; apenas cambia de forma.

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Alimentos

Se recupera el acceso de azúcar mexicana al mercado de EUA

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Estados Unidos estima oficialmente una necesidad de azúcar mexicana hasta del 512%

Como resultado del diálogo con las autoridades estadounidenses instruido por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, México ha logrado que Estados Unidos inicie la regularización del acceso de la industria azucarera y de los productores de caña de azúcar mexicanos, al mercado estadounidense.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estimó que requerirá importar hasta 1,152,000 toneladas de azúcar mexicana en el ciclo 2026-2027, una cantidad 512 por ciento superior a la estimación del ciclo 2025-2026.  Ello, según el último informe “Estimaciones de la Oferta y la Demanda Agrícola Mundial”, publicado por USDA el 10 de julio de 2026.  Estas nuevas condiciones permitirán un aumento potencial de hasta 4,760 millones de pesos pagados por la industria azucarera a los productores de caña mexicanos en la próxima temporada.

El diálogo con Estados Unidos que condujo a este positivo resultado se inició en noviembre del año pasado, durante la visita que hizo la secretaria de Agricultura estadounidense Brooke Rollins, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Este resultado confirma que por la vía del diálogo es posible construir acuerdos importantes en beneficio de las y los productores agrícolas y de las y los consumidores de alimentos de México y de Estados Unidos.

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