Se cree que la espinaca es de origen persa. Ya en el siglo XII se había propagado por Europa y se había ganado su reputación como vegetal bueno para la salud, una fama que sigue teniendo hoy.
El término “florentino” suele describir platos que contienen espinaca (y una salsa cremosa). Se cree que este nombre tuvo su origen en el siglo XVI y está relacionado con la esposa italiana del rey francés Enrique II: Catalina de Médici. Una historia que no ha sido comprobada dice que Catalina introdujo la espinaca en la corte de Francia para rendir homenaje a su origen italiano y a continuación decidió bautizar cada plato que la contenía como “florentino”.
La espinaca pertenece a la familia de las quenopodiaceae, una poderosa subfamilia de las amarantáceas relativamente comunes en todo el planeta. La lista incluye las remolachas, acelgas y quinoa. Generalmente se encuentran tres tipos de espinaca: la savoy, la semisavoy y la de hoja suave.
El efecto Popeye…
Se dice mucho sobre la espinaca. Y probablemente nadie haya hecho más para popularizarla que el conocido marino de las caricaturas, Popeye.
Cuando se ve ante un problema, Popeye abre una lata de espinacas. Apenas se las come, sus bíceps se inflaman y su recién ganada fuerza le permite imponerse al adversario más rudo (en particular, a Brutus).
Aunque definitivamente hay mucho de bueno en esas hojas verdes, los legendarios poderes que le atribuyó Popeye están un poco inflados.
Un consejo…
No te pongas límites muy estrictos con las porciones cuando estás cocinando espinaca. Su alto contenido de agua hace que se reduzca cerca de un cuarto cuando se cocina.
Lo que dice la ciencia
Vitalidad…
Las cualidades nutricionales de la espinaca son bien conocidas, y siempre se la ha tenido como una planta con importantes habilidades para restablecer la energía, incrementar la vitalidad y mejorar la calidad de la sangre.
Antiinflamatoria y anticancerígena…
El color verde oscuro de la espinaca indica que contiene altos niveles de carotenoides (betacarotenos, luteína y zeaxantina)
Estos fitoquímicos tienen propiedades antiinflamatorias y anticancerosas.
Vitaminas…
La espinaca es una fuente excelente de vitaminas K, A, C y ácido fólico. También es rica en manganeso, magnesio, hierro y vitamina B2.
La vitamina K es importante para la salud de los huesos y es difícil encontrar vegetales con más vitamina K que la espinaca.
Para los ojos…
También son especialmente importantes para la salud visual. Ayudan a evitar degeneración macular asociada a la edad y cataratas.
Hierro, aunque no tanto…
La espinaca tiene buenos niveles de hierro, aunque no tanto como se creyó originalmente. ¡Se dice que los investigadores pusieron la coma de los decimales en el lugar equivocado!
El hierro juega un papel central en el funcionamiento de los glóbulos rojos, que ayuda a transportar el oxígeno por el organismo, así como en la producción de energía y la síntesis de ADN.
Es importante notar que hay dos formas de hierro dietético: el “hemo” y el “no hemo”.
El hierro hemo se encuentra en productos animales y es la forma que se absorbe de manera más eficiente.
El no hemo se encuentra en plantas como la espinaca, y es un poco más difícil de absorber, comparativamente hablando.
Sin embargo, los vegetarianos, aquellos que sufren de una deficiencia de hierro y anemia y las mujeres embarazadas pueden beneficiarse de una dieta rica en vegetales de hoja verde, como parte de una dieta balanceada.
La espinaca pertenece a una familia de vegetales muy poderos Crédito: THINKSTOCK
A la hora de comprar y guardar…
La espinaca debe ser de un verde medio a oscuro, verse fresca y no presentar signos de deterioro.
Debe ser almacenada sin apretujarla, en una bolsa plástica sellada en el refrigerador, donde se conservará por unos cuatro días.
No laves la espinaca antes de guardarla, porque la humedad la dañará. Sin embargo, asegúrate de que esté bien lavada antes de consumirla, ya que los tallos y hojas pueden contener químicos y algo de tierra.
La espinaca cruda tiene un sabor más suave que, según algunos, se vuelve un poco “metálico” cuando se cocina.
Si decides cocinarla, es mejor cocerla al vapor, saltearla o meterla en el microondas, en vez de hervirla. Así se conservan mejor los nutrientes.
100 gramos proveen…
23 calorías
3gm proteínas
4gm de carbohidratos
2gm de fibra
0gm de grasa
Riesgos
La espinaca contiene un gran cantidad de oxalatos. Las personas con un historial de piedras renales con oxalatos deben evitar consumir demasiadas espinacas.
Una dieta baja en oxalatos generalmente establece un límite de 50mg del componente al día. La espinaca tiene más que eso, así que es mejor evitarla.
La espinaca también contiene altos niveles de ácido oxálico que, consumido en exceso, puede inhibir la absorción de otros nutrientes importantes, como el calcio.
Se cree que la espinaca cocinada ligeramente reduce el contenido de ácido oxálico.
El sabor intenso que conquista la gastronomía tradicional mexicana
En el vasto universo de los chiles mexicanos, existe un ingrediente que destaca por su aroma profundo, su color oscuro y su extraordinaria capacidad para transformar cualquier platillo: el chile negro ahumado. Más que un simple condimento, este producto representa una tradición culinaria transmitida de generación en generación, donde el fuego, el humo y el tiempo convierten un chile fresco en un ingrediente de gran personalidad.
Hoy, chefs, cocineras tradicionales y amantes de la gastronomía reconocen al chile negro ahumado como uno de los grandes tesoros de la cocina mexicana.
Una tradición nacida del humo
El chile negro ahumado se obtiene mediante un proceso artesanal en el que diversas variedades de chile son secadas lentamente con humo de leña. Dependiendo de la región del país, pueden emplearse chiles como el jalapeño, serrano o incluso variedades locales que adquieren características únicas durante el ahumado.
Foto: Diversas variedades de chile
El proceso puede durar varios días, durante los cuales el chile pierde humedad mientras absorbe los aromas de maderas como encino, mezquite o roble. El resultado es un fruto de color negro o café muy oscuro, con una piel arrugada y un aroma inconfundible que combina notas dulces, terrosas y ligeramente amaderadas.
Cada productor imprime su propio sello al proceso, por lo que no existen dos chiles negros ahumados exactamente iguales.
Un ingrediente con identidad mexicana
Aunque el chile chipotle es probablemente el chile ahumado más conocido del país, diversas regiones de México elaboran sus propias versiones de chile negro mediante técnicas tradicionales.
Estados como Oaxaca, Veracruz, Puebla, Hidalgo, Chiapas y algunas zonas del norte del país conservan métodos ancestrales de secado y ahumado que forman parte de su patrimonio gastronómico.
En muchas comunidades rurales, el ahumado continúa realizándose en hornos de adobe o pequeñas construcciones de madera donde el control del fuego depende completamente de la experiencia del productor.
El secreto detrás de su sabor
El chile negro ahumado ofrece un perfil sensorial complejo que difícilmente puede ser sustituido.
Entre sus principales características destacan:
Aroma intenso con notas de leña.
Picor moderado en la mayoría de las variedades.
Ligero dulzor natural desarrollado durante el secado.
Toques terrosos y especiados.
Gran persistencia en boca.
Gracias a estas cualidades, basta una pequeña cantidad para aportar profundidad y carácter a una preparación.
Presencia en la cocina mexicana
Foto: Chile negro ahumado en polvo
El chile negro ahumado es un ingrediente muy versátil que puede utilizarse entero, hidratado, molido o en pasta.
Es frecuente encontrarlo en:
Moles tradicionales.
Adobos.
Salsas tatemadas.
Marinados para carnes.
Barbacoa.
Mixiotes.
Caldos regionales.
Frijoles de olla.
Tamales.
Guisos con cerdo o res.
También ha encontrado un lugar importante en la cocina contemporánea, donde chefs mexicanos lo incorporan en mantequillas compuestas, aceites infusionados, mayonesas, vinagretas, chocolates, panes artesanales e incluso coctelería de autor.
Un aliado para la cocina de autor
La alta gastronomía ha redescubierto el valor del chile negro ahumado gracias a su capacidad para aportar complejidad sin ocultar los sabores principales del platillo.
Su intensidad aromática combina especialmente bien con ingredientes como:
Cacao.
Café.
Hongos.
Maíz criollo.
Quesos maduros.
Cordero.
Pato.
Atún.
Pulpo.
Verduras rostizadas.
Esta versatilidad ha convertido al chile negro en un ingrediente apreciado tanto por cocineros tradicionales como por chefs de cocina de vanguardia.
Patrimonio gastronómico que merece preservarse
El chile negro ahumado es mucho más que un producto alimenticio. Representa conocimientos agrícolas, técnicas ancestrales y una relación íntima entre el productor y el territorio.
Su elaboración requiere paciencia, experiencia y respeto por los tiempos naturales, elementos que hoy cobran especial relevancia frente a los procesos industriales.
Promover su consumo significa también apoyar a pequeños productores, preservar variedades locales de chile y mantener viva una tradición que forma parte de la riqueza culinaria de México.
Un sabor que cuenta historias
Cada chile negro ahumado guarda el aroma de la leña, el trabajo de las comunidades y siglos de historia gastronómica. Su presencia en una receta no solo aporta intensidad y profundidad al sabor, sino que conecta cada platillo con las raíces culinarias del país. En una época en la que la cocina mexicana sigue conquistando al mundo, este ingrediente artesanal demuestra que los sabores más memorables nacen de la tradición, la paciencia y el conocimiento heredado de generación en generación.
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La semilla del mamey que perfuma la memoria de México
Hay ingredientes que pasan desapercibidos hasta que alguien les pone nombre. El pixtle es uno de ellos: la semilla del mamey, también llamada “hueso”, y una pequeña cápsula de memoria culinaria que conecta la cocina actual con saberes de origen náhuatl. Su nombre proviene de pixtli o pitztli, palabra que alude al hueso o la semilla, y su sabor recuerda a la almendra tostada con un dulzor suave, delicado y persistente.
Origenes prehispánicos
Aunque muchos lo conocen apenas como el centro duro del fruto, el pixtle ha tenido un lugar propio en la cocina tradicional desde tiempos prehispánicos. En distintas regiones de México se hierve, se ahúma, se seca o se ralla para incorporarlo a bebidas y preparaciones que llevan consigo una carga de identidad local.
El corazón oculto del mamey
Basta partir el mamey para encontrarlo: una semilla oscura, lisa y robusta, encerrada en la pulpa naranja rojiza del fruto. La mayoría se queda con la carne dulce del mamey, pero el pixtle conserva otra parte de la historia: una que se transforma con el fuego, el agua o el tiempo.
Foto: El Pixtle hueso de Mamey
En la sierra de Puebla, por ejemplo, se usa en pixtamales y en enchiladas; en Oaxaca, aporta aroma, textura y espuma a bebidas como el tejate o al chocolate; y en otras preparaciones se deja secar para rallarlo y convertirlo en agua de pixtle o en una base de sabor con notas suaves de nuez.
Un ingrediente con herencia
Hablar del pixtle es hablar de cocina, pero también de continuidad cultural. Su uso refleja una manera de entender los alimentos en la que nada se desperdicia y cada parte del fruto puede tener un destino distinto, útil y valioso.
“El pixtle no es solo la semilla del mamey: es una huella comestible de la memoria mexicana.”
Esa versatilidad explica por qué el pixtle sigue apareciendo en mesas, mercados y recetas regionales: no como una curiosidad, sino como un ingrediente vivo que resiste el olvido. En él, el mamey no termina; apenas cambia de forma.
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Estados Unidos estima oficialmente una necesidad de azúcar mexicana hasta del 512%
Como resultado del diálogo con las autoridades estadounidenses instruido por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, México ha logrado que Estados Unidos inicie la regularización del acceso de la industria azucarera y de los productores de caña de azúcar mexicanos, al mercado estadounidense.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) estimó que requerirá importar hasta 1,152,000 toneladas de azúcar mexicana en el ciclo 2026-2027, una cantidad 512 por ciento superior a la estimación del ciclo 2025-2026. Ello, según el último informe “Estimaciones de la Oferta y la Demanda Agrícola Mundial”, publicado por USDA el 10 de julio de 2026. Estas nuevas condiciones permitirán un aumento potencial de hasta 4,760 millones de pesos pagados por la industria azucarera a los productores de caña mexicanos en la próxima temporada.
El diálogo con Estados Unidos que condujo a este positivo resultado se inició en noviembre del año pasado, durante la visita que hizo la secretaria de Agricultura estadounidense Brooke Rollins, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Este resultado confirma que por la vía del diálogo es posible construir acuerdos importantes en beneficio de las y los productores agrícolas y de las y los consumidores de alimentos de México y de Estados Unidos.
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