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Los Gusanos de Maguey

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Foto: Gastromakers

En México sabemos aprovechar lo mejor de la tierra.

Nos gustan los regalos que la naturaleza nos trae en cada época del año. Es más, le entramos a los gusanos de maguey, especiales por su alto nivel nutricional, proteínas sobre todo, y por ser parte de lo más profundo de nuestras tradiciones.

Se sabe que existen dos variedades: los mecocuiles o gusanos blancos y los chinicuiles o tecoles, gusanos rojos. Éstos son la larva de una mariposa que vive en las pencas bajas del maguey y que se nutre de éste. Se recolecta sobre todo durante la época de lluvias, en los meses que van de julio a septiembre. Son caros y exclusivos porque se recolectan muy pocos del maguey, de unos 3 a 4, además de que muere la planta después de esto.

Se trata de un alimento prehispánico que aún se conserva como parte de nuestras tradiciones. Se comen sobre todo en Hidalgo, en donde se cocinan con mantequilla o aceite de oliva para comerlos en tacos, y también en estados como Tlaxcala.

platillo con gusanos de maguey

Se comen de diferentes formas, pero sobre todo se usan para cocinar salsas tradicionales, o completitos para hacerte un taco delicioso. También se usan mucho como complemento de un buen mezcal, ya habrás probado seguramente un mezcal de Oaxaca con gusano, o simplemente acompañaste una copita con una buena sal de gusano de maguey, es la locura.

Una vez que se recolectan, se seleccionan los mejores ejemplares y se clasifican. En el caso de la preparación de la sal con la que se acompaña el mezcal, se dejan secar para posteriormente molerse, y se mezclan con chiles de la región.

En México la entomofagia o el consumo humano de los insectos, es una práctica que se mantiene vigente en todo el país. Con el boom de su consumo en los restaurantes a manteles, el Gusano de Maguey o chinicuiles se ha posicionado como un codiciado manjar. 

Distintos códices como el Florentino y el Matritense de Fray Bernardino de Sahagún, dan cuenta del consumo de insectos por etnias indígenas que se alimentaron de los pequeños animales que encontraron a su alrededor para subsistir.

Al cabo del tiempo esta dieta demostró sus bondades, particularmente en las zonas áridas o semidesérticas, donde escaseaba la caza o crianza de distintos tipos de ganado pero abundaba la población de insectos.

En la actualidad, su recolecta y consumo no forma parte de una moda exótica, sino de una práctica habitual para cerca de 2 mil millones de personas en el mundo, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Imágen por Notimex

Y no es para menos si se toma en cuenta que son una excelente fuente de proteínas, grasas e hidratos de carbono, vitaminas y minerales fundamentales para el buen funcionamiento del organismo humano.

En México, la entomofagia o el consumo humano de los insectos, es una práctica que se mantiene vigente en todo el país. Sin embargo, presenta mayor arraigo en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Tlaxcala, Puebla e Hidalgo.

Caracoles, hormigas, larvas, escarabajos, chapulines, avispas y mariposas se disfrutan como parte de nutritivos platillos, algunos de ellos hoy considerados gourmet. Tal es el caso de los chinicuiles, el apreciado gusano de maguey rojo recolectado en el espadín y el maguey pulquero.

En búsqueda del gusano de maguey

Silverio Hernández, de tez morena tostada por el sol, recorre los campos de Hidalgo en busca de preciados manjares que forman parte de una rica tradición gastronómica heredada por los pueblos mesoamericanos. Para Silverio, un vistazo basta para saber si un maguey tiene chinicuiles. Pasa junto a ellos con prisa, sabedor de que mientras más magueyes revise, más probable será encontrar esos bichitos que son la delicia de campesinos y selectos comensales.

Tibis, como conocen todos a Silverio, llega al municipio de Epazoyucan en la pick up de Olga, su esposa. Ahí, en la comunidad de Santa Mónica, su amigo, el tlachiquero Pedro Téllez, le permite buscar el gusano a cambio de una parte de lo que encuentre.

Entre pirules, nopaleras y milpas de avena, Silverio revisa las hileras de magueyes. Su adiestrado ojo nunca se equivoca, pues cuando afirma que un agave está afectado en sus entrañas por esta oruga comestible, en verdad así es.

Por ello, el “compa” Tellez permite a Tibis, volver tres veces al año a su propiedad. Primero en marzo y abril, para extraer escamoles: la hueva de un tipo de hormiga cuyo sabor, de delicada consistencia, es un auténtico regalo al paladar.

Luego en mayo y junio, que con sus fuertes calores es el tiempo propicio para la recolección del gusano de maguey que corroe las pencas dejando una marca a su paso, y cuya ingesta se considera una delicia de temporada de la cocina mexicana.

Silverio aprovecha agosto y septiembre para levantar el gusano de maguey, que esta temporada, afirma, ha estado escaso, “no como el año pasado o hace dos”, cuando llegó a obtener hasta dos kilos por día.

Desconoce si la sobre explotación del gusano rojo es la causa de la carencia de esta temporada. En cambio, sabe bien que su precio ha rebasado los mil pesos por litro, que es la medida con la que los acaparadores de la región tasan la venta de insectos.

Debido a “lo bien que se paga el gusano”, Silverio no repara en esfuerzos ni riesgos. Las mordeduras de serpientes y los piquetes de alacranes y puntas de maguey no lo desaniman.

Una vez que detecta el maguey afectado, levanta con una barreta metálica de 11 kilos, la parte baja de la planta, que es donde habita el chinicuil para alimentarse del carnoso tallo hasta la parte baja de las jugosas pencas.

Chinicuil, sensación y sabor en boca

Este insecto suele habitar zonas semiáridas y desérticas ***(ya se mencionó en los primeros párrafos). En su estado adulto, estas orugas rojas se transforman en palomillas de hábitos nocturnos, que llegan a depositar hasta dos mil huevecillos.

Debido a que se alimenta de los tipos de agave espadín y maguey se le considera una plaga. Sin embargo, no se le combate con plaguicidas, pues se contaminaría la planta con la que se elaboran espirituosas bebidas como el pulque y el mezcal.

En cambio, se ataca con su extracción manual, uno a uno, para convertirlos en valioso ingrediente de la gastronomía tradicional hidalguense, oaxaqueña, potosina, mexiquense y de la Ciudad de México (también se acostumbra y recolecta en otros lugares como San Luis Potosí). Silverio disfruta de este manjar como botana, asados en comal hasta quedar crocantes acompañados de una pizca de sal.

Pero Olga, su joven esposa, los prefiere comer sofritos “para que conserven ese ligero sabor amargo” que remite al maguey. Además, en la región también hay quienes los prefieren en tamales y hasta en mixiotes acompañados de nopalitos tiernos.

El día de la recolecta, Tibis compra unos bisteces que acompaña con una salsa “tejoloteada”, preparada con chinicuiles asados, un puñado de chiles serranos, un trozo de cebolla y un ajo, que muelen en molcajete.

También se les deshidrata para mezclarlos con harina de maíz y elaborar tostadas, totopos y la famosa sal de gusano, tan característica para acompañar el mezcal. Por su aporte nutrimental en Hidalgo se elaboran dulces de caramelo, chocolate y cacahuate, espolvoreados con polvo de gusano rojo.

Nutrición por encima de los estereotipos

Julieta Ramos Elorduy, una de las principales investigadoras de las propiedades alimenticias de los insectos comestibles en México, ha señalado que éstos producen más energía que diversos alimentos denominados convencionales, entre los que se incluye el frijol, el trigo y el maíz.

En su “Análisis químico de insectos consumidos en Hidalgo”, la doctora Ramos Elorduy concluye, tras la elaboración de un perfil de aminoácidos, que las proteínas de los insectos consumidos en Hidalgo son de alta calidad.

Y que, a excepción de la carne de cerdo, el aporte energético de más del 70% de las especies insectiles ingeridas en la entidad es de más kilocalorías que la carne de res, el pollo y el pescado.

Por lo que la ingesta de insectos en entornos rurales y urbanos, históricamente ha coadyuvado a mejorar las deficiencias nutricionales de la población que los consume. Y aunque en la actualidad hay un boom, hace falta romper con estereotipos y la ignorancia que asocia su ingesta a algo desagradable.

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Alimentos

El Chile en Nogada llega a su semana grande y encuentra en las cadenas de restaurantes un aliado para mantener viva la tradición

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Foto: Chile en nogada VIPS

Del 11 al 16 de septiembre, Vips ofrecerá su Chile en Nogada al 2×1 en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional.

Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.— En México, hay platillos que no solo se comen: también anuncian que una temporada ha comenzado. El Chile en Nogada es quizá uno de los ejemplos más claros. Cada septiembre, sus colores, ingredientes y sabores llegan a las mesas para acompañar las fiestas patrias y recordar que la cocina también es una forma de contar nuestra historia.

Menús con tradición

Pero para que una tradición permanezca vigente, también necesita seguir presente en la vida cotidiana. En ese sentido, las cadenas de restaurantes tienen un papel cada vez más relevante: acercan platillos tradicionales a millones de personas, los incorporan a sus menús y ayudan a que nuevas generaciones los conozcan, los prueben y los hagan parte de sus propias celebraciones.

El Chile en Nogada es un buen ejemplo de ello. Con más de dos siglos de historia y una fuerte asociación con la temporada patria, el platillo ha trascendido las cocinas familiares para convertirse en uno de los protagonistas del menú de septiembre en restaurantes de todo el país.

Para Vips, esta tradición se ha convertido también en una oportunidad para celebrar los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de México. Este año, la marca espera servir 365 mil Chiles en Nogada en sus más de 230 restaurantes a nivel nacional, superando la cifra alcanzada en 2025.

Y durante los días centrales de las celebraciones patrias, la tradición se podrá compartir: del 11 al 16 de septiembre, el Chile en Nogada de Vips estará disponible al 2×1 en todos sus restaurantes a nivel nacional.

Los invitados podrán elegirlo capeado o sin capear, con el tradicional relleno de carne con frutas y cubierto con salsa de nogada, en una propuesta que busca acercar uno de los platillos más representativos de esta temporada a distintos públicos y momentos de consumo.

De la cocina tradicional a la mesa de todos los días

El valor de una tradición gastronómica no está únicamente en conservar una receta, sino en conseguir que siga formando parte de la vida de las personas. Cuando un platillo llega a restaurantes con presencia nacional, se amplía también la posibilidad de que personas de distintas ciudades, edades y contextos tengan contacto con esos sabores.

Así, los restaurantes se convierten en espacios de encuentro alrededor de la cocina mexicana: lugares donde una familia puede celebrar las fiestas patrias, donde alguien puede probar por primera vez un platillo tradicional o donde una receta asociada a una determinada temporada puede mantenerse vigente año tras año.

Bajo esta idea, Vips ha integrado a su campaña “Orgullosamente Mexicanos” otros clásicos de la gastronomía nacional, como el Huarache, el Molcajete y el Pastel de Elote con rompope, que estarán disponibles hasta el 4 de octubre.

Más allá de una temporada en el calendario, septiembre representa para la marca una oportunidad para celebrar la diversidad de sabores que forman parte de México y contribuir, desde la mesa de sus restaurantes, a que estas tradiciones continúen compartiéndose.

Porque mantener viva la cocina mexicana también significa seguir poniéndola al alcance de todos.

Porque somos Orgullosamente de todos los mexicanos.

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Alimentos

Frijoles y arroz es una combinación sencilla, con un gran poder nutricional

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Foto: Frijoles con arroz / iStockPhoto

Hay comidas que parecen demasiado humildes para recibir el calificativo de “poderosas”.

Los frijoles con arroz son una de ellas. Durante generaciones, esta combinación ha aparecido en las mesas de América Latina, el Caribe, África y otras regiones del mundo, no por casualidad: reúne energía, proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales en un plato económico, versátil y muy saciante. Harvard incluso menciona el arroz con frijoles como una preparación tradicional de México dentro de su revisión sobre el arroz.

Pero hay algo todavía más interesante: frijoles y arroz se complementan nutricionalmente, especialmente en lo que respecta a sus proteínas.

El secreto está en la combinación

Las proteínas están formadas por aminoácidos. Nuestro organismo necesita nueve aminoácidos esenciales que debe obtener a través de los alimentos. Los alimentos vegetales no siempre proporcionan estos aminoácidos en las mismas proporciones.

Los frijoles son especialmente valiosos porque aportan proteína, fibra, folato, hierro, fósforo y otros nutrientes. El arroz, por su parte, proporciona principalmente carbohidratos y, especialmente cuando se consume integral, aporta fibra, tiamina, vitamina B6 y magnesio.

Aquí aparece la magia nutricional: las legumbres y los cereales tienen perfiles de aminoácidos que pueden complementarse. Históricamente se ha señalado que los frijoles son relativamente ricos en lisina pero más limitados en aminoácidos azufrados, mientras que los cereales pueden aportar esos aminoácidos en mejores proporciones.

Por eso, el matrimonio culinario de arroz + frijoles tiene también una lógica nutricional.

¿Hay que comerlos exactamente en la misma comida?

Aquí conviene desmontar un mito.

Durante mucho tiempo se popularizó la idea de que había que combinar arroz y frijoles en el mismo plato y exactamente al mismo tiempo para conseguir una “proteína completa”. La evidencia moderna ofrece una visión más matizada.

Harvard señala que no es necesario obsesionarse con combinar proteínas vegetales específicas en cada comida. Lo importante es consumir una variedad de alimentos vegetales a lo largo del día, porque esa variedad puede proporcionar el conjunto de aminoácidos esenciales que necesitamos.

Así que los frijoles con arroz son una combinación excelente, pero no porque el organismo tenga un cronómetro que exija comerlos juntos. Su fortaleza está en que forman una comida nutricionalmente complementaria y equilibrada.

Una alianza entre proteína, carbohidratos y fibra

Otro de los grandes atractivos de esta combinación es que no depende exclusivamente de la proteína. Los frijoles aportan fibra y proteína, mientras que el arroz aporta carbohidratos que sirven como fuente de energía. Las legumbres también contienen fibra soluble e insoluble, folato, hierro y otros minerales.

Esto puede convertir un plato de arroz y frijoles en una comida especialmente saciante.

Además, elegir arroz integral en lugar de arroz blanco aumenta el aporte de fibra y hace que el plato encaje mejor con las recomendaciones de priorizar cereales integrales. El Plato para Comer Saludable de Harvard recomienda que aproximadamente un cuarto del plato esté compuesto por cereales integrales y otro cuarto por fuentes saludables de proteína, entre ellas las legumbres.

Mucho más que proteína

Reducir el valor de los frijoles y el arroz a “una forma barata de conseguir proteína” sería quedarse corto.

Los frijoles aportan:

  • Proteína vegetal
  • Fibra soluble e insoluble
  • Folato
  • Hierro
  • Fósforo
  • Diversos compuestos vegetales bioactivos.

El arroz aporta:

  • Carbohidratos para obtener energía
  • En sus versiones integrales, fibra
  • Tiamina (vitamina B1)
  • Vitamina B6
  • Magnesio

Y juntos proporcionan algo que resulta particularmente interesante: una base vegetal sencilla sobre la cual construir una comida completa.

Una comida económica también puede ser nutricionalmente inteligente

Hay otra dimensión que suele pasar desapercibida: el precio.

Los frijoles son una fuente relativamente económica de proteína, fibra, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, mientras que el arroz es un alimento básico de bajo costo utilizado en numerosas culturas.

Esto explica en parte por qué la combinación ha sobrevivido durante siglos en diferentes lugares del mundo.

No hace falta que una alimentación saludable esté construida alrededor de ingredientes exóticos o productos costosos. Un plato de frijoles, arroz y verduras puede ser una excelente base nutricional.

¿Y qué pasa con los músculos?

También existe una idea interesante para quienes hacen ejercicio.

Un ensayo publicado en 2026 estudió específicamente una combinación de frijoles negros y arroz después del ejercicio de resistencia. En un grupo pequeño de adultos físicamente activos, una comida que proporcionaba 20 gramos de proteína a partir de frijoles y arroz produjo un aumento de la síntesis de proteína muscular después del ejercicio, aunque no fue superior al control nutricional utilizado en el estudio.

Eso no significa que arroz y frijoles sean un suplemento deportivo milagroso. Sí demuestra que la combinación puede formar parte de una alimentación capaz de aportar proteína útil para la recuperación muscular.

Para una persona que entrena, lo importante sigue siendo la cantidad total de proteína y energía consumida durante el día, además de la calidad y variedad de la dieta.

El plato se vuelve todavía mejor con algunos acompañantes

Arroz y frijoles constituyen una excelente base, pero no necesariamente deberían ocupar todo el plato.

Una forma sencilla de mejorarlo es añadir:

Verduras: tomate, pimientos, cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli o verduras de hoja verde.
Una grasa saludable: aguacate, aceite de oliva, semillas o frutos secos.
Hierbas y especias: cilantro, ajo, comino, chile, orégano o pimienta.
Fruta: como acompañamiento o postre.

La recomendación general de Harvard es que aproximadamente la mitad del plato esté compuesta por verduras y frutas, con cereales integrales y una fuente saludable de proteína completando el resto.

Así, los tradicionales frijoles con arroz pueden transformarse en algo todavía más interesante: frijoles + arroz integral + abundantes verduras + aguacate, por ejemplo.

¿Y el arroz blanco?

No hay que convertirlo en el villano de la historia.

El arroz blanco sigue siendo una fuente de carbohidratos y puede formar parte de una alimentación saludable. Sin embargo, el arroz integral conserva más componentes del grano y aporta más fibra; Harvard señala que los cereales integrales tienen un efecto más moderado sobre la glucosa y la insulina que sus equivalentes refinados.

Por tanto, si te gusta el arroz blanco, no tienes que eliminarlo. Una opción razonable es alternarlo con arroz integral u otros cereales integrales y prestar atención al conjunto de la comida.

La verdadera fuerza está en la sencillez

Quizá lo más fascinante de los frijoles con arroz es que su poder no proviene de un ingrediente extraordinario. Proviene de la sinergia.

El arroz aporta energía y complementa el perfil de aminoácidos de las legumbres. Los frijoles añaden proteína, fibra, folato, hierro y otros nutrientes. Las verduras pueden aportar vitaminas, minerales y compuestos vegetales adicionales. Una pequeña cantidad de grasa saludable mejora el perfil general de la comida.

Y todo puede prepararse con ingredientes sencillos.

La ciencia moderna tampoco sostiene que tengamos que considerar las proteínas vegetales como nutricionalmente inferiores por definición. Harvard destaca que una alimentación variada basada en diferentes fuentes vegetales puede proporcionar el conjunto de aminoácidos que necesitamos.

Conclusión: Un clásico que merece más respeto

Frijoles y arroz no son simplemente una comida humilde: son un ejemplo de cómo la sabiduría culinaria tradicional puede coincidir con principios modernos de nutrición.

La combinación ofrece proteína vegetal, carbohidratos, fibra y numerosos micronutrientes; es económica, adaptable y culturalmente universal. Y aunque ya no necesitamos creer que debemos combinar las proteínas vegetales con precisión matemática en cada comida, arroz y frijoles siguen siendo una magnífica pareja nutricional.

La próxima vez que tengas delante un plato de frijoles con arroz, quizá valga la pena verlo de otra manera: no como “comida sencilla”, sino como una de las grandes combinaciones de la alimentación tradicional.

Y si además le agregas verduras, aguacate y un poco de arroz integral, puedes convertir ese humilde clásico en un plato extraordinariamente completo.

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Alimentos

¿A qué sabe la patria?Orgullosamente frijoleros

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Foto: Cartel promocional ¿A qué sabe la patria? “Orgullosamente frijoleros”

Un concurso para valorar el Alimento la identidad y la soberanía

Bajo el lema “Orgullosamente frijoleros”, la presente emisión de este concurso gastronómico promueve la revaloración del frijol como una semilla fundamental para la soberanía alimentaria de México, reconoce que, en su siembra y cosecha, existen prácticas que forman parte de las culturas vivas, y distingue a las mujeres como las principales transmisoras de las culturas alimentarias, del patrimonio cultural inmaterial y de las lenguas indígenas asociadas al sistema milpa-frijol.

¿Cómo participar?

Pueden participar grupos de tres a siete personas con una sola propuesta que tenga como base primordial el frijol, así como otros productos e ingredientes locales asociados con las culturas agroalimentarias de la región a la que pertenecen.

La receta se envía por escrito, acompañada por un video en formato horizontal (con duración máxima de 10 minutos) en el cual se muestre el proceso de preparación y se explique la importancia social y cultural del platillo con base de frijol. En el caso de las comunidades indígenas, tanto la receta como el video podrán presentarse en alguna de las 68 lenguas reconocidas dentro del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, con su respectiva traducción al español.

Se deben registrar las propuestas en el formulario disponible en bit.ly/Aquesabelapatria y enviar la documentación requerida al correo culturaalimentaria@cultura.gob.mx. La fecha límite de recepción es el domingo 11 de octubre de 2026 a las 23:59 horas (tiempo del Centro del país).

Las recetas seleccionadas

El comité dictaminador (integrado por especialistas, así como por cocineras y cocineros tradicionales) seleccionará siete recetas finalistas: mismas que se darán a conocer el viernes 30 de octubre de 2026 en las redes sociales de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y de la UCUVI.

Las recetas elegidas serán recreadas en la Ciudad de México del miércoles 2 al viernes 4 de diciembre de 2026 en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, sitio donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas.

Premiación

Las recetas elegidas serán recreadas en Cencalli: Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, del Complejo Cultural Los Pinos, donde también se realizará la premiación y se venderán los platillos finalistas. Se contemplan premios para los cuatro primeros lugares, que van de los 50 mil a los 125 mil pesos, además de la entrega de tres reconocimientos de 15 mil pesos.

Origenes de este consurso

Desde su creación (en 2021), la convocatoria “¿A qué sabe la patria?” reconoce y visibiliza la riqueza de las cocinas tradicionales y del patrimonio biocultural de México. En cinco ediciones previas, reunió más de mil recetas provenientes de comunidades de todo el país.

Con la convocatoria “¿A qué sabe la patria?”, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México reconoce la diversidad de saberes, ingredientes y tradiciones culinarias que fortalecen la identidad alimentaria del país.

Las bases para participar se pueden consultar en convocatorias.cultura.gob.mx.

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