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Bebidas

El PULQUE

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Considerado como una de las bebidas tradicionales más importantes de México.

El maguey

El maguey o agave (Agave spp.), el “árbol de las maravillas”, fue de gran importancia entre las sociedades que se desarrollaron a lo largo de milenios en Mesoamérica y Oasisamérica. El maguey, metl  en náhuatl, es usualmente de gran talla, con hojas anchas y verdes que en sus orillas y punta presentan espinas. Algunas especies, como Agave salmiana y Agave atrovirens, son adecuadas para aprovechar su savia fresca, el aguamiel, que ya fermentado se conoce como pulque.

Puede explotarse el maguey silvestre o cimarrón o bien el cultivado. En ambos casos la planta requiere cuidados especiales y hasta la actualidad hay concepciones religiosas y rituales propiciatorios, que indican que el tratamiento de la planta se asocia con su carácter sagrado desde épocas remotas.

La preparación

El proceso para la preparación de esa bebida embriagante se inicia al extraer la savia de la planta, que previamente se castró para interrumpir el crecimiento de su brote central o quiote, cortándolo cuando el agave ha madurado después de un periodo que abarca de 7 a 15 años. Se perfora una cavidad en su corazón o piña raspándola para que brote el líquido. Durante alrededor de seis meses antes de que se seque el agave, fluye el aguamiel y se colecta dos veces al día, en la mañana y en la tarde, proceso que realiza la persona encargada de esta actividad o tlachiquero, quien emplea un guaje alargado y hueco, es decir un acocote, con pequeñas perforaciones en sus dos extremos.

El tlachiquero, sea hombre o mujer, coloca un extremo del acocote en su boca para succionar el aguamiel, y a continuación lo vierte cuidadosamente en un cántaro de cerámica, en un barril de madera o en un cuero de borrego o de cabra para transportarlo en su espalda amarrado con un mecapal sobre la frente, o atándolo con las cuerdas para trasladar varios recipientes a lomo de burro.

En el tinacal, o sea el lugar donde se fermentará el aguamiel, este líquido se coloca en recipientes limpios, tradicionalmente ollas de cerámica y a partir del periodo colonial en tinas que contienen un poco de pulque o semilla, para comenzar así el proceso bioquímico que dura de uno a dos días.

Los mitos

Entre los aztecas, la encarnación divina del agave era Mayahuel. Según los mitos, Ehécatl, dios del viento y avatar de Quetzalcóatl, se encontró en el cielo con Mayahuel y la llevó consigo a la tierra, donde ambos se transformaron en ramas entrelazadas. La abuela de la doncella, enfurecida al notar que había desaparecido, descendió a la tierra y dispuso que se le diera muerte; el compungido Quetzalcóatl decide sembrar los restos de Mayahuel y así nace, por intervención divina, la planta del maguey, dadora de un líquido de connotaciones sagradas.

En el Códice Laud se pintó a la deidad en posición de parto, sobre una tortuga y una serpiente, y como brote de su cabeza aparece el escapo floral del agave. En su mano izquierda la diosa sostiene un punzón de hueso y una espina terminal de maguey, que se empleaban en autosacrificios, mientras que en la palma de la mano derecha tiene un cajete con pulque. Entre las pencas de la planta a la izquierda hay un tubo en forma de flecha, que era el instrumento usado para perforar el corazón del agave, y abajo a la derecha se observa un raspador enmangado que se empleaba para propiciar que la savia manara. En la columna a la derecha de la deidad se ilustran distintos recipientes, de hecho en la olla en la parte superior se representa con puntos la fermentación del octli o pulque, bebida ritual. En una pulquería de Ecatepec, estado de México, el joven artista Ahuízotl Gutiérrez plasmó en un mural la representación de Mayahuel basada en el Códice Laud.

 

El consumo

Según las crónicas y códices del siglo XVI, antes de la conquista española en la Cuenca de México el consumo del pulque era restringido y se ofrendaba a los dioses en cántaros pequeños. Los ancianos podían consumirlo al igual que los enfermos, las mujeres recién paridas y los hombres que realizaban faenas pesadas. Además, quienes nacían el día dedicado a uno de los dioses de esa bebida, Ometochtli o 2 Conejo, estaban predestinados a embriagarse a lo largo de su vida. Únicamente cuando se celebraba la fiesta del décimo mes, dedicada a los muertos, todos los adultos tenían licencia para ingerirlo y era un día de grandes borracheras.

El origen

extración depulqueHay distintas versiones en torno al origen del pulque, una de las más recurrentes en las fuentes etnohistóricas narra que la bebida fermentada se descubrió en la mítica Tollan, donde su dirigente y sacerdote, Quetzalcóatl o Ce Ácatl Topiltzin, es convencido por Tezcatlipoca y otros dioses contrarios al gobernante y que pugnaban por los sacrificios humanos, de que beba pulque; una vez que se embriaga, Ce Ácatl abandona Tula debido a su vergüenza. En los estudios arqueológicos la preparación de la bebida se ha identificado de manera indirecta desde finales del Preclásico en el centro de México, a partir del hallazgo de cántaros y ollas en los que se piensa que se transportaba el aguamiel y se fermentaba el pulque, o bien por la presencia de instrumentos de piedra que tal vez se utilizaron para raspar el maguey para que manara la savia. Hay otras evidencias en murales, como el de Los Bebedores de Cholula, además de que en El Tajín, Veracruz, hay representaciones en frisos que algunos investigadores consideran asociadas al consumo de pulque.

El origen del pulque aún es desconocido, pero hoy más que nunca regresa a la escena gastronómica. Éste se obtiene de la fermentación de la savia mejor conocida como aguamiel, la cual es extraída de distintas variedades de agave o maguey pulquero; el producto final presenta una consistencia espesa y viscosa, de color blanco y sabor un poco agrio.

México cuenta con 70 especies de magueyes pulqueros de los cuales se pueden extraer distintos tipos de aguamiel; estas variedades de maguey se distribuyen a lo largo de la República Mexicana, donde los estados más destacados son Baja California Sur, Chiapas, Coahuila, Durango, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz.

Es importante mencionar que el principal productor de pulque es el estado de Hidalgo, que tan sólo en 2010 produjo más de 206 millones de litros de pulque, equivalentes al 82 por ciento del total de la producción nacional, seguido de Tlaxcala con 13.3 por ciento y el Estado de México con 2.58 por ciento.

El maguey pulquero se desarrolla mejor en sitios que no estén expuestos a cambios bruscos de temperatura y donde los niveles de agua sean constantes, ya que la falta de este elemento puede provocar que los agaves se desarrollen o maduren lentamente, por el contrario el exceso de este líquido puede reducir el contenido de azúcares disminuyendo la calidad del producto.Pulque

Los agaves pulqueros tardan entre ocho y 12 años para florecer, durante este periodo de maduración los tlaquicheros (personas encargadas de recolectar el aguamiel), aprovechan para extraer la savia azucarada para convertirla en pulque; cada agave puede producir entre 500 y mil litros de aguamiel a lo largo de toda su vida productiva. Esta planta está compuesta por hojas largas y gruesas de color verde oscuro conocidas como pencas, las cuales surgen de un tallo corto, al cual se le denomina como piña de donde es succionada el aguamiel antes de pasar por su proceso de fermentación.

A pesar de que el pulque es uno de los elementos más característicos y tradicionales de México, sólo representa el 10 por ciento del total de las bebidas alcohólicas del país; asimismo, es importante mencionar que el pulque es una bebida con un contenido alcohólico de 4.26 por ciento y nueve por ciento de azúcares, sin embargo puede alcanzar niveles más altos y de hasta ocho por ciento de alcohol.

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Bebidas

Mezcal de Palpan

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Foto: Instagram / @mezcaldepalpan

El destilado ancestral que guarda el sabor del estado de Morelos México

En las montañas de Morelos, dentro del municipio de Miacatlán y muy cerca de los límites con el Estado de México, se encuentra Palpan de Baranda, una comunidad que ha convertido al agave en parte de su identidad. Entre sus campos y alambiques sobrevive una tradición que durante generaciones ha pasado de padres a hijos: la elaboración del mezcal de Palpan, también conocido como mezcal palpeño.

Más que una bebida, este destilado representa una forma de entender el territorio, aprovechar sus recursos y preservar un conocimiento que durante décadas permaneció principalmente en el ámbito familiar y comunitario.

Una tradición que llegó con el pueblo

La historia del mezcal en Palpan está estrechamente ligada a la propia historia de la comunidad. Investigaciones realizadas sobre el maguey y la producción mezcalera en Morelos recogen testimonios locales que señalan que la elaboración del destilado habría llegado a Palpan junto con los primeros pobladores, hace alrededor de dos siglos.

Durante buena parte del siglo XX, la producción se mantuvo como una actividad de carácter local. Incluso hubo periodos en los que los productores tuvieron que elaborar el mezcal en las barrancas cercanas al poblado debido a las restricciones y condiciones de inseguridad que prevalecieron durante distintas épocas.

Con el paso del tiempo, las familias mezcaleras conservaron conocimientos sobre el cultivo del maguey, su maduración, la cocción y la destilación. Esa transmisión de saberes es precisamente uno de los elementos que convierten al mezcal palpeño en una expresión del patrimonio gastronómico de Morelos.

El agave como parte del paisaje

Quien llega a Palpan puede encontrar en el paisaje una de las claves para comprender la importancia del mezcal. El cultivo del maguey forma parte de la identidad productiva de la comunidad y constituye el punto de partida de una cadena que involucra a agricultores, productores y maestros mezcaleros.

La elaboración tradicional requiere esperar varios años para que la planta alcance la madurez adecuada. Después llega el momento de la cosecha y comienza un proceso en el que el conocimiento del productor resulta fundamental.

En Palpan, además, existe una característica especialmente interesante: históricamente se ha trabajado con magueyes criollos o agaves de la región, destinados en buena medida al consumo local y a las celebraciones de la comunidad.

Del campo al alambique

El carácter artesanal del mezcal de Palpan se encuentra en cada etapa de su elaboración.

El agave es cosechado y preparado para posteriormente someterse a procesos tradicionales de cocción, molienda, fermentación y destilación. Los documentos oficiales del estado describen al mezcal de Palpan como un producto elaborado en alambiques artesanales y con maguey cultivado en la propia localidad, lo que permite que buena parte de los insumos y del trabajo permanezcan dentro de la comunidad.

Aquí no se trata solamente de producir una bebida alcohólica. Cada lote refleja decisiones y conocimientos que el maestro mezcalero ha aprendido con los años: cuándo cortar el agave, cómo conducir la fermentación y cómo realizar la destilación para obtener un mezcal equilibrado.

Un mezcal con identidad propia

El mezcal palpeño posee además una particularidad cultural. Una investigación sobre la tradición mezcalera de Palpan señala que los productores locales han privilegiado históricamente el mezcal blanco, sin recurrir a algunas de las variantes saborizadas o preparaciones especiales que existen en otras regiones productoras.

Esta preferencia habla de una filosofía sencilla: dejar que el agave, el proceso artesanal y el territorio sean protagonistas.

Por ello, acercarse al mezcal de Palpan también significa descubrir una expresión distinta dentro del amplio universo de los mezcales mexicanos.

De bebida local a patrimonio reconocido

Durante muchos años, el mezcal de Palpan fue conocido principalmente en la región. Sin embargo, su historia comenzó a adquirir una nueva dimensión con el reconocimiento oficial de la producción mezcalera de Morelos.

El 18 de julio de 2025, en Palpan de Baranda, se presentó el Plan Estatal Mezcal Morelos y se hizo oficial la ampliación de la Denominación de Origen Mezcal, incorporando a 23 municipios de Morelos. El acontecimiento fue especialmente simbólico porque tuvo como escenario precisamente una de las comunidades con mayor tradición mezcalera del estado.

Foto: Instagram / @mezcaldepalpan

La incorporación a la Denominación de Origen representa una oportunidad para que los productores morelenses puedan fortalecer sus procesos, acceder a certificaciones y llevar sus productos a mercados nacionales e internacionales.

De hecho, en 2025 se entregaron las primeras certificaciones de uso de la Denominación de Origen Mezcal de Morelos, entre ellas la correspondiente a Xonesco, productor de Palpan, Miacatlán.

Una bebida que también genera comunidad

Hablar del mezcal de Palpan es hablar también de economía local.

La producción involucra distintas etapas y oficios: desde quienes cultivan el agave hasta quienes participan en su transformación y comercialización. Por ello, el crecimiento de esta actividad puede representar una alternativa para fortalecer el ingreso de las familias y mantener viva una actividad que forma parte de la historia de la comunidad.

El propio Gobierno de Morelos ha identificado a Palpan como una de las localidades con mayor actividad en la elaboración de esta bebida y ha planteado mejorar la conectividad carretera de la región como parte de una estrategia para impulsar el sector mezcalero.

Más que un mezcal, una historia que se bebe

El valor del mezcal de Palpan no está únicamente en lo que contiene una botella. Está en el tiempo que necesita un agave para crecer, en las manos que lo cosechan, en los conocimientos que se transmiten dentro de una familia y en el alambique donde una materia prima agrícola se transforma lentamente en un destilado.

Es también la historia de una comunidad que durante generaciones produjo para sus propias familias, sus fiestas y su entorno, y que hoy tiene la posibilidad de llevar ese conocimiento mucho más lejos.

En un país donde el mezcal ha adquirido reconocimiento internacional, historias como la de Palpan recuerdan que detrás de cada destilado existen territorios, personas y tradiciones que merecen ser conocidas.

El mezcal de Palpan es, en esencia, una expresión líquida de Morelos: agave, territorio, oficio y memoria reunidos en una copa.

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Bebidas

El arte de tomar un buen café

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Foto: Taza de Café

Una guía para disfrutarlo y pedirlo como un experto

Para millones de personas, el café es el primer ritual del día. Sin embargo, detrás de una taza hay una historia que comienza en el cultivo del grano, pasa por el tostado, la molienda y el método de extracción, hasta llegar a tus manos. Aprender a disfrutar un buen café no significa convertirse en barista, sino desarrollar el gusto por la calidad y saber reconocer una bebida bien preparada.

Hoy en día, las cafeterías ofrecen una gran variedad de opciones que pueden resultar abrumadoras para quien solo busca “un café”. La buena noticia es que conocer algunos conceptos básicos hará que cada visita sea una mejor experiencia.

¿Qué distingue a un buen café?

La calidad de un café no depende de que sea más fuerte o más amargo. De hecho, un café de especialidad suele destacar por su equilibrio entre dulzor, acidez, cuerpo y aroma.

Una buena taza presenta características como:

  • Aroma intenso y agradable.
  • Dulzor natural.
  • Acidez brillante y equilibrada.
  • Amargor moderado.
  • Persistencia de sabor después de cada sorbo.

Si al probarlo percibes notas que recuerdan al chocolate, frutos secos, caramelo, frutas o flores, es una señal de que el café conserva buena parte de sus cualidades naturales.

El secreto está en el grano

No todos los granos son iguales. El origen, la altitud donde se cultivó, la variedad y el proceso de beneficio influyen directamente en el sabor final.

Además, el tostado juega un papel fundamental. Un tostado demasiado oscuro puede ocultar las características propias del café, mientras que un tostado medio permite apreciar mejor sus aromas y matices.

Por eso, muchas cafeterías de especialidad indican el origen del café y las notas de sabor en su menú.

Aprende a probar el café

Uno de los mejores consejos para desarrollar el paladar es probar el café sin azúcar durante los primeros sorbos.

Aunque después decidas endulzarlo o agregar leche, primero vale la pena descubrir cómo sabe realmente.

Con el tiempo comenzarás a identificar diferencias entre un café con notas cítricas y otro con sabores achocolatados o caramelizados.

Como sucede con el vino, el chocolate o el té, el gusto se educa con la práctica.

Conoce los principales métodos de preparación

Cada método extrae diferentes características del café.

Espresso

Es la preparación más concentrada. Se obtiene al hacer pasar agua a alta presión por café finamente molido. Tiene cuerpo, intensidad y una crema característica.

Americano

Consiste en un espresso al que se añade agua caliente. Es más ligero, pero mantiene el carácter del café.

Cappuccino

Combina espresso, leche vaporizada y espuma. Su equilibrio entre café y leche lo convierte en uno de los favoritos del mundo.

Latte

Contiene mayor cantidad de leche que un cappuccino, ofreciendo una bebida más cremosa y suave.

Métodos filtrados

Preparaciones como V60, Chemex, prensa francesa o AeroPress resaltan los aromas y sabores naturales del grano. Son ideales para quienes desean explorar el café con mayor profundidad.

Cómo pedir un café sin complicarte

No necesitas memorizar términos técnicos para disfrutar una buena experiencia.

Basta con hacer algunas preguntas sencillas:

  • ¿Qué origen tiene este café?
  • ¿Qué método de preparación recomienda?
  • ¿Cuáles son sus notas de sabor?
  • ¿Qué nivel de tostado tiene?

También puedes describir lo que buscas:

  • Si prefieres sabores intensos, pide un espresso.
  • Si buscas algo más suave y aromático, prueba un café filtrado.
  • Si disfrutas bebidas con leche, un cappuccino o un flat white son excelentes alternativas.

Los baristas suelen agradecer el interés de los clientes y estarán encantados de orientarte.

Errores que todos hemos cometido

Muchas personas agregan azúcar antes de probar el café. Otras creen que mientras más amargo sea, mejor calidad tiene. También es común pensar que un café muy oscuro siempre será superior.

En realidad, un buen café debe ser equilibrado y expresar las características propias del grano.

Otro error frecuente es beberlo demasiado caliente. Esperar un minuto antes del primer sorbo permite percibir mejor los aromas y sabores.

Convierte cada taza en una experiencia

Tomar café puede convertirse en un pequeño momento de pausa dentro del día.

Observa el aroma antes de beberlo, prueba diferentes orígenes, cambia de método de preparación y atrévete a salir de tu bebida habitual. Descubrirás que cada taza tiene una personalidad distinta.

No existe una única forma correcta de disfrutar el café. Lo importante es conocer las opciones para elegir la que mejor se adapta a tu gusto.

El café se disfruta mejor cuando se entiende

La próxima vez que entres a una cafetería, deja a un lado la rutina y explora nuevas posibilidades. Pregunta por el origen del grano, el método de extracción o las notas de sabor. Es probable que descubras un café completamente diferente al que has tomado durante años.

Porque un buen café no solo despierta el cuerpo; también despierta los sentidos y convierte un momento cotidiano en una experiencia que vale la pena saborear.

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Bares

El Mixólogo de los Elixires Imposibles

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Foto: Socrates El Mixólogo de los Elixires Imposibles

Los ingredientes que hacen soñar

Cada noche, cuando la ciudad apagaba sus prisas y las sombras se adueñaban de las calles, una pequeña barra de madera cobraba vida detrás de una puerta sin letrero. Solo quienes realmente necesitaban olvidar, recordar o encontrar algo perdido lograban descubrirla.

Detrás de aquella barra trabajaba Sócrates, un mixólogo de pocas palabras y mirada profunda. Nadie conocía su historia. Algunos aseguraban que había aprendido el oficio de antiguos alquimistas; otros juraban que había heredado un viejo recetario escrito con tinta de luna.

Sus bebidas no llevaban nombres comunes.

Estaban el Néctar del Primer Amor, que hacía revivir la emoción del primer beso; el Suspiro del Tiempo, capaz de regalar unos minutos junto a un ser querido que ya no estaba; el Eclipse de Cristal, que permitía contemplar el futuro durante el tiempo que tardaba en derretirse un cubo de hielo; y la más codiciada de todas: La Estrella Líquida, una mezcla que prometía mostrar el mayor deseo oculto en el corazón de quien la bebía.

Cada cóctel era preparado con ingredientes imposibles: pétalos de flores que solo abrían durante los eclipses, sal recogida de lágrimas sinceras, miel de abejas que jamás habían conocido el invierno y un destilado transparente elaborado con el rocío de los amaneceres.

Los clientes levantaban sus copas con curiosidad.

Bastaba un sorbo.

Entonces ocurría el milagro.

Algunos reían con una felicidad tan intensa que olvidaban sus penas durante horas. Otros lloraban sin tristeza, como si por fin hubieran soltado un peso que llevaban cargando toda la vida. Había quienes bailaban sin escuchar música y quienes aseguraban haber conversado con las estrellas.

Nadie salía igual de aquella barra.

Y todos regresaban.

Con el tiempo, la fama del misterioso mixólogo se extendió más allá de la ciudad. Llegaron artistas en busca de inspiración, gobernantes deseosos de claridad, enamorados que querían recuperar lo perdido y viajeros que cruzaban continentes solo para probar una de aquellas bebidas legendarias.

Pero había una regla.

Sócrates jamás probaba sus propios elixires.

—El creador nunca debe beber de su magia —respondía siempre con una sonrisa.

Una madrugada, cuando el último cliente abandonó el lugar, Sócrates permaneció solo frente a la barra. Miró durante largo rato una pequeña botella de cristal azul que nunca había abierto.

La etiqueta decía únicamente:

“Para quien ha servido sueños a los demás.”

Sus manos temblaron.

Por primera vez en muchos años decidió romper su propia regla.

Preparó una copa impecable. Añadió unas gotas del misterioso líquido, una esfera de hielo transparente y una cáscara de limón que desprendía destellos dorados.

Levantó la copa.

Respiró profundamente.

Y bebió.

En cuanto el elixir tocó sus labios, el bar desapareció.

Las paredes se disolvieron.

Las botellas se convirtieron en constelaciones.

La barra comenzó a flotar entre nubes de colores y cientos de personas brindaban con copas hechas de luz mientras pronunciaban su nombre.

Sócrates sonreía maravillado.

Por fin comprendía el verdadero poder de sus bebidas.

Entonces escuchó una voz.

—Sócrates… despierta. Vas a llegar tarde al trabajo.

Abrió lentamente los ojos.

Estaba acostado en la vieja cama de su pequeño departamento. Sobre la mesa descansaban un manual de coctelería, una libreta llena de recetas incompletas y una solicitud de empleo para trabajar como bartender en un restaurante que abriría esa misma semana.

Durante unos segundos permaneció inmóvil.

Podía sentir todavía el aroma de las frutas imposibles y el brillo de las copas mágicas.

Sonrió para sí mismo.

Tomó la libreta, escribió en la primera página “El Mixólogo de los Elixires Imposibles” y debajo comenzó a anotar, una por una, todas las bebidas que había preparado en su sueño.

Mientras salía de casa rumbo a su entrevista, pensó que quizá la magia no existía dentro de las botellas. Quizá siempre había vivido en la imaginación de quien se atrevía a crear algo capaz de hacer soñar a los demás.

Historias de cocina por: Tlacualchichihua

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