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El Mixólogo perfecto

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Cada vez es más común encontrar en restaurantes, barras, antros o bares que se especialice en la preparación de las bebidas.

Un mixólogo es una nueva generación de profesionales que mezclan sabores, texturas, colores y aromas para innovar detrás de la barra de un bar. Es diferente a un barman que tiende a preparar tragos tradicionales, donde solo hace la mezcla establecida ya antes definida.

Las principales diferencias

Existen características que describen la labor completa de un mixólogo, empezando por la diferencia entre un bartender y mixólogo; hay quienes principalmente hacen esta diferencia argumentando que el bartender se concentra en atender a la clientela y el profesional de la mixología en preparar y crear bebidas.

Un mixólogo puede tener obligaciones parecidas a un bartender pero poseer aún más conocimientos especializados sobre la composición alcohólica de las bebidas y tener mayor conocimiento en las técnicas de preparación por una preparación más teórica y técnica.  Utiliza recetas clásicas y las reinterpreta. O simplemente, cambia la forma de la bebida, con la mixología molecular.

Hay 2 ramas en las que trabaja el mixólogo: en coctelería de autor o en mixología molecular.

  • Coctelería de autor es la reinterpretación de cocteles clásicos o modernos, con nuevos ingredientes o nuevas técnicas. Por ejemplo: una margarita de autor o una perla negra de autor, o un gin tonic de autor con azafrán. Son bebidas que reinterpreta el mixólogo.
  • Mixología molecular es una interpretación de los cocteles clásicos, la invención de nuevos cocteles, o la reinterpretación de bebidas, a través de nuevas técnicas y elementos.

Hoy en día los mejores mixólogos del mundo prueban sus habilidades y conocimientos dentro de concursos que los colocan entre los mejores del mundo.

La Mixología y sus características

El tomar bebidas mezcladas no es algo nuevo, aunque los inicios propios de la mixología se pueden comenzar a trazar al final de la segunda guerra mundial, tratándose particularmente en América.

La cantidad de bares alrededor del mundo ha crecido tanto como los diferentes tipos de licores, que se pueden combinar y mezclar para hacer bebidas atractivas para los clientes.

Además cada vez es más común encontrar alguien en restaurantes, barras, antros o bares que se especialice en la preparación de las bebidas y que cuente con el equipo correcto para hacerlo.

Los campos laborales

Los trabajos en los que generalmente se requiere de un mixólogo es en la creación de bebidas en bodas, eventos especiales o aperturas de restaurantes. A veces se les comisiona para desarrollar bebidas especialmente para el menú en un bar o restaurante, tomando en cuenta el estilo, ambiente y tipo de clientes.

Si las bebidas que fueron creadas por parte de un profeisonal son buenas, estas no solo recibirán buenas críticas, sino que también atraerán cada vez más y más clientes.

Otro campo de trabajo es que muchas empresas de alcohol importantes son frecuentes patrocinadores de mixólogos que crean nuevas bebidas con sus productos e incluso hacen concursos ofreciendo fama y atractivos premios para los ganadores.

Uno de los concursos más importantes para la mixología acontece cada año en las Vegas y es el bartending championship.

¿Qué otros conocimientos debería tener un buen Mixólogo?

Sin embargo la mixología y la labor de un mixólogo no se limita a mezclar y crear bebidas o ganar concursos. Es una rama de especialidad que implica de conocimientos químicos y físicos y que día con día busca innovar y trascender los límites de la coctelería convencional, por ejemplo hoy en día se estudia una rama especial llamada mixología molecular.

En México puedes encontrar instituciones de buena calidad para aprender este trabajo, una de las que te podemos recomendar es:

Cursos EMCEBAR donde puedes aprender la mixología y otras interesantes disciplinas.

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Términos básicos del mundo del vino

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Conocerlos te ayudarán a seleccionar un favorito

Dado que los sabores son tan subjetivos, es fácil descartar los términos de cata de vinos por considerarlos pretenciosos y poco útiles. Sin embargo, entender algunas frases básicas puede proporcionarte todo el vocabulario necesario para describir los vinos que te gustan y los que no. 

Aquí algunos términos de uso común en el mundo del vino:

  • Seco: significa esencialmente «no dulce». Los vinos secos no contienen azúcar residual del proceso de fermentación —y si lo hacen, es en una cantidad muy baja.
  • Off-dry (no seco): presenta una pequeña cantidad de azúcar residual, lo que le da un suave dulzor. El término francés para «off-dry», «demi-sec», también se utiliza con frecuencia en las catas de vino y en las etiquetas de las botellas.
  • Dulce: Un vino dulce —también conocido como digestivo— contiene cantidades significativas de azúcar residual y tiene un dulzor pronunciado en su sabor.
  • Roble: Muchos vinos tintos y ciertos vinos blancos se someten a un proceso de envejecimiento en barricas de roble, y dichas barricas dejan un sabor a madera y tostado al vino. Cuanto más tiempo pase el vino en las barricas, más fuerte será el sabor «a roble».
  • Con cuerpo: Es un término generalmente utilizado para describir los vinos tintos, y se refiere tanto al sabor del ellos como a su textura. Son los que tienen sabores ricos y complejos, textura robusta que envuelve la boca y la lengua y un mayor contenido de alcohol.
  • Taninos: Los taninos son compuestos naturales que se encuentran en las uvas de vino (especialmente en la cáscara de dichas uvas). Estos compuestos afectan a la textura del vino en la boca; la sensación de sequedad que se puede experimentar al beber una copa de vino tinto proviene de los taninos. Estos existen tanto en los vinos blancos como en los tintos, pero los segundos se producen y envejecen con la piel de la uva todavía en contacto; esto hace que la estructura tánica de los vinos tintos tiende a ser más prominente.
  • Uva: La gran mayoría de los vinos producidos en el mundo utilizan la uva como ingrediente principal. Estas difieren de las «uvas de mesa» diseñadas para comer; suelen ser más pequeñas, más jugosas y más ácidas. La mayoría son de la especie vitis vinifera, un estilo de uva cultivado específicamente para la producción de vino. Algunos vinos llevan el nombre del estilo de uva con el que se elaboran; «Chardonnay», «Cabernet Sauvignon» y «Pinot Noir» son ejemplos de uvas que suelen dar nombre a sus vinos. Sin embargo, algunos vinos toman sus nombres de las regiones donde se producen. Los vinos franceses son especialmente notables por este patrón: «Champagne», «Burdeos» y «Borgoña» encajan en el tema de los «vinos con nombre de región».

Al fin y al cabo, un «buen vino» es cualquier vino que te guste. No es necesario gastar mucho para disfrutar de una gran experiencia de degustación; pero un poco de conocimiento de los términos utilizados, te ayudará a simplificar tus compras y aumentará las posibilidades de comprar un vino que disfrutes. 

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Tipos de tequila

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Diferencia entre tequila blanco, reposado y añejo

El tequila es la bebida mexicana más conocida en todo el mundo. Es destilada a partir de la fermentación de la piña del agave Tequilana Weber, variedad azul. La cual se produce en todo Jalisco y en algunos municipios de Guanajuato, Michoacán y Nayarit.  

Si el tequila no se prepara con esta variedad de agave y en los municipios autorizados por la Denominación de Origen, la bebida no puede ser llamada “tequila” sino más bien, destilado de tequila, mezcal o sotol

Aquí las diferencias

De acuerdo al tiempo que el destilado reposa en barrica, este recibe distintos nombres: blanco cuando no pasa tiempo en barrica; reposado cuando se queda en barrica más de dos meses y menos de un año; añejo cuando su maduración en barril es más de un año y menos de tres; y finalmente el extra añejo que tiene más de tres años de maduración. 

El tequila blanco, al no tener tiempo de añejamiento, no adquiere color. Su sabor es más dulce y cuenta con notas suaves y tonos cítricos. Es la base con la que se preparan todos los tequilas y la versión más pura de la bebida.

El tequila preferido

El tequila reposado es el que más gusta entre los paladares, pues según cifras estadísticas es el más comercializado en el mundo. Como mencionamos anteriormente pasa en barrica un mínimo de dos meses y un máximo de un año; tiempo en el cual comienza a adquirir mayor cuerpo y suaves notas amaderadas. 

El añejo tiene notas más suaves que el reposado, pero tiene un sabor a madera más fuerte, razón por la cual se considera más sofisticado. Se madura en barricas de encino o roble las cuales es preferible que sean nuevas. 

Los extra añejos poseen notas más marcadas de madera, vainilla y especias debido al tiempo que pasa en barrica, su aroma es más intenso y se logra apreciar más. 

Es una de las categorías más valoradas por los conocedores de vinos y espirituosos quienes la consideran una bebida fina y elegante. 

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Decantar y oxigenar el vino

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Te contamos cuál es la diferencia

Parece lo mismo, pero no lo es.
Primer paso, la definición del diccionario. Y para eso, nada mejor que la Real Academia de la lengua Española, la cual define el verbo decantar como “separar un líquido del poso que contiene, vertiéndolo suavemente en otro recipiente” o “separar sustancias no miscibles de diferente densidad en un medio líquido”. Dos aclaraciones: uno, estos “posos” se escriben con “s” porque hacen referencia a los sedimentos, no al “pozo” que se hace en la tierra; y dos, como se puede apreciar, en ningún momento se menciona el oxígeno.

La oxigenación

Oxigenar se explica como la acción de “combinar o mezclar una sustancia con oxígeno”. La diferencia entre los dos términos es clarísima. Ahora entonces, segundo paso: un poco de historia. El elemento por excelencia que se utiliza para hacer cualquiera de las dos acciones definidas, es el famoso decantador. Su historia se remonta al antiguo Egipto, donde se usaba con distintos fines (su material no era el vidrio, por supuesto), y se siguió usando en el Imperio Romano y en casi toda Europa.

La necesidad del proceso

Se utilizaba en los procesos de elaboración de distintos productos, incluyendo los destilados. Su relación con el vino, surge por necesidad, no por elegancia. Los antiguos grandes vinos franceses necesitaban largos periodos de guarda antes de ser consumidos, y otra vez por necesidad, ya que los vinos jóvenes eran muy tánicos y ásperos, “duros”. Todos esos factores eran “domados” o “suavizados” con la estiba prolongada en botella.

Pero esa misma estiba, generaba “posos”, también conocidos como “borras” o “sedimentos”. Se trata de esa especie de “cristalitos” o “arenilla” que encontramos en los corchos, en las paredes, o en el fondo de las botellas (dependiendo cómo hayan reposado), fundamentalmente, de vino tinto. Están compuestos en su mayoría por dos ítems: uno, la unión de los taninos (astringencia) con los antocianos (color), que al formar con el tiempo cadenas moleculares más complejas y pesadas, se hunden, floculan.

Y dos, el bitartrato de potasio y el tartrato cálcico, que son producto de la unión del ácido tartárico propio de la pulpa de la uva con la potasa del hollejo y con el calcio. Son todos compuestos naturales, que tienen tendencia a ensamblarse con las temperaturas de guarda y el tiempo, y son incoloros, pero en su camino al fondo de la botella arrastran partículas de color que los tiñen. También se pueden encontrar, en mucha menor medida, otros pequeños restos naturales del proceso de transformación de la uva en vino.

El decantador

El hecho que los vinos tintos se elaboren en contacto con los hollejos y los blancos no, explica porqué este fenómeno se da en el primer caso. Y así las cosas, antes de servir el vino tinto en las copas, los franceses lo introducían en el decantador, justamente para decantarlo. Es un procedimiento que, a priori, podría pasarse por alto estibando las botellas de la forma correcta, para que las borras queden en los “hombros” de las mismas, que para eso están ideadas.

El hecho de utilizar el decantador como oxigenador, es algo un tanto más contemporáneo, que surge con el “boom” de los vinos de las últimas décadas. El objetivo aquí es airear el vino para que se “exprese” más, para que sus olores se sientan más fácilmente, para que se “abra”. O sea, para acelerar un proceso que perfectamente puede darse con el vino servido en los clásicos “copones”, con el correr de los minutos.

No siempre el decantador

Pero se debe tener cuidado con el uso del decantador. No cualquier vino puede ser colocado allí. Por ejemplo, un vino muy añejo, con muchos años de guarda, no soportaría una oxigenación muy brusca o repentina, ya que estructuralmente está más débil y sutil, y una acción semejante le quitaría su encanto. De hecho, cuando nos disponemos a disfrutar de un vino, se supone que no estamos apurados, y que vamos a disponer del tiempo para ir notando como el vino va cambiando en la copa, como se va “abriendo”.

Sin dudas, a medida que transcurra el tiempo, el oxígeno irá haciendo aparecer distintas capas aromáticas, modificando nuestra percepción del vino en cuestión, lo que es también maravilloso y forma parte del “ritual” bien entendido del vino. Todo esto, sería imposible si utilizamos un decantador (u oxigenador). Si bien dentro del mundo del vino nadie tiene la verdad revelada, sino que cada uno lo disfruta como mejor le parece…si no es indispensable, no use el decantador.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier – Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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