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Alimentos con pocas calorías

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Y no todos son frutas y verduras

Lechuga con tomate y nada de condimento, cada día, a la hora de la cena… para rematar bien el día. Este desolador panorama en algunas dietas bajas en calorías tiene su lado bueno: sirve de inspiración para quienes buscan alimentos poco energéticos para confeccionar sus propias comidas (en su caso, no se privan del aceite de oliva virgen extra, lo que le da al asunto una perspectiva muy distinta).

Pero, por muy interesantes que sean estos clásicos alimentos, la inspiración acaba agotándose, y eso es injusto. Lo es para la gran cantidad de alimentos que tienen casi cero calorías y numerosas ventajas nutricionales, opciones a las que todos podemos sacar un buen partido. Para conocerlos mejor, hemos identificado 25 que tienen menos de 40 kilocalorías por 100 gramos de porción comestible.

Aquí la lista

Fresas y frambuesas, un placer antioxidante

100 gramos de porción comestible de estas deliciosas frutas de temporada solo tienen 36 y 38 kilocalorías, respectivamente. Y el sabor inconfundible de estas golosinas de la naturaleza no es el único punto a favor de estos alimentos para el comensal atento: 100 gramos de fresas contienen más vitamina C que una naranja mediana (60 frente a 50 miligramos). La vitamina C tiene alto poder antioxidante, una propiedad que comparte con otras sustancias bioactivas presentes en esta fruta, como las antocianinas y los polifenoles. “Además, su aporte de fibra, común en el grupo de las frutas y hortalizas, hacen de estas frutas un alimento adecuado para dietas para tratar problemas de estreñimiento”, indica el dietista-nutricionista de la Academia Española de Nutrición y Dietética Manuel Moñino.

Apio, con razón es una referencia

Según una teoría, es un alimento con calorías negativas. Es decir, que cuando se tienen en cuenta las que el cuerpo emplea en asimilarlo, comer apio quita más calorías de las que aporta. La idea es audaz pero, según un estudio reciente, equivocada. No obstante, 100 gramos contienen solo 11 kilocalorías, según los documentos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Cebolla, ¿podríamos vivir sin ella?

Es un sabroso ingrediente, especialmente atractivo en primavera, sin el que la cocina mexicana sería un imposible culinario. Destaca su aportación de antioxidantes conocidos como flavonoides, unas sustancias protectoras que el organismo no puede sintetizar y de las que se han identificado unas 5.000 diferentes. En muchos casos actúan como pigmentos en la naturaleza y, de hecho, el color morado y rosáceo de algunas variedades de cebolla son el fruto de algunos de unos flavonoides, los antocianos. Las técnicas culinarias no hacen que la cebolla pierda cantidades significativas de estas sustancias antioxidantes, y sus calorías tampoco varían excesivamente: si este alimento crudo tiene 26 kilocalorías, asado solo suma 38 y, hervido, 18. “La cebolla es parte del tradicional sofrito, clave de las recetas de la dieta mediterránea, y, junto al tomate, el ajo, otras verduras de temporada y el aceite de oliva, facilita el consumo de alimentos saludables como las legumbres y los pescados”, señala Moñino.

Pulpo, fuente de zinc

Es tan inteligente como sabroso, y sus calorías son relativamente escasas. Mucho habría que comer para que no fuese así, teniendo en cuenta que, cocido, solo tiene 69 kilocalorías por cada 100 gramos. Aquí no se cuentan las que aporta el aceite de oliva para aderezarlo. Su exiguo aporte calórico se debe a la combinación de un bajo contenido en grasas con una alta proporción de proteínas. Y es muy importante su contenido de zinc: una ración aporta el 30% de la ingesta recomendada del mineral para mujeres de entre 20 y 39 años, con actividad física moderada, y el 76% en los hombres, según las cifras que recoge la FEN.

Níscalos o setas, los ‘magos’ del sol

La seta más popular solo tiene 14 kilocalorías por cada 100 gramos. Y contiene ergosterol, una sustancia que, al contacto con la luz del sol otoñal, se convierte en una forma de provitamina D que, una vez ingerida, se transforma en la forma activa de la vitamina en el riñón.

La clásica naranja

Si es por calorías, hay un empate técnico. Mientras la primera tiene 38, la segunda solo aporta 40. Como es bien sabido, entre todas sus virtudes nutricionales destaca el contenido de vitamina C: una naranja mediana aporta toda la que se recomienda tomar al día. Lo que no todo el mundo sabe es que pierde fibra cuando se toma en forma de zumo. Además, el contenido de azúcar aumenta, ya que un vaso de zumo puede tener hasta el azúcar de 3 naranjas, y “pasan a ser considerados como azúcares añadidos”, dice Moñino. Sin duda son razones de peso para comerla entera.

Espinacas, que no falten

Cuando se preparan hervidas, solo contienen 22 kilocalorías. Son fuente de vitaminas (B2, A, C, E, K y fólico) y minerales (hierro, magnesio, manganeso y potasio). También aportan fibra soluble e insoluble, un compuesto que podría jugar un papel relevante en la prevención de numerosas enfermedades y que es muy importante en una dieta saludable.

Los berros no son malas hierbas

Los romanos los apreciaban, pero no todos han estado de acuerdo con su gusto imperial; este alimento ha sido considerado una mala hierba durante mucho tiempo. Su nombre científico, Nasturtium, se deriva de la combinación de los términos latinos nasus y tortus, “nariz” y “torcido”, respectivamente. El origen del apelativo “nariz torcida” está en que su olor picante irritaba el prominente órgano. En cuanto a las cualidades nutricionales, los berros contienen vitamina A, folatos, vitamina B6 y vitamina C, además de ser fuente de potasio, manganeso y calcio. Y solo tienen 12 kilocalorías.

Almejas, mucho, y muy delicioso, hierro

Solo contienen 48 kilocalorías, a eso hay que añadirle las que van en la salsa y el pan para mojar en ella, pero aún así vale la pena optar por estas delicias. Mejor tomarlas a la plancha, salteadas o al horno, si queremos contener el aporte energético de la dieta. Una ración de almejas (entre 50 y 60 gramos en limpio) contiene el 85% del valor de referencia para el hierro. También contiene varias vitaminas como la niacina, y, por supuesto, son una singular fuente de placer gastronómico estival.

Calabacín, por sus mucílagos

Este alimento rico en vitamina C es, ¡sorpresa!, de la familia de la calabaza… pero tiene más agua y menos fibra. Destaca por su contenido en mucílagos, un tipo de fibra soluble muy apreciada como laxante. La calabaza hervida contiene 12 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible, mientras el calabacín tiene 17.

Solomillo de ternera, ligera proteína

No todo va a ser fruta y verdura. Si te gusta la carne, ya sabes que hay una pieza de ternera que cuesta tanto como calorías quita a tu dieta. Y es que el solomillo de ternera solo aporta 110 kilocalorías por cada 100 gramos, de lo que, nutricionalmente, el 75% tiene forma de proteína. Otra parte del animal que destaca por su bajo aporte calórico son los riñones, que están compuestos por agua en un 80%. Tanto los de ternera como los de otros animales aportan una gran cantidad de nutrientes, entre los que destaca el selenio: una ración aporta más del 160% de la ingesta recomendada para un hombre de entre 20 y 39 años, con una actividad física moderada. “Pero es una carne -la ternera- cuyo consumo debe limitarse a una frecuencia quincenal, prefiriendo antes las de aves, conejo o incluso los cortes muy magros de cerdo”, una propuesta que encaja mejor con las recomendaciones de una alimentación saludable, advierte Moñino.

Leche descremada y desnatada

En lo que se refiere a la energía, la diferencia no es demasiado grande entre la leche de vaca desnatada y la entera. La desnatada tiene 34 kilocalorías y la entera, 65. La diferencia está en el contenido de lípidos, que es de 3,8 gramos por cada 100 en la leche entera por 0,2 en la desnatada. “A pesar de la poca diferencia, las guías alimentarias recomiendan elegir preferentemente los lácteos bajos en grasa”, indica Moñino.

Sandía

Esta fruta aparece ya en los jeroglíficos egipcios, un testimonio de que hace unos 3.500 años ya se cultivaba en el Nilo. Es, sin duda, una aportación cultural que todo habitante de la península Ibérica debería agradecer: con un 95% de su peso en agua, pasa por ser la fruta que más líquido contiene, y es un postre de diez para la canícula peninsular. Teniendo en cuenta que el agua sí que contiene cero calorías, no es de extrañar que 100 gramos de sandía solo aporten 20 kilocalorías.

Melón

Por todo lo que refresca, a nadie se le escapa que esta fruta veraniega también tiene una gran cantidad de agua -el 92%, concretamente-. Junto a las fresas y el mango, es una de las frutas con mayor contenido en folatos. Sus 27 kilocalorías no son muchas más de las que tiene la sandía, pero, en cuestión de frutas, no se trata de las calorías, pues la diferencia en la dieta la marcan otros alimentos ricos en energía y pobres en nutrientes.

El saludable toque picante del rábano

Prácticamente el 95% es agua, y solo tiene 16 kilocalorías por cada 100 gramos. Uno de los componentes protagonistas de esta raíz son los glucosinatos, sustancias comunes en otras hortalizas de la familia como las coles y coliflores, que tienen un alto poder antioxidante y que son las responsables de darle a este alimento su interesante toque picante.

Bacalao fresco un pescado bajo en grasa

Solo tiene unas 83 kilocalorías por cada 100 gramos. Como acumula la grasa en el hígado -del que se obtiene un aceite rico en omega 3-, en vez de en los músculos, el bacalao está entre los pescados más magros que existen. También es el protagonista de numerosas, e insuperables, recetas.

Coliflor cocida, simple pero segura

Solo tiene 27 kilocalorías, así que te puedes permitir ese chorro de aceite de oliva virgen extra que le da un excelente sabor. Más del 90% de esta crucífera es agua, lo que repercute en su bajo valor energético.

El pepino, mejor con la piel

Su frescura es equiparable a su ligereza energética. 100 gramos de pepino solo contienen 12 kilocalorías y, si no te gustan crudos, puedes tomarlos en vinagre, una variante que proporciona prácticamente la misma energía. Eso sí, son muy ricos en sal, lo que los convierte en una opción ocasional –algunos deportistas recurren a su salmuera para eliminar los calambres en los momentos más exigentes de la competición-. No es especialmente rico en nutrientes, y aprovecharlos al máximo precisa no quitarles la piel, ya que así se aprovecha mejor la fibra, la vitamina K y las sustancias bioactivas.

Tomate, el ‘rey’ del licopeno

Este versátil alimento, que tiene un sabor inigualable y que proporciona solo 19 kilocalorías por cada 100 gramos, tiene innumerables beneficios nutricionales. Por ejemplo, aporta fibra y es rico en vitamina C. También destaca por su alto contenido en licopeno, un antioxidante cuyo efecto gana potencia con el calor del cocinado, una de las razones de la combinación magistral del tradicional sofrito. Estos carotenoides son más abundantes en el tomate pera, en los frutos más maduros y en los que han sido cultivados al aire libre y madurados en la planta.

El pimiento es todo un acierto

Es una guarnición que no desentona en un sinfín de platos y que es calóricamente barata: el pimiento solo contiene entre 18 y 28 kilocalorías en crudo por cada 100 gramos de porción comestible. Y es la hortaliza que tiene más vitamina C (129 miligramos en cada 100 gramos, casi el doble que las fresas, que tienen 67).

Acelgas, casi como comer agua

Esta hortaliza es un 94,4% agua, lo que justifica que proporcione solo 21 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible. Entre sus propiedades nutricionales destaca que una ración de 150 gramos de acelgas aporta casi el 30% de la cantidad recomendada de hierro, y casi el 145% de folatos, que ayudan a formar glóbulos rojos y blancos, y el ADN.

Lechuga hasta en los bocadillos

Con razón es un clásico de las dietas. Este crujiente y vistoso vegetal solo contiene 16 kilocalorías por cada 100 gramos -en este apartado, una competidora suya, la escarola, sale victoriosa con solo 12-. Dicen que una hoja de lechuga romana tiene una sola caloría, un cálculo que la convierte en el alimento ideal para controlar la energía que ingerimos, aunque contar calorías para perder peso no sea siempre lo más recomendable.

Moras, una oscura atracción

Son ricas en fibra, una característica que comparten con el resto de las bayas silvestres, y tienen un profundo y atractivo color oscuro. La característica tonalidad de la fruta, que va del blanco al morado, pasando por el rojo, a medida que madura, es el fruto de dos sustancias antioxidantes conocidas como antocianinas. Esta fruta también contiene pterostilbene, una sustancia parecida al resveratrol de las uvas, que es un compuesto con fama de promover la longevidad, aunque aún queda mucho por investigar al respecto… Y solo tienen 37 kilocalorías por cada 100 gramos.

¿Y si hoy pedimos langosta?

Este animal mueve por el fondo marino su cuerpo de 91 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible. El crustáceo ofrece proteínas de alto valor biológico y es rico en minerales, como el selenio, zinc y yodo, pero también está vedado a personas con gota por su contenido en purinas. Quizá puedes pedirla de vez en cuando, que tampoco es que la vayas a comer todos los días.

Pues ahora ya tienes más opciones de alimentos bajos en calorías para que no solo comas lechuga para mantenerte a dieta.

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Los mexicanos aman el limón

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Es difícil imaginar en México, unos tacos al pastor, una carne asada o un delicioso pozole sin limón 😉

Bueno, pues más o menos lo anterior describe la relación que existe entre nuestra comida y la afición que tenemos por ponerle limón a casi todo, si es salado, amargo, dulce, picante, de sabor neutral, a las bebidas… unas gotitas de limón ¡por favor!

Limón prácticamente a todo 😋

Aunque la razón de esta costumbre no se conoce bien a bien, algunos dicen que es porque el limón intensifica los sabores de los alimentos, otros que porque contrarresta lo picante de nuestra gastronomía, otros más que es simplemente una costumbre, en fin, la realidad es una: le ponemos limón a todo.

Múltiples usos del limón

Ahora bien, por si no fuera suficiente, el limón no se queda en la mesa, lo llevamos a todos lados. Las propiedades de este cítrico van desde las medicinales ya que es una excelente fuente de vitamina C, pasando por las alimenticias (obvio), hasta las cosméticas.

Estas últimas son muy curiosas, porque no nos referimos a los empleados en la industria que las procesa para extraer su esencia, estamos hablando del uso en bruto del limón como, por ejemplo, gel, desodorante, aclarador de la piel, dentífrico, para limpiarse las manos después de una taquiza callejera, para quitar el mal aliento.

México es el segundo productor mundial de limón

Finalmente, el limón es la solución perfecta para los valientes que quieren sanar una herida, ya sea en la piel o del corazón, sí esta última acompañando a un buen tequila.

México produce al año más de 2.5 millones de toneladas de limón, lo que nos lleva a ocupar el 2° lugar mundial en producción y nos permite consumir un promedio por persona de 14 kilos al año.

Si vives o vienes a México, seguramente deberás experimentar alguna comida o bebida con su respectivo y obligatorio, toque de limón. 😃👍🏽

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¿Sabías esto del queso?

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Foto: iStockPhoto

Estos datos te van a sorprender!

Desde la pizza hasta la pasta, nos encanta el queso en todas sus formas y, de hecho, también levanta el ánimo. Durante un período de tiempo, el queso se ha convertido en un ingrediente alimentario de fácil acceso que se celebra en todas las cocinas del mundo. ¡Hoy te contaremos algunos datos realmente interesantes y extraños sobre el queso que seguramente te sorprenderán! (Imagen: istock)

El primer dato curioso es: Sin origen

Bueno, el queso tan consumido sigue sin tener un origen particular. Si bien algunos estudios arqueológicos sugieren que sus raíces se remontan al año 6000 a. C., algunos sugieren que se originó en Mesopotamia. Lamentablemente, nada está probado hasta la fecha.

El queso es bueno para los dientes

El queso es rico en calcio y es bueno para los dientes y los huesos. El queso también estimula la producción de saliva, lo que elimina el azúcar y los ácidos de la boca y previene las caries.

Ayuda a dormir bien

Según un estudio realizado por el British Cheese Board, la gran cantidad de aminoácido triptófano en el queso ayuda a dormir mejor. Se sugiere que comer un trozo o dos de queso antes de acostarse ayuda a dormir bien.

Bueno para personas intolerantes a la lactosa

Se ha descubierto que el queso añejado naturalmente como el Parmigiano-Reggiano está bien para que lo digieran las personas intolerantes a la lactosa. Estos quesos también tienen menos contenido de azúcar.

El queso añejo huele a pies malolientes

Esto puede sonar asqueroso, pero el olor del queso apestoso es similar al olor de los pies, porque ambos contienen la misma bacteria llamada Brevibacterium linens.

El queso más caro se hace con leche de burra

El queso ‘Pule’ más caro del mundo está hecho con leche de burra serbia. Según los informes, es el queso más caro, alcanzando más de $ 600 por libra.

Fue un regalo de bodas de la reina Victoria

En 1840, cuando la reina Victoria se casó, recibió la rueda de queso cheddar más grande del mundo como regalo de bodas. La rueda tenía más de nueve pies de circunferencia y 20 pulgadas de profundidad.

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¿Un banco de semillas?

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Foto: NordGen

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard funciona como la caja de seguridad de un banco, pero para semillas.

Es un depósito donde se resguarda un ejemplar de cada semilla existente en los bancos genéticos de todos los países, para ser replicada en caso de desaparición a causa de catástrofes naturales o conflictos bélicos. Es una contribución noruega a la biodiversidad del planeta y una forma de asegurar el abastecimiento de alimentos para el mundo.

El Banco Global de Semillas de Svalbard

Semillas
Foto: NordGen / Muestras semillas

No es un banco genético al cual los investigadores o interesados pueden recurrir, sino que está pensado para que los bancos genéticos nacionales o regionales guarden allí sus semillas para ser replicadas en caso de que se pierdan como consecuencia de catástrofes naturales o conflictos bélicos. Funciona como la caja de seguridad de un banco. 

Depósito de semillas (Foto: NordGen)
Foto: NordGen / Bodega

El edificio de la bóveda es propiedad de Noruega y el servicio de resguardo es gratuito. No obstante, las semillas son propiedad del banco genético que las depositó allí.

El techo de la Bóveda es una obra de arte de Dyveke Sanne, llamada “Repercusión Perpetua”.

El techo de la bóveda de semillas de Svalbard está decorado con una obra de arte de Dyveke Sanne, llamada (Repercusión perpetua" (Perpetual Repercussion)
Foto: Svalbard Gobal Sees Vault/Riccardo Gangale / Techo exterior de la Bóveda

La bóveda es operada por NorGen (Centro Nórdico de Recursos Genéticos) en cooperación con el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega y la organización internacional Global Crop Diversity Trust.

Actualmente hay más de un millón de muestras de semillas almacenadas; más de 6000 especies provenientes de 249 países.

Exterior de la Bóveda de semillas de Svalbard
Foto: NordGen / Exterior de la Bóveda de semillas de Svalbard

¿Cómo surgió el proyecto?

En 1984 se inauguró el Banco Genético Nórdico con semillas de plantas escandinavas conservadas en una mina en desuso. Debido a la incertidumbre sobre lo que sucedería con los recursos genéticos, no era posible que el banco fuera internacional. Con la entrada en vigor del Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura en 2004 finalmente se hizo posible. Noruega tomó la iniciativa de construir el banco a un costo de aproximadamente 9 millones de dólares.

En febrero de 2008 el gobierno noruego inauguró la Bóveda.

¿Por qué fue construida en Svalbard?

Svalbard es una isla al norte de Noruega a 1000 kilómetros. Se eligió Svalbard en principio porque es un lugar seguro; de hecho, se considera una zona desmilitarizada y protegida ambientalmente, con buena infraestructura y eficientes rutinas de transporte y distribución, con uno de los aeropuertos más septentrionales del mundo. Y, además, porque cuenta con “permafrost”, que es la capa de suelo permanentemente congelada que facilita la conservación de bajas temperaturas.

Bóveda de semillas de Svalbard
Foto: NordGen / Fauna exterior

Capacidad de almacenamiento y condiciones de mantenimiento

La bóveda está construida en el interior de la montaña a 130 metros de profundidad y a 130 metros sobre el nivel del mar, lo que garantiza que el suelo esté seco. La cámara está construida a prueba de erupciones volcánicas, de terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter y de radiación solar y, en caso de falla eléctrica, el permafrost actuaría como refrigerante natural. La bóveda tiene una temperatura artificial de 18 grados bajo cero, pero en caso de corte eléctrico, la temperatura natural es de entre 3 y 5 grados bajo cero, lo que permitiría continuar conservando las semillas congeladas. La bóveda tiene capacidad para albergar 4,5 millones de semillas diferentes.

Descarga de cajas de semillas en la Bóveda de Svalbard
Foto: NordGen / Descarga de semillas en la Bóveda de Svalbard

Pensando en las futuras generaciones

En las últimas décadas, muchos cultivos de épocas pasadas se perdieron ante el auge de la agricultura moderna. Una selección más pequeña de semillas adaptadas a grandes áreas de cultivo, nueva maquinaria agrícola y tecnología eficiente de fertilización y riego contribuyeron a aumentar la producción de alimentos para una población cada vez mayor. Al mismo tiempo, esto llevó a que se perdiera gran parte de la gran diversidad de semillas. La unificación de la producción de alimentos también hace más vulnerable la biodiversidad.

La diversidad genética representa oportunidades para adaptar la producción de plantas a diferentes condiciones de crecimiento, nuevas enfermedades y plagas y un clima más impredecible. Cuando el clima cambia, es crucial que aún tengamos acceso a una gran reserva genética. Hoy no sabemos exactamente qué recursos genéticos pueden ser útiles en el futuro. Por lo tanto, se necesita un depósito lo más rico posible.

Este trabajo es regulado por una cooperación global única porque todos los países necesitan semillas de otros países y regiones. La Bóveda de Semillas Global de Svalbard simboliza tanto la interdependencia global como la cooperación global.

Conoce más en el siguiente vídeo:

Auspiciado por: Ministerio de Agricultura de Noruega y NordGen.

Enlaces: 
Bóveda Global de Semillas de Svalbard: https://seedvault.no
Ministerio de Agricultura de Noruega: www.regjeringen.no
Sitio de NordGen donde puede consultarse toda la información acerca de las semillas depositadas (especies, semillas, países, bancos genéticos, organismos e instituciones):  https://www.nordgen.org/
Sitio de la organización internacional CropTrust:  https://www.croptrust.org/

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