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Cultura gastronómica

Scoolinary: La escuela gastronómica que nació con la pandemia

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Foto: Zahyra Pérez / Consultora Macrobiótica

110 cursos online para aficionados y profesionales de la gastronomía

Durante el confinamiento, mientras el mundo estaba paralizado y la gente no podía salir de sus casas, un grupo de emprendedores inició un proyecto de formación online que ya lleva un año de funcionamiento y en pleno crecimiento. Se trata de Scoolinary, la escuela online de gastronomía  que ya cuenta con  casi 2.000 suscriptores, más de 110 cursos en la plataforma y los mejores chefs y profesores de cada especialidad. Ya son más de 30 Estrellas Michelin las que se han sumado a esta plataforma para compartir todo su conocimiento y llegar así a millones de personas.

El sector de la hostelería demanda cada vez más formación y se reinventa en busca de la educación por internet, que poco a poco va encontrando su sitio en este sector. Por otro lado,  es un sector  que da trabajo a millones de personas. Además, faltan profesionales cualificados, hay una alta rotación y la formación online está generando una revolución para ayudar al crecimiento de estos profesionales.

Los cursos están dirigidos tanto a profesionales como aficionados a la cocina y la gastronomía. Hasta hace algunas décadas ser cocinero no era una profesión de prestigio, pero con el boom de la formación online, el posicionamiento de la gastronomía, en la actualidad cualquier persona puede formarse y aprender de los mejores chefs como propone Scoolinary. 

A partir de estas premisas, Jordi Ber, con su antiguo socio Martín Caleau (ambos fueron cofundadores de Habitissimo), junto a Vicente Fortea, Lorena Hidalgo, Inés Calle y María Parareda, iniciaron en julio del 2020 Scoolinary, la escuela online de formación gastronómica. 

“Al principio fue un desafío, todos tenemos en común que nos apasiona la buena gastronomía, la tecnología y las posibilidades de la educación online”

comenta Lorena Hidalgo, responsable de Marketing. 

Los cursos que se imparten

Foto: Collage Scoolinary

Los cursos pueden adquirirse sueltos y tienen un precio promedio de 20 euros. Pero sin duda, la mejor opción es la suscripción a Scoolinary, con la que cualquier persona puede acceder de manera ilimitada a todos los cursos de cocina, repostería, panadería, coctelería, sumillería y gestión por menos de 15 € al mes.
Así, todo aquel que ingrese por la web podrá acceder a los cursos, seleccionar temáticas, y estudiar las lecciones en el tiempo que más les convenga. Cada curso cuenta con un recetario y apuntes teóricos como material complementario.
Todos los cursos tienen una duración media de 90 minutos y se dividen en lecciones en vídeo de dos o tres minutos. El usuario puede volver a  ver lo que le interese, hacer preguntas a la comunidad, compartir sus proyectos, platos o iniciativas.

Los profesores que dan las clases

Para garantizar la calidad de los cursos y contenidos, el equipo de Scoolinary ha seleccionado a los mejores chefs y profesores cada uno especialistas en su área. La escuela cuenta con más de 30 estrellas Michelin, como Ramón FreixaJordi Roca, Paco PérezBegoña RodrigoRodrigo de la CallePaco Roncero, María José San RománPepe SollaNandy Jubany, entre otros. 

“Queremos poner a los mejores profesionales del sector a los precios más accesibles posibles para ayudar a cualquier profesional a crecer profesionalmente, y también hacer crecer su negocio”

comenta Jordi Ber, CEO y cofundador. 

Desde sus inicios, la escuela pretende ofrecer esta garantía a quienes deciden formarse online y aprender con un contenido de calidad. 

Las innovaciones y el futuro

Scoolinary, además de ofrecer formaciones online, es un punto de encuentro para amantes de la gastronomía. Por ello ofrece una comunidad online para que todo el mundo pueda comentar su experiencia, compartir dudas y proponer ideas o novedades.

Otras dos innovaciones que  Scoolinary fue incorporando en este primer año, han sido: las Clases Magistrales gratuitas en directo de una hora de duración con los profesores, donde los usuarios pueden hacer preguntas  y los Talleres Scoolinary, donde los grupos de alumnos cuentan   con un tutor a disposición para hacer ejercicios prácticos, recibir feedback sobre sus elaboraciones, hacer consultas online y profundizar así mucho más en las temáticas que elijan. Son un beneficio exclusivo para aquellos alumnos que se hayan apuntado a una suscripción anual.

Por último y pese a que la escuela ya dio su salto a países de Latinoamérica, lo siguiente es la versión en inglés, en la página, ya existen 12  cursos disponibles en esta versión.
También hay cursos subtitulados en varios idiomas como el francés, italiano e incluso chino. 
Por último, el coronavirus ha impulsado la digitalización en casi todos los sectores. También en la educación, donde el cierre por el confinamiento han llevado a los centros educativos a servirse de la tecnología para poder garantizar su actividad. La apuesta por la formación online se sitúa como uno de los grandes retos y Scoolinary ya está avanzando en ello. 

Foto: Scoolinary

Scoolinary quiere democratizar el acceso a la mejor formación en hostelería y restauración poniendo a disposición los mejores profesionales del sector a los precios más accesibles posibles para ayudar a cualquier profesional a crecer y también hacer crecer su negocio.

Puedes solicitar toda la información de los cursos en:

www.scoolinary.com

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Cultura gastronómica

Características que distinguen a la cocina francesa

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La importancia que tiene la gastronomía en Francia se ve reflejada en los eventos que se realizan al año

El país galo, con sus bellos ríos, sus imponentes monumentos y sus fabulosas playas, es uno de los destinos soñados por cualquier turista en plan de vacaciones. Las luces de París, la historia de las antiguas civilizaciones que poblaron el mundo, las muestras del mejor arte europeo y mundial, son sólo algunas de las principales motivaciones para visitar este país tan especial. Pero hay otra que tiene tanta o más trascendencia que las anteriores: su exquisita y refinada  gastronomía, que sin lugar a dudas ocupa los primeros planos en la materia a nivel internacional.

Es Patrimonio de la humanidad

Tan destacada es la gastronomía francesa, que esta considera por la UNESCO, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Las razones esgrimidas para tan peculiar selección están directamente vinculadas a las características singulares que distinguen a esta cocina de otras: la utilización de productos de calidad, generalmente de origen local, y su virtuosa combinación; la cuidada elección de los platos, respetando siempre la diversidad regional y de los terruños; la precisa combinación entre platos y vinos; la estética y la decoración de la mesa, y las conversaciones.

Este último punto no es menor, ya que refleja fielmente el espíritu social que tiene la comida para los franceses. Para ellos, el sentarse a la mesa no implica únicamente el hecho puntual de satisfacer una necesidad fisiológica, sino que, por el contrario, es considerado como una ceremonia, un ritual que siempre comienza con un aperitivo y finaliza con un digestivo, mientras que en el medio se suceden al menos cuatro platos: una entrada, pescado y/o carne, queso  y un postre, y por supuesto el infaltable pan y el vino para acompañar cada plato. Cada circunstancia de la vida que amerite una celebración, es la ocasión perfecta para una buena comida, y por lo tanto para la reunión, ya sea familiar, entre amigos o laboral.

Foto: iStockPhoto

La variedad de los componentes de acuerdo con la región del país es algo fundamental y que se debe respetar en cada preparación. Por ejemplo, en la cocina del noroeste usa mantequilla, creme fraiche y manzanas a la hora de elaborar los platos; en cambio el sureste posee una influencia más fuerte de la cocina italiana, por lo cual cada plato se acompaña con aceitunas, finas hierbas y tomates. En el norte, influido por los belgas, priman la patata, la carne de cerdo, las judías y la cerveza, y en el este, donde se ve mayormente la impronta alemana, son muy frecuentes el tocino, las salchichas, y la cerveza. Y a nivel general, los productos obtenidos de la agricultura tienen un rol preponderante en la cocina francesa, como ser el queso, el vino o la carne.

Foto: Plat de résistance Tripadvisor restaurant du donjon

En todas las comidas se respeta ese orden del que hablábamos líneas más arriba, si bien el contenido puede variar de acuerdo con la región del país en la que nos encontremos: primero se sirven los apéritifs, que suelen consistir en vino oporto o licor de alguna fruta, junto con un bocado o canapé, frutos secos o aceitunas; luego sigue el entreé o hors d’oeuvre, un primer plato bastante liviano, comparable con el antipasto italiano, que puede ser una ensalada  o sopa. Más tarde continuamos con el plat principal o plat de résistance, donde aparecen las carnes, ya sea vacuna o de pescado, con una guarnición de arroz, pasta o legumbres. A renglón seguido es el momento de la degustación de quesos o fromage, siempre con una buena copa de vino para alivianar la digestión, y finalizamos con el postre o dessert, donde sobresalen los preparados en base a frutas y yogurt. Y por supuesto es menester en algún momento ir a una panadería  y probar las famosas baguettes, pain ou chocolate y las croissants.

Clasificación de los establecimientos gastronómicos

Algo que se debe tener en cuenta a la hora de elegir un sitio para ir a comer en Francia es que existe una suerte de clasificación de los establecimientos gastronómicos dependiendo de la hora del día. El restaurante no difiere demasiado de las características que puede tener en cualquier otra parte del mundo, mientras que el bistrot o bistró es un sitio en el que los menúes se suelen dictar en forma oral o se escriben diariamente en una pizarra que se exhibe en la banqueta del local. Por su parte el bistrot à vin tiene la fisonomía de una clásica taberna, pero con el tiempo ha ido mutando hacia la forma de una vinoteca. Otra clase de local es el brasserie, que es eminentemente un sitio de expendio de bebidas, pero que ofrece también algunos platos como acompañamiento.  Uno de los más populares es sin duda el café, donde se sirven todo tipo de variedades de esta infusión y también distintas bebidas alcohólicas. Luego tenemos los salones de thé, que vende bebidas calientes,  el bar en el que se preparan bebidas alcohólicas más elaboradas como cócteles, licores y demás; el bouchon, que ofrece platos típicos sin llegar a ser haute cuisine, y por último el estaminet, un lugar en el que se solían reunir las clases trabajadoras y hoy día es una atracción turística.

Foto: Tripadvisor L’Estaminet

La importancia que tiene la gastronomía en Francia se ve reflejada en los eventos que se realizan año tras año relacionados directamente con lo culinario. En febrero por caso se celebra el Salón Internacional de la Agricultura, en donde se brindan actividades, demostraciones de cocina en Alsacia, se descubren los secretos del queso de Auvernia, se prueba el vino de Burdeos entre otras cosas. En marzo es el turno del Festival de Comida Omnívoro en París, durante tres días en los que los chefs, pasteleros y artesanos de todo el globo muestran sus  habilidades, y luego se organizan cenas en varios restaurantes parisinos. La capital también es sede en mayo de la Feria de París, donde tienes la oportunidad de probar todos los productos y servicios cotidianos, asistir a talleres de cocina y concursos de vino.

Un més más tarde se celebra el Burdeos festeja el Vino, cada dos años cuando llega el verano. Allí los amantes de esta bebida están de parabienes con degustaciones, talleres, conciertos y más. Recuerda que puedes contar con los apartamentos de Burdeos para descubrir toda la cultura vinícola de la zona, accediendo a tours por las propias bodegas que elaboran este vino tan popular en todo el mundo.

Foto: Viñedos Burdeos vía miviaje.com

Entre los meses de julio y septiembre, se lleva a cabo el festival Qui cuisine la cuisine, en el que se cruzan productores y chefs para ir de compras y almorzar en un entorno natural. La Fiesta de la Gastronomía tiene lugar en septiembre, y allí se efectúan banquetes, catas de vino, clases de cocina y visitas a sitios de renombre. También en este mes está Tous au Restaurant, que permite durante una semana entera conocer los mejores restaurantes franceses a precios módicos, y el evento Etoiles de Mougins, festival con sede en el pueblo del mismo nombre en el que los chefs más importantes realizan recetas en vivo y dictan talleres culinarios, además de haber concursos para aficionados. Por su parte en octubre es tradición la Fiesta de la Vendimia en el mágico distrito parisino del Montmartre, allí hay degustaciones, animaciones, conciertos y otros festejos. Y por último en noviembre es el momento del Salón del Chocolate, que congrega en París a casi 200 chocolateros europeos e internacionales para que el público pueda conocer sus exquisiteces y obtener los productos a menor precio.

Un gran ejemplo de como se puede impulsar un país, a través de su gastronomía.

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Cultura gastronómica

Finalistas del concurso de fotografía de alimentos Pink Lady Food 2022

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Foto: 1er lugarChampagne Taittinger Comida para celebraciones© Chen Ying,Porcelan

Photographer of the Year

Abierto a profesionales y no profesionales, viejos y jóvenes, los premios celebran lo mejor en fotografía y cine de alimentos de todo el mundo.

Las categorías cubren toda la gama cultural de la representación de los alimentos en la sociedad: hay algo para todos. Desde comida estilizada para revistas hasta imágenes de familias comiendo juntas en la celebración de festivales religiosos, desde representaciones de las realidades de la producción de alimentos hasta el cultivo de alimentos en su entorno natural.

Foto: Segundo-lugarPremio-Claire-Aho-para-mujeres-fotógrafas©Patricia-Niven,Reino-Unido

Desde 2011, se han enviado más de 80.000 imágenes y películas de 96 países.

Pink Lady ®  Food Photographer of the Year fue fundada por Caroline Kenyon y su equipo en The Food Awards Company.

La idea de los Premios surgió de dos décadas de experiencia encargando fotografía y el deseo de ver este maravilloso y vibrante sector de la fotografía con el reconocimiento que se merece.

Foto: Segundo-lugarComida-en-la-mesa©-Ibrahim-Iqbal,

“Estamos muy orgullosos de que Pink Lady®, la marca mundial premium de manzanas, haya sido el patrocinador principal desde que se lanzaron los premios”.

“Los premios más prestigiosos de la industria” The Independent

“Uno de los concursos fotográficos de nicho más creativos y respetados del mundo”  Fotógrafo avanzado

Aquí puedes ver todas las fotografías finalistas…

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Cultura gastronómica

Una pastelería en Tokio

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La belleza del filme radica en su sinceridad, en la delicadeza y el detalle con el que se narra la historia

Una pastelería en Tokio se cocina despacio, disfrutando de los aromas y de los sonidos que desprende la pequeña cocina. Como la vida misma, pretende recorrer un sendero en el que lo efímero y lo bello van de la mano, los pequeños detalles y nuestro paso por el mundo cobran sentido..

La cineasta japonesa Naomi Kawase posee una interesante trayectoria en el mundo del largometraje y acumula importantes reconocimientos nacionales e internacionales. Nos brinda: Una pastelería en Tokio, un filme en el que, aunque no ocurre nada excepcional, nos invita a conectar con el mundo, con lo cotidiano. 

Foto: Cartel Una pastelería en Tokio

La cultura Japonesa

La película recibió el aplauso de la crítica, pero también contó con un notable éxito en taquilla. ¿El secreto? Lo universal, la universalidad del sentimiento que se percibe ya desde los primeros minutos del metraje.

Además, Una pastelería en Tokio conecta con la cultura japonesa, con el simbolismo de esos cerezos en flor que, constantemente, nos recuerdan lo efímero de la belleza y de la propia vida. De manera pausada, sin sobresaltos, pero perfectamente detallada, el filme nos conduce por el sendero de la vida, mostrándonos la belleza de las pequeñas cosas.

Aceptarse y aceptar al otro

Una pastelería en Tokio nos sitúa en un Japón muy distinto al que estamos acostumbrados a imaginar. Sí, estamos en Tokio, pero no en el Tokio frenético inundado por las nuevas tecnologías, sino en el Tokio más humano.

En este escenario, que se reducirá especialmente a la pequeña pastelería, nos presentan a tres personajes bastante solitarios: Sentarō, el encargado del negocio; Tokue, una anciana cuyo deseo es trabajar en la pastelería; y, finalmente, Wakana, una joven con bastantes conflictos con su madre.

Estos tres personajes parecen asociarse a tres etapas de la vida: juventud, mediana edad y tercera edad. Por lejanos que nos parezcan en edad, lo cierto es que los personajes logran cierta conexión entre ellos, cambiando su modo de ver el mundo.

La cotidiano es el hilo conductor

Personajes absolutamente cotidianos con distintas batallas que enfrentar en su día a día terminarán por aprender del otro, por aceptarse a sí mismos y al mundo que les rodea. Sobre Sentarō pesa la sombra de su oscuro pasado, Wakana todavía busca su lugar en el mundo, mientras Tokue ya posee un largo recorrido y conoce de buena mano la marginación.

El rechazo, la soledad, la marginación, la aceptación del propio yo y de la otredad serán algunos de los temas que se tratan en Una pastelería en Tokio, pero siempre desde la naturalidad y la sencillez.

Los sonidos de la naturaleza y los de la vida cotidiana cobrarán un importante peso en esta narración, el viento que agita las flores de los cerezos, el vapor que sale de la pasta de judías, los sonidos de la cocina…Todo está dotado de un realismo y un detalle fantástico que envuelven al espectador en la belleza de la vida, de lo común.

La importancia de los sentimientos

Foto: Dorayakis

Casi parece que podemos percibir el aroma de la pasta de judías, el sabor de los dorayakis y el viento acariciando nuestra piel. El propio escenario, el mundo real, se comporta como un personaje más. 

Los personajes lucharán contra la incomprensión, tanto externa como propia, comprenderán que nuestro paso por el mundo, como el de las flores del cerezo, es efímero y pende de un hilo. De esta manera, Una pastelería en Tokio pone ante nuestros ojos una verdad universal, pero que parece que hemos olvidado. La naturaleza habla y sigue su curso, mientras nosotros estamos demasiado ocupados con nuestras prisas y el frenetismo de nuestra vida olvidando, a veces, que somos parte de esa misma naturaleza.

Con paciencia y delicadeza, Kawase nos regala esta pequeña pieza de lo cotidiano que nos recuerda que, aunque pertenezcamos a culturas muy distintas, hay sentimientos que son universales.

“¿Sabe jefe? Hemos nacido en este mundo para verlo, para escucharlo. No importa en qué nos convirtamos. No hace falta ser alguien en la vida. Cada uno de nosotros le da sentido a la vida de los demás”.

Una pastelería en Tokio

Una bonita película, donde la gastronomía conecta a los personajes y a la vida como ocurre en el mundo real.

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