Contáctanos

Cultura gastronómica

Libro recomendado: Gastronomía e imperio de Rachel Laudan

Publicado

en

Foto: Portada Libro Gastronomía e Imperio

La cocina global y su relación con la humanidad y el poder

En Gastronomía e imperio, Rachel Laudan se propone contar la historia de la cocina global, desde sus inicios y hasta el año 2000. De la fogata a la hamburguesa, rastrea la evolución de las cocinas del mundo, y las relaciona con la historia de las clases, las castas, la humanidad toda. Un libro apasionante en más de un sentido, que conmueve y apela al lector tanto en su memoria afectiva como en su vida cotidiana. 

Los estudios sobre “cultura” no abarcan solamente los libros que leemos, la música que escuchamos o las películas que vemos. Entre muchas otras cosas, la cultura es también el largo del pelo, el estilo de ropa, y por supuesto, la comida. Gastronomía e imperio de Rachel Laudan estudia las diversas cocinas del mundo y las relaciona con la historia de la humanidad (somos animales que cocinan), desde la prehistoria hasta el año 2000; define “familias culinarias” y analiza la relación de cada una de ellas con la sociedad, la tecnología, el mundo natural, incluyendo el cuerpo humano, y lo sobrenatural (lo sagrado y lo prohibido).

Quizá los dos campos más interesantes de este libro complejo, barroco, con imágenes y datos fascinantes, sean la relación de estas familias culinarias con la diferenciación entre culturas y entre castas o clases sociales, y la cuestión de la difusión, es decir, la forma en que los imperios llevaron su propia cocina al resto del mundo y la forma en que ese mundo las emuló, cooptó y cambió. No es un relato sencillo porque no puede decirse que haya una cocina por imperio: en cada uno hubo divisiones, sobre todo, entre la alta cocina y la cocina humilde. En el centro de cada cocina, dice Laudan, hay una “filosofía culinaria” ligada a las ideas de divinidad y sacralidad, incluyendo las que traen ciencia y la nutrición en nuestros días: la cocina cambia cada vez que aparecen ideas nuevas sobre alimentación, política, teología y química.

Foto: Portada Libro Gastronomía e imperio

La diferencia entre la alta cocina y la cocina humilde, esencial durante siglos, tiene que ver, claro está, con lo económico, es decir, el costo y la disponibilidad de los alimentos y la posibilidad que tiene cada grupo social de acceder o no a ellos. Se trata de una cuestión de poder que implica valor de pertenencia y también exclusión. De parte de los que acceden a la “fastuosidad” (basta con recordar cualquier película sobre las fiestas de monarcas europeos en los siglos XVIII y XIX), la comida demuestra el poder, lo hace público. Es un “yo puedo”. Al contrario, cuando surge un movimiento republicano anti monárquico (como en la Inglaterra de Cromwell), se elige una comida frugal, republicana, intencionalmente pensada en contraste con los banquetes aristocráticos. 

Cada familia culinaria tiene ciertos alimentos en el centro: granos, carne, arroz, hasta la Modernidad, según el lugar y el momento. Pero a medida que las cocinas se acercan al siglo XX, los alimentos ya no están ligados solamente al lugar de que se trate. A través de la expansión europea y de algunas culturas asiáticas, empiezan a aparecer los “alimentos importados”. Algunos datos son impactantes: por ejemplo, la manera en que Europa dependía de sus colonias para la alimentación en los siglos XIX y XX. Laudan cita documentos anteriores a la Primera Guerra Mundial en los que se dice que sin el imperio, la población inglesa moriría de hambre. 

En nuestros días, a partir de esa difusión imperial, la cocina que pone centro en el pan y la carne –antes inalcanzables para las cocinas humildes—se expandió hacia lo que Laudan llama “cocinas intermedias”. Antes de esa época, carne y pan blando eran marcas de lujo y riqueza. En el año 2000, la carne blanda con pan esponjoso se vuelve internacional con las hamburguesas (MacDonalds es solo un ejemplo), pero la cultura es variable y mestiza y la hamburguesa no es exactamente igual en todas partes. En el 2000, en lugar de situar la comida por el tubérculo o el grano que esté en el centro de cada familia culinaria (maíz, trigo, arroz, papa, ñame, etc), para saber en qué lugar del planeta se encuentra el que come lo que debe hacerse es examinar qué tipo de hamburguesa consume (y la autora hace toda una enumeración que incluye desde Seúl a Montevideo). 

Después de este resumen muy breve de un estudio ambicioso y detallado, habría que destacar otra característica importante del libro, esta vez relacionada con la experiencia de lectura. Gastronomía e imperio es escritura académica: a primera vista, no se esperaría que sacudiera emociones y recuerdos. Y sin embargo, en muchos momentos, eso es lo que sucede. Por ejemplo, a mí, como lectora lega en la cuestión “cocina”, estas páginas me mostraron la comida de una forma nueva y sobre todo, inesperada, y me hicieron entender en profundidad ciertos recuerdos personales. Basta con dos ejemplos: hace años, una persona que pertenecía claramente a la clase alta me dijo que, en la preparación de un casamiento (me invitaron a una fiesta fastuosa; para mi mirada de clase media, muy sorprendente en cuanto a la cantidad, calidad y originalidad de la comida), un detalle esencial era que el alimento sobrara. Gastronomía e imperio explica con claridad el rol del lujo en los alimentos en la diferenciación intencional de los grupos sociales. En la otra punta del espectro social, cuando una de mis hijas volvió de un cumpleaños de una compañera en la primaria pública, me dijo con un asombro que el libro también analiza: “Mamá, no había Coca, solamente agua”. 

Foto: Libro Gastronomía e Imperio Rachel Laudan

Eso, a nivel personal. Pero hay también una ampliación de la comprensión de la historia mundial, sobre todo a través de los mapas, que representan con exactitud la forma en que viajaron las familias culinarias con los imperios; y la manera en que cada región, cada grupo, tradujo esas comidas y las adaptó a su propia filosofía culinaria para respetar rasgos específicos relacionados con lo sagrado, lo tecnológico y lo geográfico. 

En las “ideas finales” (un capítulo que podríamos llamar “de conclusiones”), Laudan habla de la inequidad en la alimentación y de cómo, en contra de esa exclusión, funcionaron en la Modernidad las “cocinas intermedias”, que llevaron a los grupos más desfavorecidos alimentos antes prohibidos para ellos. Esa difusión fue positiva pero impactó en la salud al aumentar las “enfermedades de la abundancia” (obesidad, diabetes, etc.). Así, el aplauso a las nuevas posibilidades de elección alimentaria entre los no poderosos debe ser cuidadoso, crítico, complejo. En palabras de Laudan: es necesario “darse cuenta de que el problema de alimentar al mundo no es sólo una cuestión de aportar calorías suficientes, sino de extender a todas las personas las opciones, la responsabilidad, la dignidad y el placer de la cocina intermedia”, todo eso, sin dejar de lado los problemas de salud.

Esa última aclaración deja claro que además de ser apasionante (hasta para quienes no nos dedicamos al tema), Gastronomía e imperio es sin duda un libro intensamente político. Empieza con una fogata y termina con una hamburguesa pero recorre nada menos que la historia de toda la humanidad. No hay nada más político que eso.

Auspiciado por: Página 12
Sinópsis: Márgara Averbach

Comprar el libro:
Librerias Gandhi
Mercado Libre
Walmart
Amazon

Agradecemos tu interés, ojalá nos puedieras apoyar con un comentario o compartiendo esta nota!

Advertisement
Hacer un comentario

Escribe tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 78 = 83

Cultura gastronómica

Finalistas del concurso de fotografía de alimentos Pink Lady Food 2022

Publicado

en

Foto: 1er lugarChampagne Taittinger Comida para celebraciones© Chen Ying,Porcelan

Photographer of the Year

Abierto a profesionales y no profesionales, viejos y jóvenes, los premios celebran lo mejor en fotografía y cine de alimentos de todo el mundo.

Las categorías cubren toda la gama cultural de la representación de los alimentos en la sociedad: hay algo para todos. Desde comida estilizada para revistas hasta imágenes de familias comiendo juntas en la celebración de festivales religiosos, desde representaciones de las realidades de la producción de alimentos hasta el cultivo de alimentos en su entorno natural.

Foto: Segundo-lugarPremio-Claire-Aho-para-mujeres-fotógrafas©Patricia-Niven,Reino-Unido

Desde 2011, se han enviado más de 80.000 imágenes y películas de 96 países.

Pink Lady ®  Food Photographer of the Year fue fundada por Caroline Kenyon y su equipo en The Food Awards Company.

La idea de los Premios surgió de dos décadas de experiencia encargando fotografía y el deseo de ver este maravilloso y vibrante sector de la fotografía con el reconocimiento que se merece.

Foto: Segundo-lugarComida-en-la-mesa©-Ibrahim-Iqbal,

“Estamos muy orgullosos de que Pink Lady®, la marca mundial premium de manzanas, haya sido el patrocinador principal desde que se lanzaron los premios”.

“Los premios más prestigiosos de la industria” The Independent

“Uno de los concursos fotográficos de nicho más creativos y respetados del mundo”  Fotógrafo avanzado

Aquí puedes ver todas las fotografías finalistas…

¡Agradecemos tu interés en leer este post!

Sigue leyendo...

Cultura gastronómica

Una pastelería en Tokio

Publicado

en

La belleza del filme radica en su sinceridad, en la delicadeza y el detalle con el que se narra la historia

Una pastelería en Tokio se cocina despacio, disfrutando de los aromas y de los sonidos que desprende la pequeña cocina. Como la vida misma, pretende recorrer un sendero en el que lo efímero y lo bello van de la mano, los pequeños detalles y nuestro paso por el mundo cobran sentido..

La cineasta japonesa Naomi Kawase posee una interesante trayectoria en el mundo del largometraje y acumula importantes reconocimientos nacionales e internacionales. Nos brinda: Una pastelería en Tokio, un filme en el que, aunque no ocurre nada excepcional, nos invita a conectar con el mundo, con lo cotidiano. 

Foto: Cartel Una pastelería en Tokio

La cultura Japonesa

La película recibió el aplauso de la crítica, pero también contó con un notable éxito en taquilla. ¿El secreto? Lo universal, la universalidad del sentimiento que se percibe ya desde los primeros minutos del metraje.

Además, Una pastelería en Tokio conecta con la cultura japonesa, con el simbolismo de esos cerezos en flor que, constantemente, nos recuerdan lo efímero de la belleza y de la propia vida. De manera pausada, sin sobresaltos, pero perfectamente detallada, el filme nos conduce por el sendero de la vida, mostrándonos la belleza de las pequeñas cosas.

Aceptarse y aceptar al otro

Una pastelería en Tokio nos sitúa en un Japón muy distinto al que estamos acostumbrados a imaginar. Sí, estamos en Tokio, pero no en el Tokio frenético inundado por las nuevas tecnologías, sino en el Tokio más humano.

En este escenario, que se reducirá especialmente a la pequeña pastelería, nos presentan a tres personajes bastante solitarios: Sentarō, el encargado del negocio; Tokue, una anciana cuyo deseo es trabajar en la pastelería; y, finalmente, Wakana, una joven con bastantes conflictos con su madre.

Estos tres personajes parecen asociarse a tres etapas de la vida: juventud, mediana edad y tercera edad. Por lejanos que nos parezcan en edad, lo cierto es que los personajes logran cierta conexión entre ellos, cambiando su modo de ver el mundo.

La cotidiano es el hilo conductor

Personajes absolutamente cotidianos con distintas batallas que enfrentar en su día a día terminarán por aprender del otro, por aceptarse a sí mismos y al mundo que les rodea. Sobre Sentarō pesa la sombra de su oscuro pasado, Wakana todavía busca su lugar en el mundo, mientras Tokue ya posee un largo recorrido y conoce de buena mano la marginación.

El rechazo, la soledad, la marginación, la aceptación del propio yo y de la otredad serán algunos de los temas que se tratan en Una pastelería en Tokio, pero siempre desde la naturalidad y la sencillez.

Los sonidos de la naturaleza y los de la vida cotidiana cobrarán un importante peso en esta narración, el viento que agita las flores de los cerezos, el vapor que sale de la pasta de judías, los sonidos de la cocina…Todo está dotado de un realismo y un detalle fantástico que envuelven al espectador en la belleza de la vida, de lo común.

La importancia de los sentimientos

Foto: Dorayakis

Casi parece que podemos percibir el aroma de la pasta de judías, el sabor de los dorayakis y el viento acariciando nuestra piel. El propio escenario, el mundo real, se comporta como un personaje más. 

Los personajes lucharán contra la incomprensión, tanto externa como propia, comprenderán que nuestro paso por el mundo, como el de las flores del cerezo, es efímero y pende de un hilo. De esta manera, Una pastelería en Tokio pone ante nuestros ojos una verdad universal, pero que parece que hemos olvidado. La naturaleza habla y sigue su curso, mientras nosotros estamos demasiado ocupados con nuestras prisas y el frenetismo de nuestra vida olvidando, a veces, que somos parte de esa misma naturaleza.

Con paciencia y delicadeza, Kawase nos regala esta pequeña pieza de lo cotidiano que nos recuerda que, aunque pertenezcamos a culturas muy distintas, hay sentimientos que son universales.

“¿Sabe jefe? Hemos nacido en este mundo para verlo, para escucharlo. No importa en qué nos convirtamos. No hace falta ser alguien en la vida. Cada uno de nosotros le da sentido a la vida de los demás”.

Una pastelería en Tokio

Una bonita película, donde la gastronomía conecta a los personajes y a la vida como ocurre en el mundo real.

¡Agradecemos tu interés en leer este post!

Sigue leyendo...

Alimentos

Curiosidades de la hamburguesa

Publicado

en

Celebrando el día de la hamburguesa (28 de mayo)

Nadie se resiste a una buena hamburguesa. Ni siquiera los veganos, pues también se puede preparar con infinidad de ingredientes vegetales. Una receta global y muy personal al mismo tiempo, pues cada uno tiene su favorita y es un plato que no deja de evolucionar. Con brioche o mollete de Antequera, cebolla cruda o caramelizada, con bacon, huevo frito o cualquier queso que imagines… fórmulas hay millones pero siempre con picadillo en forma de medallón y entre pan y pan.

Pese a que te habrás comido muchas, seguro que hay cosas que aún no sabes de este internacional bocado y por ello te compartimos algunas para festejar el día del hamburguesa:

El origen

Tiene su origen en Hamburgo, concretamente en su increíble puerto de mercancías en el siglo XVIII. Allí se preparaban unos bocadillos de medallones de carne picada buenísimos cuya fama dio la vuelta al mundo. Más tarde, sería la ola de inmigración europea a EEUU quienes llevaron la receta al otro lado del Atlántico, donde sucedió su gran explosión.

La primer hamburguesa

La primer hamburguesa tal y como la conocemos hoy, con su pan, su lechuga, su tomate y su queso, nació en el Louis Lunch, en New Haven (Connecticut). Su propietario, Louis Lassen, danes de nacimiento, la ‘inventó’ ante el reclamo de sus clientes de un bocado que se pudieran llevar. Aún hoy sigue abierto.

Comida rápida

Es en origen un plato casero pero la historia lo ha colocado como uno de los máximos exponente del fast food. Precisamente la primera cadena de comida rápida que puso a la venta una hamburguesa fue White Castle, que se fundó en Estados Unidos en 1921. A día de hoy, solo en MacDonalds, según datos publicados por la empresa, solo en Estados Unidos venden 75 hamburguesas por segundo, que se traduce en seis millones y medio al día.

Sándwich de la libertad

Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno de los Estados Unidos quiso cambiar el nombre por el de Liberty Sandwich, con el objetivo de librarse de cualquier relación con Alemania, pero aquello nunca prospero.

Hamburguesas carísimas

La hamburguesa más cara del mundo no está nada clara. De momento, en el libro Guinness de los Records sigue ostentando este título una pieza de 350 kg que, solo por peso, cuesta lo que cuesta. Ahora bien, si se toma por referencia una talla normal, entre las más caras se encuentra la FleurBurger5000 del Mandalay Bay en La Vegas, entre cuyos ingredientes no falta la carne de Wagyu(la más cara y valorada del mundo), la trufa negra o el foie, que se acompaña de un Petrus del 95. Tres lujosos ingredientes que también están en la creación del chef holandés Diego Buik, del restaurante South of Houston, en La Haya, que le suma a la suya, además, langosta infusionada con ginebra, jamón ibérico o cobertura de oro.

Hamburguesas impresionantes

El restaurante Heart Attack Grill en Las Vegas es famoso por su Quadruple Bypass Burger que ostenta el récord Guinness a la hamburguesa con mayor número de calorías. ¿Qué incluye? Cuatro piezas de carne, ocho lonchas de queso, veinte de panceta, ocho lonchas de tomate, veinte aros de cebolla caramelizada, una cucharada de mayonesa… más salsas. En total, 9.982 calorías.

Recuerden celebrar el día de mañana 28 de mayo, el día de la hamburguesa en alguna de las miles propuestas que se han generado por motivo del popular Snack. Solo recuerda que al igual que delicioso, es un alimento alto en calorías, por lo que procura comerlas con moderación.

Agradecemos tu interés en leer este post!

Sigue leyendo...
Advertisement

Suscríbete a boletín GM

Facebook

Twitter

Síguenos en instagram

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por GastroMakers (@gastromakers)

Lo más visto

Derechos Reservados GastroMakers® 2022