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Cultura gastronómica

¿Qué comen los astronautas?

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Foto: Alimentos de Astronautas | NASA

La agencia espacial de Estados Unidos NASA, decidió mostrar cómo se alimentan los astronautas desde el año 1960.

Los astronautas están expuestos a una mayor radiación, a niveles de dióxido de carbono más elevados, a una baja humedad y a los efectos de la microgravedad. Para que su cuerpo pueda soportar estas condiciones, es importante que lleven una dieta nutritiva y equilibrada.

La Estación Espacial Internacional hizo una breve historia para hablar, no de los hechos más importantes que se han ejecutado en la Nasa, sino sobre la comida con la que se alimentan los astronautas desde hace 60 años.

Foto: Yuri Gagarin

La historia culinaria data desde que el primer humano estuvo en el espacio. Yuri Gagarin también fue el primero en comer en órbita un 12 de abril de 1961. Pasta de hígado y carne de un tubo de aluminio fue lo que exprimió el astronauta mientras visualizaba la Tierra desde la cápsula Vostok.

John Glenn fue el primer estadounidense en comer en el espacio y su alimentación se basó en salsa de manzana que exprimió de un pomo parecido al del dentífrico.

Según la Nasa, “aunque las comidas no eran particularmente apetitosas, estas primeras experiencias demostraron que los humanos podían comer y tragar en ausencia de gravedad sin sufrir efectos nocivos”

Para el año 1965, los alimentos criodesecados o deshidratados se introdujeron en el programa Gemini, el cual consiste en que los astronautas tenían que utilizar el suministro de agua de la nave espacial para reconstituir esos alimentos antes de comerlos.

En la misión Apollo a la Luna, en el menú espacial se podían elegir unos 70 artículos, desde entradas hasta platos principales y bebidas; sin embargo, se comprobó que había alimentos que no se podían comer, como el pan, pues no se mantenía muy fresco y dejaba migas que flotaban en la cabina, causando daños en los equipos.

En el año 1975, durante la misión Apollo-Soyuz, los astronautas estadounidenses probaron por primera vez la comida espacial rusa, la cual estaba envasada en tubos que contenían sopa de remolacha por rótulos de vodkas famosos.

De allí en adelante, la variedad de platos rusos se complementaban con regularidad por las tripulaciones estadounidenses. Jean-Loup Chrétien, el primer astronauta francés, llevó paté, quesos y chocolate.

Sin embargo, el menú espacial se revolucionó con la tortilla mexicana a instancias de Rodolfo Neri Vela, el primer astronauta mexicano en ir al espacio.

Los astronautas notaron que las tortillas, a diferencia del pan, no generaban migas y podían usarse para hacer sándwiches o contener otros alimentos.

La primera pizza y los macarronesde frambuesa han sido otros de los alimentos a los que los astronautas han tenido acceso. Sin embargo, las verduras frescas y las frutas han sido los alimentos más difíciles de proporcionar a los tripulantes de la EEI, ya que su corta vida útil hace que sean un producto escaso en órbita.

El Laboratorio de Sistemas de Alimentos Espaciales del Centro Espacial Johnson en Houston es actualmente el responsable del envasado y la preparación de los alimentos que se enviarán a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Foto: Dieta astronauta | NASA

Actualmente, los astronautas pueden elegir entre 200 comidas diferentes, las cuales se almacenan a temperatura ambiente y se envían a tres sitios distintos de lanzamiento para cargarlos en vehículos que reabastecen a la EEI: a la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral en Florida.

Nutrición humana, en la Tierra y el espacio

En la Tierra, los investigadores de agencias espaciales, universidades y centros de investigación trabajan para desarrollar nuevos formatos para los alimentos espaciales y alternativas, como los cultivos, que puedan utilizarse en largos viajes y misiones en el futuro. 

Además, los datos nutricionales que envían los astronautas aportan información útil también para los que vivimos en el planeta azul. “Hemos aprendido cosas nuevas sobre cómo la nutrición puede tener efectos sobre todos los sistemas humanos, incluidos los efectos dietarios sobre la pérdida ósea, que afecta a las personas mayores en particular, y cómo tratar mejor esta y otras afecciones”, ha explicado Scott M. Smith, nutricionista de la NASA

Afortunadamente, en la Tierra tenemos una gran diversidad de alimentos para cubrir todas nuestras necesidades nutricionales. Y frigoríficos para conservarlos.

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Cultura gastronómica

La comida olímpica

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Foto: El país Selección española de baloncesto, en el comedor de la Villa Olímpica.

Durante los Juegos Olímpicos se sirven principalmente los platos más comunes para los atletas de distintos países

Durante los Juegos Olímpicos de Beijing, miles de personas provenientes de más de 200 países hacen uso de los servicios de comida olímpica, por lo que cómo disponer los alimentos y cuál será el menú son cuestiones de suma importancia para el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Beijing (BOCOG, siglas en inglés).

¿Cuál es el menú olímpico?

Chen Zhiyu, director del Departamento de Servicios del BOCOG, preguntó a un campeón mundial de tenis de mesa cuál es su plato favorito para los Juegos y la respuesta fue el huevo frito. “Esto pone de manifiesto que los deportistas prefieren las comidas más conocidas y las más conocidas significan las más seguras”, afirmó Chen.

Por lo tanto, está previsto que durante los Juegos Olímpicos se sirvan principalmente los platos más comunes para los atletas de distintos países. Según Chen, estos platos deben cubrir las necesidades de los atletas en cuanto a nutrición y energía, teniendo en cuenta sus prácticas religiosas y sus gustos. En paralelo, deben valorizar la cultura alimentaria de China, para que los deportistas puedan gozar del arte culinario del país.

Foto: Facebook Boxeadora Mary Kom

Las comidas olímpicas son variadas: musulmana, vegetariana, de bajo contenido de azúcar, india y judía, entre otras. Todos los platos serán etiquetados, indicando claramente las materias primas empleadas para su elaboración y la información alimentaria (nutrición, grasas y calorías). “Es necesario mostrar atención a todos los deportistas del mundo”, explicó Cai Tongyi, secretario general de la Sociedad de Alimentación de Beijing. Así pues, hay que tener en cuenta el hecho de que los europeos y los americanos no comen holoturia, o que los musulmanes no comen pescado sin escamas o aleta. Además, debe considerarse la seguridad alimentaria, para evitar que los controles antidopajes resulten positivos por causa de los alimentos.

El 27 de diciembre último, el COI declaró que los controles antidopajes sumarán 4.500 en Beijing, lo que representa un 25% más que en la edición de Atenas 2004, por lo que se decidió eliminar algunos platos tradicionales chinos macerados, ensaladas y asados, porque en el momento de su preparación se añaden sustancias medicinales, lo que podría influir en los resultados del examen de los deportistas.

Cai reveló que se tradujeron 1.000 platos chinos al inglés, cuyos nombres aparecerán acompañados de imágenes y son tan simples y fáciles que los extranjeros podrán entender a primera vista las materias primas utilizadas para su elaboración, el tipo de carne que contienen y los condimentos.

La comida occidental en la Olimpiada

Hasta ahora, la comida occidental se ha servido en todas las olimpiadas, por lo que es reconocida en todo el mundo. Con la aprobación del COI, la comida china será permitida por primera vez en la cita estival de Beijing y representará un 30% del total. Pero la occidental seguirá predominando y para que los deportistas puedan satisfacer su preferencia por ella, 400 cocineros chinos fueron enviados a Gran Bretaña, donde aprendieron a preparar numerosas recetas.

Según Xu Bin, secretario general de la Asociación de Comida Occidental de Beijing, este año se han formado más de 10.000 cocineros de elevado nivel en este ámbito y por el momento pueden elaborar platos de una veintena de países, entre ellos Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, República de Corea y Tailandia. Durante los Juegos Olímpicos, Beijing deberá acoger a 7 u 8 millones de turistas chinos y extranjeros. “Actualmente, la ciudad sólo cuenta con 3.000 restaurantes de comida occidental, pero el mercado va a crecer y el sector entrará en un período de desarrollo”, consideró Xu.

Comida segura en todas partes

Además de los sabores y gustos, la seguridad de la comida también es un problema que preocupa a la gente. Según las normas internacionales, en los platos preparados para las delegaciones es necesario indicar el lugar de producción, la calidad de los elementos nutritivos y la cantidad de proteínas, grasas y vitaminas que contienen. Los ingredientes y condimentos deben ser examinados y los lugares de producción deben ser investigados durante dos años seguidos, con el fin de asegurar la ausencia de sustancias tóxicas y nocivas, como insecticidas restantes en las materias primas o elementos excitantes.

Foto: Mirabai Chanu, junto con la entrenadora en la Villa Olímpica de Tokio (SAI)

El control para la seguridad alimentaria es riguroso. Todos los alimentos servidos durante los Juegos Olímpicos deben pasar por un control de 24 horas. Es obligatorio tomar regularmente muestras y conservarlas. Las materias primas de todos los platos servidos a los deportistas deben proceder de los comerciantes designados y pasar un examen, con el objetivo de determinar los insecticidas y bacterias presentes en cada caso antes de entrar en la cocina.

“En los Juegos Olímpicos, a través de la tarjeta del deportista, será posible conocer inmediatamente toda la información relacionada con su comida: nombre de los platos elegidos, materias primas utilizadas, centro de distribución, empresa de producción y hasta el origen (información de agricultores). Si existiese algún problema en cualquiera de estos eslabones, podrá ser controlado rápidamente”, aseguró Cai Tongyi.

Este sistema de control se puso en servicio en 5 empresas de suministro de alimentos olímpicos, 41 empresas de procesamiento y distribución, así como 10 supermercados. Beijing ha contado en 2008 con 280 centros de vigilancia, que examinan periódicamente los hoteles designados y los restaurantes de los sitios deportivos y lugares turísticos famosos, para garantizar la seguridad alimentaria durante la Olimpiada.

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Cultura gastronómica

Scoolinary: La escuela gastronómica que nació con la pandemia

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Foto: Zahyra Pérez / Consultora Macrobiótica

110 cursos online para aficionados y profesionales de la gastronomía

Durante el confinamiento, mientras el mundo estaba paralizado y la gente no podía salir de sus casas, un grupo de emprendedores inició un proyecto de formación online que ya lleva un año de funcionamiento y en pleno crecimiento. Se trata de Scoolinary, la escuela online de gastronomía  que ya cuenta con  casi 2.000 suscriptores, más de 110 cursos en la plataforma y los mejores chefs y profesores de cada especialidad. Ya son más de 30 Estrellas Michelin las que se han sumado a esta plataforma para compartir todo su conocimiento y llegar así a millones de personas.

El sector de la hostelería demanda cada vez más formación y se reinventa en busca de la educación por internet, que poco a poco va encontrando su sitio en este sector. Por otro lado,  es un sector  que da trabajo a millones de personas. Además, faltan profesionales cualificados, hay una alta rotación y la formación online está generando una revolución para ayudar al crecimiento de estos profesionales.

Los cursos están dirigidos tanto a profesionales como aficionados a la cocina y la gastronomía. Hasta hace algunas décadas ser cocinero no era una profesión de prestigio, pero con el boom de la formación online, el posicionamiento de la gastronomía, en la actualidad cualquier persona puede formarse y aprender de los mejores chefs como propone Scoolinary. 

A partir de estas premisas, Jordi Ber, con su antiguo socio Martín Caleau (ambos fueron cofundadores de Habitissimo), junto a Vicente Fortea, Lorena Hidalgo, Inés Calle y María Parareda, iniciaron en julio del 2020 Scoolinary, la escuela online de formación gastronómica. 

“Al principio fue un desafío, todos tenemos en común que nos apasiona la buena gastronomía, la tecnología y las posibilidades de la educación online”

comenta Lorena Hidalgo, responsable de Marketing. 

Los cursos que se imparten

Foto: Collage Scoolinary

Los cursos pueden adquirirse sueltos y tienen un precio promedio de 20 euros. Pero sin duda, la mejor opción es la suscripción a Scoolinary, con la que cualquier persona puede acceder de manera ilimitada a todos los cursos de cocina, repostería, panadería, coctelería, sumillería y gestión por menos de 15 € al mes.
Así, todo aquel que ingrese por la web podrá acceder a los cursos, seleccionar temáticas, y estudiar las lecciones en el tiempo que más les convenga. Cada curso cuenta con un recetario y apuntes teóricos como material complementario.
Todos los cursos tienen una duración media de 90 minutos y se dividen en lecciones en vídeo de dos o tres minutos. El usuario puede volver a  ver lo que le interese, hacer preguntas a la comunidad, compartir sus proyectos, platos o iniciativas.

Los profesores que dan las clases

Para garantizar la calidad de los cursos y contenidos, el equipo de Scoolinary ha seleccionado a los mejores chefs y profesores cada uno especialistas en su área. La escuela cuenta con más de 30 estrellas Michelin, como Ramón FreixaJordi Roca, Paco PérezBegoña RodrigoRodrigo de la CallePaco Roncero, María José San RománPepe SollaNandy Jubany, entre otros. 

“Queremos poner a los mejores profesionales del sector a los precios más accesibles posibles para ayudar a cualquier profesional a crecer profesionalmente, y también hacer crecer su negocio”

comenta Jordi Ber, CEO y cofundador. 

Desde sus inicios, la escuela pretende ofrecer esta garantía a quienes deciden formarse online y aprender con un contenido de calidad. 

Las innovaciones y el futuro

Scoolinary, además de ofrecer formaciones online, es un punto de encuentro para amantes de la gastronomía. Por ello ofrece una comunidad online para que todo el mundo pueda comentar su experiencia, compartir dudas y proponer ideas o novedades.

Otras dos innovaciones que  Scoolinary fue incorporando en este primer año, han sido: las Clases Magistrales gratuitas en directo de una hora de duración con los profesores, donde los usuarios pueden hacer preguntas  y los Talleres Scoolinary, donde los grupos de alumnos cuentan   con un tutor a disposición para hacer ejercicios prácticos, recibir feedback sobre sus elaboraciones, hacer consultas online y profundizar así mucho más en las temáticas que elijan. Son un beneficio exclusivo para aquellos alumnos que se hayan apuntado a una suscripción anual.

Por último y pese a que la escuela ya dio su salto a países de Latinoamérica, lo siguiente es la versión en inglés, en la página, ya existen 12  cursos disponibles en esta versión.
También hay cursos subtitulados en varios idiomas como el francés, italiano e incluso chino. 
Por último, el coronavirus ha impulsado la digitalización en casi todos los sectores. También en la educación, donde el cierre por el confinamiento han llevado a los centros educativos a servirse de la tecnología para poder garantizar su actividad. La apuesta por la formación online se sitúa como uno de los grandes retos y Scoolinary ya está avanzando en ello. 

Foto: Scoolinary

Scoolinary quiere democratizar el acceso a la mejor formación en hostelería y restauración poniendo a disposición los mejores profesionales del sector a los precios más accesibles posibles para ayudar a cualquier profesional a crecer y también hacer crecer su negocio.

Puedes solicitar toda la información de los cursos en:

www.scoolinary.com

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Serie sugerida: Una vida una cena

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Foto: Serie Una vida una cena / Amazon Prime

Un gran viaje metafórico con poesía de cocina y vida

El acto humano de comer es más agradable, cuando se comparte y se charla en la mesa de manera casual y amistosa. Y cuando se es cocinero, se tiene la gran oportunidad de tratar de entender como convertir un menú de 4 tiempos en un metáfora de una vida de algún personaje relevante. Es por eso que cuando entramos en la intimidad de entender, pero además descubrimos las motivaciones que tuvo el chef Quique Dacosta y su equipo para crear la cena de su invitado, se convierten los procesos de cocinar en poesía pura.

“Esta no es una serie de cocina. Aquí nadie va a aprender a pelar una zanahoria”, bromea el chef Quique Dacosta (Tres Estrellas Michelin). El matiz es importante porque, aunque la gastronomía en su máxima expresión es el hilo conductor de Una cena, una vida una serie donde lo que se impone es la conversación. Una charla cálida y multisensorial que mantendrá el propio Dacosta con cada uno de los seis invitados que visitarán su restaurante homónimo (situado en Dénia) y para quienes creará un menú único.

Foto: Serie Una vida una cena / Amazon Prime

Najwa Nimri, José María Manzanares, Inma Cuesta, Garbiñe Muguruza, Andrés Velencoso y Alejandro Sanz, quienes protagonizan los episodios, tendrán así ocasión de probar cuatro platos inspirados en su historia. Como explica Dacosta en el tráiler del programa, se trata de “ponerles en una cuchara sus momentos, sus recuerdos, sus aromas, sus vivencias. Voy a cocinar su vida”.

Un curioso planteamiento que lleva un paso más allá la actual fiebre por la alta cocina y que transmitirá al gran público la cantidad de emociones que puede llegar a despertar un solo bocado. Todo, buscando una respuesta honesta en los invitados, quienes en alguna ocasión se verán obligados a admitir que ciertos platos les disgustan o les incomodan algo que, según Dacosta, también forma parte del juego.

Foto: Serie Una vida una cena / Amazon Prime

Esta esencia la define bien la actriz Najwa Nimri, quien ha asistido junto a Dacosta, Manzanares y Velencoso a la presentación del formato a los medios, y para quien la grabación del programa ha supuesto un reto. “Es como cuando de pequeños nos decían que teníamos que comernos lo que había en el plato. Hay algo de imposición, que provoca una sensación de callejón sin salida en el que te ves abocado a contestar con verdades. Sin querer cuentas cosas que no contarías. Yo nunca he contado nada sobre mi vida privada y no sé cómo habré salido parada en este capítulo”

Aun así, Nimri califica la experiencia como más que satisfactoria (“Creo que ha sido una idea brillante”, dice). Una impresión que, tal como se deduce del tráiler, parecen compartir el resto de participantes. ¿Estamos ante el hallazgo de un nuevo formato periodístico?¿Será la ‘entrevista gastronómica’ el próximo modelo de éxito a seguir? Pronto lo sabremos.

Una serie muy recomendable de  Amazon Prime Video porque explora y confronta las sensaciones de comer con las experiencia de vida.

Muy, muy recomendable!

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