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Cultura gastronómica

Alimentos de Semana Santa

Gastromakers Staff

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Foto: Archivo / Platillos de Semana Santa

La comida forma parte del ritual de esta costumbre religiosa

La gastronomía de la Semana Santa corresponde a todas las costumbres culinarias y todos los alimentos permitidos durante el periodo sagrado del cristianismo y suele transcurrir desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico. Cada país (con alguna representación o grupo cristiano) suele tener algún conjunto de platos, o preparaciones, característicos de esta fecha que por regla general no suele tener contenido carnal debido a la abstinencia observada durante este periodo.

Foto: El pan de pascua – Pintor: Mykola Pymonenko.

Por regla general se opone por completo a la abundancia mostrada en el Carnaval, una de sus características es la austeridad de la gastronomía de la Semana Santa, tanto en la elaboración de los alimentos como en los ingredientes empleados. La tradición reza que el Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza debe regir el ayuno y la abstinencia de cualquier tipo de alimento durante todo el día, este sacrificio llega a los seis Viernes de Cuaresma donde la abstinencia sólo será de alimentos preparados con carne.

El ayuno debe ser entendido como en no hacer más que una sola comida al día y en abstenerse de ciertos manjares. Esta imposición obliga a unas reglas gastronómicas severas en cuanto a los ingredientes y a las cantidades, los pescados acompañados de todo tipo de verduras, legumbres, etc. y los dulces pasan a ser los ingredientes protagonistas de la mayoría de los platos. Suelen ser platos, por regla general con gran capacidad de saciamiento: ayudan a evitar la tentación del consumo de carne.

La comida única que se hacía durante el ayuno antiguamente era a la puesta del sol, tras algún tiempo se fijó a las tres de la tarde, y posteriormente ya desde el siglo XIV se permite hacerla a mediodía. A esta comida se la denominó colación que es comida ligera que se toma por la noche en días de ayuno.

La iglesia católica prohíbe el consumo de carnes rojas y blancas únicamente en el Viernes Santo, solamente permite el consumo de vegetales (frutas y verduras) y de animales acuáticos (pescados y mariscos); también permite el consumo de otros productos de origen animal como el huevo, la leche y la miel. Esto también se aplica en el Miércoles de Ceniza y en los seis Viernes de Cuaresma.

Tradición en México

foto: Archivo, Platillo de Romeritos

En este país, se da la tradicional abstinencia de carnes rojas, se preparan platillos como los “romeritos”, una especie de planta regional (no debe confundírsele con el romero) que se cocina en “mole”, una compleja salsa elaborada a base de diversas especies de chile, pan, chocolate, múltiples especias y semillas oleaginosas. Estos platillos suelen acompañarse de tortas hechas de papa con atún o de camarón seco (molido). Es común también la preparación de un chile mexicano llamado “poblano” (una variedad de pimiento) con relleno de pollo en salsa de tomate, de queso, de atún o de cualquier otro guisado, según la región. Igualmente conocido el consumo de sopas de leguminosas, como lentejas y habas, a las cuales se le añaden sabor mediante el frito de tomate y cebolla, y el cocimiento con cilantro. Otro tipo de preparación son los chiles chipotles rellenos de queso. También es una época en que se consume mucho el nopal, preparado de diferentes maneras.

Foto: Archivo / Pescado frito

 

Suele consumirse variedades de pescado local, y frutos de mar durante la cuaresma, tanto en cocidos (sopa de mariscos, caldo miche, caldo de pescado), inclusive, constituye una tradición el consumir tacos de pescado durante la cuaresma, única época usual para elaborarlos en el interior de la república, aunque cotidianos en las zonas costeras. Es común la elaboración del agua de ensalada, que consiste en una mezcla de frutas picadas (manzana, plátano, melón, sandía, fresa, papaya…) y lechuga en agua azucarada; ésta adquiere su color con el pigmento de la flor de jamaica o jugo de betabel.

Foto: Archivo / Capirotada

Como postre, en el centro del país se elabora la llamada Capirotada, una combinación de capas de bollo (elaborado únicamente en semana santa) y atole de fécula de maíz sabor vainilla, cocido con canela, entre las cuales suele añadirse elementos de sabor como nueces, pasas, piñones, almendras, coco rayado y fruta cristalizada: higos, manzana, pera, durazno, fresas y el acitrón, un raro dulce elaborado con la pulpa de las biznagas gigantes, una cactacea xerofila, la cual es cocida por varias horas en caramelo. Los ingredientes de la Capirotada varían de acuerdo al lugar en donde se preparen.

Una variación, en vez de fécula de maíz se utiliza piloncillo, el cual se pone a hervir con canela y clavo para darle un sabor especial. Al igual que a la de fécula se le ponen nueces, pasas, etc.

Sin lugar a dudas, las tradiciones religiosas y en general humanas simpre son un buen pretexto para deleitarse con platillos que normalmente no se comen en el año.

¿Qué opinan de estas tradiciones gastronómicas? Puedes comentar o compartir esta nota si fue de tu interés!

GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

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Cultura gastronómica

31 de marzo: Día del Taco en México

Gastromakers Staff

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Foto: NACHO LÓPEZ, HOMBRE CON MANIQUÍ COMIENDO TACOS, CA. 1953. ©INAH

El Taco es amor hecho comida

La comida mexicana es un vasto universo donde se conjugan toda clase de ingredientes y preparaciones (algunas más elaboradas que otras), aunque si fuera necesario elegir un platillo representativo, seguramente optaríamos por un buen taco. 

No es casualidad que muchos de los restaurantes “mexicanos” que se abren en el extranjero ofrezcan, como uno de los platillos principales en la carta, alguna de las variedades de tacos, pues a lo largo y ancho del territorio de México, este platillo ha proliferado y adoptado rasgos característicos de la región de donde proviene. 

Así, los tacos de Ensenada (Baja California, al norte del país) son de pescado o camarón y los yucatecos (en el extremo sur), de cochinita pibil, por citar sólo dos casos icónicos.

A pesar de su diversidad, para realmente ser llamado taco, esta preparación requiere de tres elementos básicos: tortilla, algún ingrediente para envolver con ella (guisados, vegetales o proteínas, incluidos los insectos) y la imprescindible salsa en la que, de nuevo, pueden participar toda clase de componentes.

Foto: Archivo / Orden de tacos

Nacimiento del taco

A ciencia cierta, nadie sabe cuál fue el momento cumbre de la invención del taco; sin embargo, queda claro que ya nuestros antepasados prehispánicos comían este tipo de preparaciones. 

Cronistas como fray Bernardino de Sahagún y Bernal Díaz del Castillo refieren las costumbres culinarias de los habitantes de las nuevas tierras. Narran, por ejemplo, que el emperador Moctezuma tomaba pedazos de tortilla para remojarlos en molli, por lo que el origen de los tacos quedó asentado desde tiempos precolombinos. 

Foto: Imagen INAH

Lo más probable es que los tacos hayan nacido en una zona específica del territorio nacional: la meseta central, pues constituyen un elemento más de la importante cultura que se desarrolló en la región. 

Pero no todo quedó ahí: su consumo se extendió a lo largo y ancho de nuestras tierras, por todas partes, y así este platillo, de aparente elaboración sencilla, fue enriqueciéndose, adquiriendo características, modos de preparación e ingredientes típicos de cada zona adonde llegaba.

Significado de la palabra taco

Existen varias teorías acerca del origen de la palabra taco. Hay quien argumenta que el sustantivo con el cual designamos este platillo típico deriva del verbo atacar, que en una de sus acepciones significa “apretar” o “atiborrar”. 

Foto: Vendedor de tacos en México / INAH

En cambio, otros refieren que proviene de uno de los múltiples nombres, en lengua indígena, de las variedades de tortillas o, incluso, de un vocablo que empezó a usarse en el siglo XVIII en España para designar comidas ligeras que se tomaban fuera del horario habitual o por las noches en la taberna. 

Lo anterior nos permite hablar acerca de la versatilidad de este alimento cuyo consumo, no en balde, se ha extendido en su modalidad callejera, pues se come a cualquier hora, en cualquier parte y sin la necesidad de usar cubiertos.

Tortilla como base del taco

La base de todo taco es definitivamente la tortilla; la esencia está en el maíz, sustento de los mexicanos. 

En la época prehispánica, las mujeres preparaban las tortillas sobre una piedra caliente o en un comal colocado directamente sobre el fogón, y las decoraban usando chile rojo como pigmento. 

Para la correcta preparación del maíz, así como para aprovechar mejor sus nutrientes y facilitar su digestión, este ingrediente básico se cuece en agua de cal o con ceniza para que suelte el hollejo (cáscara). 

Posteriormente, el maíz cocido de este modo, conocido como nixtamal, se muele para obtener la masa de las tortillas. Las hay de todos colores, según la variedad de maíz que se emplee, y de diferentes tamaños.

Foto: Archivo / Tortillas

La versión taquera es generalmente más pequeña que la usada para acompañar las comidas, aunque tacos como las flautas se sirven con un tipo de tortilla más grande y ovalada que se fríe hasta dorar y endurecer. 

En las preparaciones típicas del norte del país se emplean también las tortillas de harina de trigo, que se rellenan de macha ca (carne de res seca) y, en otras ocasiones, de machaca mezclada con huevo.

Relleno del taco

Es, en definitiva, lo que otorga identidad al taco que, para serlo, requiere de algún guiso o ingrediente principal para envolver. 

Los niños, formados fuera de la tortillería, obtienen su recompensa cuando al llegar les regalan un taco de sal con una humeante tortilla, pues para hacerse un taco se requiere de un solo ingrediente, como el chile, por ejemplo: otro alimento básico en la dieta del mexicano. 

Foto: Archivo / Tacos de Guisado

En cuanto a las proteínas, los tacos pueden ser de carne de res, de cerdo o de carnitas, de pollo, de borrego, de chivo y hasta de pescado. 

Otros rellenos para comensales aventureros incluyen insectos, como jumiles, chapulines u hormigas. En cambio, los guisados, como arroz a la mexicana, nopales, mole, tinga, frijoles refritos y chicharrón, son rellenos quizá más ordinarios y comunes, aunque no menos suculentos por ello.

No es taco sin salsa

El taco no es taco sin una buena salsa y la salsa no es salsa sin un buen toque picante. Este elemento adereza y complementa, además de agregar acidez y cierto contraste al sabor del taco y su relleno. 

Entre los ingredientes que las componen no pueden faltar los chiles serranos, habaneros, de árbol, jalapeños, en sus versiones frescas o secas; así como los tomates verdes o los jitomates, la cebolla, el ajo, el aguacate o el cilantro. 

Foto: Stock Pixers

De todos colores y consistencias, las salsas mexicanas pueden llevar algunos de los ingredientes anteriores finamente picados, molidos en molcajete o licuadora e incluso rebanados en juliana. Sean cuales sean sus características, el toque que agregan a los tacos resulta imprescindible.

Texto por: Ana Sofía Ramírez Heatley

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Cultura gastronómica

Libro recomendado / Qué es cocinar de Ferran Adrià y elBullifoundation

Gastromakers Staff

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Foto: Libro Qué es cocinar

Ferran Adrià y su compromiso por compartir el conocimiento de calidad

Qué es cocinar se enmarca en la Bullipedia para ofrecer una visión holística de la acción y el proceso de cocinar y de su resultado, la cocina. La base para este trabajo es la metodología Sapiens, creada por Ferran Adrià y elBullifoundation desde la perspectiva del pensamiento sistémico. Por su vocación y contenido transversal, el lector encontrará en este libro alusiones reiteradas a los productos, las elaboraciones y las cocinas que se tratan en otros volúmenes de esta enciclopedia.

Si parecía que habíamos alcanzado a comprender la ecuación por la que producto, técnica y herramienta, sumados a una fuente de energía, generan un resultado, Qué es cocinar se abre a la posibilidad de cuestionar el statu quo de esta acción que acompaña al ser humano desde el Paleolítico. Para ello, se revisa la cocina desde el origen, buscando sus límites y valorando sus posibles interpretaciones.

Partiendo de la premisa Sapiens del establecimiento de un orden para una mejor comprensión, la narración que llega al lector de Qué es cocinar se adentra en ese todo enorme y complejo mundo para plantearlo por partes. Solo así, «ordenando la cocina», se puede prestar atención cada vez a un concepto, elemento o característica distintos dentro de esa realidad. El objetivo es entenderlos como parte de un conjunto repleto de opciones y abierto a la innovación.

El foco de esta investigación, en línea con la Bullipedia, apunta directamente a la cocina que encuentra su lugar en la restauración gastronómica occidental, eje central de interés de esta enciclopedia. Sin embargo, dar una respuesta a la pregunta que da título a este volumen requiere de la inclusión de contextos, visiones y posibilidades que resultan de ampliar este horizonte, abriendo nuevas perspectivas. Con este propósito, se incluyen también actores, tiempos y escenarios en los que cocinar adopta otros significados que escapan a la restauración gastronómica, además de todos aquellos que le son propios. Texto Sic WEB ElBullistore

Una verdadera joya de libro nos regala Ferran Adrià, como parte de la Bullipedia y su contribución al mundo de la gastronomía. Si tienes posibilidades de comprarlo, sería de gran apoyo para elBullifoundation y sino, Ferran Adrià lo ha puesto en digital para que puedas leerlo completamente gratis.

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Alimentos

Algunas ciudades del mundo recomendables para comer bien!

Gastromakers Staff

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La pandemia cancelo una actividad humana que se caracteriza por hacer que nuestro cerebro haga un registro que es muy difícil de borrar de la memoria, esto por el impacto que causa el salir de nuestro lugar de origen. Esta actividad es la de viajar. Afortunadamente el panorama pandémico comienza a ceder y esperemos pronto pueda volver a ser “normal” el viajar por el mundo.

Viajar es la experiencia humana que logra generar en nuestra mente muchos mundos, al estar ligada a conocer las culturas de otro lugares distintos al cual nacimos, y por ello, la comida es una parte muy importante al viajar. No es de extrañar que mucho de lo que se aprende acerca de un nuevo país, nos llegue directamente a través de su cocina.

Si eres un fanático de la comida y dentro de tus posibilidades esta la de viajar, te recomendamos hacerlo a los siguientes destinos. Estas ciudades han sido seleccionadas por su reconocimiento en listas especializadas de gastronomía, opiniones de críticos gastronómicos y sitios web de Check in.

Comenzamos con la lista:

Melbourne

Calle Little Bourke

En la capital gastronómica de Australia podes encontrar bocados de todo el mundo. Gracias a una riqueza histórica relacionada con la inmigración de finales del siglo XIX y principios del XX, en Melbourne hay zonas de restaurantes especializadas con lo mejor de Europa, América Latina, Asia y África. Ve a la calle Londsdale a probar irresistibles bocados de comida griega, a la calle Lygon para probar los italianos o al barrio chino más antiguo de Australia. En torno a la calle Little Bourke donde varios restaurantes tienen sus puertas abiertas desde 1860.

Berlín

Currywurst

Para muchos, la típica currywurst sintetiza en un pequeño y sabroso paquete el panorama culinario de Berlín (y la guerra por «la mejor currywurst» se libra entre el Curry 36 de Kreuzberg y el Konnopke Imbiss de Prenzlauer Berg), pero no te olvides de las riquezas culinarias de Turquía y del Oriente Medio, que hicieron de la capital alemana su hogar. Empieza visitando el Turkenmarkt, un mercado turco al aire libre, para conseguir productos frescos, especias y pan turco. Además de todo esto, en Berlín hay algunos de los restaurantes más modernos (¡y baratos!): desde hamburgueserías vietnamitas a excelentes lugares de fusión asiática.

Madrid

Tortilla española

Los españoles aman la comida por una razón: ¡hay comida exquisita en abundancia!, y toda la ciudad de Madrid es un regalo para los paladares de los visitantes. Después de saborear la obligada tortilla española y los churros con chocolate, degustá el delicioso cocido madrileño, un bocadillo de calamares (bocadillo de pan crujiente y calamares fritos) o cualquier plato con bacalao. Durante el fin de semana o a la noche, disfrutá de las tapas en la Cava Baja y la Cava Alta, dos calles de bares y restaurantes del barrio de La Latina.

Roma

Barrio Trastevere

La cocina italiana es una de las más populares del mundo, y un viaje gastronómico a Italia sería un desastre si no se visitara la capital del país, Roma. Buscá pizza biancafiori dizucca (flores de calabacín) carbonara (inténtalo en Da Danilo o Roscioli en el centro), y pizza al estilo romano (empieza con la mejor en Pizzarium, en Prati). Para evitar los restaurantes típicos para turistas, visita los barrios de Testaccio y Trastevere y no dejes de visitar los mercados, incluido el mercado de pescado del Trastevere.

Seattle

Tazón de almejas en el mercado Pike Place

Bastante cerca del estrecho de Puget, que es un regalo para los ojos, Seattle tienta a los viajeros con pescado, café, cerezas, barbacoas y delicias internacionales. El marisco y en particular los mejillones, las almejas y las ostras es el plato obligado para los habitantes, así que únete a ellos haciendo cola para probar un tazón de sopa de almejas en el mercado Pike Place, o unas suculentas ostras en The Walrus and the Carpenter (4743 Ballard Ave). Puedes decidirte por otros platos riquisimos, y verdaderamente contundentes, como las hamburguesas de carne de cerdo desmenuzada, pollo y gofres.

Dublín

Powerscourt Town House

Con cada bocado acompañado por el dulce acento de sus habitantes y la promesa de verdes colinas, Dublín es una auténtica delicia. ¿Qué puedes esperar? Piensa en comida casera; rollos de salchicha, pescado y papas (bacalao rebozado), ostras y Guinness, pan de soda, morcilla y rarezas irlandesas, ¡como el helado de sal marina! Una vez que estés en Dublín, tomate con calma el domingo con un brunch en el Pepperpot Café (Powerscourt Town House), andá después a Hatch & Sons o el Pig’s Ear y prueba algunos platos tradicionales irlandeses. ¿Tenés el medio día libre? Toma el tren que va a Howth y come tapas de marisco más fresco en el restaurante Octopussys. Una pinta de cerveza o tres (¡o una taza de té!) te reconfortarán al final del día.

Tokio

Calle Yarakucho

Fresca, sabrosa y artística, la comida japonesa encabeza muchas listas de favoritos y, una vez que estés en Tokio, vas a tener asegurada la buena comida. Sushiunagi, tempura, shabu-shabu y okonomiyaki, no vas a saber qué elegir. Prueba el ramen (fideos de huevo) en la calle Ramen y en la popular estación de Tokio, o come un poco de yakitori en plan informal en los puestos callejeros de la calle Yarakucho. ¿Te tienta algo más extravagante? A los viajeros intrépidos les encantarán las subastas de atún y los restaurantes de marisco del mercado de Tsukiji Shijo.

Lima

El tiradito (pescado crudo)

¿Amantes de la comida con destino a Sudamérica? ¡Deja que Perú sea tu guía! Junto al océano, en Lima, podes saborear el ceviche (trozos de pescado crudo marinado con zumo de limón, servido con ají, batata y maíz blanco), el tiradito (pescado crudo), y los nikkei (comida fusión peruana y japonesa) antes de pasar a otros placeres peruanos, como el tacu-tacu, el lomo salteado, el ají de gallina y la causa. Para comer mariscos, empieza en La Red (Avenida La Mar, Miraflores) y el Punto Azul (Avenida Primavera, Surco), y para comer comida de fusión italiana, prueba las delicias de Los Bachiche (Avenida La Paz, Miraflores).

Bangkok

Puesto callejero Bangkok

Esta ciudad de Tailandia se caracteriza por la buena comida, especialmente en los puestos callejeros inundan las calles. Cada día miles de personas, tanto lugareños como visitantes, comen por no más de un euro al día en los puestos callejeros, ya sea para almorzar como para cenar.

Resulta que la comida de estos puestos es tan buena que es realmente complicado comer bien en los restaurantes especializados en la comida tradicional del país. Esto es debido a que pocas personas pagan por algo que pueden encontrar en la calle a precios de risa y recién cocinado. Lo mejor de todo es que estos puestos están reconocidos por el Shell Shuan Shim, el logo de calidad de Tailandia, que reconoce la calidad de la cocina de los mismos.

Hong Kong

Temple Street Market

Son casi 12.000 locales los que completan la oferta gastronómica de esta zona de China, donde establecimientos con ofertas de mariscos, barbacoas y dim sum, se combinan con otros restaurantes de lujo localizados en los hoteles de 5 estrellas. Para los que les gusta comprar en los mercados, el más reconocido es el Temple Street Market, en la zona de Kowloon, donde lo más vendido es el chili crab y otras exquisiteces carnívoras provenientes de pulmones, intestinos y bazos.

Lyon

Restaurante Bouchons

En esta ciudad de Francia la gastronomía goza de una gran riqueza, tanto que ha conseguido tener la calificación culinaria mundial y ser cuna de la cocina de este país. En Lyon podrás probar gran cantidad de productos, algo que ha tenido como consecuencia la multiplicación de restaurantes tradicionales en los que puedes probar lo mejor de la región, los bouchons. Entre los platos más típicos, se encuentran las salchichas de cerno, albóndigas de lucio y la sopa de cebolla.

Oaxaca

Mercado 20 de noviembre

Oaxaca es famoso en todo el mundo, entre muchas cosas, por su variada, rica, y hasta exótica gastronomía. Así que, esta parte no debe faltar en tu viaje a este hermoso estado del País México.

No puedes dejar de probar la auténtica comida oaxaqueña como el quesillo, los famosos chapulines, el tasajo, y por supuesto, el mezcal. Existen restaurantes de todo tipo, desde alta cocina a más tradicionales, pero como cualquier ciudad de raíces y cultura ancestral; los lugares más emblemáticos para comer, son los mercados como el 20 de noviembre en el centro de la ciudad de Oaxaca.

¿Qué te parece?, si eres oriundo de esto lugares felicidades y sino, tendrás que visitarlos para comprobar que son dignos del prestigio del buen comer.

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