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Cultura gastronómica

Mageirocofobia es el miedo a cocinar

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Foto: Archivo

Si tienes pánico a preparar alimentos en cocina, tal ves sufres una fobia

Hay fobias de todo tipo y algunas nos resultan de lo más sorprendentes. Es el caso de la mageirocofobia o el miedo a cocinar, un trastorno que en según qué situaciones vitales puede provocar muchas limitaciones y hasta problemas de salud alimentaria. Mientras que algunas personas se relajan cocinando, para otras la cocina es un lugar más parecido al infierno.

Pero ¿qué es la mageirocofobia?

La mageirocofobia es el miedo a cocinar. No se trata de que no te guste cocinar porque prefieres que te lo pongan el plato ni de que la cocina no sea tu lugar favorito de la casa porque tienes pocas habilidades culinarias. Se trata de auténtico pánico en el momento de cocinar.

Pero miedo ¿a qué? ¿Qué es eso tan peligroso que en la mente del mageirocofóbico puede ocurrir mientras cocina? Pues son varios los temores. Puede tratarse de un miedo a quemarse en los fogones, de un miedo a que a los demás no les guste la comida o de preparar comida en mal estado y que tu familia enferme. Y luego está ese miedo indefinido que provoca cualquier estado ansioso.

Síntomas de la mageirocofobia

Foto: Shutterstock

Las reacciones que provoca este fobia son las habituales. Ansiedad en un grado extremo con palpitaciones, sudores, mareos, sensación de asfixia o incluso ataque de pánico si la situación no se puede evitar. Es precisamente la evitación lo que caracteriza a todas las fobias y, ¿realmente puedes evitar cocinar? Depende de tu situación vital, pero en el mejor de los casos conviene tratar esta fobia.

La mageirocofobia tiene unas consecuencias peligrosas tanto a nivel social y familiar como de salud. A veces se relaciona con otras fobias alimentarias como la lacanofobia o incluso con trastornos como la anorexia y la bulimia. El origen se encuentra en esa ansiedad descontrolada que acaba por convertir cualquier aspecto relacionado con la comida en un auténtico peligro.

Foto: Stock

Causas de la mageirocofobia

El origen de la mageirocofobia puede encontrarse en un rechazo profundo a cocinar por tratarse de un rol impuesto socialmente. Pero como ocurre con todas las fobias, lo más habitual es que se desarrolle a través de un trastorno de ansiedad que favorece la aparición de miedos irracionales y desmedidos.

El condicionamiento por experiencia traumática no se descarta en el caso de este miedo a cocinar. Vivir un episodio desagradable en una cocina, cortarse con un cuchillo mientras cocinabas en un momento de gran carga emocional, recibir una mala noticia mientras preparabas la comida o ver a alguien tener un accidente doméstico son motivos suficientes para que surja un trastorno como el miedo a la cocina.

Tratamiento de la mageirocofobia

Resulta tentador pensar que si te has organizado la vida de forma que no pisas la cocina, no tienes necesidad de tratar este problema. Lo puedes evitar en todo momento, ¿verdad? Pero eso no significa que el trastorno haya desaparecido y una fobia no tratada suele atraer a más fobias.

Así que lo más indicado es ponerse en manos de un profesional de la psicología que con la terapia cognitivo conductual te ayudará a modificar ese pensamiento distorsionado inicial que te lleva a considerar el acto de cocinar como peligroso. A partir de ahí, se puede transformar la conducta de evitación.

Una estrategia muy útil para superar la mageirocofobia es la exposición gradual. Puedes empezar por preparar platos fríos y sencillos que no requieren mucha elaboración pero que te familiarizan con el espacio. Luego puedes ir aumentando la dificultad cocinando algo únicamente para ti, así no sientes la presión de los demás.

Foto: Stock

Y poco a poco conseguirás reducir el miedo que te produce cocinar. Como ese miedo va acompañado de altas dosis de ansiedad, también es recomendable la práctica habitual de técnicas de relajación, ejercicios de respiración consciente y meditación.

Pareciera ser que la cocina es para todos y de algún modo la amamos todos, pero no siempre es así, la mageirocofobia es un ejemplo de como una enfermedad puede ocasionar odiar la cocina por raro que parezca.

Suele suceder que las personas que tienen fobias son criticados e incluso causa de burlas. Es importante respetar que si a alguien no le gusta algo tratemos de entender que no solo es un rechazo caprichoso, tal ves esta sustentando en una fobia que requiere tratamiento médico en esta persona.

¿Conoces a alguien con esta fobia? comenta tu experiencia!

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Cultura gastronómica

La evolución de la cocina para la conservación

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En la actualidad podemos conservar casi todo lo que cocinamos

Se puede aplicar procesos de conservar al menos durante un periodo de tiempo corto, si lo refrigeramos o envasamos al vacío, y por un periodo más largo, si es apto para la congelación. No es necesario que hayamos empleado técnicas de conservación en su proceso de elaboración. De tal forma que, en muchas ocasiones, no nos vemos condicionados antes de cocinar ni necesitamos saber de antemano si queremos conservar o no la elaboración realizada. Esto es posible gracias a las herramientas que nos permiten elegir improvisar la conservación, como son los frigoríficos o los congeladores. 

Planeación para la conservación

Foto: Archivo

La situación actual no es el referente histórico, sino su resultado. Durante la mayor parte de nuestra historia como especie no ha sido así e, incluso en el presente, tampoco lo es en muchos lugares del mundo en los que no se dispone de los recursos necesarios para conservar. La mayor parte de las técnicas que hay que aplicar sobre un producto para conservarlo han de planificarse previamente y provienen de una decisión tomada antes del momento de empezar a cocinar. Es el hecho de saber si se consumirá en el momento o si se conservará (y cuánto tiempo se planea conservarlo) lo que determina el proceso de elaboración, y no al revés. 

Evolución de las técnicas de conservación

El secado y ahumado se practican desde el Paleolítico, pero no fue hasta el Neolítico cuando aparecieron las primeras técnicas que permitieron un uso de conservación a largo plazo. Estas técnicas fueron consecuencia de la necesidad. Una vez asentados y sedentarios, domesticadas las especies animales y vegetales, los seres humanos se encontraron ante la tesitura de conservar lo producido para generar reservas. Era necesario almacenar todo aquel stock disponible, porque ¿de qué había servido aprender a sembrar y recolectar, si todo lo obtenido tras la cosecha se perdía de manera inmediata? Y, de este modo, conservar pasó a ser una prioridad. Desde el primer silo neolítico en el que se almacenó grano, el ser humano ha creado y empleado técnicas y herramientas cuyo objetivo es la conservación. 

Foto: iStockPhoto

Tecnología para la conservación 

Desde el uso del frío de la propia nieve, en un primer momento, hasta la aplicación de la electricidad para inventar la primera máquina de hielo, los primeros refrigeradores, los congeladores, etc., ha habido una significativa evolución de las herramientas que hacen posible la conservación a través del frío, pero también han ido sumándose más y más técnicas de conservación que amplían las opciones, como es el envasado al vacío. 

Foto: AEB

En las últimas décadas, la industria alimentaria ha desempeñado un papel fundamental en la evolución de los métodos de conservación, ya que en su mayoría este factor es la base de su producto. Esto ha permitido incorporar al proceso de elaboración muchas técnicas pensadas para la conservación (liofilización, congelación, envasado al vacío, altas presio- nes, etc.), empleadas con el objetivo de un posterior consumo inmediato. 

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Cultura gastronómica

¿Qué es Food Design?

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Una de las disciplinas proyectuales que mayor auge tiene en estos momentos

El Food Design se centra en mejorar sustancialmente nuestro estilo de vida en base a la relación que tenemos con los alimentos al aplicar estrategias y metodologías de diseño, toma a los alimentos como la materia prima de una propuesta de diseño; propuesta que es comestible, o que interviene en el sistema alimentario o que es parte de la experiencia de comer, eso implica que no estamos hablando únicamente de diseñar y producir un alimento sino de elementos y actividades relacionados con alimentarse.

El alimento se nutre del diseño, y el diseño innova en la industria alimenticia.

Es importante tener claro que la Gastronomía es el arte de preparar comida, mientras que Food Design es una disciplina que aplica estrategias y metodologías de diseño, que impulsan la innovación en alimentos y comidas. Es como combinar cocina con pensamiento de diseño; por medio del alimento se investiga y entienda, se define, se idea, se explora, se prototipa y finalmente de degusta.

Foto: FOOD DESIGN FEST®

La propuesta del Food Design

El Manifiesto de la Associazione per il Disegno Industriale (ADI) propone que el Food Design es la representación anticipada del acto alimenticio. Sonnia Massari, profesora de diseño y directora de Gustolab, establece que es el uso de metodologías de diseño en las actividades de producción, transformación, distribución y consumo de alimentos y comidas.

Tiene sentido, porque todo lo que se haga desde el diseño es muy a lo René Descartes, se piensa primero antes de que exista. Y es que, el diseño debe tener en cuenta todo el ciclo de vida y de producción de cualquier cosa que se desarrolle.

El concepto

Food Design es una disciplina proyectual de resolución de productos, espacios, servicios o sistemas de alimentos y comidas, o relacionados con ellos; que aplica estrategias y metodologías de diseño, con el objetivo de mejorar los hábitos alimenticios actuales y favorecer la relación del alimento o comida con todos los agentes implicados (consumidores, comerciantes, productores, entes reguladores).

Foto: FOOD DESIGN FEST®

Se caracteriza por: contextualizarse al ambiente y a las circunstancias de consumo, basarse en requerimientos sociológicos, antropológicos, económicos, culturales y sensoriales; e impulsar la innovación funcional, tecnológica y/o de significado; en cualquiera de sus instancias: producción, transformación – preparación, distribución – presentación – comunicación, comercialización – consumo – apropiación y postconsumo – eliminación. 

El Food Design no es mero food styling, pero sí terminan siendo muy bonitos sus resultados. El Food Design nada tiene que ver con el mal uso de etiquetas como gourmet o artesanal; por el contrario, conceptualiza y produce en base a sus verdaderos significados.

La Recomendación: el contenido de Food Design de Zampollo

Si quieres entrar al mundo del Food Design, puedes seguir a la Doctora Francesca Zampollo

Food Design, is fun, is functional, give you choices, is iconic, is weareable… Food Design it’s just beautiful! 

Francesca Zampollo

Para terminar, el postre

Las propuestas de Food Design mejoran la relación con los alimentos y por ende con la calidad de vida. Es materia prima de nuevas experiencias, formatos y métodos y por ser de carácter integral, su visión sistémica y su transdisciplinariedad convoca conocimientos, experiencias y visiones de diversos campos complementarios. 

El Food Design es una visión sistémica de las actividades, espacios y productos asociados con los alimentos y comidas. El diseño aplicado a alimentos puede estar al producir, transformar, operar y consumir comida. Tiene que ver con apropiación, salud e identidad, con placer y ética.

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Cultura gastronómica

Los cocineros más influyentes del planeta trabajaron en El Bulli

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Foto: El Bulli ©

De esa magnitud fue el impacto que tiene este restaurante hasta hoy en día

Muchos de los practicantes en el sector culinario que pasaron por El Bulli son ahora famosos chefs, cuyos restaurantes lideran las listas más importantes del planeta.

En la lista de los diez mejores restaurantes del mundo, cinco están liderados por un chef que ha pasado por El Bulli:

Foto: Rene Redzepi

El danés René Redzepi, dueño de Noma (número uno del planeta, según la lista San Pellegrino) trabajó en 1999.

Foto: Joan y Jordi Roca El Celler de Can Roca

Joan y Jordi Roca, dos de los tres hermanos que dirigen El Celler de Can Roca (Girona), uno de los mejores establecimiento del ránking mundial

Foto: Massimo Bottura, de Osteria Francescana

Massimo Bottura, de Osteria Francescana, en Modena (Italia), posicionado como cuarto mejor del mundo, trabajó en 1999

Foto: Grant Achatz del Restaurante Alinea

Grant Achatz, de Alinea, en Chicago (EE.UU.), considerado uno de los más importante de América

Chefs Españoles

Entre los chefs españoles más importantes que han pasado por el resturante destacan Andoni Luis Adúriz, Josean Martínez Alija de Nerua, José Andrés, Sergi Arola y Quique Dacosta. Entre muchos más.

Foto: Andoni Luis Adúriz, Josean Martínez Alija de Nerua, José Andrés, Sergi Arola y Quique Dacosta

A raíz de la publicación del libro “Los aprendices de hechicero” de Lisa Abend, El proyecto del El Bullí fundation trabaja en una cronología de las personas que han trabajado en El Bulli durante toda su historia. ¿Eres tú uno de ellos?”, pregunta la web del proyecto para conectar con todos esos cocineros que fueron parte de esta historia.

En México existen cocineros que pasaron por el Bullí por lo menos en alguna temporada como el Chef Arturo Fernández del Restaurante Raíz. Aquí puedes ver una entrevista con el chef

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