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Alimentos para potenciar tu sistema inmunológico durante la pandemia de COVID-19

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Junto con la rutina de ejercicios regular, nutrir nuestro cuerpo con una nutrición adecuada es muy importante durante el brote pandémico

En ningún caso la alimentación, por sí misma, evita o cura la infección por el nuevo coronavirus Covid-19, o por cualquier otro virus, pero teniendo una alimentación saludable podemos ayudar a que nuestro organismo reaccione de manera positiva a cualquier tratamiento médico. Los mecanismos de defensa y de respuesta ante las infecciones, así como la capacidad de recuperación, están estrechamente relacionadas con el estado nutricional de la persona en consecuencia, un patrón alimentario adecuado es fundamental para fortalecer las defensas naturales y la respuesta de nuestro organismo ante los agentes patógenos que provocan las infecciones.

Si usted detecta los síntomas de Covid 19 contacte a las autoridades sanitarias, y siga las indicaciones de prevención y atención recomendadas.

Aquí una lista de alimentos que ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunológico:

1. Cúrcuma

La cúrcuma o haldi de especias doradas es conocida por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La curcumina es uno de los principales ingredientes activos presentes en la cúrcuma que tiene poderosos efectos antiinflamatorios y ayuda a curar heridas e infecciones. En los hogares con cocina, la cúrcuma se incluye en todas las recetas, como curry, salsas y platos salados. Beba café con leche de cúrcuma también conocido como haldi ka dhoodh o leche de cúrcuma para combatir la gripe o el resfriado y mejorar su inmunidad. Incluso puedes tomarlo con aceite de coco y pimienta negra.

2. Almendras

Las almendras han sido elogiadas por científicos, dietistas y nutricionistas por su alto valor proteico y se están convirtiendo en un refrigerio saludable para la noche que tanto los adultos como los niños disfrutan, pero hay más de lo que el paladar satisface. Es útil para reducir la inflamación y aumentar la inmunidad. Las almendras son fáciles de encontrar en cualquier estante del supermercado o en los mercados donde venden los chiles secos. Puedes agregarlos a tu ensalada, batido o yogur.

3. Jengibre

¿Recuerdas alguno de los remedios de la abuela para curar el dolor de garganta, la tos y el resfriado? No es otro que Adrak wali chai. Al ser una especia de raíz, el jengibre está cargado de abundantes nutrientes como la vitamina B6 y minerales dietéticos como el magnesio y el manganeso. Uno de los ingredientes activos presentes en el jengibre es el gingerol, que hace que el jengibre sea un refuerzo inmunológico fabuloso. Utilice el poder del jengibre incorporándolo en su kadha, encurtidos, salsas, curry y té de hierbas y hasta agua de jengibre.

4. Brocolli

El brócoli está cargado de vitaminas y minerales. Repleto de vitaminas A, C y E, mucha fibra y muchos otros antioxidantes, el brócoli es una de las verduras más saludables que puede poner en sus platos. Una taza de brócoli picado crudo solo es suficiente para proporcionar una cantidad suficiente de vitamina C, que es esencial para la producción de anticuerpos y el funcionamiento notable del sistema inmunológico. Si no le gusta comer brócoli solo, puede probar algunos platos deliciosos como ensalada de brócoli, cazuela de brócoli, sopa de brócoli y queso, etc.

5. Pimiento

Es desconocido para millones de personas de que el pimiento contiene el doble de vitamina C que cualquier fruta cítrica disponible en el mercado. Aumente la producción de anticuerpos en su cuerpo al inculcar pimientos rojos y reforzar su sistema inmunológico. Bombee su cuerpo comiendo algunas de las deliciosas recetas de pimientos morrones como pimientos rellenos, sopa de pimientos morrones, pimientos morrones asados ​​con relleno de espagueti, ensalada de pimientos morrones rojos asados.

6. Frutas cítricas

Las frutas cítricas como el limón y las naranjas, el kiwi, el limón, la lima, la mandarina son superestrellas cuando se trata de alimentos sobrecargados con contenido de vitamina C. Como el cuerpo no lo produce, es recomendable consumir estas bellezas y mantener a raya al virus.

7. Ajo

Desde hace siglos, personas de todo el mundo han aclamado al ajo como una mano amiga para desarrollar la inmunidad del cuerpo. Sus clavos se utilizan específicamente para tratar el resfriado común, la tos, mantener a raya la plaga y también prevenir enfermedades. Cuando el ajo se consume crudo, puede aumentar la cantidad de células T presentes en la sangre, lo que ayuda a combatir el virus. Simplemente puede triturar los dientes de ajo y agregarlos a su aderezo para ensaladas para obtener un sabor delicioso. Incluso puedes preparar champiñones al ajillo, pan de ajo, pollo al ajillo, etc.

8. Semillas saludables

Semillas como las semillas de girasol, linaza y chía pueden ser excelentes para llevar por la noche o como bocadillos nocturnos. La semilla de girasol está cargada de nutrientes masivos como vitamina E, B, vitamina B3, B5, B9, cobre, zinc, magnesio, manganeso y selenio, lo que la convierte en una excelente opción de refrigerio saludable. Espolvoréelos sobre su avena, batido, batido, ensaladas o yogur.

9. Alimentos probióticos El yogur

El yogur se cultiva con ciertos tipos de bacterias ‘buenas’, o probióticos o bacterias beneficiosas. Estas bacterias buenas ayudan a convertir los ácidos orgánicos en glucosa, ayudan a reducir el nivel de colesterol, aceleran el metabolismo y ayudan a reactivar el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Los probióticos son amigables con el intestino y ayudan a calmar el proceso de digestión en el cuerpo humano. Algunas de las deliciosas recetas que pueden saciar su paladar son salsas de yogur, kebabs de yogur, ensalada de papa y yogur y muchas cosas más.

10. Aceite de oliva

El aceite de oliva extra virgen contiene propiedades antiinflamatorias y es una buena fuente de antioxidantes, contiene altas cantidades de ácidos grasos poliinsaturados, es un refuerzo inmunológico perfecto. Puede consumirlo con recetas fabulosas como la receta de puré de papas con col rizada y aceite de oliva, receta casera de aceite de oliva de granola, agregue un toque a sus biscotti, pistachos, receta de aceite de oliva con cardamomo y muchos más.

¡Esperemos que estas sugerencias le motiven a adoptar opciones saludables de alimentos
para siempre!

 

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Cocinar es felicidad

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¿Se podría afirmar que cocinar te hace feliz?

Cuando se habla de todos los caminos que existen para alcanzar ese estado de plenitud y satisfacción que conocemos como felicidad, se pueden enlistar diversas teorías y útiles prácticas, pero poco sabemos de la influencia de la comida que desde su preparación puede influir en el ánimo.
Si alguna vez te ha tocado comer un alimento que es especialmente picoso y dejarte salir el comentario de que seguramente la cocinera estaba enojada y su mal humor se reflejó en lo irritante de ese platillo, puedes estar seguro de que tus palabras están llenas de razón.

El libro Manual de la cocina para la felicidad, escrito por monjes budistas, explica que al momento de preparar un alimento tus emociones impactan en el modo de la preparación.

Si asumes esta tarea con el gusto y deseo de honrar a tus comensales, tendrás una buena actitud y tu empeño estará canalizado en hacer lo mejor posible, caso contrario si lo ves como una carga así, sólo querrás salir del paso.

Un momento para la meditación


Tanto el acto de preparar los alimentos como el consumirlos son instantes que permiten disponer de un momento para contigo. De acuerdo a los autores lo que podría considerarse como algo cotidiano y necesario, se puede transformar en una actividad de meditación profunda que te mantendrá lejos de pensamientos que te atormenten.

Pocas prácticas pueden ayudar a entrenar la mente para conseguir la atención plena (base de la meditación) como la preparación de los alimentos. Porque no es lo mismo encender los fogones con la mente descontrolada que controlada”, afirman los autores.

Para llegar a este punto se recomienda preparar el ambiente para una práctica agradable y tranquila. Si te toca ser anfitrión o incluso si prepararás algo para ti, considera los siguientes puntos:

  1. La cocina tiene que ser un lugar limpio y ordenado, para agilizar los procesos.
  2. Mantén el espacio en silencio o bien, si lo prefieren acompáñate con música que ayude a la meditación y a un volumen medio.
  3. Ten cerca de ti tanto los instrumentos como los condimentos que utilizarás en tu preparación.
  4. Adopta una actitud positiva y de disposición para agasajar a los comensales.
  5. Procura que tus recetas contengan todos los grupos alimenticios y si son ensaladas, mezcla verduras y/o frutas del mayor número de colores posible, esto se traduce en equilibrio vitamínico.

Sabor que da felicidad

Foto: iStockPhoto

Al momento de disfrutar de los platillos se abre otro espacio para buscar la felicidad de una manera distinta a la que comúnmente se podría suponer, y para la que los autores proponen considerar los puntos a continuación:

  1. El hambre y el apetito son alarmas del organismo para advertir sobre las necesidades de reponer energías. Se debe estar atento a sus llamadas, pero evitar convertirse en esclavos de los propios impulsos.
  2. Antes de empezar a comer se debe detenerse un momento a contactar con el organismo para detectar si realmente se siente hambre o no. También hay que intuir cuánta comida necesitamos, qué tipo de alimentos convienen más y cuánta compañía se requiere en la mesa.
  3. Para que la digestión sea excelente, el estómago no debe estar totalmente lleno.
  4. Se tienen que generar gratitud hacia todos los seres que han hecho posible que se disfrute de la comida. También se debe mandar un mensaje positivo para quienes padecen hambre en el mundo.

Comer o preparar los alimentos, no se traduce simplemente en cubrir una necesidad o cumplir con una obligación, son actos que forman parte de lo que eres, desde cómo te nutren hasta la manera en que te relacionas con ambos actos e impactan en tu salud, a nivel emocional y hasta socialmente.

Procura que las artes culinarias se transformen en una oportunidad para agasajar y armonizar contigo y el mundo que te rodea.

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No hagas que los cocineros trabajen mientras están enfermos

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No reportarse enfermo siempre ha sido una medalla de honor para los chefs, pero ¿cómo será en la era post-Covid?

Maya Erickson no se sentía bien. Estaba agotada y cansada, pero trató de superar la fatiga. La chef de Portland tuvo que prepararse esa noche para una costosa cena de caridad completamente vendida, con múltiples platillos y una larga lista de preparaciones por delante. Enfrentarse al agotamiento le produjo una sensación casi maníaca y vacía. Lo sé porque estaba cocinando con ella y yo también estaba enfermo. 

“Recuerdo estar sentada en el suelo medio riendo, medio llorando”, me dijo Erickson recientemente. “Y nos estábamos divirtiendo, pero tuve que preguntarme si quería aguantarlo o cuidarme a mí misma. Uno lidia con las consecuencias más tarde”.

Nos preparamos y bromeamos, el antigripal me sacudía como si hubiera bebido demasiado café. Luego, en época antes de Covid, cuando no había cubrebocas, ni distanciamiento social, y definitivamente no se hablaba de cancelar la cena. Tomamos algo de vitamina C y nos pusimos manos a la obra. Al final, nos sentamos juntos, exhaustos.

Cocinar estando enfermo no era nuevo para ninguno de nosotros y antes del Covid, trabajar en una cocina con un resfriado era algo común. La llamada de un cocinero que se reportaba enfermo siempre se recibía con escepticismo y enojo, porque la cultura de la cocina, para bien o para mal, dictaba que reportarse enfermo era una de las peores formas de decepcionar al equipo. En nuestra realidad pre-cubrebocas, pre-Covid, las preocupaciones sobre la propagación de gérmenes a los compañeros de trabajo e invitados eran algo lejano. ¿Seguirá siendo ese el estándar una vez que volvamos al trabajo y sirvamos a los comensales en persona?

“Al principio de mi carrera, un cocinero se cortó con la rebanadora de carne y tuvo que irse”, recordó Erickson. “Él trabajaba como garde manger y yo estaba en pastelería. Al final de la noche terminé trabajando en pastelería, como garde manger y salteando la comida. Fue una locura. Y finalmente regresó a trabajar”.

Este es un trabajo en el que te lastimas. Te cosen y terminas tu turno”.

Preeti Mistry

Ese es un escenario familiar para el chef Preeti Mistry. “Hay tantas reliquias de la cultura de la cocina en las que pienso: que se joda esa mierda, quémalo todo”, me dice. “Pero luego, como gerente y propietario, y como persona que no quiere defraudar al equipo y tiene quer dar el ejemplo como líder, quiero estar allí. Cocinas. Trabajas con una mano quemada, con una cortada, con el tobillo torcido. Este es un trabajo en el que te lastimas. Te cosen y terminas tu turno”.

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Si le preguntaras a un chef públicamente sobre su política de días por enfermedad, te dirá que siguen estrictamente las pautas establecidas por el departamento de salud local. Que los empleados nunca trabajan enfermos y que se les permite tanto tiempo como sea necesario para recuperarse. En la práctica, todo esto es al revés. Preguntas como, “¿Qué tan enfermo estás realmente?”, seguido de “¡Necesitamos que vengas, y trataré de sacarte de ahí cuanto antes!” son la norma.

“La cosa es que si llamas para reportarte enfermo, alguien más tiene que hacer tu trabajo”, dice Mistri. “Significa que el sous chef del turno de la mañana tiene que quedarse y trabajar en la cena, o que alguien tiene que venir en su día libre. No hay red de seguridad. Y realmente, la cultura dictaba que un cocinero debe sentirse orgulloso de superar su incomodidad. Cuando llamas a un cocinero en su día libre, está haciendo horas extras y entonces llevas este delicado sistema al caos”.

Scott Vivian, un chef en Ontario, respaldó eso y dijo: “Mi personal no quería decepcionarme, porque sabían que si no venían, yo tendría que trabajar en su lugar, y eso se convirtió en parte de la ética de trabajo en el restaurante. Ese es el objetivo del sistema de guardias, hacer las cosas más eficientes y hacer que todo funcione lo mejor posible. Los restaurantes son únicos en ese sentido. Si no vas a tu trabajo de oficina, simplemente haces el trabajo al día siguiente. Los restaurantes no funcionan así”, explicó. “Los márgenes son demasiado ajustados. No hay empleados ‘adicionales’ en un restaurante”.

Más allá de trabajar enfermo o lesionado, trabajar mientras enfrentas una crisis de salud mental puede ser lo más difícil de superar. Si te rompes el brazo o tienes una gripe muy severa, quédate en casa. Pero un cocinero con una cuenta bancaria en números rojos y atravesando una mala separación puede, en el mejor de los casos, tratar de buscar el consejo de su jefe. Y aunque en la industria de los restaurantes se le ha dado más importancia a priorizar la salud mental, a menudo sigue siendo la excepción más que la regla.

“Recuerdo cuando mi desorden alimenticio era muy grave. Comía un puñado de ensalada sin aderezo y eso era todo”, me dijo Erickson. “Estaba tan débil que apenas podía caminar. Y simplemente seguía funcionando. Mi visión comenzaba a desvanecerse y nunca me pregunté si podría o no terminar un turno. Simplemente seguías”.

“Pero nunca olvidaré cuando murió mi papá. Earl (Ninsom) me dio un cheque y me dijo que me tomara todo el tiempo que necesitara. Nunca me había pasado algo así. Entonces sí hay forma de no hacer las cosas así y que todo sea mejor. Aunque no estoy segura de cómo”.

Entonces, ¿cuál es la solución aquí? ¿Normalizamos llamar para reportarnos enfermos?

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“La pandemia ha puesto en el centro de la conversación todo lo que no estaba bien en la industria de los restaurantes, y nos ha dado a todos la oportunidad de ver lo que no está funcionando. Entonces, ¿cómo cambiamos esto?”, se preguntó Vivian. “Cualquier restaurante que supere esta pandemia estará en una situación financiera peor que antes”.

Personal más reducido, menús más pequeños y una estructura en la que todos, independientemente del puesto que ocupas, contribuyen donde sea que se necesite, es el futuro que Vivían augura. “El modelo de restaurante normal tendrá que cambiar fundamentalmente para bien o para mal. Hay formas de lograrlo para que el personal trabaje menos y gane más dinero, la gente simplemente tiene que ser creativa al respecto”.

Mistry cree que el poder necesita estar en manos de la gente. “No podemos volver a como eran las cosas”, me dijo. “Creo que un modelo propio de los trabajadores podría ser la respuesta. Debes tener un negocio que sea transparente y genere confianza en los empleados y el personal, entonces puedes mostrar cuidado y compasión. Esa es realmente la única manera”.

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Los niños y la comida

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Foto: Niña comiendo / iStockPhoto

Los padres necesiten ayuda para entender qué significa comer de forma saludable.

Desde la pirámide de los alimentos hasta la última grasa alimenticia, el alud de información existente sobre este tema puede desorientar bastante. 

La buena noticia es que usted no necesita graduarse en nutrición para criar hijos sanos. Siguiendo algunos recomendaciones básicas, usted puede crear un entorno doméstico que fomente la alimentación saludable y el mantenimiento de un peso saludable.

Aquí 10 normas básicas a seguir:

  1. Los padres son quienes controlan las líneas de abastecimiento. Son ustedes quienes deciden qué alimentos se compran en su casa y cuándo se sirven. Aunque es de esperar que los niños den la lata a sus padres para que les dejen comer alimentos menos nutritivos, son los adultos quienes deciden qué alimentos entran en casa.

    Los niños no se quedarán con hambre porque en su casa no hay lo que más les apetece comer. Comerán lo que haya en los armarios y la nevera. Si el tentempié favorito de su hijo no tiene nada de nutritivo, aún y todo, usted puede comprárselo de vez en cuando para que no se atiborre de ese alimento en cuanto caiga en sus manos.
  2. De los alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiere comer o si quiere comer. Los niños también deben tener voz y voto en el asunto. De la selección de alimentos que ofrezca a su hijo, déjele elegir lo que quiera comer y la cantidad que quiera comer. Tal vez le parezca que esto es darle demasiada libertad. Pero, si usted sigue la primera recomendación de esta lista, su hijo solamente podrá elegir entre los alimentos saludables que usted ha decidido comprar y preparar.
  3. Olvídese de la máxima de “dejar el plato limpio”. Permita que su hijo acabe de comer cuando sacie su apetito. Muchas de las personas que ahora son padres se educaron con la máxima del plato limpio, pero este enfoque no ayuda a los niños a escuchar a su cuerpo para saber cuándo han comido suficiente. Si un niño aprende a reconocer la sensación de saciedad y a reaccionar en consonancia, es menos probable que coma más de lo que debería.
  4. Empiece pronto. Las preferencias alimentarias se adquieren muy pronto en la vida, de modo que empiece pronto a ofrecerle a su hijo un amplio abanico de alimentos. Los gustos y los desagrados relacionadas con la alimentación se empiezan a desarrollar durante la lactancia. Así mismo, es posible que necesite darle a probar un alimento nuevo a su hijo en varias ocasiones antes de que lo acepte. No le fuerce a comer, limítese a ofrecerle unos pocos bocados del alimento que desea introducir en su dieta.
  5. Reescriba el menú infantil típico. Cuando salgan a comer fuera de casa, deje que su hijo pruebe platos nuevos. Tal vez le sorprenda su deseo de experimentar. Puede empezar dejándole probar un poquito de lo que ha pedido usted o pidiendo una tapita o ración reducida para que la pruebe.
  6. Las calorías de las bebidas también cuentan. Los refrescos con gas y otras bebidas edulcoradas suman calorías y se interponen en el camino de la alimentación saludable. El agua y la leche son las mejores bebidas para los niños. El zumo está bien cuando es al 100%, aunque los niños no necesitan beber mucho zumo. Con 115 a 170 ml diarios –de 4 a 6 onzas- basta para un preescolar.
  7. Ponga los dulces en su sitio. Está bien tomar dulces de vez en cuando, pero no convierta el postre en el plato más deseado de las comidas. Cuando el postre se convierte en el premio por haberse comido bien la cena, es normal que los niños den más valor al pastelito que al brócoli. Intente mantener una actitud neutra hacia los alimentos.
  8. No confunda la comida con el cariño Encuentre formas mejores de decir “Te quiero”. Cuando se utiliza la comida para recompensar a los niños y/o para mostrarles afecto, los niños pueden empezar a utilizarla como mecanismo para afrontar el estrés u otras emociones negativas. En vez de recompensar a su hijo con sus manjares preferidos, abrácelo, elógielo y préstele atención.
  9. Los niños hacen los que hacen sus padres. Sea un buen ejemplo para su hijo comiendo de forma saludable. La mejor forma de enseñar buenos hábitos alimentarios a su hijo es comiendo bien. Tome tentempiés nutritivos, coma en la mesa y no se salte comidas.
  10. Limite el tiempo de televisión y ordenador. De este modo, evitará que su hijo pique mecánicamente mientras está delante de una pantalla y fomentará en él la actividad física. Las investigaciones han demostrado que los niños que reducen las horas de televisión también reducen su porcentaje de grasa corporal. Cuando se les limita el tiempo de televisión y ordenador, los niños encuentran formas más activas de pasar el tiempo. Y, si la familia al completo limita el tiempo que pasan delate de cualquier tipo de pantalla, tendrán más tiempo para estar activos juntos.
Foto: Niño comiendo / iStockPhoto

Esta en los padres el futuro alimenticio de los niños, y que de ello depende su desarrollo físico e intelectual para la edad adulta.

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