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Consejos para ordenar un vino en un restaurante

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Carta de vinos con demasiadas referencias y ¿no sabes cuál ordenar?

No te preocupes. A todos y a todas nos ha pasado decenas de veces. Llegamos a un restaurante y no conocemos la gran mayoría de vinos que vemos en la lista. Ordenar vino de un restaurante puede ser tan intimidante como embarazoso; el mesero o sommelier te muestra la carta con una infinidad de vinos y ante el desconocimiento terminas pidiendo el vino de la casa.

¡Error!

A menos que estés en una villa en Europa, la definición de un vino de la casa casi siempre es la botella más barata que tiene el lugar y que se puede vender a gente no tan conocedora del tema.  Así que si nunca sabes por cual decidirte, te damos esta guía práctica de como ordenar vino cuando salgas a comer:

Pide el vino por copa:

Los restaurantes más decentes tienen al menos un vino rojo y uno blanco por copa, y los mejores lugares tienen mucha más opciones.  Esta es una gran forma de experimentar y descubrir que vinos disfrutas más con cada comida.

Habla el lenguaje del sommelier: 

No necesitas un doctorado en el vocabulario del vino. Basta pensar en los elementos básicos de vino y cómo se aplican a tus opciones:

– Peso: ¿Quieres algo “de cuerpo ligero y crujiente”, “de cuerpo completo y rico”, o ¿algo intermedio?

– Sabor: piensa en dulces (no azucarado pero dulce fruta madura) versus “salados” (sabores de barriles de madera, tierra, etc.).

– Textura: Los ácidos y taninos de la uva de vino dan su acidez y bocado. Si prefieres algo más suave (es decir, más bajo en ácido o tanino), solo dilo.

Decide si quieres rojo o blanco: 

Bebe vino blanco con platos de pescado que sean ligeros (bacalao, tilapia, etc.) y mariscos. Apuestas seguras: Pinot Grigio, Sancerre o Sauvignon Blanc.

Bebe vino tinto para los platos con carne y aves de corral, salmón, y platos con salsa de tomate pesadas. Decisiones seguras: California Zinfandel Rojo, California Pinot Noir, Bourgogne Rouge, Barbera, Dolcetto.

Bebe vino blanco o vino espumoso con las comidas picantes y pastas con salsa de vegetal o crema.

Nunca digas… ¿Qué me recomiendas?:

La mayoría de las veces, el mesero no tiene idea de los distintos tipos de vino.  En vez de hacer esta pregunta, opta por un… ¿Me puedes hablar de estos vinos? y probablemente el chico te enviará a un experto del restaurant que si sabrá hablarte de los distintos vinos.  Fijate en sus ojos y en su lenguaje corporal, podrás notas con cual marca siente más afinidad.

Hora de la presentación:

Cuando el servidor se acerca y le muestra la botella, simplemente está comprobando que la botella que tiene en la mano es el vino que pediste.  Los errores suceden más a menudo de lo que parece, sobre todo si un restaurante está ofreciendo varios vinos del mismo productor y las botellas se ven casi iguales.

Si ha pedido una botella de vino muy antiguo y muy fina, por lo general quiere inspeccionar su condición como viendo el nivel de llenado de la botella, la etiqueta del importador, el papel de aluminio que cubre el corcho y la temperatura con un ligero toque de la mano (las botellas finas deben almacenarse en lugares más fríos que la temperatura ambiente)

Inspecciona el corcho:

El corcho te da una idea de lo que está sucediendo dentro de la botella. En muchos restaurantes, el servidor del vino fijará el corcho hacia abajo en un plato pequeño o servilleta o directamente en la mesa. La razón de hacer esto es inspeccionar el corcho para determinar que se imprime con el mismo productor que la etiqueta y para que pueda ver si hay alguna filtración de ir hasta el borde del corcho. Un vino todavía puede ser bueno si tiene la filtración de todo el camino hasta el corcho, pero también hay una creciente posibilidad de que podría ser defectuoso.

A probar:

Después de haber mirado el corcho por un momento, el mesero ahora vertirá alrededor de una onza o dos de vino en tu vaso y se retirará dando un paso atrás.  Agita el vino alrededor del vaso un par de veces, y luego prueba de la copa.

Si huele a frutas, flores y otros aromas agradables, entonces simplemente asiente al mesero para que comience a servir el vino al resto de la mesa. Sin embargo, si el vino tiene un olor desagradable, y no se puede identificar los aromas frutales, puede ser que haya sido contaminado con pequeñas partículas del corcho, y es el momento donde debes devolver la botella.

¡Eso es todo! Una vez servido, es hora de disfrutar la comida.  Y si no fue tu mejor elección, no te preocupes, podrás tachar ese vino de tu lista y seguir experimentando hasta dar con tu predilecto.

GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

Bebidas

Soju, la bebida alcohólica Coreana

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Foto: Publicidad Coreana Soju

¿Qué tiene el soju que tanto atrae a los coreanos?

Se trata de una bebida destilada de color claro que puede tener una graduación de entre un 20 y un 45%. Tiene un sabor parecido al del vodka, aunque el soju es un poco más dulce debido a los azúcares que se añaden durante su elaboración. Se toma “a chupitos”, igual que el tequila, y, aunque todos los públicos la disfrutan, está muy asociada a los negocios: no suele faltar en la mesa mientras se hacen bussiness porque, según los coreanos, el soju hace a la persona más sincera (la asiática versión de nuestro “los borrachos siempre dicen la verdad”) y fomenta unos acuerdos más sólidos.

Los coreanos llevan destilando esta bebida desde el siglo XIV y aprendieron la técnica de los mongoles, que a su vez la aprendieron de los persas. Una tradición milenaria que sigue siendo un éxito hoy en día, aunque la elaboración haya cambiado. Originalmente se hacía con arroz, pero en la actualidad la mayoría de las marcas lo sustituyen por almidón, trigo, cebada o yuca. De hecho hubo un tiempo (de 1965 a 1991) en el que se prohibió la utilización de arroz para la destilación de soju en Corea, debido a la escasez de este alimento básico que sufrió el país.

Una de las razones por las que es tan popular es por su precio. Una botella de soju cuesta menos de 2 euros. Eso sí, su tamaño es más o menos el de un tercio de cerveza: 360ml. Dicen las malas lenguas que es una medida perfectamente estudiada porque da para llenar 7 vasos, número impar que hará que siempre sea necesario empezar una botella nueva para completar la ronda.

Foto: Publicidad Coreana Soju

Pero el soju no se debe de beber así, sin más. Existen una serie de “normas no escritas” para tomar soju. Los coreanos son especiales para eso, así que si alguna vez tienes la oportunidad de sentarte a la mesa con coreanos y hay una botella de soju cerca, asegúrate que te acuerdas de lo que debes y de lo que no debes hacer.

Aquí algunas normas

– Nunca debes servirte a ti mismo, debe servirte alguien.
– Si te toca servir, empieza siempre por la persona mayor de la mesa, es señal de respeto.
– Las dos manos son importantes. Al servir, la derecha debe coger la botella y la izquierda debe apoyarse en el antebrazo derecho. Para recibir, se debe coger el vaso con las dos manos, especialmente si quien te sirve es una persona mayor
– Un vaso sólo se puede llenar si está completamente vacío.
– No debes beber de tu copa hasta que la persona que sirvió a todos brinde, y siempre se ha de beber, aunque sea un poco, después de haber sido servido.
– Como muestra de respeto, se ha de beber dando la espalda a las personas mayores, si no se tiene demasiada confianza con ellas.

Y no nos olvidamos de la comida, porque el soju no se bebe sólo. Los coreanos comen mientras beben y viceversa. Así que junto a la bebida, en la mesa siempre suele haber anjoo, los aperitivos que acompañan los tragos que se dan al soju.

Foto: Dooboo Kimchi / koreanbapsang

Entre ellos, dooboo kimchi es muy popular. Se trata de un sencillo plato de kimchi, (un tipo de col fermentada) y tofu cocido, con opción de incluir algún tipo de carne, normalmente cerdo o ternera. También se sirve bossam: cerdo cocido enrollado en una hoja de lechuga y normalmente acompañado de ajo, cebolla, pimiento o col. Otro plato muy pedido es la sopa de pescado picante llamada maeuntang. O hweh, tiras de pescado crudo bañadas en una salsa dulce y picante y envueltas en hojas de sésamo. Y hay un plato que, dicen, encanta a todos los que lo prueban: jokbal, carne de cerdo, generalmente del trozo de la pata, cocida y finamente especiada y bañada en salsa de soja y jengibre.

Puedes conseguir Soju en CDMX en:
Mini super Coreano
Dirección: Hamburgo 214, Juárez, Cuauhtémoc, 06600 Cuauhtemoc, CDMX
Teléfono: 55 5525 6144

DOKSURI
Dirección: Rio Panuco 163, Cuauhtémoc, 06500 Ciudad de México, CDMX
Teléfono: 55 1309 1261

¿A que te han entrado ganas de probar el soju?

Agradecemos tu interés en leer este post!

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Bebidas

Diferencia entre decantar y oxigenar un vino

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Parece lo mismo pero no lo es, y no siempre es necesario porque lejos de hacer que el vino “mejore”, puede llegar a arruinarlo.

Primer paso, la definición del diccionario. Y para eso, nada mejor que la Real Academia Española, la cual define el verbo decantar como “separar un líquido del poso que contiene, vertiéndolo suavemente en otro recipiente” o “separar sustancias no miscibles de diferente densidad en un medio líquido”. Dos aclaraciones: uno, estos “posos” se escriben con “s” porque hacen referencia a los sedimentos, no al “pozo” que se hace en la tierra; y dos, como se puede apreciar, en ningún momento se menciona el oxígeno.

Oxigenar se explica como la acción de “combinar o mezclar una sustancia con oxígeno”. La diferencia entre los dos términos es clarísima. Ahora entonces, segundo paso: un poco de historia. El elemento por excelencia que se utiliza para hacer cualquiera de las dos acciones definidas, es el famoso decantador. Su historia se remonta al antiguo Egipto, donde se usaba con distintos fines (su material no era el vidrio, por supuesto), y se siguió usando en el Imperio Romano y en casi toda Europa.

Se utilizaba en los procesos de elaboración de distintos productos, incluyendo los destilados. Su relación con el vino, surge por necesidad, no por elegancia. Los antiguos grandes vinos franceses necesitaban largos periodos de guarda antes de ser consumidos, y otra vez por necesidad, ya que los vinos jóvenes eran muy tánicos y ásperos, “duros”. Todos esos factores eran “domados” o “suavizados” con la estiba prolongada en botella.

Pero esa misma estiba, generaba “posos”, también conocidos como “borras” o “sedimentos”. Se trata de esa especie de “cristalitos” o “arenilla” que encontramos en los corchos, en las paredes, o en el fondo de las botellas (dependiendo cómo hayan reposado), fundamentalmente, de vino tinto. Están compuestos en su mayoría por dos ítems: uno, la unión de los taninos (astringencia) con los antocianos (color), que al formar con el tiempo cadenas moleculares más complejas y pesadas, se hunden, floculan.

Y dos, el bitartrato de potasio y el tartrato cálcico, que son producto de la unión del ácido tartárico propio de la pulpa de la uva con la potasa del hollejo y con el calcio. Son todos compuestos naturales, que tienen tendencia a ensamblarse con las temperaturas de guarda y el tiempo, y son incoloros, pero en su camino al fondo de la botella arrastran partículas de color que los tiñen. También se pueden encontrar, en mucha menor medida, otros pequeños restos naturales del proceso de transformación de la uva en vino.

El hecho que los vinos tintos se elaboren en contacto con los hollejos y los blancos no, explica porqué este fenómeno se da en el primer caso. Y así las cosas, antes de servir el vino tinto en las copas, los franceses lo introducían en el decantador, justamente para decantarlo. Es un procedimiento que, a priori, podría pasarse por alto estibando las botellas de la forma correcta, para que las borras queden en los “hombros” de las mismas, que para eso están ideadas.

El hecho de utilizar el decantador como oxigenador, es algo un tanto más contemporáneo, que surge con el “boom” de los vinos de las últimas décadas. El objetivo aquí es airear el vino para que se “exprese” más, para que sus olores se sientan más fácilmente, para que se “abra”. O sea, para acelerar un proceso que perfectamente puede darse con el vino servido en los clásicos “copones”, con el correr de los minutos.

Pero se debe tener cuidado con el uso del decantador. No cualquier vino puede ser colocado allí. Por ejemplo, un vino muy añejo, con muchos años de guarda, no soportaría una oxigenación muy brusca o repentina, ya que estructuralmente está más débil y sutil, y una acción semejante le quitaría su encanto. De hecho, cuando nos disponemos a disfrutar de un vino, se supone que no estamos apurados, y que vamos a disponer del tiempo para ir notando como el vino va cambiando en la copa, como se va “abriendo”.

Sin dudas, a medida que transcurra el tiempo, el oxígeno irá haciendo aparecer distintas capas aromáticas, modificando nuestra percepción del vino en cuestión, lo que es también maravilloso y forma parte del “ritual” bien entendido del vino. Todo esto, sería imposible si utilizamos un decantador (u oxigenador). Si bien dentro del mundo del vino nadie tiene la verdad revelada, sino que cada uno lo disfruta como mejor le parece…si no es indispensable, no use el decantador.

Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier – Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores

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Cómo quitar la resaca

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Foto: iStockPhoto

La famosa cruda por excederte en el consumo de alcohol por los festejos, es siempre un sufrir

Lo que en principio parecía ser una noche tranquila, termina en una bacanal de alcohol, bailoteos y trasnoche. No te preocupes, a todas nos ha pasado. Sobre todo en épocas de festejos como en México que en el mes de septiembre se festejan los aniversarios patrios por lograr la independencia de España. Es común dejarte llevar por la euforia y te desatas. Se te va de las manos y acabas llegando a casa cuando sale el sol. Al día siguiente, tienes una resaca o cruda gigante y al abrir un ojo decides que ya no vuelves a beber nunca más.

Algunos remedios y consejos que te ayudarán a recuperarte de la temida resaca.

Cómo quitar la resaca rápido: 10 remedios infalibles

  1. Beber agua. Al beber alcohol, lo que le pasa a nuestro cuerpo es que se deshidrata así que nada mejor que darle agua al día siguiente.
  2. Bebidas isotónicas. Ayuda a tu cuerpo a recuperar los minerales perdidos.
  3. Descansa bien. Si al despertarte notas que te encuentras mal, date media vuelta y sigue durmiendo.
  4. Alimentos con vitamina C. Esta vitamina tiene propiedades antioxidantes, perfectas para combatir los radicales libres que se liberan cuando el cuerpo se está “desintoxicando”.
  5. Vitamina B12. Lácteos, carne, huevos… Tómalos si estás de resaca porque te ayudarán a eliminar el alcohol a través de la orina.
  6. Evita la comida chatarra. Opta por tomar alimentos que te llenen de vitaminas y minerales como la pasta, la fruta, verduras…
  7. Haz deporte pero con moderación. Cuando empieces a encontrarte mejor, sal a dar un paseo, haz yoga o pilates.
  8. Dúchate. Pero date una ducha a conciencia, con agua templada y disfrutando de las sensaciones.
  9. Di no al café. Sabemos que es lo primero que querrás hacer pero el café es diurético y lo único que conseguirás es deshidratarte aún más.
  10. Analgésicos. Y si ninguno de los remedios te funciona, prueba con un ibuprofeno (¡no paracetamol!).

Eso sí, ya te decimos que el orden del consumo de alcohol no cambia la resaca. Un estudio de la universidad Witten/Herdecke (Alemania) y la universidad de Cambridge (Reino Unido), publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, ha demostrado que el orden con el que consumamos bebidas alcohólicas no alterará nuestra resaca así que lo mismo da que bebas primero cerveza y luego vino o al revés, si te pasas… ¡tendrás resaca!

Agradecemos tu interés en leer este post!

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