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Los Gusanos de Maguey

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Foto: Gastromakers

En México sabemos aprovechar lo mejor de la tierra.

Nos gustan los regalos que la naturaleza nos trae en cada época del año. Es más, le entramos a los gusanos de maguey, especiales por su alto nivel nutricional, proteínas sobre todo, y por ser parte de lo más profundo de nuestras tradiciones.

Se sabe que existen dos variedades: los mecocuiles o gusanos blancos y los chinicuiles o tecoles, gusanos rojos. Éstos son la larva de una mariposa que vive en las pencas bajas del maguey y que se nutre de éste. Se recolecta sobre todo durante la época de lluvias, en los meses que van de julio a septiembre. Son caros y exclusivos porque se recolectan muy pocos del maguey, de unos 3 a 4, además de que muere la planta después de esto.

Se trata de un alimento prehispánico que aún se conserva como parte de nuestras tradiciones. Se comen sobre todo en Hidalgo, en donde se cocinan con mantequilla o aceite de oliva para comerlos en tacos, y también en estados como Tlaxcala.

platillo con gusanos de maguey

Se comen de diferentes formas, pero sobre todo se usan para cocinar salsas tradicionales, o completitos para hacerte un taco delicioso. También se usan mucho como complemento de un buen mezcal, ya habrás probado seguramente un mezcal de Oaxaca con gusano, o simplemente acompañaste una copita con una buena sal de gusano de maguey, es la locura.

Una vez que se recolectan, se seleccionan los mejores ejemplares y se clasifican. En el caso de la preparación de la sal con la que se acompaña el mezcal, se dejan secar para posteriormente molerse, y se mezclan con chiles de la región.

En México la entomofagia o el consumo humano de los insectos, es una práctica que se mantiene vigente en todo el país. Con el boom de su consumo en los restaurantes a manteles, el Gusano de Maguey o chinicuiles se ha posicionado como un codiciado manjar. 

Distintos códices como el Florentino y el Matritense de Fray Bernardino de Sahagún, dan cuenta del consumo de insectos por etnias indígenas que se alimentaron de los pequeños animales que encontraron a su alrededor para subsistir.

Al cabo del tiempo esta dieta demostró sus bondades, particularmente en las zonas áridas o semidesérticas, donde escaseaba la caza o crianza de distintos tipos de ganado pero abundaba la población de insectos.

En la actualidad, su recolecta y consumo no forma parte de una moda exótica, sino de una práctica habitual para cerca de 2 mil millones de personas en el mundo, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Imágen por Notimex

Y no es para menos si se toma en cuenta que son una excelente fuente de proteínas, grasas e hidratos de carbono, vitaminas y minerales fundamentales para el buen funcionamiento del organismo humano.

En México, la entomofagia o el consumo humano de los insectos, es una práctica que se mantiene vigente en todo el país. Sin embargo, presenta mayor arraigo en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Tlaxcala, Puebla e Hidalgo.

Caracoles, hormigas, larvas, escarabajos, chapulines, avispas y mariposas se disfrutan como parte de nutritivos platillos, algunos de ellos hoy considerados gourmet. Tal es el caso de los chinicuiles, el apreciado gusano de maguey rojo recolectado en el espadín y el maguey pulquero.

En búsqueda del gusano de maguey

Silverio Hernández, de tez morena tostada por el sol, recorre los campos de Hidalgo en busca de preciados manjares que forman parte de una rica tradición gastronómica heredada por los pueblos mesoamericanos. Para Silverio, un vistazo basta para saber si un maguey tiene chinicuiles. Pasa junto a ellos con prisa, sabedor de que mientras más magueyes revise, más probable será encontrar esos bichitos que son la delicia de campesinos y selectos comensales.

Tibis, como conocen todos a Silverio, llega al municipio de Epazoyucan en la pick up de Olga, su esposa. Ahí, en la comunidad de Santa Mónica, su amigo, el tlachiquero Pedro Téllez, le permite buscar el gusano a cambio de una parte de lo que encuentre.

Entre pirules, nopaleras y milpas de avena, Silverio revisa las hileras de magueyes. Su adiestrado ojo nunca se equivoca, pues cuando afirma que un agave está afectado en sus entrañas por esta oruga comestible, en verdad así es.

Por ello, el “compa” Tellez permite a Tibis, volver tres veces al año a su propiedad. Primero en marzo y abril, para extraer escamoles: la hueva de un tipo de hormiga cuyo sabor, de delicada consistencia, es un auténtico regalo al paladar.

Luego en mayo y junio, que con sus fuertes calores es el tiempo propicio para la recolección del gusano de maguey que corroe las pencas dejando una marca a su paso, y cuya ingesta se considera una delicia de temporada de la cocina mexicana.

Silverio aprovecha agosto y septiembre para levantar el gusano de maguey, que esta temporada, afirma, ha estado escaso, “no como el año pasado o hace dos”, cuando llegó a obtener hasta dos kilos por día.

Desconoce si la sobre explotación del gusano rojo es la causa de la carencia de esta temporada. En cambio, sabe bien que su precio ha rebasado los mil pesos por litro, que es la medida con la que los acaparadores de la región tasan la venta de insectos.

Debido a “lo bien que se paga el gusano”, Silverio no repara en esfuerzos ni riesgos. Las mordeduras de serpientes y los piquetes de alacranes y puntas de maguey no lo desaniman.

Una vez que detecta el maguey afectado, levanta con una barreta metálica de 11 kilos, la parte baja de la planta, que es donde habita el chinicuil para alimentarse del carnoso tallo hasta la parte baja de las jugosas pencas.

Chinicuil, sensación y sabor en boca

Este insecto suele habitar zonas semiáridas y desérticas ***(ya se mencionó en los primeros párrafos). En su estado adulto, estas orugas rojas se transforman en palomillas de hábitos nocturnos, que llegan a depositar hasta dos mil huevecillos.

Debido a que se alimenta de los tipos de agave espadín y maguey se le considera una plaga. Sin embargo, no se le combate con plaguicidas, pues se contaminaría la planta con la que se elaboran espirituosas bebidas como el pulque y el mezcal.

En cambio, se ataca con su extracción manual, uno a uno, para convertirlos en valioso ingrediente de la gastronomía tradicional hidalguense, oaxaqueña, potosina, mexiquense y de la Ciudad de México (también se acostumbra y recolecta en otros lugares como San Luis Potosí). Silverio disfruta de este manjar como botana, asados en comal hasta quedar crocantes acompañados de una pizca de sal.

Pero Olga, su joven esposa, los prefiere comer sofritos “para que conserven ese ligero sabor amargo” que remite al maguey. Además, en la región también hay quienes los prefieren en tamales y hasta en mixiotes acompañados de nopalitos tiernos.

El día de la recolecta, Tibis compra unos bisteces que acompaña con una salsa “tejoloteada”, preparada con chinicuiles asados, un puñado de chiles serranos, un trozo de cebolla y un ajo, que muelen en molcajete.

También se les deshidrata para mezclarlos con harina de maíz y elaborar tostadas, totopos y la famosa sal de gusano, tan característica para acompañar el mezcal. Por su aporte nutrimental en Hidalgo se elaboran dulces de caramelo, chocolate y cacahuate, espolvoreados con polvo de gusano rojo.

Nutrición por encima de los estereotipos

Julieta Ramos Elorduy, una de las principales investigadoras de las propiedades alimenticias de los insectos comestibles en México, ha señalado que éstos producen más energía que diversos alimentos denominados convencionales, entre los que se incluye el frijol, el trigo y el maíz.

En su “Análisis químico de insectos consumidos en Hidalgo”, la doctora Ramos Elorduy concluye, tras la elaboración de un perfil de aminoácidos, que las proteínas de los insectos consumidos en Hidalgo son de alta calidad.

Y que, a excepción de la carne de cerdo, el aporte energético de más del 70% de las especies insectiles ingeridas en la entidad es de más kilocalorías que la carne de res, el pollo y el pescado.

Por lo que la ingesta de insectos en entornos rurales y urbanos, históricamente ha coadyuvado a mejorar las deficiencias nutricionales de la población que los consume. Y aunque en la actualidad hay un boom, hace falta romper con estereotipos y la ignorancia que asocia su ingesta a algo desagradable.

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El caldo de huesos

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Foto: iStockPhoto

Una preparación milenaria con beneficios para la salud

Los caldos hechos con huesos no son para nada nuevos, estos ya los hacían nuestros antepasados en la prehistoria, y es común que en los últimos años, están ganando una increíble popularidad entre el público que se preocupa de alguna forma por su salud. 

Esto se debe a que hay muchas evidencias de que puede tener una larga lista de beneficios muy importantes para la salud. Aunque no hay estudios concretos sobre este tipo de caldo aún, se están llevando a cabo investigaciones. 

En este artículo vamos a entender más sobre el caldo de huesos, cómo se hace; y cuáles son sus beneficios más conocidos.  

Algunos de los beneficios del caldo con huesos: 

1.- Contiene muchas vitaminas y minerales: el caldo hecho con huesos es rico en minerales y ayuda a regenerar y reforzar tus huesos. También contiene muchos otros nutrientes como vitaminas, aminoácidos y ácidos grasos esenciales. 

2.- Podría beneficiar nuestro aparato digestivo: nuestro estado de salud depende enormemente de la salud de nuestro sistema digestivo. La gelatina de los caldos hechos con huesos promueve una digestión más saludable. Esta bebida puede ser beneficiosa para personas con problemas de permeabilidad intestinal. 

3.- Podría ayudar a revertir la inflamación: los aminoácidos en estos caldos ayudan contra la inflamación, por eso consumirlos podría ayudar a la protección contra enfermedades. 

4.- Ayuda a mejorar las articulaciones: los aminoácidos presentes en el caldo hecho con huesos ayudan a mejorar la salud de las articulaciones y su consumo podría ayudar a rebajar los síntomas de artritis. 

5.- Ayuda con la pérdida de peso: el caldo hecho con huesos por lo general es muy bajo en calorías, además la gelatina que contiene incrementa la sensación de saciedad. Tomar caldo con regularidad puede ser útil para reducir la ingesta de calorías. 

Foto: Hatcook

¿Qué es un caldo con huesos? 

Los caldos son el líquido resultante de cocer a fuego muy lento (a veces más de 10 horas) principalmente huesos y otras partes de animales. 

En cocina se llaman fondos porque son la base para salsas, guisos, arroces, sopas y un sinfín de preparaciones. 

En los últimos años estos caldos (bone broth) han cogido mucha fuerza dentro del mundo de la salud por todas las propiedades descritas anteriormente y han convertido esta simple y tradicional bebida en uno de los alimentos de moda. 

Por lo general es una bebida altamente nutritiva, aún así sus propiedades dependen mucho de los ingredientes que se usen.

  • Los huesos son ricos en calcio, magnesio, potasio y fósforo, además de otros minerales. 
  • Los tendones o partes más nerviosas aportan glucosamina. 
  • El tuétano aporta vitamina A y K2, zinc, hierro, omega-6 y omega-3 entre otros nutrientes.

Todas estas partes contienen una proteína que seguro que conoces: se llama colágeno, este colágeno se convierte en gelatina y pasa al agua del caldo cuando cuece a fuego lento. 

Preparar un caldo de huesos

Es una de las elaboraciones más sencillas, el único inconveniente es el tiempo de cocción. 

Se pueden elaborar caldos con pollo, ternera, cordero, cerdo, pescado… Además también se pueden usar diferentes verduras y especias para darle aroma y sabor, aunque las más comunes son cebolla, zanahoria y ajo. 

TIP: Para darle más sabor al caldo, tostar los huesos y las verduras troceadas en el horno antes de cocerlos. 

Como siempre recomendamos usar ingredientes de la mayor calidad posible, idealmente orgánicos para incrementar sus propiedades nutricionales, evitar el uso de químicos y contribuir a una producción más sostenible.

Una buena base para poder hacer tu caldo es la siguiente: 

  • 4l de agua 
  • 1,5 – 2 kg de huesos 
  • 30 ml de vinagre 
  • sal y pimienta

La elaboración es muy sencilla, sólo tienes que poner todos los ingredientes (tostados o no) en un olla y cuando rompa a hervir, bajar el fuego al mínimo, lo justo para que cuezca mínimamente y dejar cocer. 

Tiempos de cocción: 

  • Caldo de ternera: debería estar cociendo de 8 a 12 horas para extraer el mayor número de nutrientes del caldo. 
  • Caldo de pollo: con 3-4 horas debería ser suficiente. 
  • Caldo de pescado: no debería cocer más de 20 minutos

TIP 1: dejar enfriar con todos los ingredientes sin colar, esto le dará un punto extra de sabor.

TIP 2: para desgrasar, dejar enfriar en la nevera y colar, así retirarás la mayor parte de la grasa sin esfuerzo. 

TIP 3: elabora todo lo que puedas de una vez y congélalo para tenerlo siempre disponible. 

Cómo puedes ver un caldo pese a ser una elaboración sencilla y barata tiene unos beneficios muy importantes para tu salud. Puedes tomarlo sólo o usarlo para cocinar y darle mucha más personalidad a tus platos.

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El hongo más codiciado en el mundo

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La trufa y su encanto

Desde la época de los romanos, la trufa ha sido un lujo para el paladar, su complicada producción y recolección han hecho que el hombre invente métodos para cultivarlas artificialmente, pero aún así no ha logrado dominar por completo a este hongo tan codiciado. 

Para aquellos que no las conozcan, las trufas son un manjar que proviene de la tierra, de un hongo subterráneo que se asocia a las raíces de ciertos arbustos o árboles y en la mayoría de los casos se encuentran a 20 cm de profundidad.

Antiguamente las trufas se recolectaban con cerdos, los cuales las encontraban gracias a su olfato y las perseguían deseando comerlas, pero por cuestiones de comodidad ya que resultaba complicado evitar que una vez encontradas no se las comieran. Esta tradición se ha dejado y hoy en día se utilizan perros, sin importar su raza, adiestrados de la misma manera en la que se adiestraban a los cerdos para que puedan encontrarlas.

Existen unas 30 variedades de trufas, estas son las que todo conocedor debe de dominar:

Trufa perigord

Foto: Trufa Perigord

Trufa de color negro grisáceo con carne negra de manchas blancas. Su producción depende de las lluvias, crece en las raíces de árboles como robles y abetos, otro factor muy importante para su producción es un suelo adecuado como terrenos calcáreos, ligeros y pedregosos de la mano de un clima mediterráneo. La época de recolección es de noviembre a marzo. Es la más común y preferida en la gastronomía por su olor fuerte y sabor un poco amargo.

Trufa blanca de Alba

Foto: Trufa Blanca de Alba

La más abundante en Italia, especialmente en el poblado de Alba que lleva su nombre. Su color varía entre blanco y ocre, puede llegar a medir hasta 20 cm de diámetro, su carne es blanca, pero va cambiando de color a amarillo para terminar en rosa grisáceo mientras va madurando. Se cosecha mejor en los terrenos calcáreos. En la gastronomía se utiliza para comer cruda ya que el cocinarla puede hacer que pierda sabor y elimina su aroma.

Todavía no se ha logrado cultivar artificialmente por lo que es muy difícil que se pueda recolectar grandes cantidades, es la trufa más cara que existe y se ha llegado a pagar más de 3,000 euros por kilo.

Trufa de Invierno 

Foto: Trufa de invierno

De forma ovalada y color negro por afuera, su tamaño es mayor al de la trufa Perigord y su carne es blanca. Se obtiene durante la misma época que la Perigord y crece en los bosques de robles, es muy similar a la Perigord pero su calidad es menor, se utiliza como sustituto ya que es mucho más barata.

Trufa de verano o de San Juan 

Foto: Trufa de San Juan

Recolectada en verano a partir de agosto, es de color marrón oscuro, casi negro, y por adentro es blanco-amarillo pero con la maduración se vuelve marrón. De tamaño grande, presenta muchas protuberancias que son similares a verrugas. De aroma intenso y sabor a nueces, es la más barata de todas, puede ser conservada durante largos periodos de tiempo y conviene guardarla en aluminio para no perder el aroma.

Crece en bosques de robles y abedules con terrenos calcáreos y es la más fácil de encontrar, ya que la mayoría de las veces sobresale una porción de la tierra, se encuentra en el sur y centro de Europa y el norte de África.

Este codiciado hongo no solo establece simbiosis con un árbol. También interacciona con otras plantas, lo que explicaría la formación del «quemado», una zona con muy pocas plantas alrededor del árbol.

Datos curiosos de la trufa

· La trufa mas cara de la que se tiene registro se subastó en Nueva York por $61,250 USD, en 2014.
Fue una trufa blanca de 1.8 kilos

· En Italia, los recolectores de trufas se llaman Trifolao, y deben pasar un examen para obtener un permiso de 10 años, el cual deben renovar cuando expira para continuar recolectando.

· La trufa negra se ha intentado cultivar en diferentes países como Estados Unidos y Chile, pero aún no se ha logrado replicar un hongo igual.

· Históricamente, las trufas se han considerado un gran afrodisíaco. Brillat-Savarin, en su libro “Fisiología del gusto o meditaciones de la gastronomía trascendental” escribió sobre ellas: “El que dice trufa, pronuncia una gran palabra, que evoca recuerdos eróticos y gastronómicos en el sexo que gasta en faldas, y memorias gastronómicas y también eróticas en el sexo barbudo”.

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Breve historia del arroz

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Uno de los alimentos más populares del mundo

El arroz es un alimento básico y el segundo cereal más cultivado en todo el mundo. Más de 3.000 millones de personas lo consumen de forma habitual. Quizás no sepas en qué país surgió el arroz y de dónde proviene. A continuación te explicamos la historia del arroz, su evolución, expansión y más datos interesantes.

Existen varias versiones sobre el origen del arroz, pero se tiene constancia que su cultivo se inició en Asia, en concreto, entre la India y China, hace unos 7.000 años. Posteriormente pasó a Tailandia hace unos 5.000 años. Más tarde se expandió a Vietnam, Camboya, Japón y Corea.

Foto: Histórica siembra de arroz

Historia del arroz en Occidente

El arroz llego a Occidente a través de la India. Alejandro Magno lo probó allí, en 320 a.C., de hecho fue el primer occidental que lo hizo.

Por esa época, Teofasto, uno de los grandes filósofos griegos, escribe en su libro Historia de las plantas referido a los indios:

“Siembran sobre todo el arroz, (oryza sativa) con el que hacen su hervido. Es semejante a la escanda, y cuando se le quita la cascarilla forma una especie de gachas fácilmente digeribles. Se parece externamente, cuando está crecido, a la cizaña, y se desarrolla dentro del agua durante mucho tiempo”.

Los romanos, tuvieron noticia de él hacia el siglo I a.C., en que Marco Gavio Apicio (famoso gastrónomo romano) en sus Diez libros de cocina describe una especie de almidón desleído en agua, de aspecto ingrato y sabor agradable llamado succus orizae.

Foto: Histórica grabados

Los árabes, en el siglo IV ya lo habían introducido en Egipto, y tras la aparición del Islam también en el norte de África, y posteriormente con la conquista de los árabes a España llega al país español.

Un poeta del siglo IX sorprendido ante la belleza de los arrozales que se prolongaban en el horizonte, ante la gallardía verde de esta planta exclama: “Nada se asemeja tanto a la pujanza y deseo de la vida como los arrozales cuya silueta se recorta sobre el cielo añil”.

Foto: iStockPhoto Arrozales

El Arroz llega a España

El primer uso del arroz en Occidente fue como postre, arroz con leche de almendras y canela. Plato que consta, que antes de llegar a España se sirvió al rey de Francia, Luis IX, en una comida a la que asistió santo Tomás de Aquino, a mediados del siglo XIII.

Su empleo como plato principal o fuerte fue posterior, y se dio en un guiso parecido al arroz caldoso con menudillos cocidos, plato parecido al mortero, del que son herederos el morterol catalán y el morteruelo manchego.

A modo de guisado: hígado de cerdo machacado, desleído con especias y pan desmenuzado, empezó a comerse en Cuenca, Toledo y parte de la Alcarria fronteriza con el reino de Aragón, de donde pasó al Principado de Cataluña.

Hubo infinidad de recetas; el arroz fue ganando terreno en el gusto de los españoles. Hacia 1520, en un libro de cocina catalán publicado en Barcelona por Roberto de Nola, el Llibre del coc, se habla del arroz al horno en cazuela de barro, plato muy parecido al actual arroz con costra.

Foto: Tipos de arroz

En el XVII y XVIII inicia su consagración como número uno entre los hábitos alimentarios. En 1745 el franciscano Juan de Altimiras muestra el favor que el pueblo daba ya a este cereal en su Nuevo arte de cocina, con recetas como la del arroz con anguilas.

Historia del arroz en América

Los datos históricos nos dicen que, el arroz llegó a América gracias Cristóbal Colón en el 1493. En concreto, fue en el segundo viaje que realizó desde España en el que portaba este cereal. Pero por desgracia, al principio su cultivo no prosperó.

No fue hasta el año 1512, que dieron fruto los intentos de los españoles para conseguir su adaptación. Desde entonces se expandió desde la isla de La Española (actual República Dominicana y Haití) al resto de islas de alrededor y de ahí saltó al continente.

Foto: Ilustración de Cristóbal Colón en su llegada a América, el 12 de octubre de 1492.

Aunque si bien es cierto que antes que los descubridores llegasen al ”Nuevo continente” ya existía en él una especie de arroz silvestre cuyo nombre era Zizania aquatica. Pero no era habitual su consumo por los nativos del lugar.

Paulatinamente, la variedad traída por los españoles fue fusionándose en la gastronomía autóctona. Poco a poco se introdujo junto a la tortilla y las arepas, haciendo que junto al maíz fuese uno de los dos cereales básicos de su dieta.

Gracias a navegantes españoles llegó al “Nuevo Mundo” el trigo. Por lo que arroz, maíz y trigo iniciaron una convivencia que ha perdurado hasta nuestros tiempos. Siendo el trigo el más empleado para la elaboración del pan.

Con la llegada de personas del cliente africano como esclavos, se produjo un hecho fundamental para la adaptación y definitivo desarrollo del arroz en América. Ellos eran conocedores de todo lo necesario para que el cultivo del arroz en estas tierras fuese exitoso.

Todas las estructuras y el sistema de regadío de las plantaciones de caña de azúcar sirvieron para conseguir excelentes cosechas de este cereal.

Foto: Plantaciones de arroz en América

Cabe destacar, que fue el grano de arroz asiático el que mejor se adaptó al clima de los países americanos, como en Honduras, Cuba o los actuales México y Estados Unidos.

Teniendo como característica principal que aporta una elevada cantidad de proteína de alta calidad al mezclarse con ejotes, lentejas, judía, frijoles y otras leguminosas.

Debido a su gran capacidad de fusionarse con otros platos, se mezclaba con mariscos, carnes magras, dulces, verduras, postres y panes. Pasando a ser un elemento que no faltaba en la mesa de ningún hogar latino. Tanto es así, que incluso en la actualidad, hay personas que si no comen un plato que contenga arroz aseguran que su dieta no es completa.

En toda Latinoamérica, el arroz tenía y tiene aún hoy, un significado de fertilidad y abundancia. Por este motivo, es costumbre que al final de una boda, se arroje arroz a los recién casados para desearles prosperidad y descendencia abundante.

Dentro de la gastronomía latina, este cereal blanco es presentado de mil formas y maneras. Por ejemplo:

  • En México existen recetas de platillos con arroz de todo tipo, con chícharos, jitomate o zanahorias.
  • En Perú encontramos el arroz chaufa, que se prepara en wok, con tortilla de cebolla china y huevo.
  • En Uruguay tenemos por ejemplo el arroz con leche, que se acompaña con cajeta o dulce de leche.
  • En Cuba el famoso arroz a la cubana, con huevo frito o plátano.
  • En Colombia el arroz sudado.
  • En Guatemala el arroz combinado con pollo.
  • En Argentina y Chile los riquísimos risottos, de herencia italiana.
  • En Paraguay existe el popular postre denominado kamby arró una variante de la receta de arroz con leche.

Como puedes comprobar, el arroz llegó a América hace más de 500 años y lo hizo para quedarse definitivamente y formar parte de la cultura y la tradición de los países latinos.

El arroz en la actualidad

El arroz es un alimento básico del 60% de la población mundial, de donde deriva su importancia capital, de ahí la investigación constante para hacer cada vez más productiva esta gramínea, lo que llevó al descubrimiento del llamado arroz milagroso desarrollado en Filipinas en 1962.

Aunque por su insipidez esta variedad sea poco apreciada y huyan de ella los cocineros asiáticos, este arroz de tallo corto y gran rendimiento es piedra angular de la Revolución Verde, ya que su rendimiento por hectárea triplica al arroz convencional, aunque tiene sus peligros: en Paquistán se dice que el arroz milagroso ha engendrado una langosta milagrosa que se lo come todo. Un punto de inflexión dentro de la historia del arroz.

Datos extras del arroz

El nombre latino del término arroz deriva del que le dieran los antiguos griegos: oriza, voz de procedencia drávida, pueblo que constituyó la población antigua del Indostán.

El término castellano, así como el de los demás romances peninsulares, es de origen árabe, de la voz ruzz + artículo al, vocablo que ya aparece en el libro de cuentos y fábulas que mandó traducir Alfonso X el Sabio: Calila e Dimna, a mediados del XIII. La palabra griega oriza, orizon, tiene como etimología remota un término indio.

Como curiosidad, en China, el arroz tenía una gran presencia social, tanto era así que le atribuye a famoso pensador chino Confucio la siguiente frase: “Una cocina sin arroz es como una hermosa mujer a la que le faltase un ojo”. De hecho, tanto en chino como en japonés, la palabra “arroz” es sinónimo de comida. Famoso también es el Sake, licor japonés elaborado a base de arroz.

A la par que era un alimento principal, también el arroz era objeto de reverencia y culto. Se creía, que servía al hombre en su vida después de la muerte.

A los difuntos se los enterraba con una porción de arroz en la boca. Aún hoy se cree que comer un plato de arroz en presencia de un santón budista trae suerte.

En el mundo oriental antiguo el arroz simbolizó la vida, y fue signo de fecundidad y alegría. Se arrojaba a las recién casadas para garantizar descendencia al nuevo matrimonio (igual que se hace en la actualidad). Con los granos arrojados, se hacía un corazón de arroz, que era una especie de amuleto destinado a acrecentar la pasión.

Con el mismo fin, se introducía el arroz en una pequeña bolsa de tela en el traje de boda y se bordaba en ella dos corazones, que se colocaban en el dormitorio, donde se suponía que tenía efectos mágicos. También tuvo usos medicinales y cosméticos.

Estos son solo algunos datos de la historia del arroz en el mundo, sin duda es uno de los alimentos más conocidos y consumidos en le mundo.

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