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Entrevista a Hugo D’Acosta Enólogo y agrónomo

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Una de las figuras más icónicas del vino mexicano.

Protagonista de la revolución del vino mexicano, D’Acosta sostiene que el vino es un pretexto, una herramienta que nace de la tierra.

Entrevista:

¿Porqué dedicar tu vida al vino?

Fue una serie de eventos en mi juventud, totalmente fortuitos, que después de hilarlos me fueron generando una vocación. De muy niño, durante una fiesta en casa de mi tía, pasó una persona que servía vino, yo tomé una copa y antes de haberla probado mi madre casi me da una cachetada; tenía trece años y la verdad es que me llamó mucho la atención. Después, en la preparatoria, me inscribí por curiosidad durante un verano en la Escuela de Floricultura para aprender cómo cultivar uvas y cómo hacer vino; mi familia tenía una tierra en Dolores, Hidalgo, y pensé que tal vez valía la pena elaborarlo.

No puedo presumir que mi familia me enseñó a beber vino, pero sí me di cuenta que la agricultura tiene una magia y atracción en la actividad cotidiana de la gente a la que le gusta el campo.

¿Qué es para ti el vino?

El vino es un pretexto para todo. Para vivir, para hacer y decir lo que quieres decir, para comunicarte con la gente y compartir; es una gran herramienta que permite hacer muchas cosas. Sin quitarle el respeto y el valor, el vino es lo menos importante, lo que importa es todo lo demás.

¿Cómo fue regresar a México después de haber estudiado Enología en Francia e Italia en una época en la que la industria del vino no estaba desarrollada?

Primero lo veía como una gran oportunidad de convencer a la gente de hacer algo interesante alrededor del vino, pero también era muy frustrante porque yo quería que formara parte de nuestra cotidianidad. Me daba mucha tristeza que aunque tuviéramos esta liga con la Conquista, la cual nos dejó viñedos en muchas partes del país, la realidad era que la gente no tenía interés en generar un vino con relación a lo que sabe México. Es una dualidad. Yo creo que la vida está llena de estos contrastes, hay días buenos y días malos, y son los mismos días; es cuestión de percepciones.

¿Qué hay detrás de uno tus proyectos más importantes, Casa de Piedra?

Casa de Piedra fue la oportunidad de que después de dedicarme a algo que me gusta, donde tuve muchas oportunidades de hacer lo que me encanta (como lo fue trabajar para Santo Tomás durante muchos años), decidir hacer algo verdaderamente propio, personal, profundo, que se volviera una forma de vivir, fue el parteaguas donde al final la vida me dio la oportunidad de no nada más experimentar alrededor del vino, sino de experimentar en carne propia con los riesgos y con las ventajas que da ser el propietario y el hacedor del mismo.

Para nosotros fue un cambio de vida total. En aquel entonces una bodega familiar, pequeña, era impensable; veinte años después, aunque parece poco tiempo ha crecido mucho, y es muy bonito ver que eso que soñamos, existe y está vigente con un tema propositivo de irreverencia, de novedad, de hacer vino como una cuestión íntima, profunda y difusora de cómo vives. Es fabuloso.


¿Alguna vez imaginaste que la escena del vino en México sería como lo es ahora?

No, nunca, tampoco que iba a ser un proyecto de vida tan completo y profundo para mí y para mi familia, y estoy muy agradecido con eso. Pasó como pasan las cosas, lo disfrutamos mucho pero la verdad es que no fue planeado.

Primero llega el sentimiento de que la vida ha sido muy bondadosa con nosotros, pues a veces las cosas pasan y en muchas otras ocasiones no. Estuvimos en el momento adecuado, en el lugar indicado, trabajando. La vida está hecha de necedades y las necedades sobre cosas positivas deben ser el motor de muchas de las cosas que hacemos en México.

¿Cómo se debe mantener a la vanguardia el vino mexicano frente a la enorme oferta de buenos vinos importados que llegan a nuestro país?

Es una cuestión de varias cosas que deben suceder. Por un lado, debemos entender que lo que sucede en México para los mexicanos y para los que nos visitan, es único y vale la pena promoverlo. Como productores, nosotros tenemos que ser cada vez más inteligentes para hacer del vino una cuestión más accesible, más cotidiana, más fresca, más juvenil y mucho más cercana de lo que ha sido. Pareciera que de pronto el vino dice “no quiero que nadie se acerque”, y lo que queremos es totalmente lo contrario.

La otra parte, es que creo que tenemos un gobierno muy miope, y hay que trabajar mucho en revalorar y desarrollar los productos de origen, las fuerzas de nuestra mexicanidad, dejar de intentar sacar ventaja y en vez de eso impulsar la productividad.

¿En qué momento se encuentra el vino que se produce en nuestro país?

El vino mexicano está en un momento súper interesante, un poco caótico pero de forma positiva, con nuevas propuestas que permiten que la gente se anime a probar y a experimentar, y eso es una enorme ventaja. Otra es que la gente que está interesada tiene que ver más con la juventud que con otras edades. Y algo más es que estamos en un momento de mexicanidad que también es muy positivo para el vino. Lo que tenemos que hacer es que en todos los demás lugares donde se está haciendo, no sólo Baja California, se les dé el valor y el respeto, y que nos tomemos el tiempo suficiente para entenderlo.

El deber de la gente es consumir, con cierto orden y con cierta decisión para tratar de sacar alguna reflexión que los lleve a lo que más les gusta, premiar lo que vale la pena, no promover lo que no apetecen. Hay que ser consumidores conscientes en el tema del disfrute.

¿Cómo te gustaría que fuese el futuro del vino mexicano?

Que se vuelva cotidiano, que genere un respeto y un equilibrio sobre la agricultura y el campo. Me preocupa mucho que lo que está siendo una gran fuerza del vino tiene que ver mucho más sobre el disfrute y no sólo la actividad misma, esta actividad tiene mucho que decir y hay que ser muy cuidadosos a mostrarlo y al comunicarlo siempre refiera a que lo que estamos haciendo siempre viene del campo.

El vino mexicano avanza hacia adelante, y como en las grandes carreras de un lado hay un precipicio y del otro lado un paraíso, concluyó.

Ayúdanos por favor a difundir el contenido de este post para que otra persona conozca esta información.
¡¡¡Muchas gracias!!!

 

 

GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

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Bebidas

El primer Sake mexicano con toda la tradición japonesa

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Foto: Web Nami Sake

Nami Sake, es el primer sake mexicano de origen sinaloense de la más alta calidad

Nami Sake surge por una historia de emprendedurismo mexicano lanzado en el 2016, pero que se gestó desde 2014, nace de la pasión por la cultura japonesa y a su vez, de las ganas de querer cambiar la conversación en Culiacán, Sinaloa, es sin duda, una joya más que este estado de la República mexicana puede presumir.

Nami, que significa “ola” en japonés, y para su producción se respeta la tradición japonesa, pero con un toque mexicano. Esta bebida premium cuenta con tres perfiles de sake en su portafolio: Junmai (70% pulido), junmai ginjo (60% pulido) y junmai daiginjo (50% pulido). Son ideales para maridar con una variedad de platillos o degustarse solos.

Durante la última edición del International Sake Challenge en 2019, con sede en Tokio, fue galardonado con tres medallas, una de oro y dos de plata, que lo volvieron el único sake premiado que se produce fuera de Japón.

Foto: Web Nami Sake

Después de una larga travesía de sus creadores por Japón, y la grata coincidencia de conocer a la persona indicada que creyera en el proyecto, fue alentador ver que alguien estuviera convencido de que los mexicanos pudieran hacer un Sake de la más alta calidad.

Se encontraron con una destilería en Japón con más de 300 años de antigüedad en donde una persona le tuvo fe a ‘Nami’ desde el principio y asesoró a todo el equipo desde comprar la maquinaria, hasta alojarlos durante meses para que aprendieran el método tradicional del sake en Japón.

Nami Sake utiliza una de las 4 variantes más premium para hacer este fermentado de arroz llamado ‘Yamadanishki’, mejor conocido como ‘wonder rice’. El arroz es la base del sake y el tipo de arroz Yamadanishki tiene una concentración específica de almidones al centro. 

Durante el proceso de elaboración, existe un paso dentro de la ecuación que se llama ‘pulido de arroz’ en el cual se quita la cáscara externa del arroz; el grado de pulido determina las distintas personalidades del sake, entonces entre más pulido esté un grano, nos dará como resultado un sake más sofisticado en cuanto a notas y sabores se refiere.

Nami Sake esta causando una verdadera revolución en México, posicionando a la bebida del Sake como una elección innovadora y cautivante.

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Bebidas

¿El vino sabe mejor si nos dicen que es caro?

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Foto: iStock

Un estudio de la Universidad de Bonn en Alemania revelo que al evaluar vinos baratos, daban puntuaciones más altas cuando pensaban que tenían un precio elevado

Los expertos de este estudio descubrieron que las creencias preconcebidas crean un efecto placebo tan fuerte que cambia la química del cerebro y por tanto de como percibimos con los sentidos al beber el vino.

Envasar un vino barato como un elegante gran reserva de mucha calidad, hace disfrutar al bebedor exactamente igual que si se tratase de un vino de calidad.

Bernd Webber, de la Universidad de Bonn en Alemania, co-autor del informe, afirmó: “Varios estudios ya habían demostrado que entre productos identícos, los consumidores disfrutan más si creen que el precio es elevado. Sin embargo, hasta ahora, ninguna investigación ha examinado los procesos neuronales y psicológicos necesarios para tales efectos en comercialización”.

Los participantes en el estudio, que se publica en la revista Journal of Marketing, se les dijo que consumirían cinco vinos a un precio de 55, 28, 22, 6 y 3 libras respectivamente, mientras sus cerebros eran escaneados para medir su respuesta a la técnicas de marketing.

En realidad, los voluntarios consumieron sólo tres vinos diferentes con dos etiquetas de precios diferentes.

Foto: iStock

Los participantes mostraron prejuicios significativos, tanto en la forma en que clasificaban el sabor, así como en su actividad cerebral medible.

El estudio concluyó que las creencias preconcebidas sobre los precios pueden crear un efecto placebo tan fuerte que la química real produce cambios reales en el cerebro.

La política de precios, puede cambiar el sabor del vino

El estudio concluye con una información muy interesante que afecta al campo del marketing, indicando que la comprensión de los mecanismos subyacentes de este efecto placebo observado en la investigación ofrece a los vendedores una herramientas de gran alcance, que denominan “marketing de placebo”.

“La comprensión de los mecanismos subyacentes de este efecto placebo ofrece a las bodegas y empresas de marketing herramientas poderosas”, dijo Weber. “Las acciones de marketing pueden cambiar los procesos cerebrales biológicos subyacentes en la percepción del vino, en su sabor, y en una decisión de compra, por lo que el efecto es muy poderoso.”, concluyó el investigador.

¿Qué de real será esto?

Después de leer el artículo, deberíamos aclarar que; en el estudio no especifica si las personas que participaron en esta evaluación eran sibaritas, enólogos y mucho menos Sommeliers. Es decir, la muestra puede funcionar en personas que no beben vino de manera regular, lo cual puede ser un indicador fundamental para los resultados de esta muestra.

Es evidente que en el mundo existe menos gente especialista en vino y que si a esta tipo de gente le aplicaron la muestra pues es lógico que sus respuestas se vean influenciadas por un afán más de presunción, prejuicios o ignorancia; por no tener un paladar acostumbrado a diferencias los buenos vinos de los malos.

Lo relevante de este estudio radica en su aportación para tener regulaciones más estrictas en los productos vinícolas que se distribuyen y sobre todo en el Marketing para su publicidad, que en dado caso sería el peor escenario el de vender vinos de mala calidad a precios elevados orientados a la gente que no acostumbra a beber vino.

Educar al paladar al mundo del vino es una tarea que lleva tiempo, pero que será gratificante para disfrutar de lo mejor y no siempre lo más caro es lo mejor.

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El Tejate

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Foto: Secretaria de turismo de Oaxaca

Deliciosa y nutritiva bebida de origen prehispánico

El tejate es una bebida de origen prehispánico que es parte del gran repertorio y riqueza de nuestras bebidas típicas mexicanas. 

Originalmente tuvo un gran valor ceremonial, pues sólo se bebía cuando se iniciaba la siembra o la cosecha del maíz. 

Su nombre en lengua zapoteca es cu´hub, pero actualmente es más conocido como Tejate, palabra de origen náhuatl, “textli”/masa y “atl”/agua, que significa “agua harinada”.

Es originaria de los Valles Centrales de Oaxaca y se elabora a base de maíz, cacao, hueso de mamey y flor del cacao o rosita de cacao. 

Esta bebida se distingue por la espuma blanca y grumosa que se forma en su superficie, debida a la flor del cacao. 

Flores: Árbol rosital

Esta flor se encuentra todo el año en los árboles del rosital, los cuales se localizan principalmente en San Andrés Huayapan, razón por la cual este municipio es considerado la tierra del tejate, donde muchas familias viven de la venta de esta bebida.

La elaboración del tejate es aprendida y heredada de generación en generación, principalmente por mujeres, quienes se conocen como tejateras. 

Para una preparación de calidad se necesita mucho trabajo, tiempo y dedicación de las tejateras, quienes merecen un reconocimiento por su labor para conservar nuestro patrimonio y tradiciones gastronómicas.

El consumo de tejate se ha vuelto muy popular tanto en zonas rurales como urbanas del país, e incluso en Estados Unidos a través de la migración. 

Foto: Tejateras San Andrés Huayapan Oaxaca

A pesar de que su consumo ha sido desplazado por la alta disponibilidad de refrescos y otras bebidas azucaradas, el tejate es un excelente ejemplo de la persistencia del consumo de una bebida tradicional a través del tiempo, desde su origen prehispánico, sobreviviendo a la colonización y su expansión hacia otros países promovida por la globalización actual. 

¿Qué nutrimentos y beneficios aporta?

El tejate es una excelente fuente de energía, calcio, magnesio, potasio, hierro y zinc. 

Por su elaboración a base de maíz nixtamalizado, proporciona la misma cantidad de proteína y fibra que aportaría el consumo de una porción similar de tortillas. 

Es una excelente fuente de hidratación, dado que culturalmente el tejate ha sido consumido como bebida refrescante para las largas jornadas de trabajo intenso, particularmente en periodos o zonas de calor. 

Además, el tejate es una bebida de bajo índice glucémico, es decir, que mantiene una buena respuesta de absorción de la glucosa, evitando que ésta permanezca mucho tiempo en el torrente sanguíneo. De ahí la relevancia y preocupación por la sustitución del consumo de esta bebida típica mexicana por refrescos y otras bebidas azucaradas. 

¿Cuánto cuesta?

El tejate se puede encontrar principalmente en mercados de Oaxaca, sin embargo algunos restaurantes de comida típica mexicana también lo ofrecen dentro de sus menús. 

Su precio puede variar dependiendo del lugar de compra y del tamaño. El precio de una jícara de tejate puede ir desde los $10 a los $30 pesos, aproximadamente. 

Foto: Jícara Tejate

Si se prepara en casa, para la compra de sus ingredientes se necesitarían $50 pesos aproximadamente, pero rendiría para al menos 10 porciones. 

Se recomienda comprar los ingredientes en mercados locales para disminuir su costo y apoyar a la economía local. 

¿Cómo se recomienda consumirlo?

El téjate es una bebida muy saludable, sin embargo, debemos tener cuidado de no agregar azúcar durante su preparación. 

Si se compra la bebida ya preparada, lo ideal es preferir aquellas que no tienen un sabor intensamente dulce. 

Todavía lo podemos encontrar sin azúcar, dado que originalmente esta bebida se consumía sin azúcar. La adición de azúcar a esta bebida comenzó hace apenas 50 años. 

¡Consumamos tejate en su presentación tradicional y dejemos atrás los refrescos y las bebidas azucaradas que han desplazado su consumo en nuestra población! 

Receta para hacer tejate

Foto: Tejate

Ingredientes (10 porciones):

• ½ kilo de maíz 
• 50 gramos de cacao 
• ¼ de taza de flor de cacao 
• 3 huesos de mamey 
• 3 cucharadas de ceniza 
• hielo picado 

Preparación:

1. Pon a cocer el maíz con la ceniza y retira del fuego una vez que se desprenda la cascarilla. 
2. Deja enfriar el maíz, lávalo y retira toda la cascarilla. 
3. Muele el maíz en el metate.* 
4. Tuesta los huesos de mamey en el comal, machácalos y vuélvelos a poner en el comal. 
5. Tuesta en el comal el cacao y la flor de cacao. 
6. Quítale la cáscara al cacao tostado. 
7. Muele en el metate el cacao, los huesos de mamey y la flor de cacao previamente tostados. 
8. Agrega los ingredientes molidos a la masa de maíz en una cazuela de barro. 
9. Bate con la mano, incorporando poco a poco agua, la cual se tiene que dejar caer desde al menos 20 cm de altura para que al golpear con la superficie de la bebida se forme espuma. 
10. Sabrás que está listo hasta que la flor de cacao se eleve a la parte superior del recipiente formando la mayor cantidad posible de espuma pastosa. 
11. Incorpora el hielo y sirve frío en jícaras con una cantidad suficiente de espuma encima. 

Receta adaptada de: https://deliciasprehispanicas.com/2017/03/27/recetas-para-preparar-tejate-bebida-oaxaquena-de-origen-prehispanico/

* Si no cuentas con metate, puedes llevar a moler el maíz en un molino y los demás ingredientes se pueden moler en el molcajete.

Agradecemos tu interés en leer este post!

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