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Cultura gastronómica

Chocolate (Xocolatl), de México para el mundo

Gastromakers Staff

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Cuenta la leyenda, que hace muchos años, después del sacrificio de los “dioses” allá en Teotihuacan, poco después de la creación de la humanidad, Quetzalcoatl descendió a la tierra y enseñó a los hombres a cultivar la planta del maíz. Observó que los hombres trabajaban arduamente en la siembra y cosecha del alimento sagrado y también se percató de que carecían de ciertos momentos de beneplácito, regocijo, placer y alegría. Decidió entonces, Quetzalcoatl, darles otro regalo que deleitara sus sentidos, un placer que hasta entonces estaba reservado a las grandes divinidades.

Se dice que robó un árbol muy especial del espacio sagrado, lo sembró en la tierra y pidió la ayuda de Tlaloc y Xochiquetzalli para que éste se pudiera dar en la tierra y creciera hermoso, fuerte y diera buenos frutos. Al fin, tomó Quetzalcoatl de este árbol su fruto, llamó al hombre, y le obsequio sus primeras semillas de cacao.

planta cacao 01

De las semillas sembradas por los hombres nació un hermoso árbol de hojas grandes que daba un fruto de color rojo parecido al corazón humano. Quetzalcoatl enseñó a los hombres a recoger estos frutos, sacar las semillas de su interior, tostarlas, molerlas, agregarles agua para hacer una pasta la cual se calentaba, se batía hasta formar espuma y se dejaba enfriar para beberlo; nació así el xocolatl, (xococ: agrio, amargo; atl: agua= “agua amarga”. También puede ser de “xocotl”, “fruto” = “agua del fruto”). A este árbol llamaron los mexicanos “cacao-cuauitl” (Theobroma cacao).

semillas cacao 03

En un principio los antiguos mexicanos le agregaban chile al xocolatl, después le agregaron más elementos a esta bebida sagrada: harina de maíz, achiote, vainilla y miel. Esto redujo lo amargo de la bebida, aunque siguió siendo picante pero energética.

Según la leyenda, Quetzalcoatl había otorgado el chocolate a los hombres para dotarlos de inteligencia, para que fueran sabios y grandes artistas, pero sobre todo, para que en su corazón creciera el sentimiento del amor.

Llevó Hernán Cortés el chocolate a España causando gran aceptación en la realeza ibérica; se menciona que las princesas de la corte, era tal su gusto, lo tomaban a escondidas. De España paso a Europa siendo una bebida propia de la nobleza. Fueron los europeos quienes comenzaron a condimentar el chocolate con especias, como la pimienta. Pero no fue hasta su encuentro con la azúcar y la canela –dos ingredientes de origen asiático (India y Sri Lanka)–, que el xocolatl mexicano comenzó su transformación al chocolate actual.

Se le llegó a atribuir al chocolate un supuesto poder excitante, afrodisíaco, en quienes lo tomaban, lo cual generó controversia en las altas esferas religiosas, y beneplácito en la población. En ocasiones se prohibió su consumo con amenaza de excomunión.

Es en Italia, en el siglo XVII, que las semillas de cacao tostadas, comienzan a preparase únicamente con agua y azúcar. En Alemania consideraban el chocolate como un medicamento y sólo lo vendían en farmacias. En Inglaterra lo empezaron a elaborar en forma de pastelillos.

Cuando el xocolatl mexicano fue llevado a España, reinaba entonces el rey Carlos I, quien también era rey de un extenso territorio y grande imperio llamado “Sacro Imperio Romano Germánico”, recibiendo el título de Carlos V. Así, el xocolatl pasó del señorío de Motecuzoma Xocoyotzin al de Carlos V, extendiéndose por toda Europa, siempre siendo una bebida de elite, de la nobleza, de privilegiados a su aroma, sabor y deleite.

Independientemente de su “poder excitante” y de sus propiedades “afrodisíacas” que se le han llegado a atribuir al chocolate, la realidad es que es un excelente “tónico” o “remedio” contra la tristeza, la irritabilidad y la ansiedad, y esto se debe en gran parte a la composición química de sus elementos.

chocolate

La química de la felicidad y del amor esta en el chocolate. Entre varios de sus componentes químicos que tiene el xocolatl, mencionaremos sólo aquellos que resultan de interés por sus efectos en las emociones, los sentimientos y el comportamiento humano.

Teobromina. Alcaloide estimulante del sistema nervioso, activa los sentidos, reduce la presión arterial. Se le atribuyen propiedades afrodisíacas, produce sensación de placer. Ayuda contra la tristeza, la ansiedad y la irritabilidad.

Triptófano. Aminoácido que provoca la liberación de serotonina, un neurotransmisor que activa y regula la sensación de placer, tiene un efecto antidepresivo.

Anandamida. Es un neurotransmisor que se desarrolla en el sistema nervioso central y produce una sensación de paz y felicidad. Incrementa el placer del gusto. Ayuda en el tratamiento del dolor, disminuyéndolo.

Feniletilamina. Este aminoácido contenido en el cacao se convierte en un poderoso neurotransmisor en el cerebro humano, produce un sentimiento de bienestar y una especie de sensación muy parecida al “enamoramiento”, además de cierta “excitación”. Asimismo, la feniletilamina es la causante de producir otra substancia química en el cerebro, la dopamina, ésta es la responsable de las sensaciones del “amor romántico o salvaje”. Se menciona que la dopamina puede producir oxitocina, una hormona que activa el deseo sexual.

Pues bien, esas substancias químicas que se encuentran de forma natural en las semillas de cacao y producen todas esas sensaciones de bienestar al tomar o comer chocolate, justamente, algunas de esas substancias son las mismas que el cerebro humano produce, genera, también de manera natural, cuando se encuentra enamorado, es, la química del amor.

Cuando nos enamoramos, cuando sentimos amor por otra persona, se activan varias áreas del cerebro produciendo una química de elementos suigéneris y extraordinaria que harán que nos sintamos estupendamente bien. Todo a nuestro alrededor nos parecerá maravilloso, romántico, oleadas de bienestar, felicidad y placer nos invaden, sin darnos cuenta, sin saberlo, nos encontramos dopados, anestesiados, “drogados”, por la química del amor. A continuación, los elementos “culpables” que hacen que nos sintamos enamorados:

Dopamina: Produce placer y deseo sexual; hace que repitamos lo que nos produce placer (sexo y comida). Sensación de euforia. La dopamina es la que nos vuelve adictos al amor.

Serotonina: Es el neurotransmisor de la felicidad. Actúa sobre las emociones y el estado de animo. Genera optimismo, buen humor. Su alteración crea sentimientos y conductas de obsesión por el otro.

Oxitocina: Produce una sensación de confianza en el otro. Sentimiento de “unión” (somos uno mismo). Ayuda en la liberación de dopamina y serotonina.

Feniletilamina: Activa la secreción de dopamina y de oxitocina.

Como se puede observar, los elementos comunes entre la química del chocolate y la química del amor es la feniletilamina (activa dopamina y oxitocina) y la serotonina (encontrada en triptófano), son las mismas substancias químicas tanto en el chocolate como en el cerebro humano cuando esta enamorado.

Esos son los componentes químicos del amor, encontrados también en el chocolate, o mejor dicho, en las semillas del xocolatl, el cacao, aquellas primeras semillas que Quetzalcoatl otorgó al hombre como un regalo de las divinidades, semillas que en su interior contienen los elementos fundamentales del amor.

A principios del siglo XVI, Mexihco-Tenochtitlan era invadido por gente extraña, allende el mar, montada a caballo; recibiendo destrucción, muerte, desolación… A cambio, México entregaría una de sus riquezas más preciadas, no sólo a los invasores españoles, sino a todo el mundo: las semillas de cacao, obsequio de Quetzalcoatl. En esas semillas México daba a todo el mundo no sólo el secreto del chocolate, también daba, de alguna manera, amor al mundo.

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GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

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Cultura gastronómica

¿Qué hacer con el desperdicio del café?

Gastromakers Staff

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Foto: iStockPhoto

¿Sabías que después de disfrutar del delicioso café mañanero puedes reutilizar sus posos para cosas muy útiles?

Si no sabes que otros usos darle al café usado, o también conocido como posos del café; nosotros te contamos. Después de prepararte el café, los posos que quedan pueden usarse en el jardín, belleza, limpieza y mucho más. A continuación unos usos para sacarle el mayor provecho.

Limpia tus ollas y sartenes con café

Es inevitable que algunas veces a tus ollas y sartenes se le pegue algo de la comida que preparaste. Después de cocinar es una labor tediosa lavar y despegar esos residuos. Pero si usas dos cucharadas de los posos del café y frotas con un paño te ayudará a despegar los restos con más facilidad.

El café elimina los malos olores

Primero debes saber que el café es maravilloso para absorber malos olores, usarlo es muy simple. Pon el café en pequeños recipientes abiertos y luego colócalo dentro de la nevera, la basura, en algún rincón del baño.

También puedes preparar pequeñas bolsitas con café completamente cerradas pero en tela que transpire y usarla en los cajones y el baño. Además si has picado cebolla o ajo, frota tus manos con la borra antes de lavarlas.

El café ahuyenta los gatos de tu jardín

El gato de tu vecino pisa tus plantas y las daña, por lo tanto es hora de buscar una solución. Ten en cuenta que estos animales odian el café, así que si colocas un poco en tu jardín lograrás ahuyentarlos.

Exfoliante natural

En cuanto a mantener la piel suave, el café también puede ser tu aliado. Utiliza un poco en una esponja y frota para eliminar las células muertas. También puedes mezclar con un poco de miel y preparar una mascarilla.

Repelente de pulgas y hormigas

Cada vez que pones un postre sobre la mesa, aparecen una gran cantidad de hormigas. Por esta razón es conveniente espolvorearlo alrededor del mismo, las hormigas no se acercarán. Además si bañas a tu perro y quieres protegerlo de las pulgas, pasa un poco de café humedecido en agua, evitarás las pulgas y el olor a perro mojado.

Usos del café en el huerto o jardín

Los posos y los restos de la cafetera tienen muchos usos super simples en el jardín además de tener los nutrientes básicos que todas las plantas necesitan y potenciar la vida bacteriana del suelo. Igualmente como con todo compuesto maravilloso para el suelo, guardar unas proporciones para que se mantengan equilibrados en acidez es fundamental, esto es genial para el suelo pero si pones 20 kilos, se convierte en algo horrible. 

Jabón perfumado

A partir de ahora, no tires los restos de jabón, mézclalos con un poco de café y un poco de agua y deja que suavicen. Luego con las manos forma una pastilla, tendrás un delicioso jabón con su aroma y a la vez exfoliante.

Elimina ojeras

Por desgracia las ojeras afean nuestra cara, nos hace ver mayores y cansadas. Si quieres eliminarlas, entonces coloca un poco de posos sobre ellas y deja actuar por algunos minutos.

Cabello sano y hermoso

Este remedio natural es para los cabellos castaños o negros, ya que puede oscurecer el pelo. Coloca un poco en tu champú habitual, bate y mezcla bien. Luego lava tu pelo como de costumbre, como resultado obtendrás un cabello brillante, sin caspa, ni exceso de grasa. Recetas sencillas para aprovechar sus residuos que no puedes perderte.

Ahora ya lo sabes, tu cafecito caliente y a reutilizar el desperdicio!

Fuente: EcoInventos,

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Cultura gastronómica

Alimentos de Semana Santa

Gastromakers Staff

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Foto: Archivo / Platillos de Semana Santa

La comida forma parte del ritual de esta costumbre religiosa

La gastronomía de la Semana Santa corresponde a todas las costumbres culinarias y todos los alimentos permitidos durante el periodo sagrado del cristianismo y suele transcurrir desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico. Cada país (con alguna representación o grupo cristiano) suele tener algún conjunto de platos, o preparaciones, característicos de esta fecha que por regla general no suele tener contenido carnal debido a la abstinencia observada durante este periodo.

Foto: El pan de pascua – Pintor: Mykola Pymonenko.

Por regla general se opone por completo a la abundancia mostrada en el Carnaval, una de sus características es la austeridad de la gastronomía de la Semana Santa, tanto en la elaboración de los alimentos como en los ingredientes empleados. La tradición reza que el Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza debe regir el ayuno y la abstinencia de cualquier tipo de alimento durante todo el día, este sacrificio llega a los seis Viernes de Cuaresma donde la abstinencia sólo será de alimentos preparados con carne.

El ayuno debe ser entendido como en no hacer más que una sola comida al día y en abstenerse de ciertos manjares. Esta imposición obliga a unas reglas gastronómicas severas en cuanto a los ingredientes y a las cantidades, los pescados acompañados de todo tipo de verduras, legumbres, etc. y los dulces pasan a ser los ingredientes protagonistas de la mayoría de los platos. Suelen ser platos, por regla general con gran capacidad de saciamiento: ayudan a evitar la tentación del consumo de carne.

La comida única que se hacía durante el ayuno antiguamente era a la puesta del sol, tras algún tiempo se fijó a las tres de la tarde, y posteriormente ya desde el siglo XIV se permite hacerla a mediodía. A esta comida se la denominó colación que es comida ligera que se toma por la noche en días de ayuno.

La iglesia católica prohíbe el consumo de carnes rojas y blancas únicamente en el Viernes Santo, solamente permite el consumo de vegetales (frutas y verduras) y de animales acuáticos (pescados y mariscos); también permite el consumo de otros productos de origen animal como el huevo, la leche y la miel. Esto también se aplica en el Miércoles de Ceniza y en los seis Viernes de Cuaresma.

Tradición en México

foto: Archivo, Platillo de Romeritos

En este país, se da la tradicional abstinencia de carnes rojas, se preparan platillos como los “romeritos”, una especie de planta regional (no debe confundírsele con el romero) que se cocina en “mole”, una compleja salsa elaborada a base de diversas especies de chile, pan, chocolate, múltiples especias y semillas oleaginosas. Estos platillos suelen acompañarse de tortas hechas de papa con atún o de camarón seco (molido). Es común también la preparación de un chile mexicano llamado “poblano” (una variedad de pimiento) con relleno de pollo en salsa de tomate, de queso, de atún o de cualquier otro guisado, según la región. Igualmente conocido el consumo de sopas de leguminosas, como lentejas y habas, a las cuales se le añaden sabor mediante el frito de tomate y cebolla, y el cocimiento con cilantro. Otro tipo de preparación son los chiles chipotles rellenos de queso. También es una época en que se consume mucho el nopal, preparado de diferentes maneras.

Foto: Archivo / Pescado frito

 

Suele consumirse variedades de pescado local, y frutos de mar durante la cuaresma, tanto en cocidos (sopa de mariscos, caldo miche, caldo de pescado), inclusive, constituye una tradición el consumir tacos de pescado durante la cuaresma, única época usual para elaborarlos en el interior de la república, aunque cotidianos en las zonas costeras. Es común la elaboración del agua de ensalada, que consiste en una mezcla de frutas picadas (manzana, plátano, melón, sandía, fresa, papaya…) y lechuga en agua azucarada; ésta adquiere su color con el pigmento de la flor de jamaica o jugo de betabel.

Foto: Archivo / Capirotada

Como postre, en el centro del país se elabora la llamada Capirotada, una combinación de capas de bollo (elaborado únicamente en semana santa) y atole de fécula de maíz sabor vainilla, cocido con canela, entre las cuales suele añadirse elementos de sabor como nueces, pasas, piñones, almendras, coco rayado y fruta cristalizada: higos, manzana, pera, durazno, fresas y el acitrón, un raro dulce elaborado con la pulpa de las biznagas gigantes, una cactacea xerofila, la cual es cocida por varias horas en caramelo. Los ingredientes de la Capirotada varían de acuerdo al lugar en donde se preparen.

Una variación, en vez de fécula de maíz se utiliza piloncillo, el cual se pone a hervir con canela y clavo para darle un sabor especial. Al igual que a la de fécula se le ponen nueces, pasas, etc.

Sin lugar a dudas, las tradiciones religiosas y en general humanas simpre son un buen pretexto para deleitarse con platillos que normalmente no se comen en el año.

¿Qué opinan de estas tradiciones gastronómicas? Puedes comentar o compartir esta nota si fue de tu interés!

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Cultura gastronómica

31 de marzo: Día del Taco en México

Gastromakers Staff

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Foto: NACHO LÓPEZ, HOMBRE CON MANIQUÍ COMIENDO TACOS, CA. 1953. ©INAH

El Taco es amor hecho comida

La comida mexicana es un vasto universo donde se conjugan toda clase de ingredientes y preparaciones (algunas más elaboradas que otras), aunque si fuera necesario elegir un platillo representativo, seguramente optaríamos por un buen taco. 

No es casualidad que muchos de los restaurantes “mexicanos” que se abren en el extranjero ofrezcan, como uno de los platillos principales en la carta, alguna de las variedades de tacos, pues a lo largo y ancho del territorio de México, este platillo ha proliferado y adoptado rasgos característicos de la región de donde proviene. 

Así, los tacos de Ensenada (Baja California, al norte del país) son de pescado o camarón y los yucatecos (en el extremo sur), de cochinita pibil, por citar sólo dos casos icónicos.

A pesar de su diversidad, para realmente ser llamado taco, esta preparación requiere de tres elementos básicos: tortilla, algún ingrediente para envolver con ella (guisados, vegetales o proteínas, incluidos los insectos) y la imprescindible salsa en la que, de nuevo, pueden participar toda clase de componentes.

Foto: Archivo / Orden de tacos

Nacimiento del taco

A ciencia cierta, nadie sabe cuál fue el momento cumbre de la invención del taco; sin embargo, queda claro que ya nuestros antepasados prehispánicos comían este tipo de preparaciones. 

Cronistas como fray Bernardino de Sahagún y Bernal Díaz del Castillo refieren las costumbres culinarias de los habitantes de las nuevas tierras. Narran, por ejemplo, que el emperador Moctezuma tomaba pedazos de tortilla para remojarlos en molli, por lo que el origen de los tacos quedó asentado desde tiempos precolombinos. 

Foto: Imagen INAH

Lo más probable es que los tacos hayan nacido en una zona específica del territorio nacional: la meseta central, pues constituyen un elemento más de la importante cultura que se desarrolló en la región. 

Pero no todo quedó ahí: su consumo se extendió a lo largo y ancho de nuestras tierras, por todas partes, y así este platillo, de aparente elaboración sencilla, fue enriqueciéndose, adquiriendo características, modos de preparación e ingredientes típicos de cada zona adonde llegaba.

Significado de la palabra taco

Existen varias teorías acerca del origen de la palabra taco. Hay quien argumenta que el sustantivo con el cual designamos este platillo típico deriva del verbo atacar, que en una de sus acepciones significa “apretar” o “atiborrar”. 

Foto: Vendedor de tacos en México / INAH

En cambio, otros refieren que proviene de uno de los múltiples nombres, en lengua indígena, de las variedades de tortillas o, incluso, de un vocablo que empezó a usarse en el siglo XVIII en España para designar comidas ligeras que se tomaban fuera del horario habitual o por las noches en la taberna. 

Lo anterior nos permite hablar acerca de la versatilidad de este alimento cuyo consumo, no en balde, se ha extendido en su modalidad callejera, pues se come a cualquier hora, en cualquier parte y sin la necesidad de usar cubiertos.

Tortilla como base del taco

La base de todo taco es definitivamente la tortilla; la esencia está en el maíz, sustento de los mexicanos. 

En la época prehispánica, las mujeres preparaban las tortillas sobre una piedra caliente o en un comal colocado directamente sobre el fogón, y las decoraban usando chile rojo como pigmento. 

Para la correcta preparación del maíz, así como para aprovechar mejor sus nutrientes y facilitar su digestión, este ingrediente básico se cuece en agua de cal o con ceniza para que suelte el hollejo (cáscara). 

Posteriormente, el maíz cocido de este modo, conocido como nixtamal, se muele para obtener la masa de las tortillas. Las hay de todos colores, según la variedad de maíz que se emplee, y de diferentes tamaños.

Foto: Archivo / Tortillas

La versión taquera es generalmente más pequeña que la usada para acompañar las comidas, aunque tacos como las flautas se sirven con un tipo de tortilla más grande y ovalada que se fríe hasta dorar y endurecer. 

En las preparaciones típicas del norte del país se emplean también las tortillas de harina de trigo, que se rellenan de macha ca (carne de res seca) y, en otras ocasiones, de machaca mezclada con huevo.

Relleno del taco

Es, en definitiva, lo que otorga identidad al taco que, para serlo, requiere de algún guiso o ingrediente principal para envolver. 

Los niños, formados fuera de la tortillería, obtienen su recompensa cuando al llegar les regalan un taco de sal con una humeante tortilla, pues para hacerse un taco se requiere de un solo ingrediente, como el chile, por ejemplo: otro alimento básico en la dieta del mexicano. 

Foto: Archivo / Tacos de Guisado

En cuanto a las proteínas, los tacos pueden ser de carne de res, de cerdo o de carnitas, de pollo, de borrego, de chivo y hasta de pescado. 

Otros rellenos para comensales aventureros incluyen insectos, como jumiles, chapulines u hormigas. En cambio, los guisados, como arroz a la mexicana, nopales, mole, tinga, frijoles refritos y chicharrón, son rellenos quizá más ordinarios y comunes, aunque no menos suculentos por ello.

No es taco sin salsa

El taco no es taco sin una buena salsa y la salsa no es salsa sin un buen toque picante. Este elemento adereza y complementa, además de agregar acidez y cierto contraste al sabor del taco y su relleno. 

Entre los ingredientes que las componen no pueden faltar los chiles serranos, habaneros, de árbol, jalapeños, en sus versiones frescas o secas; así como los tomates verdes o los jitomates, la cebolla, el ajo, el aguacate o el cilantro. 

Foto: Stock Pixers

De todos colores y consistencias, las salsas mexicanas pueden llevar algunos de los ingredientes anteriores finamente picados, molidos en molcajete o licuadora e incluso rebanados en juliana. Sean cuales sean sus características, el toque que agregan a los tacos resulta imprescindible.

Texto por: Ana Sofía Ramírez Heatley

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