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¿Cómo reconocer un buen vino?

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¿Qué significa que un vino sea bueno o malo? Es una pregunta casi filosófica. Un buen vino nos tiene que agradar, así de simple, pero también hay ciertos factores objetivos que tenemos que reconocer.

Para algunos un buen vino puede ser tinto, blanco, rosado o una mezcla. Hay tantos estilos y cepas como potenciales consumidores. Seguramente cada persona puede definir sus propias preferencias, sin importar su precio u origen. Lo más importante es que el vino nos guste. Así de simple.

Pero hablando en términos más generales, dentro de cada categoría o estilo un buen vino debe ser correcto, bien hecho, agradable, sin defecto alguno.

Prueben Casillero del Diablo Cabernet Sauvignon, y verán cómo se expresa el Cabernet Sauvignon de forma franca y directa. O descorchen un ícono como Don Melchor y sentirán no solo como se expresa el Cabernet Sauvignon, sino además un lugar con características únicas como Maipo Alto.

Ahora, si no les gusta el Cabernet Sauvignon, no significa que ese vino sea malo, sino que simplemente no coincide con sus gustos. Tal vez prefieran los vinos más livianos, sin tanta estructura y peso en boca. Para comenzar a definir el concepto de buen vino tenemos que fijarnos que no tenga defectos, como exceso de astringencia, oxidación o sabores extraños que no corresponden a la variedad.

Y no hay otra manera para verificar si un vino es bueno que catarlo. Solo siguiendo cada etapa de la degustación, podremos sentir sus atributos o fallas:

1. Echar un vistazo a la copa

Este es el primer paso de la degustación. Hay que mirar a la copa y juzgar el color del vino. Un vino correcto debe ser brillante y limpio. El brillo define la condición del vino, su frescura y si luce acorde a su edad.

Por ejemplo, si encuentran un tinto de una cosecha reciente con excesivas notas marrones, significa que algo anda mal y seguramente esa botella sufrió problemas de oxidación.

Recuerden que hay varias señales que nos entrega el color. Un vino de cuerpo liviano tendrá una ligera sombra. Un vino más concentrado lucirá un color más intenso.

Obviamente cada variedad tiene su propia coloración, pero fijémonos en la viscosidad del vino que depende de su nivel de azúcar y alcohol. Un vino pálido y pobre puede despertar algunas sospechas acerca de su calidad. Una luz roja debe alertarles cuando un vino es:

• Opaco
• Mate
• No está claro
• Tiene una tonalidad azulada, en el caso de un vino blanco
• En el caso de un vino tinto, es demasiado marrón, excepto los vinos tintos de cosechas muy antiguas

2. Reconocer los aromas

Como ya lo saben muy bien, la etapa de “nariz” es muy importante. Varias veces hablamos sobre las familias de aromas y notas características de cada cepa y estilos. Recordemos que los aromas provienen de diferentes terruños, variedades y procesos de vinificación.

Cuando estén degustando un vino, deben poner atención en los siguientes aspectos:
• Intensidad de nariz
• Franqueza de los aromas
• Calidad del bouquet

Los aromas que deberían despertar sus sospechas y podría indicarnos que un vino es defectuoso son:

• Aroma de corcho: esta especial fragancia se parece al aroma de avellanas tostadas y es producida por precursores que se encuentran en el árbol de alcornoque
• Aromas de ácido, vinagre, manzanas oxidadas, fermentados
• Aromas de levaduras o mantequilla
• Aroma de acetona, esmalte para uñas, disolventes químicos donde está presente el etileno
• Errores de producción con un alto contenido de azufre que reconocerán por aromas de huevos podridos, pegamento o estiércol

3. Usar las papilas gustativas

Nuestras papilas gustativas no mienten. Si a este análisis agregamos nuestro conocimiento podemos entender un vino a cabalidad. En un nivel gustativo, tenemos que sentir los sabores del vino: acido, dulce, aromas provenientes de la cepa, textura (calidad y cantidad de taninos), cuerpo (la concentración de todos los elementos mencionados) y la duración o persistencia en la boca.

En esta etapa lo más fácil es distinguir un vino ícono de un vino bueno. Un vino bueno nos hace reír. Es agradable y acogedor. ¡Lo disfrutamos! En el caso de un ícono, todo eso es más profundo. Es un vino que muchas veces nos hace pensar, meditar, incluso a veces llorar y soñar. Despierta nuestras emociones porque es más fino y transcendental.

4. Una palabra mágica

Quieren saber qué concepto define y distingue un buen vino de otro de calidad superior. Esta palabra es EQUILIBRIO. Así con mayúsculas. En un vino, especialmente en su aspecto gustativo, debemos encontrar todos sus elementos en perfecto balance: entre acidez y dulzor de fruta, concentración de taninos y suavidad en boca, y proporción de alcohol y frescura. Cuando existe una armonía sublime, como una sinfonía donde ni una nota falta o sobra, estamos no solo ante un buen vino, sino que ante uno de categoría mundial.

Por Ania Smolec 
Wine Journalist

GastroMakers es un espacio dedicado a promover la cultura gastronómica del mundo.

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El café turco

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Foto: iStockPhoto

 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad?

Más allá de una bebida, se trata de un símbolo de hospitalidad y amistad que forma parte de la vida cotidiana turca, es por eso que fue inscrito en la lista de tesoros culturales del mundo. De los granos molidos del café arábigo se crea el polvo con consistencia de harina que se mezcla con agua y azúcar, y se cuece a fuego lento hasta que forma una espuma espesa, es así que obtiene su sabor intenso. Finalmente se sirve en una taza pequeña y tradicionalmente junto a un vaso de agua, por si es necesario darle un descanso a las papilas.

Unido a este ritual de preparación, viene la oportunidad de reunirse con la gente, ya que también por costumbre, la mayoría de veces se toma acompañado. Alrededor de las tacitas, las personas se sientan para hablar, leer y simplemente, disfrutar de la presencia del otro. Y para los amantes del esoterismo, un placer final, al terminar el café se puede leer la suerte con los restos de polvo que quedan al fondo de la taza, una creencia con sabor que ha traspasado las fronteras de Turquía y se ha vuelto el favorito de muchas personas alrededor del mundo.

Ritual del café Turco

A la hora de preparar de manera tradicional un café turco cada elemento que se utiliza en ese ritual es importante.

Primero, el agua fría, el café, recién molido, y el azúcar se colocan en el recipiente de cobre (Ibrik o cezve), para luego ser sumergido en arena del desierto muy caliente.

Este proceso, provocará que el café llegue a su punto de ebullición debido a que el cobre es un buen conductor de calor.

La bebida obtenida se sirve en tacitas acompañadas con un vaso de agua y dulces típicos.

El azúcar del café turco se pone en la cocción, y nunca se le agrega leche o azúcar al café después de la cocción.

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El primer Sake mexicano con toda la tradición japonesa

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Foto: Web Nami Sake

Nami Sake, es el primer sake mexicano de origen sinaloense de la más alta calidad

Nami Sake surge por una historia de emprendedurismo mexicano lanzado en el 2016, pero que se gestó desde 2014, nace de la pasión por la cultura japonesa y a su vez, de las ganas de querer cambiar la conversación en Culiacán, Sinaloa, es sin duda, una joya más que este estado de la República mexicana puede presumir.

Nami, que significa “ola” en japonés, y para su producción se respeta la tradición japonesa, pero con un toque mexicano. Esta bebida premium cuenta con tres perfiles de sake en su portafolio: Junmai (70% pulido), junmai ginjo (60% pulido) y junmai daiginjo (50% pulido). Son ideales para maridar con una variedad de platillos o degustarse solos.

Durante la última edición del International Sake Challenge en 2019, con sede en Tokio, fue galardonado con tres medallas, una de oro y dos de plata, que lo volvieron el único sake premiado que se produce fuera de Japón.

Foto: Web Nami Sake

Después de una larga travesía de sus creadores por Japón, y la grata coincidencia de conocer a la persona indicada que creyera en el proyecto, fue alentador ver que alguien estuviera convencido de que los mexicanos pudieran hacer un Sake de la más alta calidad.

Se encontraron con una destilería en Japón con más de 300 años de antigüedad en donde una persona le tuvo fe a ‘Nami’ desde el principio y asesoró a todo el equipo desde comprar la maquinaria, hasta alojarlos durante meses para que aprendieran el método tradicional del sake en Japón.

Nami Sake utiliza una de las 4 variantes más premium para hacer este fermentado de arroz llamado ‘Yamadanishki’, mejor conocido como ‘wonder rice’. El arroz es la base del sake y el tipo de arroz Yamadanishki tiene una concentración específica de almidones al centro. 

Durante el proceso de elaboración, existe un paso dentro de la ecuación que se llama ‘pulido de arroz’ en el cual se quita la cáscara externa del arroz; el grado de pulido determina las distintas personalidades del sake, entonces entre más pulido esté un grano, nos dará como resultado un sake más sofisticado en cuanto a notas y sabores se refiere.

Nami Sake esta causando una verdadera revolución en México, posicionando a la bebida del Sake como una elección innovadora y cautivante.

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¿El vino sabe mejor si nos dicen que es caro?

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Un estudio de la Universidad de Bonn en Alemania revelo que al evaluar vinos baratos, daban puntuaciones más altas cuando pensaban que tenían un precio elevado

Los expertos de este estudio descubrieron que las creencias preconcebidas crean un efecto placebo tan fuerte que cambia la química del cerebro y por tanto de como percibimos con los sentidos al beber el vino.

Envasar un vino barato como un elegante gran reserva de mucha calidad, hace disfrutar al bebedor exactamente igual que si se tratase de un vino de calidad.

Bernd Webber, de la Universidad de Bonn en Alemania, co-autor del informe, afirmó: “Varios estudios ya habían demostrado que entre productos identícos, los consumidores disfrutan más si creen que el precio es elevado. Sin embargo, hasta ahora, ninguna investigación ha examinado los procesos neuronales y psicológicos necesarios para tales efectos en comercialización”.

Los participantes en el estudio, que se publica en la revista Journal of Marketing, se les dijo que consumirían cinco vinos a un precio de 55, 28, 22, 6 y 3 libras respectivamente, mientras sus cerebros eran escaneados para medir su respuesta a la técnicas de marketing.

En realidad, los voluntarios consumieron sólo tres vinos diferentes con dos etiquetas de precios diferentes.

Foto: iStock

Los participantes mostraron prejuicios significativos, tanto en la forma en que clasificaban el sabor, así como en su actividad cerebral medible.

El estudio concluyó que las creencias preconcebidas sobre los precios pueden crear un efecto placebo tan fuerte que la química real produce cambios reales en el cerebro.

La política de precios, puede cambiar el sabor del vino

El estudio concluye con una información muy interesante que afecta al campo del marketing, indicando que la comprensión de los mecanismos subyacentes de este efecto placebo observado en la investigación ofrece a los vendedores una herramientas de gran alcance, que denominan “marketing de placebo”.

“La comprensión de los mecanismos subyacentes de este efecto placebo ofrece a las bodegas y empresas de marketing herramientas poderosas”, dijo Weber. “Las acciones de marketing pueden cambiar los procesos cerebrales biológicos subyacentes en la percepción del vino, en su sabor, y en una decisión de compra, por lo que el efecto es muy poderoso.”, concluyó el investigador.

¿Qué de real será esto?

Después de leer el artículo, deberíamos aclarar que; en el estudio no especifica si las personas que participaron en esta evaluación eran sibaritas, enólogos y mucho menos Sommeliers. Es decir, la muestra puede funcionar en personas que no beben vino de manera regular, lo cual puede ser un indicador fundamental para los resultados de esta muestra.

Es evidente que en el mundo existe menos gente especialista en vino y que si a esta tipo de gente le aplicaron la muestra pues es lógico que sus respuestas se vean influenciadas por un afán más de presunción, prejuicios o ignorancia; por no tener un paladar acostumbrado a diferencias los buenos vinos de los malos.

Lo relevante de este estudio radica en su aportación para tener regulaciones más estrictas en los productos vinícolas que se distribuyen y sobre todo en el Marketing para su publicidad, que en dado caso sería el peor escenario el de vender vinos de mala calidad a precios elevados orientados a la gente que no acostumbra a beber vino.

Educar al paladar al mundo del vino es una tarea que lleva tiempo, pero que será gratificante para disfrutar de lo mejor y no siempre lo más caro es lo mejor.

Agradecemos tu interés en leer este post!

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