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Tantarria, platillo exótico del semidesierto queretano

La tantarria o Ya Xä`Ue es un insecto que por cientos de años ha sido un ingrediente exótico esencial de la gastronomía del semidesierto queretano, especialmente para la elaboración de entradas a platillos que fueron degustados por los otomíes y que hoy sólo puede degustarse en su lugar de origen.

El director del Centro de Investigación para el Rescate de la Cocina y Tradiciones Hñähñu-Chichimeca, Héctor Latapí López, mencionó, en entrevista, que la tantarria se da en el árbol del mezquite, entre los meses de abril y mayo, luego crece, se desplaza y se va.

“Es un insecto que también es llamado chinche del mezquite, mide seis centímetros, aproximadamente, es muy colorido, tiene antenas, patas como de grillo y vuela”, explicó el investigador nacido en el estado de Veracruz, pero con muchos años de labor en la entidad queretana, específicamente en el semidesierto.

Refirió que la tantarria es un ingrediente común en los municipios de Cadereyta y Ezequiel Montes, en comunidades como Villa Progreso y Bernal, pero de donde no ha salido.

“Para degustar los sabores, aromas y colores de la tantarria hay que ir a esas comunidades y pedir a una cocinera tradicional que la prepare, lo hará con gusto”, indicó.

Dejó claro que previo a la preparación gastronómica, es fundamental que la tantarria sea sometida a un proceso de desflemación, dado que posee un olor bastante penetrante.

“Para defenderse, este insecto posee un líquido que es amarillento y bastante apestoso”, mencionó.

Latapí López refirió que el nativo otomí recoleta las tantarrias en el campo, mismas que cuelgan en manojo del árbol de mezquite, y posteriormente son introducidas en un recipiente con agua hirviendo, y sólo así estarán listas para la elaboración del platillo.

“En Villa Progreso, los lugareños originales consumen de dos formas la tantarria: la primera, los insectos fritos con alguna yerba de olor y tomados con las manos, como en Oaxaca lo hacen con los chapulines, y la otra forma es en una salsa de venadita, que contiene chile bandeño, xoconostle, ajo y sal”, indicó el investigador.

Cuando la tantarria es preparada en salsa de venadita, se coloca sobre pequeñas tostadas de maíz y servidas a manera de entrada, es decir, previo al plato fuerte que también se trata de algún manjar de la cocina tradicional otomí, abundó.

Respecto a la difusión, el investigador manifestó que en la capital queretana no hay restaurantes que ofrezcan tantarria en su menú; “quizás el único lugar donde se puede consumir este delicioso alimento es en el semidesierto y particularmente en el mercado de Ezequiel Montes, los días lunes de cada semana”, sostuvo.

En ese lugar, refirió Latapí López, los lugareños bajan de sus comunidades y ofrecen muchos productos, entre ellos la tantarria, un insecto cuya recolección no está prohibida pero el árbol del mezquite está en peligro de extinción.

“La recolección de la tantarria, como la tantarria misma, es cultura milenaria y es la vida misma de los otomíes del semidesierto queretano, quienes han sabido cuidar su entorno y los insectos y los frutos que han consumido originalmente”, enfatizó.

Respecto a las propiedades alimenticias de la tantarria, como la mayoría de los insectos, es su gran contenido de proteínas, “pero también milenariamente se le atribuyen propiedades afrodisíacas, eso deberán comprobarlo quienes se atrevan a degustar unas deliciosas tostadas de salsa de venadita y esperar el resultado”.

Fuente: Notimex

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