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Origen de la cubertería

Hasta la Antigüedad Clásica el cuchillo no se empleó en la mesa, aunque si es cierto que tuvo un uso escaso, ya que la carne la cortaba el scrirror en presencia de los comensales, quienes sólo usaban dedos y dientes para desmenuzar las tajadas.

Los cubiertos empezaron a usarse en la Edad Media Aunque en Alejandría hubo un tiempo en el que llegó a ser de uso general y encontramos escritos en los que se cita el uso del cuchillo uso para cortar fruta, pescado o queso, o también en el aseo personal de uñas y corte de cabello. Pero el cuchillo no entró en las mesas hasta la Edad Media.

En ese momento se propagó su uso, convirtiéndose en el objeto de más lujo en la mesa, tal vez debido a que toda personas de esmerada educación tenía que saber despiezar la carne que se sirviera y escoger entre los 5 tipos de cuchillos que se encontraban ante sí: trinchables, el de mesa, preparar pan, partir pan al comer y el de rallar. Se servían por pares de distintos tamaños y en estuches de cuero, con otros cuchillos más pequeños, un punzón y una lima para afilarlos. Para el uso cotidiano solían tener el mango de marfil; los usados en cuaresma de ébano, y para Pentecostés de ambas materias. Todos llevaban en el mango el escudo de armas de sus dueños, marcado en esmalte. A estos cuchillos se sumaron los de postre y los usados para abrir ostras, de hoja y mango de hierro.

Tipos de cuchillos de mesa en la edad media:

• Cuchillo trinchable: hoja ancha y flexible. Punta vuelta o curva. 25 cm longitud
• Cuchillo de mesa: mango de plata. 15 cm longitud, o superior.
• Preparar pan: se guardaba en una vaina especial, tal y como se sigue haciendo ahora.
• Partir pan: pequeño y de hoja aguda.
• Rallar pan: de grandes dimensiones. Servía para rallar las migas que quedaban en la mesa y también para partir porciones de pastel

Con la época de auge de los cuchillos floreció también la de otros utensilios adicionales, como la cuchara o el tenedor, conformándose la cubertería que conocemos hoy en día.

Curiosidad: es anecdótico el dato de que las servilletas o toallas de papel no llegarían hasta el siglo XV, cuando Leonardo da Vinci se planteó colocar un pedazo de tela junto a los cubiertos de los comensales para evitar que o bien el señor de la casa limpiase los cubiertos en las ropas de quienes se sentaban junto a él, o bien como opción para la poco higiénica labor de los perros que moraban junto a las mesas, que lamían los restos de comida de las manos de los invitados. También se llegó a atar a conejos junto a las sillas, sobre los cuales los invitados se limpiaban las manos.

La evolución de los dientes gracias al cuchillo
Nuestros dientes y mandíbulas son hoy muy diferentes a los de nuestros antepasados del Paleotíco. Las 32 piezas que componen la boca son más pequeñas y redondeadas en el siglo XXI que las de nuestros antepasados. La mandíbula es también más pequeña y menos perfilada. Pero, ¿a qué se debe este cambio en nuestra fisonomía? El cuchillo es en parte responsable de esta evolución*. Nuestros antepasados sólo se servían de los dientes para desgarrar y trocear la carne hasta que el cuchillo pasó a desarrollar esa función, por lo que la dentadura se adaptó a un menor trabajo en los molares (muelen la comida) y la forma mandibular se adaptó a ello, configurándose más fina y pequeña. Este cambio comportó que la boca tuviese una dimensión menor y que los dientes se adaptasen para masticar pedazos de carne más pequeños. Al modificarse la cavidad bucal con ello se alteró la capacidad para emitir sonidos e incluso hablar.

 

 

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