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Hacer un huerto orgánico en casa

Tener un huerto orgánico en casa no solo es útil, higiénico y saludable, sino además muy placentero y relajante.

La jardinería orgánica, es una filosofía que implica volver a los principios de las culturas de nuestros  antepasados. Se trata simplemente de respetar los ciclos naturales de la tierra, no usar pesticidas ni fertilizantes químicos para controlar las plagas o acelerar el crecimiento, reutilizar los restos vegetales que se generen en casa y en el jardín y mejorar la calidad del suelo usando un abono natural para obtener productos ricos y saludables para el consumo diario.

1. Cómo elegir el sitio adecuado para la huerta orgánica


Si vas a plantar un huerto con hortalizas y hierbas, por ejemplo, necesitarás un sitio que reciba por lo menos seis horas de sol al día. Para determinar qué tipo de plantas elegir, es también importante identificar si recibe el sol de la mañana o el más caluroso sol de la tarde. Asegúrate también de que el sitio escogido tenga un buen drenaje y no se inunde con facilidad. Saber exactamente en qué área vives te ayudará a determinar qué plantas son apropiadas para tu región.

2. Cómo preparar la tierra

Empezar con una tierra adecuadamente nutrida es una de las claves de la jardinería orgánica. Por eso es tan importante que determines la calidad del suelo en el que vayas a plantar. De acuerdo a los expertos, el otoño es la mejor época para analizar el suelo y aplicar los nutrientes orgánicos que sean necesarios antes de que empiece el invierno. En cualquier caso, asegúrate siempre de que el suelo en el que vayas a iniciar tu huerta orgánica tenga una buena capa de mantillo compuesto de abono, recortes de hojas y césped y estiércol.

3. Cómo hacer tu propio abono natural

El abono orgánico o compost se obtiene de los restos vegetales del jardín y del consumo cotidiano en nuestro hogar. Si tienes un rincón apartado en el jardín donde le llega parcialmente el sol, puedes hacer simplemente un montón con los restos y cubrirlos con cartón o ponerlos en una caja de madera. La opción más práctica y sencilla, sin embargo, es utilizar un compostador que puedes comprar en tu tienda de jardinería o hacerlo tu mismo utilizando un cubo grande de basura que tenga tapa y que quede bien cerrado. Como el compostaje precisa la circulación del aire para que se produzca la descomposición, necesitarás hacer pequeños agujeros en el cubo utilizando un taladro o simplemente un clavo y un martillo. Asegúrate de que los agujeros cubran toda la extensión del cubo y de que estén separados entre sí por unas dos pulgadas (5 cm). Pon el compostador directamente en la tierra y calcula que por cada (100 kg) de restos orgánicos obtendrás  (30 kg) de abono.

4. Qué restos poner en el compostador y cuáles dejar fuera

La clave del éxito del abono natural está en la variedad de restos orgánicos que formen la mezcla. El objetivo es conseguir un buen equilibrio entre restos “verdes” (materiales ricos en nitrógeno) y “marrones” (ricos en carbono).

Del jardín puedes echar en el abono hojas verdes y marrones, recortes de césped, hortalizas, ramas podadas, malezas o malas hierbas sin semillas y el estiércol de las aves de corral y de anímales herbívoros como vacas y caballos. Si no tienes acceso a una granja o un establo, en las tiendas de jardinería encontrarás bolsas de 25 libras de abono orgánico con estiércol de vaca.

De tu hogar puedes echar cenizas de madera (moderadamente), los posos (o borra) del café, las bolsitas o las hojas del té, las cáscara del huevo machacadas, las peladuras de frutas y vegetales crudos, revistas, periódicos, cartones (incluyendo las cajas de cereales y de los huevos), corchos, paja utilizada como acolchado si tiene un corral, serrín y virutas de madera, fibras naturales (cien por cien algodón o lana) e incluso pelo y uñas.

Tan importante cómo saber qué restos orgánicos poner en el abono es saber cuáles dejar fuera. Aquí tienes una lista orientativa de los que no deberías poner:

— Las hierbas malas con semillas y las que se extienden incluso sin semillas

— Plantas enfermas

— Comida cocinada

— Carne

— Pescado

— Huesos

— Productos lácteos

— Demasiados vegetales podridos

— Excrementos de animales domésticos

— Pañales desechables

— Las cenizas o el serrín de maderas tratadas o aglomerados

5. Recursos para encontrar semillas orgánicas

El primer paso para iniciar un jardín orgánico es empezar con semillas que hayan sido certificadas como orgánicas. A continuación tienes una lista de proveedores.

• Vitalis Organic Seeds: Ofrecen una gran selección de semillas orgánicas tanto en México como en Estados Unidos. Para hacer un pedido de semillas en español, te puedes poner en contacto con uno de sus representantes.

• Para ver una lista completa de compañías que venden semillas orgánicas certificadas visita la página web de la Alianza de Semillas Orgánicas.

• El Servicio de Información Nacional de Agricultura Sostenible incluye una lista de fuentes para comprar semillas orgánicas.

• El Huerto Romita en la colonia Roma de la CDMX es también un referente para obtener información y cursos orientados al tema.

Esperemos que este artículo haya podido orientarte un poco más acerca de como poner tu propio huerto orgánico en casa.

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