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El Gluten y sus efectos en la salud humana

Los intestinos humanos son incapaces de degradar el gluten.

Aunque la mayor parte de las personas pueden tolerar y eliminar de manera segura el gluten, nadie es capaz de digerirlo completamente.

En general, nuestras enzimas digestivas degradan las proteínas en piezas más pequeñas llamadas péptidos que nos permiten absorber los componentes de las proteínas uno a uno. Pero existe una extraña proteína que nuestras enzimas no pueden degradar.

Sí, lo habéis adivinado, esa proteína que es es el gluten contiene una larga variedad de péptidos indigeribles que pueden estimular nuestro sistema inmune.

De hecho, el cuerpo puede percibir el gluten como un potencial enemigo reaccionando como si se tratara de una peligrosa bacteria y generando una respuesta inflamatoria.

Consumir gluten es por tanto un stress más para nuestras defensas.

Añade una batalla más a las que de por sí ya tiene que lidiar.

Esto no quiere decir que en sí mismo genera una patología sino simplemente que tenemos un factor inflamatorio más a gestionar, igual que la contaminación, una infección vírica o un ritmo de vida demasiado elevado. (estudio)

qué es el gluten: péptidos indigeribles

Fig. Péptidos indigeribles del gluten.

El gluten aumenta la percepción del dolor

En este estudio de Nature se muestra como pacientes con molestias digestivas pero sin patología celíaca aumentan su percepción de dolor con el consumo de 60 gramos de gluten.

El gluten aumenta nuestro apetito

Nos hace comer más de lo que necesitamos: sus sustancias opiáceas actúan como estimulantes del apetito.

El gluten nos inflama.

Como vemos en la imagen, en el 100% de las personas la presencia de gliadina en el intestino induce la expresión de una proteína llamada zonulina que aumenta la permeabilidad intestinal y con ello el riesgo de que penetren microbios o moléculas de gran tamaño.

El cuerpo reacciona a este hecho activando el sistema inmunitario para defendernos de la agresión. estudio

El gluten produce efectos metabólicos que favorecen la obesidad:

Como hemos visto anteriormente, consumir trigo (y por lo tanto gluten) aumenta nuestra permeabilidad intestinal y estimula la producción de sustancias pro-inflamatorias al activar el sistema inmunitario.

La consecuencia la podríamos explicar de la siguiente forma: el cuerpo, al percatarse de que se encuentra en un momento de peligro, debe ahorrar el máximo de energía posible.

Para ello induce una disminución del metabolismo basal (quema menos calorías), facilita el almacenamiento de grasa y disminuye la percepción de saciedad post-ingesta.

Un apunte final: Las reacciones cruzadas del gluten

Si eres de los que has identificado que el trigo y el gluten te sienta mal o quieres dar un descanso a tu sistema inmune debes saber que en ocasiones si tu cuerpo ya reacciona a algún componente del trigo puede ser que lo haga también a algún otro alimento.

Es lo que se conoce como reacciones cruzadas.

Esta puede ser la explicación por la que quizás sigues notando síntomas como si tomaras gluten aunque no lo hagas.

Si te interesa este tema te recomendamos esta maravillosa revisión del Inmunólogo Aristo Vojdani. (estudio)

 

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